Desembocadura del Palmones y Bahía de Algeciras
El río Palmones nace en Sierra Blanquilla, y tras un recorrido de 37kms va a desembocar a la Bahía de Algeciras. Poco antes de su desembocadura, recibe el aporte del último de sus afluentes, el río Guadacorte.
El martes 8 nos fuimos a la población de Palmones, que en invierno es un lugar muy tranquilo, y embarcamos, en nuestros kayaks de mar, en la playa de esta pequeña población gaditana, pedanía de Los Barrios.
Entramos por la desembocadura del río, en la cual, había varios pescadores lanzando su arte a la estrecha salida de agua por la cual nosotros entramos. Nos sorprendió gratamente el ver como en lugar de vociferar al palista, como suelen hacer por aquí, recogían sus líneas para darnos paso, conscientes de que se trata de un paso estrecho.
Entramos por el río Guadacorte, hasta llegar al puente de la N-340, pues a partir de ahí está bloqueado por piedras y una tubería, volviéndonos hacia el río Palmones y recorriendo este de nuevo hasta otro punto la mencionada carretera.
Al volver hacia el mar, lo hicimos por el ramal occidental, así, rodeamos todo el Paraje Natural de las Marismas del río Palmones, de singular belleza al estar rodeado de las dunas que forman la playa de El Rinconcillo, en Algeciras, por un lado, pero paradójicamente, al otro, tienes la factoría de Acerinox y la central térmica de Los Barrios, dando un toque un poco impactante, pero necesario.
Una vez desembocamos a la bahía, y tras un bocata de ribera rodeados de mar, eucaliptos y central térmica, seguimos paleando bajo los pantalanes de carga de carbón, hacía la desembocadura del río Guadarranque, donde también desemboca el agua que toma del mar la térmica, para hervirla y producir electricidad. Este chorro de agua sale hirviendo, y si pasas a 100 metros, metes la mano bajo el kayak, y en esa fría bahía, la notas templada, ¡que contraste!.
Pasamos la desembocadura del Guadarranque y vimos la torre de vigilancia de origen musulmán que se sitúa junto a las ruinas romanas de Carteia, que lindan con los muros de la refinería Cepsa, tan contaminante y tan necesaria.
Este asentamiento es de origen Púnico, y en época romana pasó a ser la Colonia Libertinorum Carteia, primera colonia latina establecida fuera de suelo itálico. A finales del siglo V este lugar fue abandonado, instalándose los visigodos en el siglo VI y más tarde pasó a manos musulmanas, hasta que un día llegaron los de la petrolera CEPSA y dijeron aquello de: ¡esto se ha acabao!, colocando encima de todos esos años de historia los bidones de crudo, aceites, naftas y material ya refinado, el caso es que es imponente la cantidad de metros cúbicos de petróleo en cualquiera de sus formas que almacenan esos tanques a escasos 20 metros de la orilla de la playa de Guadarranque.
Si observas ésta Bahía en su conjunto te das cuenta del basurero industrial en que se ha convertido, ¡¡ cuando se le va a poner freno a todo esto¡¡ como dice Serrat en su canción Padre:
Padre,
decidme qué
le han hecho al río
que ya no canta.
Resbala como un barbo
muerto bajo un palmo
de espuma blanca.
Padre,
que el río ya no es el río.
Padre,
antes de que vuelva el verano
esconda todo lo que tiene vida.
padre,
si no hay pinos
no se hacen piñones,
ni gusanos, ni pájaros.
Padre,
donde no hay flores
no hay abejas,
ni cera, ni miel.
Padre,
que el campo ya no es el campo.
Padre,
mañana del cielo lloverá sangre.
El viento lo canta llorando.
Palada tras palada pasamos junto al pantalán de la refinería, donde descargan los barcos el crudo, tan mal oliente y tan necesario, y donde el 26 de mayo de 1985, estalló el Petragen One, petrolero que transportaba 24000 toneladas de Virgin Clean Nafta, un producto altamente refinado derivado del petróleo.
En la operación de descarga del buque hacia los depósitos antes mencionados, hubo una gran deflagración seguramente ocasionada por no tener el barco activado el sistema de gas inerte. Murieron 33 trabajadores entre empleados de refinería, El Petragen One, y el buque Camponavia, que también estalló al encontrarse a escasos metros del primero. Yo vivía en Puente Mayorga, por aquel entonces, y por toda esa zona me movía en bicicleta para entrenar, y el escenario de la tragedia era muy triste de observar desde la carretera. En tres meses se sacaron 11000 toneladas de hierro del fondo del mar tras aquel suceso, y todo se deterioró bastante, sin embargo el caso cayó en un agujero negro burocrático y no hubo juicios ni ningún responsable pagó las consecuencias, por eso quiero aportar mi granito de arena, y desde estas humildes páginas recordar a las víctimas y también levantar la voz recordando la psicosis que supuso aquel acontecimiento para toda la población de la bahía de Algeciras, especialmente Puente Mayorga, La Colonia, Guadarranque, Taraguilla, Palmones, Campamento, San Roque…
En el 86 reventó el Challenger muriendo sus 7 tripulantes, y hemos estado viendo esas imágenes en la tele durante años, y no estoy despreciando la vida de “naide”, pero, ¿Qué pasa con los habitantes de ese rincón gaditano?, ¿son menos importantes que otros, por ejemplo, víctimas del terrorismo?, que yo sepa, terrorismo es sembrar el terror, y en los alrededores de Refinería el terror estuvo sembrado durante años. Estos acontecimientos no se pueden olvidar, ni por los medios de “incomunicación”, ni por la administración, pues la población, está claro que lo tiene presente.
Como muestra, voy a colgar el único video que he podido encontrar en internet.
Volviendo a la remada, nos acercamos a un gran petrolero fondeado a más de un kilómetro de la monoboya y el escenario es bastante peligroso para estar en kayak dando vueltas alrededor de tanto hierro flotante.
Nos fuimos acercando a la playa de Palmones, para terminar el día y contemplando a ras del agua la Sierra Carbonera; Sierra Crestellina, en Casares; Sierra Bermeja, en Estepona; Djebel Musa, en Marruecos; Cruz del Romero, en los Alcornocales… Si no fuese por tanta industria contaminante, tóxica y … necesaria, sería una bahía preciosa.

































