lunes, 18 de junio de 2012

OCASO Y ORTO EN EL RELOJ

El calor del estío ya empieza a notarse de manera, digamos, insoportable a ciertas horas por estas latitudes, y aún eligiendo una hora tardía para empezar a caminar, comprobamos que ya va siendo hora de colgar las botas por ésta temporada… aún así, conseguimos arribar a cumbre minutos antes de que se ocultase el sol.
Una ligera brisa de poniente consiguió que nos metiéramos en la tienda para cenar.
Al amanecer, conseguimos captar ese momento en el que el astro rey proyecta sobre poblaciones como Chiclana, junto al mar, la sombra de la montaña caliza sobre la cual dormimos.


domingo, 10 de junio de 2012

NOCHE EN EL ALJIBE

Esta vez no tuvimos la suerte de ver todos los rododendros en flor, pero hubo motivos más que suficientes para convertir la subida en una experiencia perdurable…








No sabía que hora era y había poca luz
Encendí la radio
Alguien estaba tocando rocanrol con bastante sentimiento
Entonces, el sonido pareció desvanecerse
Volvió como una voz lenta en forma de onda de fase
No era ningún D´j, aquello era un nebuloso cósmico.
Hay un Starman esperando en el cielo
Le gustaría venir y encontrarse con nosotros
Pero cree que nos destruiría las mentes

Starman. Ziggi Stardust. 1972. 

Amanece y el Aljibe proyecta su sombra

La E.V.A. de los Monteros

Si bajamos a Alcalá de los Gazules en su jardín botánico encontramos la armonía entre la Tierra y el conocimiento, captados en ésta ocasión con la tecnología de Nikon y la sensibilidad del fotógrafo…



martes, 5 de junio de 2012


PICO DEL GITANO

Ya ha entrado el verano, aunque el calendario no opine lo mismo, pero si la primavera se adelanta, con el estío suele ocurrir igual.
Aún tenemos ganas de montaña, así que el sábado, temprano, nos acercamos al área recreativa El Bujeo,  para quién no sepa donde está, se sitúa en la carretera que une Tarifa con Algeciras, en la parte meridional del Parque Natural de los Alcornocales, casi en el collado o Puerto del Bujeo.
La cumbre que nos ocupa es bien visible e identificable a muchos kilómetros de distancia, pues en ella se alzan casi una docena de antenas de repetición de señales de telefonía, radio y televisión.
Desde donde dejamos el coche, tomamos al principio un carril, totalmente transitable en bicicleta, que nos invita a recorrer el río Guadalmesí, que significa “río de las mujeres” y nace en sierra Luna desembocando sus aguas en el Mediterráneo.
A través del cual vamos ganando altura muy lentamente, pero ganando en amplitud visual hacia el sur del barranco y hacia el estrecho de Gibraltar, a cada paso.


La mañana se desató venteada, de poniente, y con acumulación de nubes no muy altas… bastante fresco para tratarse del recién estrenado junio, pero en en el sur andaluz esto es muy frecuente.
Una vez tomamos la senda serpenteante que evita el rodeo que daríamos de seguir por el carril, entramos de lleno en la espesura, y vamos a disfrutar de lo que serían los bosques perennifolios de hace 20 millones de años, allá por el Cenozoico o Era Terciaria, aunque bastante más desvirtuados que entonces, pues las condiciones ambientales y climáticas habrán cambiado drásticamente.


Pero lo que aún se conserva de éste tipo de bosque es su ecosistema vegetal de gran exuberancia caracterizados por arboles de hoja perenne y de un gran porte.
Para nosotros va a ser un espectáculo ver brezos o Ericas, que normalmente no superan el metro de altura, alcanzando en estos canutos una altura significativa, de unos 4 metros. Los quejigos son enormes y suelen estar cubiertos de musgo y yedras; suelen sustituir a los alcornoque en las zonas húmedas sobre todo en las umbrías, los helechos casi nos cierran el camino, llegando a la altura de nuestro pecho; los 


alcornoques, desnudados por el hombre, alcanzan un diámetro y un porte excepcional. Estamos hablando de una naturaleza desbordante y a la que debemos cuidar bastante.


Creo que es imprescindible pasar por allí antes de morir, igual que nadie debe acabar sus días sin haber visto y escuchado en directo el sonido de un Hammond B3. Grupos como Deep Purple o The Spencer Davis group han sabido darle a ese instrumento su sitio dentro de la música popular de los años 60 y 70, y aún hoy se utiliza muchísimo este órgano, sobre todo en el Jazz, el Soul, el Blues… aunque no se disponga de un B3 original, los sintetizadores imitan su sonido hasta hacerlo inconfundible, pero el encanto de la madera… no lo conseguirán nunca.
Una vez salimos del precioso y bien jalonado sendero, nos damos de nuevo con el carril, asfaltado pero en muy mal estado, y aprovechamos para hacer nuestro ejercicio de orientación, por lo que sacamos el plano, para ver donde nos encontrábamos, cogiendo la posición de nuestro receptor GPS.
Continuamos ascendiendo y el viento empezaba a notarse cada vez más, debido a que nos vamos adentrando en la zona más alta, con suelos más pobres y donde va creciendo el matorral llamado herrizas que es un tipo de arbusto achaparrado y nos va dejando ver las lajas de la cumbre formadas por arenisca que debido a los fuerte vientos que se dan en ésta zona adquieren una forma singular.
Las horribles antenas de la cumbre de la montaña estaban metidas en niebla, y hacían un ruido terrible al ser azotadas por el fuerte poniente que estaba entrando. Tuvimos que abrigarnos bastante (en junio), pues hacía frío, así que, no permanecimos mucho tiempo en el Gitano.


Descendimos dirección al Tajo de las Escobas, que se encuentra entre el cerro ascendido y el Pico de Sierra Luna, y por donde están preparando una franja cortafuegos, pero es muy difícil avanzar fuera de sendero o carril… hay mucha vegetación compuesta por jaras y brezos, principalmente.
Después de degustar unas tapitas  de queso de elaboración totalmente natural  (LosHardales, de Chiclana), en el quejigal del Juncal, empezamos la bajada antes de que el sol terminara de asomar y con su presencia, subieran las temperaturas, evitando en todo lo posible el carril, y tomando el sendero que discurre bajo las sombras de alisos y quejigos, muy próximo al canuto del río Guadalmesí, observando también, los restos del desprendimiento de tierras acaecido en la época de lluvias de hace 2 años.


Para terminar el día, nos fuimos a la Playa de los Lances, colindante con la playa de Valdevaquero, una de las pocas playas que se conserva vírgenes de España y en pleno Parque Natural del Estrecho y con un gran valor ecológico ya que contiene un cordón de duna único en toda Europa. Y que ahora la quieren someter a una salvajada inmobiliaria con la construcción de 1.423 plazas hoteleras y 350 viviendas; y que todos los partidos políticos se frotan las manos en el intento por llevarlo a cabo. El alcalde de Tarifa, que cuando estuvo en la oposición se manifestaba en contra de este proyecto, ahora da luz verde y es uno de los principales precursores de esta barbarie ecológica.


Si quieres salvar Valdevaquero de una muerte ambiental colabora con tu firma aquí:

https://www.change.org/es/peticiones/salvemos-valdevaqueros

Después de un merecido almuerzo, al fresquito que proporciona la sombra de un pinar junto al litoral cuando el mar está a barlovento,  escuchábamos el programa La Madeja, dedicado en esta ocasión a David Bowie, más concretamente a su andrógino álter ego Ziggy Stardust.
Tras culturizarnos un poco más, musicalmente hablando, y tras un refrescante baño,  me embullí dentro de mi pequeño kayak, y estuve un rato jugando a surfear olas.





       Datos Técnicos

Localización: Parque Natural de los Alcornocales
Población: Tarifa (Cádiz)
Altitud máxima: 824m
Distancia recorrida: 17kms
Desnivel: 671m
Tipo de trazado: Circular
Clima: Media montaña