martes, 25 de diciembre de 2012

CUEVA DEL AGUA Y LA PEÑILLA


Como no podría ser de otra forma, hay que madrugar para aproximarse a Yunquera y no comenzar la caminata a una hora que nos obligue a regresar a oscuras, aunque de todas formas todos íbamos preparados para una eventual nocturnidad.
Nos dimos encuentro en la entrada al Parque Natural, con nuestros especiales amigos y compañeros de lecturas en estos no-lugares cibernéticos, a través de los cuales habíamos forjado la travesía.


La idea se llevó a cabo caminando por la senda que sale hacia la derecha, desde el Puerto del Saucillo, y que comienza bajando, pasando junto a uno de los árboles singulares de la serranía: El pinsapo Candelabro; continuando nuestro avance por un frondoso bosque en el que se mezclan dos especies de 


pino, pinsapos y cedros, principalmente… obviamos dos posibilidades que salen a nuestra derecha, aunque las podríamos tomar, si quisiésemos, pues La cueva del Agua es como Roma… que todos los 


caminos conducen a ella. Es indiferente tomar uno u otro camino, sólo hay que tener en cuenta que cuanto más ascendamos ahora, más vamos a descender luego, pues nuestro objetivo tiene una cota baja, sobre 1100 metros, creo.


Una vez nos recreamos en la cueva, y repusimos algo de energía, retrocedimos sobre nuestros pasos, para tomar un cruce de caminos, ahora a la derecha, por el cual cruzamos la barranquera de la cuesta de los Hornillos en su parte más espectacular y abrupta, y es que Sierra de las Nieves es mucho más grandiosa de lo que nos imaginamos la primera vez que acudimos a ella, hace ya una década.


Este sendero nos llevará, casi sin darnos cuenta, hacia el majestuoso Peñón de Ronda, pero antes de llegar a el, tomamos el camino que se adentra al Pinsapar de Cubero, y asciende hacia el archiconocido puerto del Hornillo.


La manduca la llevamos a cabo en sillones de caliza, con centro de mesa adornado con majuelos y hierba fresca de la tierra, en zona de umbría y decorada con paredes de desplome anaranjado y negro, por un lado, y enormes pinsapos, por el otro. El enclave se conoce como: fuente de la cuesta de los Hornillos, y no debemos pasar por alto este rincón.


El puerto del Hornillo fue nuestro siguiente objetivo, donde nos reunimos de nuevo a disfrutar del paso y a aclarar situación a los que no conocían el entorno y que prendados quedaron de el, pues la 


panorámica es muy buena, y desde aquí nos propusimos investigar en una vereda que sale por la cota 1500, rodeando la Peñilla por su vertiente Norte, atravesando un pequeño y castigado pinsapar.


El camino se difumina, aunque tiene algunos gitos , pero cuesta seguirlo, y como el rumbo aún era contrario al lugar de inicio, decidimos atrochar por la directísima y ascender cuanto antes… hay que estar dispuesto a caminar por todo tipo de terrenos cuando se trata de descubrir algo, nuevo para nosotros: antes morir que perder la vida.


Aparecimos junto al precioso enclave del Pinsapo de La Gotera, y tomamos el histórico Camino de la Sierra de las Nieves, donde ya empezamos a ver gente caminando de vuelta, y por esta senda nosotros fuimos buscando Puerto Bellina, para desde ahí bajar al mirador en el cual dejamos por la mañana, aparcados, los coches.




No subimos ninguna cumbre, ninguna cima, aunque muy cerca quedamos de la Peñilla y del Peñón de Enamorados, si es que su verdadero nombre es ese, o es La Torrecilla, tema que no vamos a debatir; pero a falta de cimas físicas, nos quedamos con la armonía de Mike Oldfield en Summit Day, mezclando la dulzura y la fuerza de las guitarras Española y Eléctrica, respectivamente, en esa sublime composición del álbum Guitar.
La compañía fue excelente, pues se unieron Ana, Salvador y Alberto, con los que seguramente, compartiremos en breve, otras singladuras.

Ficha Técnica:

Localización: Parque Natural Sierra de las Nieves
Población: Yunquera (Málaga)
Altitud: 1700 ms
Distancia:  17,50Km
Desnivel:  800ms
Dificultad: Baja
Trazado: Circular

martes, 18 de diciembre de 2012

CERRO DEL ALBARRACÍN, 975M


Una asignatura pendiente de esta pareja de montañeros, era la ascensión a este emblemático cerro en cuya cumbre convergen los términos municipales de El Bosque, Benaocaz y Grazalema.
El sábado estuvo lluvioso, por lo que decidimos ir a caminar un día atípico: el domingo, dejando nuestro coche estacionado en una curva, en el kilómetro 36,800 de la carretera que asciende al Puerto del Boyar.
Desde aquí caminamos por la carretera, o paralelo a ella, por el sendero del arroyo del Descansadero, hasta el km 36, donde tenemos una portilla, por la que se nos presenta una trocha, no señalizada, pero bien definida, aunque el trasiego de ganado doméstico favorece la proliferación de muchas más, por las cuales nos podemos despistar un poco.


El suelo está bastante embarrado y dificultoso, pues la roca es roma y resbala mucho; discurre entre encinas, lentisco, quejigos, madroños, majuelos, aulagas… la vegetación típica de la zona, que al tratarse de una cota baja, favorece la espesura de esta.




El viento de la tarde y noche anteriores, tuvo que sacudir los muchísimos ejemplares de madroño que pueblan el paraje, ya que estaba todo tapizado de un manto de frutos rojos, tiernos y dulces como 


hacía tiempo no saboreábamos. La comilona fue sublime, a medida que íbamos avanzando entre la niebla de la mañana. Al cabo de un rato llegamos a las ruinas de la Casa de las Zaurdas, donde hay 


varios ejemplares de eucalipto, y desde aquí continuamos ascendiendo con rumbo Oeste. Alcanzado una especie de collado, tenemos frente a nosotros el Cerro, pero nosotros no tuvimos la oportunidad de verlo debido a la niebla. Hay que bajar unos metros, avanzando por una vereda que trae unas 


marcas azules, y que luego dedujimos que vendría de El Bosque. Pensamos que ese camino podría ser bueno, y lo tomamos, pero al cabo de kilómetro y medio, vimos que el trazo podría desembocar en la población antes mencionada, y es que no ascendía. Dimos la vuelta, pero nos encantó esa zona. La espesura es asombrosa, la cantidad de madroños tiernos, fue impresionante, y además vimos la entrada de dos simas. El paseo no tuvo desperdicio, como tampoco lo tiene el talento de Alex Caporuscio, guitarrista nacido en London y de madre española, al cual no podemos dejar de escuchar, pues tiene un innato sentido del swing que hay que saborear.


Al llegar de nuevo al camino de subida, después de buscarlo un poco, pues apenas está señalizado (no vimos ni un solo hito), tomamos la subida buena, que goza de un desnivel importante en muy pocos metros. Si en el plano, la distancia reducida es escasa, podemos comprobar que la distancia real es mucho mayor, pero no vamos a aplicar el teorema de Pitágoras en este no lugar, virtual, dedicado a otros menesteres.


De la panorámica que disfruta el Cerro Albarracín, no vamos a hablar, pues a estas alturas, cuasi todo el mundo lo conoce, y el que no lo conozca… no sabe lo que se está perdiendo.


Tras un reconfortante y cálido almuerzo de altura, disfrutando de los Placeres Mundanos,  deshicimos nuestros pasos hasta el colladito, donde nacen dos arroyos: uno a diestro, y otro a siniestro. Aquí, decidimos aventurarnos un poco más y bajamos por el arroyo que busca el Sur, entre Cerro El Albarracinejo y Cerro Ponce, pero el camino, es muy penoso. Recomiendo llegar de nuevo a la casa 


en ruinas que vimos a la subida, y antes de llegar, a la derecha, entre los eucaliptos, aparece el camino bueno, que baja hacia un pequeño valle, para luego subir de nuevo a otro collado en el cual existe una portilla con un cartel de coto.


Por aquí se baja muy cómodamente, inmersos en un serpenteante sendero que va buscando los llanos del Berral, y una vez alcanzado el arroyo de Charcones, por el carril, llegamos a donde teníamos aparcado el coche, comenzando de nuevo a llover. Este año está resultando buenísimo para la montaña… y para la vida en general, pues si encima de la estafa financiera en la que nos encontramos inmersos, no lloviese… sería el colmo.
Ficha Técnica:

Localización: Parque Natural Sierra de Grazalema
Población: Benamahoma (Cádiz)
Altitud: 975 ms
Distancia:  10Km
Desnivel:  500ms
Dificultad: Media
Trazado: Circular

martes, 11 de diciembre de 2012

LOS MAQUIS

El sábado pasado, por Caminos, Rincones y Sitios nos adentramos en el Parque Natural de los Alcornocales para visitar, quizás, uno de los sitios mas revolucionarios y estremecedores de la España franquista: la cueva de los maquis.
En este tipo de paisaje rodeado de maquis por todas partes, ya que, maquis son los arbustos y matorrales que crecen en un bosque mediterráneo, sin embargo, históricamente la palabra maquis tiene unas connotaciones políticas, debido a que un sector de la población española luchaba contra la dictadura franquista para restablecer así, La República.
Este conflicto se desarrolló por toda la península, pero su base de operaciones, era principalmente las zonas rurales y la campiña, donde se fue desarrollando una nueva forma de lucha, la guerra de guerrillas, donde jugaron un papel importante los maquis. Estos guerrilleros eran principalmente excombatientes de la Guerra Civil, políticos defensores de las libertades (no como los que tenemos hoy día), desertores del ejército franquista; todos ellos tuvieron en Andalucía una fuerte repercusión debido a una actividad comprometida con la justicia y sus ideales; y donde se enfrentaban constantemente con la Guardia Civil, a muerte. Para nuestro recorrido partimos de la venta La Jarandilla y después de caminar unos centenares de 


metros por el asfalto nos adentramos en un bosque de alcornoque, y por supuesto, rodeado como he comentado de todo tipo de maquis, es decir, brezos, jaras, helechos, alisos, robles, madroños… Esta zona rica en vegetación arbustiva y herbáceas se encuentra  en conexión con unas enormes lajas de arenisca pertenecientes a la Unidad del Aljibe, que le dan al entorno un paisaje variado entre roca-vegetación. Pero el paso del tiempo y sobre todo los factores climáticos han hecho erosionar estas rocas 


y se han ido formando abrigos o cuevas a lo largo de sus asombrosas lajas que han servido de hábitat tanto a los cazadores recolectores del paleolítico y postpaleolítico reflejados en su arte esquemático; como de los guerrilleros que perpetraban en esta zona, ya que es zona, de paso entre la costa y la serranía.


La cueva de  los maquis fue llamada así, según testimonios orales, porque sirvió de cobijo a un grupo de maquis después de la Guerra Civil, y al igual que, las comunidades prehistóricas ellos también dejaron unas inscripciones profundas grabadas en la roca, en son de protesta, por la multitud de desagravios a los que fueron sometidos. Si analizamos las inscripciones podemos observar que fueron realizadas por diferentes personas de diferentes ideologías. En ellas podemos leer “Viva la rebolucion”, “Viva el comunismo 1936”, “Viva Azaña”, “FAI”. Mientras leíamos estas inscripciones se nos venía a la cabeza esta canción. 


Lo entrañable del lugar es como la misma especie, de Homo sapiens, pero separados por mas de diez mil años, en el tiempo, eligieron un punto de encuentro para  plasmar sus manifestaciones, unas políticas, otras culturales.


Todo este conjunto de arte rupestre esquemático  que encontramos en la zona de Castellar de la Frontera, y que se engloba, en el Arte Sureño, no tiene connotaciones estilísticas ya que  recoge los grabados y pinturas de distintos estilos, según las épocas en que fueron plasmadas.
 Las pinturas  de los maquis están realizadas con pigmentos de color rojo oscuro intenso y ocre claro; y donde podemos observar un antropomorfo semiesquemático, que porta un objeto en la mano izquierda, 


y otro antropomorfo más esquematizado. También observamos un ídolo esteliforme con forma de sol, y algunos puntiformes. Lo que más llama la atención es una figura arboriforme, con estilizadas ramas todas paralelas que surgen de un tronco común.
También destacan, sobre un mismo panel, un conjunto de pinturas que representan un rectángulo desde el que parte hacia abajo ocho líneas verticales paralelas y hacia arriba otras tres líneas a modo de miembros superiores e inferiores. Cerca de ellos destaca un puntiforme grueso y alargado.
Y hay que destacar en uno de los paneles, varios grupos de trazos muy finos, formando un conjunto de líneas paralelas, verticales , horizontales e inclinadas, entre las que destacan pectiniformes.
Todo este conjunto de arte esquemático postpaleolítico se encuentra en un estado lamentable de deterioro, tanto por nuestra parte como visitantes, como por parte de las administraciones que no se preocupan de mantenerlas a salvo de los agentes tanto antrópicos, climáticos, sedimentológicos…
El Patrimonio Arqueológico está protegido en nuestra Constitución y el de Andalucía desde 2007 en la Ley de Patrimonio Histórico y es a éste el que le corresponde protegerlo. Pero ¿de qué se tiene que proteger este Patrimonio?
Primero de todo el deterioro que sufre al estar realizadas en paredes que son de areniscas, que son erosivas tanto al viento como al agua, de hecho muchas pinturas se han perdido debido a la fracturación de estas areniscas que forman diaclasados sobre los que se realizan las pinturas. Por la abundancia de óxidos de hierros, manganeso…


Pero quizás del factor que más debe protegerse, aunque parezca una quimera, es del propio ser humano, que con sus actos de pintar graffitis, raspar o intentar arrancar las placas para llevársela, consiguen destruir estas manifestaciones artísticas. La población aún no está concienciada, educada y formada para determinar que cada una de estas representaciones configuran una obra de arte,  que todos debemos de contemplar, admirar y disfrutar como un PATRIMONIO que nos pertenece, porque forma parte de nuestra identidad como seres  humanos.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

ENDRINAL INVERNAL



Es difícil coincidir con la nieve en la Sierra del Endrinal, pues debido a la poca altitud de este macizo, el manto níveo es muy efímero, y aunque no hacía mucho que caminamos por estas latitudes, decidimos acudir nuevamente a pisar caliza por el Parque Natural de Grazalema.
El coche se quedó en el merendero de El Boyar, donde la temperatura sólo rozaba los cero grados, y tomamos el camino que asciende al Collado de las Presillas, que estaba totalmente cerrado en niebla y donde un fino manto nivoso cubría toda suerte de minerales y vegetales. 


Además, la presencia de nubes durante toda la tarde y noche anteriores, empujadas por los gélidos vientos de componente Norte, provocaron una fuerte cencellada de la que disfrutamos durante todo el camino.




Pasamos junto al pozo de nieve y con la ayuda de bastones, rompimos el hielo que impedía a los animales hacer disfrute de un abrevadero.


El paseo fue breve, solo ascendimos al Simancón, pero pasando por dos cumbres sin topónimo en nuestra cartografía, que se sitúan al Norte de la Sima del Endrinal. Del Cerro del Simancón bajamos al Oeste y buscamos un lugar para al almuerzo, refugiados del viento, en la zona de Navazuelos, desde 


donde bajamos por el Circo de Dornajo, hasta un lugar un poco escondido en el que hay un muro 


circular, para guardar el ganado, rodeado de enormes pinos, plantados a propósito para proporcionar sombra a los animales… por supuesto, hoy en desuso.


El 5 de diciembre, Little Richard, arquitecto del Rocanroll, cumple 80 años, y no podíamos pasarlo por alto, y aunque en su casa sólo se escuchaba góspel y la música del diablo estaba prohibida… el muchachito, salió rana… gracias a dios.


Sólo espero que la próxima por esa zona, sea para subir al Peñón Grande, ande o no ande, que desde 


que junto a un compañero equipásemos una línea de rapeles por la canal de la izquierda (si se observa desde el camino que sube de Tajo Rodillo a los Llanos del Endrinal), han sido muy pocas las veces que 


hemos escalado nuestro “Eiger” gaditano… salvando las enormes distancias.