Al
llegar al coche, eran las siete y media de la tarde, por lo tanto, habíamos
estado más de nueve horas y media por
plena naturaleza, descontando el rato que estuvimos hablando en la Villa Longa,
la cual, por ser su día de fiesta, motivo de la feria del queso, estaba a
rebosar de transeúntes… y además, disfrutaba de la presencia de dos reconocidos
toreros en su coso.
Nosotros
no degustamos nada, pero no nos fuimos sin portear un queso Oliva, que pesó
algo más de tres quilos… y curado de más de un año.
Pero
eso sería al final de la caminata, por llamar a la actividad de alguna manera,
la cual acabamos cruzando la Manga a todo su largo, por la calzada medieval.
Al
empezar nuestra singladura, nos dirigimos a unas antenas de televisión que hay
junto a la zona recreativa del Cintillo, y seguimos un maltrecho camino,
ascendiente, muy ascendiente, que nos hizo olvidar los 5 grados de temperatura
que tenía el aire esa mañana.
Pronto
llegamos a un collado, desde el cual, el camino cambiaba a la otra vertiente, y
parecía dirigirse a Benaocaz… no lo sabemos…, así que, nos dispusimos a trepar,
piedra sobre piedra, hasta alcanzar de nuevo la solana, y continuar cresteando,
hasta la cota de 1129m, de El Cintillo.
Como
dice un proverbio Zen, “cuando llegues a la montaña, sigue subiendo”… y eso
hicimos por toda la difícil arista cimera de la Sierra del Caíllo.
Terreno
kárstico, grandes lapiaces, vertiginosos
desniveles, exposición y mucho patio es a lo que nos enfrentamos, y de lo que
disfrutamos esta jornada, fría para la época en que estamos. Do you feel like
we do?, nosotros la hicimos por la arista, y Peter Frampton lo hace con el Talk box, creando una atmosfera que
verdaderamente hace hablar a la guitarra.
Después
de comer en un nido de águilas, aún, nos quedaba un trecho hasta la cima del
Navazo Alto donde comprobamos que el vértice geodésico sigue decorado con el diseño cromático que se le aplicó la
primera vez, allá por el año 2005, resistiendo a una batalla de colores… parece
que va a estar vestido de gala para el próximo 14 de abril.
Si no subes a la montaña, no puedes
ver el valle. Proverbio Chino.
Buena pinta tiene esa ruta que de nuevo me he vuelto a perder.
ResponderEliminarQué gozada de ruta a un pico tan emblemático. Enhorabuena.
ResponderEliminarTiene su entretenimiento roquero la cresta del Caillo, y una amplitud visual muy buena durante todo el recorrido.
ResponderEliminarHabrá que seguir subiendo al Navazo, aunque sea para comprobar que el hormigón sigue coloreado.
Un saludo a ambos.