miércoles, 22 de octubre de 2014

Sauceda – Aljibe – Picacho

No ha llovido mucho y el Aljibe no está en su mejor momento, pero el otoño sin lugar a dudas es la estación más espectacular de las cuatro. Esta estación, que comienza en el equinoccio de septiembre y termina en el solsticio de diciembre (en el hemisferio norte, claro), está empezando a acercarse a su mejor momento, aunque en zonas pirenaicas ya lo ha alcanzado. Nosotros todavía tendremos que esperar alguna semana hasta ver el momento climático otoñal en nuestros parques más próximos.
La “meteo” prometía viento de levante, y como viene siendo habitual, no se equivocó, y en la cumbre más alta del parque, la velocidad del viento era algo más que molesta, de hecho nos tuvimos que pertrechar para disfrutar de la manduca.
Es época de setas, y hay mucha gente disfrutando del placer de la recolección de este manjar, que es nuestra asignatura pendiente, pero con tanta variedad y la posibilidad de echar al canasto algo tóxico… mejor lo dejamos para alguien experto… aunque si pillas alguna alucinógena, hasta podría resultar divertido. ¡Que hubiese sido de la psicodelia de no ser por el aporte de algunas drogas!  Aquellos discos de Pink Floyd, tras su paso por el blues, se convirtieron en un auténtico icono, y las sustancias psicotrópicas tuvieron mucho que aportar a esos ambientes musicales… sin lugar a dudas. Nos quedamos con Bike, un tema del ´67, incluido en el álbum The Piper At The Gates Of Dawn.
Continúa caminando la cordada… esta vez por la solana, ya que desde la cumbre del Aljibe (que no hemos descrito la subida, pues no es necesario), de 1092m, buscamos el carril que baja al Picacho, desviándonos a nuestra derecha a unos 200 metros, frente a unas grandes rocas de arenisca anaranjada, para tomar un sendero tapizado de jaras, brezos, coscojas y algunas aromáticas más.
Debemos cruzar unas portillas de hierro que encontraremos a nuestro paso, hasta llegar a un frondoso alcornocal, unos minutos antes de llegar a la mole del Picacho. Como referencia, siempre llevaremos a nuestra derecha el muro de piedras (lindero).
Una fugaz ascensión al emblemático Picacho, pues el viento estaba aun más fuerte, si cabe, y pronto cruzaríamos la carretera que sube a la estación de vigilancia, pasando por la laguna, que no disfruta de su mejor momento, antes de llegar al área recreativa.
Un día extraño, caluroso en pleno octubre y con algunas especies floreciendo, pero muy “disfrutón”, incluso vimos los primeros madroños, aunque estos tampoco han alcanzado su clímax.














jueves, 16 de octubre de 2014

Bacinete


Nuestra primera visita de esta temporada al monte la hemos realizado al Parque Natural de los Alcornocales, encrucijada de caminos de diferentes culturas que nos han dejado un valioso Patrimonio. Una de estas huellas ha sido la del arte rupestre que lo encontramos en multitud de abrigos y cuevas repartidos por el Parque. Quizás uno de los más llamativos por su abundancia y riqueza esquemática son los abrigos del conjunto de Bacinete.

Para llegar a este enclave, nos dirigimos a la Sierra del Niño, donde se encuentra esta finca, hay que entrar por el puente de Hierro, cerca de Venta El Frenazo, y tomar la pista que sube al puerto de Ojén durante unos tres kilómetros o poco más, hasta que veamos una cancela de hierro, a nuestra derecha, que dispone a su izquierda de una “escalerilla” para que podamos cruzar al interior de la finca.
Suele haber ganado pastando, y toca subir un poco por una pista, que deberemos dejar en breve y dirigirnos a nuestra derecha, para buscar otro paso similar al anterior. Pronto podemos divisar un precioso bosque mesomediterráneo de alcornoque, helechos y cinco grandes bloques de areniscas,  de las que configuran el campo de Gibraltar, que nos indican que nos encontramos en el conjunto pictórico de Bacinete y de tumbas antropomorfas.

Todo este conjunto de arte rupestre, hasta la fecha, no ha sido estudiado con las nuevas tecnologías que se requieren para ello, tampoco se han llevado a cabo proyectos de intervención arqueológica, para determinar tipos de asentamiento y poner en valor el complejo prehistórico. Sólo disponemos de los trabajos llevados a cabo por Breuil,  Burkitt en el año 1929 y en los años 1990 por Martí Mas para la zona de sierra Momia. Posteriormente el espeleólogo Lothar Bergmann realizo un exhaustivo trabajo de registro de las cuevas de la zona, con arte esquemático, y que denominó “Arte Sureño” para diferenciarlo por sus características propias del arte levantino.
Los trabajos que han proliferado en los últimos años están basados en la observación de los paneles con figuras y escenas representativas de este tipo de arte y su divulgación. En concreto el conjunto de Bacinete está formado por abrigos de areniscas del Aljibe, que ya se habló en su día en otra entrada, y abarca un conjunto de hasta ocho abrigos que van desde Bacinete I hasta Bacinete VIII con representaciones pictóricas de las sociedades productoras.
En general podemos diferenciar diferentes tipologías de las representaciones que van desde antropomorfos, puntos, trazos rectos, zoomorfos, cruciformes, etc.
Abandonamos este lugar para dirigirnos al área recreativa de la Montera del Torero para hacer un alto en el camino y emprender de nuevo la marcha hacia la Dehesa de Ahojiz. Donde Salvador Escalona se ofreció muy amablemente hacer las funciones de guía y nos muestra otro conjunto pictórico denominado Las Bailaoras, que comprenden un conjunto de tres abrigos que también se han formado por la erosión de las areniscas, este hecho ha motivado que los abrigos se encuentren en un estado muy deteriorado donde la pigmentación de las pinturas apenas dejan verse.
En la cueva Bailaora I, el alemán U. Topper identificó además de una serie de antropomorfos, cuadrúpedo, trazos rectos, puñal y un grupo de figuras femeninas danzando, que es lo que le ha  dado el nombre a la cueva. Lamentablemente, hoy día, cuesta mucho determinar lo que quisieron transmitirnos estas sociedades productoras debido al lamentable estado de deterioro en que se encuentra la cavidad, donde la mayoría de los paneles han sido arrancados y usurpados.
Tenemos que considerar que estos dos conjuntos de arte rupestres ha sufrido y está sufriendo una fuerte degradación tanto natural como antrópica.
Las naturales son las que tienen que hacer frente a las condiciones climatológicas ya que las pinturas se encuentran realizadas sobre roca arenisca silícea por lo que está expuesta a las continuas corrosiones que van afectando a la pigmentación. También se ven afectadas por la creciente vegetación y presencia de animales que la utilizan como refugio. Y las antrópicas ni que decir tiene viendo en el lamentable estado que se encuentran las pinturas.
Considero que tanto la dirección del Parque como la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía deberían de proteger y divulgar más estos enclaves de alto valor patrimonial.
Aquí siempre se habla de música… de hecho, a veces incluso damos más importancia a la elección de un grupo que al propio recorrido, ya que consideramos mucho más grande el hecho de transmitir sentimientos a través de los instrumentos musicales, a la impresión que dos aficionados a caminar puedan tener sobre un entorno.
Hoy nos hemos enterados de la desgraciada desaparición de Isaiah Randolph Owens, quien tocaba los teclados en la banda de Jack White, mientras estaban de gira por México. Que vamos a decir… este hombre, de sólo 39 años, ha aportado muchísimo a Lazaretto, y a la música en general, así que nos quedaremos con su recuerdo en Three Women, una de las interpretaciones más vibrantes del mencionado disco.




















lunes, 29 de septiembre de 2014

Facinas - Tarifa (Cádiz)

Habíamos planeado esta ruta con una buena “grupeta”, y así se realizó, en armonía y con un ambiente de disfrute y compañerismo entre todos.
Salimos a pedalear desde Facinas, pasando por las ruinas del “Regimiento Facinas”, que queda a nuestra derecha según avanzamos por la carretera que se adentra al valle de Ojén y rodea el embalse de Almodovar.
En el kilómetro 4 de esta carretera, nos desviamos a la diestra para avanzar hacia el Puerto de la Torre del Rayo,  tomando un desvío a la siniestra junto a las casas de Cañada de la Jara, y ahora si… ahora si que vamos a disfrutar de un espléndido carril de tierra.
La gran ventaja de la bicicleta de montaña es que prácticamente te puedes adentrar en cualquier enclave, y recorrer en muy poco tiempo una gran distancia, lo que hace de esta actividad un eficaz medio para conocer mucho territorio sin sufrir y disfrutando de todo el recorrido.
No sabemos si decir que la mañana era perfecta, pues nunca llueve a gusto de todos, pues windsurfistas y otros amantes del viento estarían aburridos, pero para nosotros, si que era perfecta: ambiente fresco, ausencia total de viento,  una luz espléndida… y ocho bicis, ocho… avanzando en armonía… y en ese momento me viene a la cabeza Miss Europa… canción de Eladio y Los Seres Queridos grabada con una orquestación excepcional en los estudios Cata, en Madrid. Totalmente aconsejable, igual que la práctica del “Mountain Bike”.
Cruzamos (volviendo al recorrido) por la garganta de Pedro Jiménez, frondosa y húmeda como cualquier canuto de los Alcornocales, donde es inevitable parar y saborear el momento. Avanzando a base de dar vueltas a los pedales, que era lo único que daba vueltas esa mañana de domingo, pues la calma chicha forzaba a los aerogeneradores a permanecer en el más absoluto y atractivo silencio, arribamos al Mirador del Estrecho, no sin antes, ascender con brío por el camino de servicio de una hilera de viejos cacharros electromecánicos que “adornan” la arista que cae desde el Pico Cabrito hacia el Sur.
Estamos a poco más de 400 metros de altitud y las vistas merecen el esfuerzo… la bajada es peligrosa, pues la velocidad, si no tocas los frenos, es vertiginosa.
Ahora toca extremar la precaución y circular por la N-340 en dirección a Tarifa, en bajada, pero pronto abandonamos este intranquilo lugar para volver a disfrutar de la soledad de la Cañada de Matatoros, buscando, y rodeando el Cerro del Cascabel, pasando nuevamente junto a viejas instalaciones militares, tristemente abandonadas a su suerte… infraestructuras totalmente aprovechables para otros menesteres como por ejemplo escuelas talleres, centros de recuperación de aves, hoteles rurales… pero para eso hace falta compromiso y sentido común, y desgraciadamente, nuestra administración carece de ellos, por lo que aquí se puede comprobar.

Los restos de un incendio reciente dan un toque dramático al momento, y nosotros ascendemos una fuerte rampa, haciendo uso y disfrute del 22 x 32 y llegamos al Cerro del Cascabel, donde se yerguen los “Cañones de Navarone”. Impresionantes estructuras de acero, herrumbrosas, en un desuso lamentable… que sin defender su uso bélico, pues estas baterías están obsoletas, si que podrían ser recuperados por la Junta, para reconvertirlos en observatorios de aves, en vez de construir unos nuevos…. Ahora que tanto nos quieren promocionar el reciclaje, la responsabilidad y el uso sostenible… por ejemplo.
Tras recrearnos, rodeados de enormes boñigas de ganado vacuno (parece un campo de minas) nos ponemos de nuevo en marcha para bajar (y volver a pasar junto a viejas infraestructuras de defensa) hasta la ciudad más Meridional de Europa… esa que se convirtió hace años en “Wind Capital” y que tantos atractivos turísticos posee, pues es nexo de unión de dos mares.
Nos hidratamos un poco y continuamos por la playa de Los Lances, cruzando el río Jara, y entrando de nuevo por la carretera, que pasando por la ermita de la Luz, nos permitirá arribar a Facinas, donde nos espera una buena comida… no sin antes haber ascendido de nuevo, y por la otra vertiente, el Puerto de la Torre del Rayo… donde las fuerzas ya no eran las mismas de las que disponíamos hacía seis horas.

























                                              Ficha Técnica

                 http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=7897641