sábado, 4 de julio de 2015

Temporada de Patos

The House is Rockin´ es ese tipo de canción que le gusta a todos, o al menos a todo aquel que le guste la música, y suponemos que a todo ser humano le gusta.
Stevie Ray Vaughan ha sido uno de los más grandes músicos que han pasado por este mundo… y parte del universo. Es una buena forma de capear el calor, sentado escuchando buen blues, o acudiendo a alguno de los festivales veraniegos que en nuestra querida piel de toro se dedican a este género.
Si queremos hacer algo de ejercicio y disfrutar una agradable mañana, también podemos salir en kayak. Tras casi 8 meses sin poder sacar la embarcación, hemos comprobado que los humos del garaje y el polvo, ennegrecen la superficie de gel coat, y el brillo se ve afectado, pero es que entre el frío, y los fuertes vientos de levante que hemos tenido, a ver quien es el que salía a remar. El mar es para disfrutar… no para sufrir… y un buen remojón soluciona la estética piragüistica.
Buenas corrientes y algo de mar de levas nos han emocionado por la zona del castillo de Sancti Petri (Templo de Melkart), entre rocas, pero no hacía falta ni siquiera el claustrofóbico cubre bañeras… el minimalismo también ha llegado al kayak.
Así que, suficientemente ataviados para el evento, hemos dado por inaugurada una temporada, para redescubrir nuestro litoral, aunque no creo que dejemos de lado nuestros conejos y perdices… y esperemos que alguna marmota.













miércoles, 1 de julio de 2015

Puerto de la Higuera en BTT

El guitarrista Zakk Wylde ha tocado en grandes bandas de metal, como Black Label Society, Foo Fighters o junto al tremendo Ozzy Osbourne. Tiene un estilo inconfundible y contundente, pero a veces es capaz de sacar a la luz su faceta más dulce y arpegiar con una electro acústica mientras acompaña con su voz.
A pesar del tremendo calor que se sufría en el valle del Guadalquivir y la campiña jerezana, en venta del Frenazo a las siete de la mañana hacía solo 13 grados… temperatura ideal para pedalear. Frente a la venta sale un camino que cruza por debajo de la autovía, y se dirige al cortijo del Jaramillo, y si seguimos este frondoso trazado que discurre paralelo al río de las Cañas, podremos llegar hasta Botafuegos en un momento. Habrá que girar a la izquierda en Benharás, y en menos de un kilómetro por esta carretera, volvemos a girar, a la derecha, para tomar la vereda de Matavacas a Botafuegos. Pasamos junto al helipuerto del CEDEFO, y antes de llegar junto al centro penitenciario, habremos cruzado el arroyo del Prior, justo por un puente de madera, elaborado en la cola del pequeño y pintoresco embalse. En esta zona tendremos que salvar dos repechos bastante fuertes.
Ahora entraremos por el Cortijo del Acebuche, y no abandonaremos esta pista, ascendente durante 15 kilómetros largos, que se nos harán cortos debido a su frondosidad y agradable panorámica. Pasamos el mirador Hoyo de Don Pedro, la cabecera del Río de la Miel, y por fin detenemos el ascenso en el Puerto de la Higuera, donde comienza una bajada espectacular hacia el área recreativa del Puerto del Bujeo.
Comenzamos la bajada, pero Isabel pensó que para que vamos a bajar si después hay que volver a subirlo, así que, ve tu, que no es por no ir, pero… y suelto frenos en un alarde de protagonismo de descenso y allá que voy… llego al Bujeo, para nada… para tener que subir de nuevo.
Y es que si conquistar montañas es una pasión inútil, en bici no iba a ser menos.
A la vuelta, esos 13 grados de por la mañana no eran si no un espejismo de lo que se tendría que soportar, pues con 20 grados más, llegamos al coche medio secos, pero satisfechos, y aunque llega el calor ya hay que ir pensando en dejar la bicicleta aparcada una temporada, o hacer salidas de unos 50 kms a lo sumo y por terreno llano y temprano, con la idea de estar temprano en casa.
En este recorrido, pasamos por una fuente de agua fresca un par de kilómetros antes de encumbrar el Passo de la Higuera, como diría un italiano, o Coll, como diría un francés.


















lunes, 15 de junio de 2015

Sierra del Endrinal hasta el final

Un 13 de junio, a priori, no es buena idea salir a caminar a la sierra del Endrinal, pero hay excepciones meteorológicas, con buenas ventanas para ser aprovechadas y disfrutar de esos últimos cartuchos estivales. La primavera ha vuelto para ser aprovechada en la montaña.
Saliendo desde el paso del Boyar, hacia el collado de las Presillas y siguiendo la línea ascendente y directa al Simancón… sin necesidad de encumbrarlo, pues lo teníamos recientes. La niebla nos hizo dar alguna vuelta de más por la zona de la Sima del Simancón, pero mereció la pena explorar la agujereada zona.
Alcanzamos el collado que baja a Navazuelos, y fuimos al Pocillo Verde, donde un golpe de suerte, hizo abaratar la excursión. Desde aquí tomamos el camino del refugio, donde amueblamos el estómago, que se estaba quedando vacío, y buscamos arista pura, para llegar al último pico, de 1407m, que cae a plomo sobre el Encinar y Pardeja. Es espectacular la vista tan aérea que se tiene desde este puntal, ya que no aparecen más elevaciones hasta la sierra de Libar, si miramos al Sur.
Hacía años que no pisaba esa vertiente, desde que escalase aquella descompuesta y arriesgada pared… medio millar de metros más abajo, igual que hacía tiempo que no sonaban The Black Crowes en nuestro estudio. Ya iba siendo hora de dejarse llevar por esa gran banda.
A la vuelta, rodeando el Reloj por el Cancho de la Berejuela, nos encontramos un grupo del club Al Sendero, con Carlos y Petra, compañeros de andanzas y aventuras, que también supieron aprovechar esa ventana de buen tiempo para disfrutar de lo que más nos enriquece, que es caminar por las montañas. Fue una sorpresa agradable compartir un tramo del recorrido dialogando con ellos.
Una vez nos separamos, cruzamos los llanos del Endrinal, para, por el Collado de las Presillas, volver a donde teníamos aparcada la nave… no sin antes tumbarnos en una mullida roca a disfrutar y contemplar el silencio, ese que nos llama, pues no todo va a ser “porrazo y soplío”.