domingo, 8 de enero de 2017

Vivac de Villavientos (3060m)

Salimos de casa un 5 de enero, a las 5:50, y una espesa niebla se cierne sobre la Bahía de Cádiz… apenas se ve el final de una calle con nombre de poeta onubense.
La carretera a esas horas, y con esa visibilidad, encierra infinidad de peligros… en la mayoría de los casos, creados por los miles de conductores negligentes que se atreven a jugar con la vida de los demás.
Lo más desagradable de la afición montañera es, precisamente, no vivir a los pies de un sistema montañoso… y tener que usar la carretera.
Antes de las diez y media, estábamos caminando hacia el collado del Veleta, o de la Carigüela, habiendo dejado el coche estacionado en una Hoya de la Mora que cada vez está más difícil por culpa de decisiones unilaterales, que no respetan la necesidad y el derecho al ocio (que no todo tiene porque ser negocio) de los ciudadanos.
En realidad, esos son los peligros e inconvenientes de la montaña, una vez adentrados en la cara Sur de Sierra Nevada, ya no hay porque temer a nada… sólo a una nieve mezcla entre paposa, costra y polvo (según orientación), que puede hacer que un recorrido se dilate en el tiempo en más del doble de lo normal… y que las fuerzas se mermen más del doble de lo normal, también.
Nadie… una vez alejados de la Carigüela, no vimos a nadie. Arribamos a Villavientos al ocaso (como si lo hubiésemos medido), cenamos, derretimos nieve para poder beber y desayunar, y la noche de reyes fue estupenda… pasamos un poco de calor y todo, en un refugio que no subió de 1,5 grados.
La mañana fue gélida y preciosa… todo un regalo de verdad… un regalo de la naturaleza que compensa en cierta manera el llevar un año sin Bowie. Nosotros también fuimos Héroes por un Día.


Los Tajos de la Virgen.

Almorzando en la Carigüela, contemplano el mar.

Cabecera del río Veleta.

Los vasares del Veleta.


Paso de los Machos.

Paso de los Machos.

Mirador del Lobo.

Raspones de río Seco.

Crestones de río Seco.

Veleta y los Machos.

Arribando a Villavientos.


Puntal de laguna Larga.

Laguna de la Caldera y refugio casi enterrado.

Puntal de Loma Pelada.



Cabecera de río Seco.

Dejando atrás el Portillón de los Crestones.


miércoles, 4 de enero de 2017

Ascensión a La Torre (1993m). Máxima elevación de Portugal continental.

Construir una torre de siete metros de altura en la cumbre de una montaña, para que ésta alcance los 2000m, es lo mismo que hicieron los chinos al Everest, instalando un trípode de aluminio para que el techo del mundo alcanzase los 8850m.
Esta absurda manía por la “perfección” de los números redondos… con el encanto que tienen los decimales…
Como habían pasado dos días festivos, la navidad…, hasta el 26 no nos enteramos de la muerte de Rick Parfitt, guitarrista y cantante de los míticos Status Quo. 2016 se ha saldado con una extensa lista de grandes músicos que nos han dejado… algunos demasiado pronto. Muchísimas gracias a todos por su trabajo.
Final de diciembre fue la fecha que elegimos para acercarnos a Covilhâ, ciudad de Pedro de Covilhâ, descubridor portugués, que fue quien preparó los viajes de Vasco da Gama a la India; para descansar, y al día siguiente, acometer una corta subida a una elevación que puede perfectamente hacerse en coche… o muchísimo mejor, en bici… pero para eso hay que estar muy, pero que muy fuertes. Es un puerto mítico de la Vuelta a Portugal, de hecho…
La Sierra de la Estrella posee un ecosistema envidiable. Berrocales graníticos, barrancos, valle glaciar (dicen que el más largo de Europa), abetos, pinos, castaños, robles, brezo, agua, agua, agua… aquí nace el Zêzere…
Desde la ciudad de Covilhâ, sólo hay que seguir las indicaciones al “Torre”. Aparcamos en el cruce con Manteigas, frente a unas naves de conservación, y buscamos por allí, pues sabíamos que sube un camino por el valle glaciar desde esta serrana población. Dimos con él, y nos adentramos… está indicado, aunque poco o nada desbrozado y en algunos tramos cuesta seguirlo… hay que ir atentos.
La atmósfera invitaba a caminar, y el paseo era corto, pues salimos desde 1600m. Pronto encontramos las rocas cubiertas de nieve costra, pero no hacía falta material invernal. Los berrocales graníticos, típicos de Extremadura, los tenemos aquí por doquier. El paisaje escarpado le da un ambiente muy alpino, sólo mancillado por la cercanía de la carretera, la cual tendremos que cruzar en dos ocasiones, y los restos de un accidente de automóvil… que se precipitó valle abajo. Para los amantes del ciclismo es un verdadero paraíso, lo malo es, tener que lidiar con un tráfico portugués, que parece estar poco o nada concienciado con la dureza de la actividad ciclista. Esperemos que esto cambie.
La cumbre, está bastante desvirtuada, pues las construcciones antipáticas de unos radares de la OTAN, abandonadas a su suerte, estropean bastante el panorama, aparte de otros edificios, aparcamientos, mucho tráfico, tiendas… en fin… pero no podemos, ni debemos juzgar una montaña, o una ascensión, por la escasa superficie de su cima. La montaña se mide desde su base, y con una prominencia de más de 1200m, se trata de una extensión del Sistema Central bastante interesante, emocionante, diversa, y aconsejable. Está al alcance de todos, y creemos que es de obligada visita para quien se precie montañera, o ciclista; además, la oferta hotelera y gastronómica de Portugal es buenísima, económica, agradable…
Ma Kelly´s Greasy Spoon… 1970… el mejor álbum de Status Quo. Para siempre.





















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lunes, 12 de diciembre de 2016

Ascensión invernal al Cerro de los Machos (3327m) por la cara Oeste.

Incluso a veces nos planteamos cambiar el nombre a este blog, que bien podría llamarse Obituarios y Montañas.
El miércoles 7 de diciembre moría Greg Lake… se están marchando todos los buenos… aquellos grandes músicos fundadores de grupos seminales de la historia del Rock. Emerson, Lake & Palmer fue el grupo que fundó este genio tras abandonar King Crimson, luego desfiló en Asia, junto a Gary Moore… también grabó con The Who… con Ringo Starr… en fin, que se ha perdido un gran músico… por eso, hoy queremos recordar Lucky Man, pues le viene al pelo… además él es quien canta esta joya.
El sábado 10, a las 7:00, es sacar los pies del coche en la Hoya de la Mora, en total oscuridad, y atraviesa el negro cielo un bólido impresionante, que dejó una estela gigantesca… fue un momento precioso y preciso… que auguraba una bonita jornada.
La nieve crujiente, el aire frío, la oscuridad, y las ganas de respirar a temperaturas negativas restaban dureza a la aproximación a las Posiciones. A las 9:30 llegábamos al comienzo del Veredón Superior, y como hacía más de cuatro horas que habíamos desayunado, nos dejamos caer en unas rocas para reponer energía. Dos profesores de esquí de la estación, nos preguntaron dónde íbamos… le dije que pretendía bajar el Veredón (…) y se preocuparon un poco… se asomó uno de ellos, y nos confirmó que había huella y que la nieve costra estaba en buenas condiciones. Tras sacar de la mochila el material invernal, acometimos la bajada al Corral del Veleta… yo siempre había usado el rápel de Posiciones… tiene 60 metros y algún tramo volado, pero en invierno es la mejor opción. Como no había mucha nieve, caminando y asegurando los pasos, era perfectamente viable.
Una vez en el Corral del Veleta, empiezas a disfrutar del día, pues la aproximación hasta Posiciones no tiene ningún interés. Empezamos a subir en dirección directa al Cerro de los Machos… estábamos casi solos, pues solo nos “acompañaba” Pepe Saldaña (picovacares.blogspot.com.es), reconocido forero, que estaba acometiendo en solitario el Canuto… luego resultó no ser el Couloir, y se metió en la diagonal que atraviesa la Norte del Salón. Estuvimos en todo momento atentos a su progresión. Una vez pasados unos cerretes nevados, sin huella, comenzamos la dursima rampa que sujeta toda la mole de Los Machos. El desnivel es grande, no parece tener fin… miras hacia abajo y es vertiginoso… una ascensión para disfrutar, con una temperatura estupenda y en ausencia absoluta de viento.
Sin lugar a dudas, la más bella de cuantas actividades llevamos a cabo en nuestras vidas.

Una vez alcanzada la cumbre, nos tomamos unas vacaciones de una hora… disfrutando de aquellas maravillosas vistas. Avituallamiento, crema solar, sobra ropa… y a la una… empezamos a buscar el Lagunillo del Veleta, bajando pendientes de más de 30º de cara al valle...  De ahí, por la pista hacia la Carigüela… una jornada muy alpinística… y el resto del recorrido, no tiene especial interés. A las cinco, o algo menos, estábamos en la Hoya de la Mora… lugar que hace pocos meses, los amigos del Batallón Basurista, dejaron limpio como una patena… y que vuelve a vestir sus peores galas gracias al desinteresado esfuerzo de desaprensivos domingueros, que riegan la zona con plásticos, papeles, latas, y demás especies no autóctonas de nuestra querida Sierra Nevada. Así, no vamos a ninguna parte.






Entrada al Veredón Superior.


Isabel, acometiendo uno de los pasos más expuestos. 


Pepe nos da alcance.

Último paso delicado hacia el Corral.

De luces y sombras, hablamos.

Isabel, muy contenta por haber conseguido bajar ese cortado, venciendo su vértigo.

El impresionante, solitario y silencioso Corral del Veleta.

Pepe negociando la Travesía hacia el Couloir.

El Puntal de Vacares... nuestra última ascensión.

En el Corral.

De fondo, los Tajos por donde hemos bajado.

Siguiendo huellas... de zorro.

Ahí está uno, en posesión absoluta de la verdad.

La dura y sombría rampa de ascenso a los Machos.

Detrás, todo lo recorrido... y ya se acaricia la cumbre.

Isabel alcanza la cumbre del Cerro de los Machos.



El mar Mediterraneo al fondo.

El Paso de los Machos y el Portillón de los Raspones de río Seco.

El Cerro del Caballo, al fondo, y el refugio de la Carigüela.

Contemplando el Juego de Bolos.

Veleta, y un dron sobrevolando la arista.

Isabel, en una diagonal perfecta.

Rampa de descenso de Los Machos.


Evolución de nubes.

Llegando al Collado de la Carigüela.

Isabel ascendiendo al collado... y Fran...

Rampa inclinadísima en la que mejor no hubiese entrado.

Con buena nieve costra y un final demasiado vertical.

Los Tajos de la Virgen, desde el Puntal de Loma Púa.


Aunque tenía demasiada inclinación, se pudo superar.