viernes, 19 de diciembre de 2014

SObRe bicis

La experiencia enriquecedora de montar tu propia bici, adquiriendo un cuadro, hace que cada vez que montes en ella, disfrutes doblemente.
La Ghost,  realmente nunca me gustó demasiado, me parecía pesada, lenta, vulgar… pero muy cómoda bajando por caminos en mal estado, gracias a su doble suspensión. Esto se iba a acabar, y tras desmontarla entera, y adquirir un magnífico cuadro de acero al cromo-molibdeno, aparentemente en desuso, pues ningún comerciante te la va a aconsejar (y es que los grandes fabricantes, ya no usan este material, en favor del aluminio y el carbono), nos pusimos a la obra.
Llegó el cuadro en tan sólo dos días, desde Francia, y llave en mano, en un rato, la bicicleta empezó a tomar forma.
Todas las piezas, provenientes de la otra bici, perfectamente limpiadas, engrasadas y ajustadas, ahora dan vida a un cuadro sencillo pero muy eficaz. Es un placer rodar con ella, subir, bajar, saltar… llevo 2,4 kilos menos y eso se nota bastante.
El ciclismo de montaña está lleno de matices, como la música de Arizona Baby, que en su tercer trabajo, Secret Fires, hacen un cambio de sonoridad en el que asoman influencias de variados estilos.
Eso ha pasado con la SObRe… es otro estilo… el acero es más flexible y agradecido que el aluminio, por lo tanto llegas menos cansado y dolorido a casa, y la diferencia de peso es bastante beneficiosa para el ciclista.
Subir a la Sierra de Sancristobal por la vertiente Noreste, afrontando una intensa pero corta ascensión, pondrá a prueba nuestras cualidades cardio-respiratorias, al mismo tiempo que requiere de una buena técnica para poder completar la subida sin la necesidad de poner un pie a tierra.
Concentrados, con un 22 x 28, a biela o sentados, vamos sorteando regueros y raíces al tiempo que evitamos el deslizamiento de los neumáticos, provocado por la excesiva humedad que tras las lluvias y la niebla de estos días, está impregnada en el suelo.
Último esfuerzo en las dos rampas del final, y ya hemos alcanzado la arista cimera… ahora, solo queda un paseo ascendente hasta el vértice geodésico, disfrutando de las vistas… ¿qué vistas?... la espesísima niebla no deja ver más allá de unos 30 metros. Este paraíso a solo 20 kilómetros de casa, se podría disfrutar mucho más de no ser por la mala intención de todos aquellos que se empeñan en pensar que aquello es un vertedero.




















martes, 9 de diciembre de 2014

Desde Yunquera

Cuasi siempre que vamos a esta pequeña población de Sierra de las Nieves alcanzamos el Puerto del Saucillo en coche, y desde aquí planteamos la ruta.
En esta ocasión, hicimos un recorrido espectacular partiendo desde el campo de futbol de Yunquera, que no campo base.
Entre olivos empezamos a trajinar, por una atractiva y zigzagueante subida, para ganar un collado que nos bajaría por un frondoso sendero, junto a la cañada del Puerto del Saucillo, a través de la cual alcanzaríamos el aparcamiento del mirador, repleto de automóviles que casi no cabían en el camino.
Desde el mirador, tomaríamos el camino de la Sierra de las Nieves, para llegar al bosque de Cedros, habiendo tomado el primer desvío a la derecha al pasar el Picacho.
En el bosque de Cedros, viramos a la Cañada de la Cuesta de los Hornillos, para tomar una vira nuevamente, a unos 80 metros de la primera y en sentido descendente, que nos llevará a cruzar la mencionada Cañada, a través de un espectacular y escarchado bosque de pinsapos, a media ladera, y conectando con la senda que desde la Cueva del Agua, une con el Peñón de Ronda.
Desde aquí, vamos a bajar hasta el cortijo de Huarte, muy cuidado y situado en un excepcional enclave. Repostamos agua. Este camino, rodeando el Cerro de la Cruz, y con vistas al Convento Ntra Sra de las Nieves, nos devolverá a la senda inicial.
Nada de ascensiones, nada de escarpadas laderas de caliza desnuda… solo disfrute a través de rastros comodísimos, en un constante y agradecido sube y baja que consiguió un sabor dulce en los labios una vez terminada la jornada. Prácticamente, parecía que ni habíamos caminado, pues el cansancio se había difuminado en un paisaje estremecedor, como se dispersa la niebla de la mañana frente a las primeras ráfagas de viento. La montaña, agradecida, nos había deleitado con una fácil y cómoda sintonía, a través de la cual absorbimos toda su energía. Energía necesaria para vivir; vivir agradecidos, al igual que Rosendo Mercado, agradecidos a Salvador, por haber preparado y trabajado una majestuosa conexión, entrelazando veredas serranas con total maestría, y al resto del grupo, Alberto, Dani y Alex, por habernos acompañado.

























viernes, 5 de diciembre de 2014

Pozos y Vías Pecuarias.

Las vías pecuarias se usaron desde antaño para llevar los rebaños de un sitio para otro. Hoy día, además, se permiten usos compatibles y complementarios a la principal función por la que fueron legislados estos pasillos verdes, como recoge la Ley 3 de 1995 de Vías Pecuarias.
En nuestra zona, hay muchísimos kilómetros de estas redes, y más que podría haber de no estar usurpados, dispuestos relativamente cerca de nuestras casas, por lo cual no resulta incómodo hacer uso y disfrute de este rico Patrimonio Natural del cual todos tenemos derecho a gozar.
Se distinguen tres nombres para este tipo de vías, que vienen determinados por su anchura, así mismo, es la Cañada la más ancha, con 75 metros, y la vereda la más angosta, con unos generosos 20 metros. El cordel, queda en medio, con una anchura equivalente a la mitad de la asignada a la cañada.
Parte importante de estas redes de comunicación son los puntos de agua, así, pozos y abrevaderos son elementos que aún en uso, decoran el paisaje cuando recorremos estos caminos.
En la zona de Puerto Real y Chiclana podemos disfrutar de fotogénicas infraestructuras hídricas, que nos pueden servir como objetivo a la hora de plantear nuestras excursiones, siendo los más espectaculares aquellos que en el siglo XVIII abasteciesen de agua a la población de Puerto Real, y se conocen con el nombre de Pozos de Malas Noches.
Es muy sencillo llegar a ellos, pues se trata de un trazado recto, jalonado por sendas alambradas de espino a diestro y siniestro, y la entrada se localiza en la curva de la carretera de Malas Noches. El paseo es muy acogedor y llegados a los pozos, hay una buena zona donde echar la mañana con sombra y bastante vegetación.
El enclave ha sufrido multitud de atentados por parte, presuntamente, del propietario de las tierras colindantes (Cortijo Guerra), seguramente por miedo a que se hagan prospecciones arqueológicas y le puedan crear inconvenientes a su actividad agrícola… aunque como hemos visto estos años atrás, la instalación de grandes aerogeneradores en su latifundio no le ha supuesto ningún percance (…).
Se sabe que desde época romana ya había asentamientos en esta zona, aunque nunca se han hecho estudios arqueológicos para determinar un posible asentamiento prehistórico, y gracias a esto y a las malas intenciones de algunos, poco a poco, Puerto Real se queda sin patrimonio histórico… sin memoria.
Eso es lo que no se debe perder, la memoria, por eso desde aquí queremos recordar a Muddy Waters, a quien tantos músicos de nuestra época siguen interpretando en sus conciertos. A veces la administración debería tomar ejemplo de los músicos… para que no se pierda la base de todo.
Si tomamos desde aquí, el camino que nos lleva a la cantera del Berrueco, veremos algunos pozos más, y el descansadero del Berrueco, que tiene el pilón lleno de agua todo el año.
En el cordel de los Marchantes, camino de Los Naveros, nos encontramos con el Descansadero del Pozo de Lázaro… y hay algunos más, a través de los cuales podemos configurar bonitas rutas por esta extensa red de vías pecuarias.
El hecho de tener Medina Sidonia tan cerca, nos puede servir para plantear una ruta lineal y tomar el autobús de vuelta.