martes, 14 de agosto de 2018

Ascensión al Triglav (2864m). Máxima elevación eslovena.


En Eslovenia estamos en el paralelo 46 N y el meridiano 13 E. La diferencia horaria con el lugar donde vivimos, es bastante amplia… sin embargo, no tendremos que ajustar los relojes. Algo falla desde luego, pero eso entra en otro foro de debate.
A las 4:30 de la mañana ya hay suficiente luz, y a las 21:00 está oscuro… no tardamos en adaptarnos a estos horarios, pues son beneficiosos para el cuerpo.
La imagen del Aljazev Stolp ronda nuestras cabezas desde que salimos de Cádiz, julio es un mes lluvioso en el que las nubes se condensan desde cotas realmente bajas… todo está verde y fresco como resultado, y la incertidumbre es tema de conversación en la mesa y en el coche.
Decididos a intentarlo, nos dirigimos a Rudno Polje (1347m), donde hay un centro de tecnificación de esquí alpino que funciona todo el año. Tenemos un parking… 5€.
Comenzamos por el camino perpendicular al aparcamiento y la carretera, rumbo NW cerrado y recto. Nos adelantan algunos vehículos… pudimos comprobar que el coche se puede dejar un poco más arriba, sin necesidad de pagar.
El camino de aproximación a la montaña está bien jalonado, cómodo, boscoso… en la tónica eslovena… va tomando altura poco a poco… llegamos a un collado, una hermosa nava… giramos a la izquierda, hacia Studorski Preval, collado de 1892m con unas vistas increíbles… hemos ascendido más de 500m sin darnos cuenta.
Desde aquí casi no ganamos altura hasta Vodnikov Dom, el refugio que elegimos para dormir, con agua potable, árboles, navas… y el Triglav visible por detrás del siguiente refugio.
La mayoría de montañeros eligen Don Planika para dormir, pues queda a sólo 500m de la cumbre,  pero la tranquilidad y la atención son mayores en Vodnikov, al haber menos gente, y posee mejores servicios para descansar. En Dom Planika no hay agua potable.
Comimos bastante bien, los guardas se levantaron a las 5 para nosotros, y desayunamos perfectamente. Muy agradecidos a estas personas.
A poco más de las 5:30 nos pusimos en marcha abandonando la comodidad de Vodnikov Dom… ¡que se le va a hacer! La mañana promete… no ha llovido en toda la noche y está despejado… la emoción aumenta conforme vamos ascendiendo, y empiezan a aparecer los pasos jalonados de cables de seguridad. El hecho de ver una instalación de vía ferrata, puede proporcionar bastante satisfacción y seguridad, o por el contrario ponernos nerviosas porque estas instalaciones infunden peligro.
Alcanzamos Dom Planika pod Triglavom (2401m) y entramos a conocerlo. Comemos algo y continuamos ascendiendo. Ahora llega la parte más técnica y emocionante de esta ascensión: El verdadero Triglav.
Ya todo es roca (aunque hay algunas florecillas que emergen a 2500m) y nos vamos acercando a una gigantesca pared. Hay pasos en los que no te puedes permitir el lujo de un tropezón. Isabel tiene vértigo, y lo está superando bastante bien… esas llambrías de piedra suelta, lo ponen difícil.
Negociamos la famosa chimenea sin dificultad, y a la salida viene el tramo más complicado del itinerario. Vamos alcanzando el espolón que nos dejará en la arista cimera, y nos unimos con los que salen de Triglavski dom na Kredarici (2515m), que hace un momento lo vimos por primera vez.
La montaña está bastante domada… cosida con cables, que le quitan mucho encanto, pero ha sido una decisión determinante para reducir los accidentes, ya que el hecho de que el Triglav sea el símbolo de los eslovenos (aparece en la bandera y en las monedas de 50 Cts), provoca una gran afluencia de personas no expertas. La mayoría de eslovenos catalogan esta montaña de “sólo expertos”, cuando en realidad no es tan difícil, pero lo hacen pensando en que subirán personas sin experiencia, de hecho, todos los eslovenos tienen que subir al Triglav al menos una vez en su vida.
Una vez en la arista final, nos recorre la emoción de llevar varios días de viaje esperando este momento. Hay gente por la parte alta nos sirven de referencia para comprobar la verticalidad de este tramo afilado… tras la trepada, tenemos por fin ante nuestros ojos el Alzajev Stolp. Isabel ha usado el kit de ferrata en algún paso. ¡Lo hemos conseguido!
Hemos ido todo el camino siguiendo las marcas…
Marcas para probarlo (Marks To Prove It)… algo así como la felicidad (Something Like Happiness). Dos de los títulos que más nos apasionan de The Maccabees. Los de Brighton buscaron para su grupo, nombres en la biblia, al azar, y este les pareció oportuno. Ningún miembro del grupo es religioso… tampoco el hecho de visitar iglesias te convierte en creyente… sólo es curiosidad arquitectónica. Fue una pena que hace dos años decidieran dar por finalizada la carrera de esta generosa banda de indie rock británica. Orlando Weeks, ¡vuelve, por favor!
Nosotros volvimos… por las marcas. Habría que añadir que la bajada por Triglavski dom na Kredarici, era más sencilla… nos enteramos tarde, gracias a las tres chicas que durmieron junto a nosotros, y que volvimos a ver tras la corta tormenta que nos sorprendió a la bajada, tras haber comido y tomado café de nuevo en nuestro refugio. ¿Creías que nos íbamos a librar de un día de lluvia en Eslovenia?


Aparcamiento de Rudno Polje. El camino comienza justo frente al coche azul.

Llevamos recorridos cien metros... el bosque promete.

Zona de bosque una vez dejado el coche un poco más abajo.

Vamos dejando atrás el bosque y ampliando vistas.

Espléndida nava donde se bifurca el camino. Nosotros a la izquierda.

Ya la nava queda al fondo. La subida tiene bastante pendiente.

Últimos pasos antes del collado Studorski Preval.

Desde el collado vemos el camino que nos queda... hacia la derecha.

Pequeños pasos de media ladera.

Al fondo, el collado que acabamos de dejar atrás.

Zona de desprendimientos. Cuidado.

Ya falta muy poco para llegar al refugio.

Vodnikov Dom, y el Triglav al fondo. Se ve Dom Planika perfectamente.

El emplazamiento privilegiado del refugio Vodnikov.

Ya amanece el día de la ascensión.

Primeros pasos de dificultad.

Parece que tendremos suerte con la meteorología. 

Un auténtico corredor calizo.

Sobre las 7:30 de la mañana, el día está espléndido.

Alcanzamos Dom Planika Pod Triglavom. Ha salido bastante gente. Son 80 plazas.

Bueno, pues tenemos el Triglav de frente.

Es imposible perder el camino.

Unas zetas y nos acercamos a la chimenea.

Por algo decíamos que es más confortable Vodnikov.

Hemos negociado la chimenea sin el menor problema.

Afrontando la parte más complicada de toda la ascensión.

Un tramo de relajación cerca de la arista cimera.

Más pasos de hierro.

Siempre picando hacia arriba.

La otra vertiente, donde se asienta Triglavski Dom na Kredarici.

El valle de Vrata abajo a la izquierda. Desde donde subimos a Biwac IV.

Todavía no, esta es la antecima. Una pequeña bajada y otra vez para arriba.

¡Ahí está! Por fin tenemos la cumbre a tiro de piedra.

Isabel sigue superando su vértigo. Toda una hazaña.

Concentración, que vienen pasos expuestos.

Peldaños, vías de hierro... bien domesticada está esta maravilla.

Desde luego, miras hacia atrás y entra una emoción incalculable.

Parece no tener fin. Esto es un no parar de disfrutar.

Las nubes están empezando a levantar.

Son momentos de mucha emoción, saber que has coronado esta montaña que tan lejos queda de casa.

Y como no, nuestra banderola pirata, ondea junto al Aljazev Stolp. Inolvidable.

Bajo nuestros pies, Vrata y Aljazev Dom. Al fondo Mojstrana.

Eso es para poner un sello: Un tampón, con su cajita de tinta y todo.

Llega el momento del indeseado descenso.

Las nubes nos dejaron el hueco imprescindible.

Una de las zonas más bonitas de esta montaña.

Tras parar a comer en Vodnikov, salimos huyendo al escuchar truenos. ¿Es lógico?

Y la tormenta nos pilló por el camino... si hubiésemos esperado en el refugio...

Una hermosa ascensión que llega a su fin... pero el viaje continúa.

miércoles, 8 de agosto de 2018

Biwac IV Na Rusju desde Parkirisce Aljazev Dom. Triglavski Narodni Park.


En Liubjana adquirimos un plano topográfico buenísimo, ya que viene totalmente plastificado… ¿por qué será?
En la oficina de turismo de Jesenice, la chica nos habló del Vrata, uno de los valles más espectaculares del parque. Entramos a preguntar por la predicción meteorológica… su consejo, tras ver en la web que venían varios días de tormenta, fue de que no acudiésemos a la montaña: Primero seguridad y después disfrutar, nos dijo.
Por la tarde, lloviznando, dimos un paseo por Mojstrana y nos adentramos en la pista de acceso al Triglavski Narodni Park (Parque Nacional del Triglav). El río Bistrica evaporaba a todo lo largo… la temperatura del agua es bajísima y cristalina. La carretera de acceso va paralela y es realmente sorprendente. Caminamos unos 4 kms junto al río, por un encantador sendero y volvimos al día siguiente, temprano, dispuestos a mojarnos y adentrarnos.
Ya la pista de acceso, de unos 10 kms, te emociona. Arribamos al aparcamiento de Aljazev Dom (Dom es casa, o refugio) y pagamos los 3,5€ correspondientes a la mujer encargada.
Miramos el plano, y al azar, escogimos un camino… hacia la vertiente opuesta al Triglav, que no sabíamos por dónde se situaba, pues la espesa niebla apenas dejaba ver nada. Había estado lloviendo durante la noche y estaba todo mojado.
Setecientos metros llanos, y de repente, giramos a la derecha siguiendo las indicaciones del Biwac IV (3 horas desde allí) … y aquello se puso “pindio” como pocos caminos habíamos visto.
En el aparcamiento quedaron bastantes vehículos… pero no sabemos hacia donde se va la gente, pues en nuestro itinerario no nos cruzamos a nadie.
Bosque inmenso, chorreando, oscuro… las salamandras salen al camino… una de las veces que miramos el plano, vemos unas líneas azules que no sabíamos interpretar. En las reseñas del plano vimos que se tratan de pistas de esquí alpino. ¡Impresionante! No imaginamos a nadie bajando por allí con tablas, con la espesura, la foresta, y la inclinación que tiene. No nos extraña que en Mojstrana tengan un panel recordando la cantidad de campeones olímpicos que viven en Eslovenia.
Partimos de una cota de 1000m, y el pequeño refugio está situado a 2000m de altitud. El entorno es todo calizo cuando alcanzas esa cota, y con bastante vegetación rastrera… la espesa niebla, de repente abre y nos muestra el gigantesco Stenar, con una formación caliza muy particular. Luego vimos un momento el Kriz y el Dolkova Spica… unas montañas majestuosas que las nubes nos dejaban ver sólo a ratos.
La emoción no cabía en las mochilas… alcanzamos el pequeño Biwac IV, lo abrimos y para adentro. Una pasada. Tiene un sistema para recoger agua de lluvia en una cisterna, y mediante un grifo, te permite lavar platos o asearte un poco… nunca habíamos visto eso en un vivac. El interior, entero de madera, es confortable y tiene dos estupendas ventanas. De haberlo sabido, hubiésemos pasado una noche allí para hacer alguna ascensión… ya sabes, aprende de nuestros fallos y saborea esta información… es muy valiosa.
Twitter es una herramienta muy poderosa. Recientemente, una chica de 14 años escribió un tuit pidiendo que Weezer hiciese una versión del África de Toto. Esto fue cogiendo volumen y llegó al grupo, formado en Los Ángeles. La banda contestó a la joven con una estupenda versión de África. Por lo visto, ahora Toto quiere responder con una versión de un tema de Weezer. Redes sociales… o antisociales… eso depende de nosotros.
Después de hacer un té en aquel estupendo Biwac (nos encanta usar esta palabra) dejamos las mochilas fuera, con todo, y ascendimos a un collado cercano para observar vistas cuando las nubes se desplazaban. No sabríamos decir si estuvimos por allí una hora y media, o más… el entorno no invitaba a abandonarlo.
A la bajada, paramos en Aljazev Dom a tomar café y descansar un rato… merecen la pena los refugios eslovenos… nada caros y con un personal bastante agradable.

El Parque nos sorprendió enormemente, además, a la tarde abrió la densa niebla y pudimos observar la imponente cara Norte del Triglav. Habíamos venido hasta Eslovenia atraídos por esa montaña, y por fin la podemos contemplar. Más emocionante no podría haber quedado la jornada… pues si… porque vimos un monumento a los escaladores que nos volvió a sorprender gratamente.
Prodruznicna c. Sv. Klemena. En Mojstrana.

Triglavska Cesta 908.

Triglavska Bistrica.

Isabelska Caminanstrica.


Waterfall Pericnik.

Aljazev Dom. Panel indicador de Biwak IV. Existen Biwak I, II, III.

Aquí comienza la subida casi repentinamente.

Estamos a mediados de julio.

Estas son las estupendas marcas que guían tu camino. Síguelas.

Hace algo de fresco y llevamos la ropa mojada.

Corredor con un gran tapiz de hielo.

Stenar (2501m).

Alpine Salamander.

Este paisaje nos recordaba a Picos de Europa, pero mucho más verde.

Y por fin alcanzamos el Biwac IV.

No se imagina uno, lo confortable que es ese habitáculo.

No hacen falta comentarios.

Dolkova Spica (2591m).

El Stenar de fondo.

A más de 2000m, todavía hay bastante vegetación.


A la vuelta, vemos por fin una panorámica del valle de Vrata.

La condensación se va levantando, dejando un día espléndido.

Triglav (2864m).

Vaya seta más extraña. Gelatinosa.

De nuevo en Aljazev Dom, pero con vistas. Con los prismáticos vimos el Aljazev Stolp.

Coffee break.

El monumento a los escaladores.