jueves, 23 de agosto de 2018

Tre Cime di Lavaredo. Dolomitas de Auronzo.

De madre cántabra y padre argentino, Jimmy Barnatán, guitarrista, compositor y cantante, entre otras facetas, como escritor o actor, hace las delicias de cualquier amante de los doce compases del blues. Acompañado de su grupo, The Cocooners, ofrece un registro digno de cualquier aficionado a este estilo musical que tanto nos mueve.
Tras escuchar buen blues desde las 5 de la mañana, pues ya hay luz en Dolomitas, bajarse del coche y comenzar a caminar junto a la caseta de peaje que accede desde Misurina al aparcamiento del refugio Auronzo, no va a resultar nada penoso, pues si las notas musicales eran acogedoras allá por Cortina d´Ampezzo, el entorno ahora no lo es menos.
El “grueso del pelotón”, hace esta ruta desde el mismo refugio, abonando la tasa de 30€, correspondiente a poder subir en coche 4 kms de curvas con una pendiente media del 12%, y poder también aparcar en las cercanías del refugio. Como aquí hemos venido a caminar y la ruta no es larga, nos podremos ahorrar esa cantidad si tomamos el camino (hermosísimo) que accede haciendo recortes desde la caseta (1851m) hasta el chalet de Auronzo (2300m). Ya eso depende de la prisa que tenga cada cual.
El camino comienza por bosque de coníferas con vistas a enormes e inexpugnables paredes de caliza. Si nos cruzamos a 2 personas en este tramo, muchas serán… pero a partir de Auronzo, si nos cruzamos a 700 personas… pocas serán.
Era un 17 del mes de julio, y hacía bastante fresco, llegando a sentir frío aun con forro polar. Las paredes que ofrecen las Tres Cimas, son realmente sobrecogedoras. Imaginar en 1869, en la Cima Grande, a Paul Grohmann, acompañado de los guías Franz Innerkofler y Peter Salcher, aunque sea por las consideradas hoy como vías normales, pone los vellos de punta. El mismo César Pérez de Tudela, ascendió la Cima Central por su cara Norte, que fue inaugurada en 1933 por Emilio Comici. Hablamos de una de las grandes Nortes Alpinas.
Estos enormes grupos montañosos están compuestos por dolomías, y de ahí procede su característico nombre. Para cualquier aficionado a la montaña, Dolomitas es una visita obligada en algún momento de su vida, pero es aconsejable acudir a esta región, bien curtido en ascensiones y ducho en técnicas de progresión por terreno escarpado, disfrutaremos mucho más, y si acompañamos nuestras andanzas de nuestro kit de vía ferrata, la gozada será máxima, pues estamos en el lugar donde nacen este tipo de caminos.
Durante la Primera Guerra Mundial, para garantizar el éxito de avance de las tropas, los equipos de zapadores instalaban las mencionadas Vías Ferratas (caminos de hierro), que hoy día, restauradas, se usan con fines turísticos.
Pasamos la Cappella degli Alpini y continuamos hasta el Refugio Lavaredo, donde comienza la subida a Forcella Lavaredo. Aquí tenemos varias opciones para llegar al refugio Locatelli-Innerkofler: la ferrata, la pista, y el sendero alpino que va a media altura. Este fue el que tomamos nosotros. El paisaje está rodeado de torres, agujas, gendarmes, pedreras, collados, navas, barrancos, valles, lagunas… un paraíso alpinístico en toda regla.
Una vez en el refugio Innerkofler, nos acercamos a la base de la Torre di Toblin, donde hay una buena ferrata, que no tuvimos opción de acometer, pues el “kit” se quedó en el coche.
El camino elegido fue una circular a las Tres Cimas, por lo tanto, ahora por la vertiente Norte, por el sendero 105 (busca un mapa de la zona, porque todos los caminos están enumerados y el sistema es infalible), vamos hasta el refugio Malga Langalm, y desde aquí cerramos la circular a las Tres Cimas, recorriendo de nuevo el camino de bajada hasta el coche.

Es una ruta que no presenta dificultad alguna, y por el contrario ofrece unas panorámicas inolvidables e impactantes. Esta ecuación (No difícil y grandes paisajes) hace que sea uno de los recorridos más populares de Alpes. Hay que tenerlo en cuenta, pues aquí cuando hablamos de popular, no nos referimos a cruzarnos con 100 personas.
La parte más frondosa es el comienzo, en la caseta de Misurina.

Corredores de caliza que parecen chorreras de lava.

Se van haciendo amplias las vistas.

En la terraza del Auronzo.


El cuello empieza a adolecerse con las vistas.

Ya dejamos atrás el Auronzo.

Agujas, corredores, valles...

Cappella degli Alpini.

Las Tre Cimes di Lavaredo, son enormes... y enormemente bellas.

Rifugio Lavaredo.

Forcella Lavaredo.

Torre di Toblin al fondo. El camino se nos divide en tres.

Rifugio Locatelli bajo la Torre di Toblin.

Una mirada a lo que dejamos atrás.

Pasos hermosos bajo paredes de caliza.

Evidentemente.

Gendarmes.

Desde una de las galerías de la primera guerra.

Alcanzamos la seguridad.

Laghi dei Piani.

A la izquierda están los lagos. Venimos del gran collado del fondo.

Se lo merecen... no nos gusta poner muchas fotos, pero se lo merecen.

Imagino a Cesar Pérez de Tudela en esa gran pared. Pasándolo mal.

El día estaba espectacular, sin más.

Bajamos a esa nava, y luego vino una subida interminable. ¿Esto no era un paseo?

Refugio Malga Langalm.

Ya dejamos arriba el Refugio Auronzo, meta en varias ocasiones del Giro.

Aquí el cantero ha tenido trabajo.

De nuevo en el bosque de la parte baja.

lunes, 20 de agosto de 2018

Soça, el río indomable. Triglavski Narodni Park. Slovenija.



Por desgracia, los ríos son fronteras… cuando en realidad lo que hacen es unir a las personas. Las guerras siempre han tenido como eje el trazado de algún río.
En la primera gran guerra, murieron sin sentido más de 300.000 seres humanos durante las doce batallas del Soça… sin contar la gran cantidad de fauna que perdió la vida en esa contienda… nunca se cuentan los animales.
Este río nace muy cerca del Triglav, la montaña más alta de Eslovenia, y es la atracción de practicantes de kayak de toda Europa. Prijon tiene un centro de entrenamiento y pruebas en la zona… y dedica el nombre de este río a uno de sus modelos históricos de aguas blancas… pero las aguas del Soça, más que blancas son turquesas. Algunos de los mejores piragüistas del mundo, entrenan en su cauce.
Tras pasar por Vrsic (1611m) viniendo desde Kransja Gora, entramos en la vertiente del Soça, y vemos que este puerto es un auténtico paraíso ciclista. Pronto nos cruzaremos con el río, y en Trenta ya tenemos zonas preciosas donde bajar a verlo. Por la población de Soça hay un congosto donde el cauce pasa a través de la roca caliza, habiendo abierto durante miles, millones de años, el hueco perfecto para que las cristalinas aguas fluyan hacia el mar.
Aguas abajo de esta población este río se convierte en el paraíso “kayaquista”, pero nosotros no llegamos a ese lugar, pues se desviaba bastante de nuestras intenciones. Hablamos de Bovec. Apuntalo en tu agenda si lo que buscas es disfrutar de las mejores aguas bravas.
Y si hablamos de río, antes de ir a Slovenija, habíamos visto en directo (y comprado el vinilo) a la banda madrileña Club del Río, qué con una fusión entre folk, pop, indie, latino… seguramente atrapen tu curiosidad por alguna zona del mástil. En directo tienen mucha energía y hacen bailar a un muerto, y escucharlos en casa, con tranquilidad, hacen a tu mente viajar a varias partes del mundo al mismo tiempo. Sin duda una gran banda… y un gran río.
Nosotros nos conformamos con una hermosa caminata por sus orillas, paladeando el sonido de sus aguas cristalinas, y percibiendo el frescor de sus 8 grados de temperatura al darnos un obligado chapuzón entre aquellas inolvidables y sorprendentes estampas.
Un río al que los italianos llaman Isonzo y los eslovenos Soça… un río de 140 kms de longitud, que no debes dejar de visitar si te atrae la naturaleza en su estado más puro… y si puedes, lleva el kayak.

Al paso por Trenta.

Senderos señalizados, en la tónica del parque.

No apto para bicicletas.


Uno de los muchos puentes del Soça.


Al paso por Soça (pueblo) el congosto es espectacular.

Y dan ganas de bañarse.

Hay muchos tramos del río realmente bellos.

Dan ganas de saltar... hay más de 3 metros de profundidad.

Se aprecia la evaporación.

Haciendo ganas de bañarse.

Preparados para un buen día de descenso.

¡Que envidia!


Hay más de 3 metros...

Al final, no nos pudimos resistir... 8º de temperatura, pero que buena sensación.