Necesitamos salir a la montaña a caminar, como terapia. De hecho, hay facultativos que lo prescriben. La necesidad imperiosa de respirar aire limpio y llenar el cerebro de imágenes frescas y gratificantes, a la vez que vaciamos nuestro cuerpo de sonidos molestos, es vital para quienes habitamos la ciudad, escuchando motores y respirando humo.
Por el contrario, tenemos que conducir hasta ese parque natural que nos espera hoy. Entre 250 y 750 km tendremos que recorrer para recrearnos con una caminata de 20 km de media. ¿Compensa?
Desplazarse esa distancia, además de estresante, contamina lo suficiente como para replantear la actividad, pero ese sería un debate sin fin y con pocas soluciones. Nuestra manera de devolverle a la naturaleza el daño causado es recoger los plásticos y latas que encontramos por el camino… aunque los egoístas que los han dejado allí también han usado el coche. ¿…?
Otra actividad que también es muy necesaria para absorber energía y relajarnos es escuchar música, ya que no somos capaces de crearla… por mucho que aporree la guitarra. También se puede criticar el hecho de conducir cierta distancia para ir a un concierto, pero no siempre los músicos de tus preferencias se acercan a la puerta de tu casa… además, es otra forma de ocio cultural: iglesias, calles, plazas, museos…
Hace poco tuvimos la suerte de ver en directo a Stolen Notes, un quinteto que compone y trabaja con instrumentos tradicionales irlandeses. Lo hacen bastante bien, siendo sevillanos y gaditanos; si los escuchas, no dudarías en afirmar que son del mismo Dublín.
Nunca habíamos estado por el río Gaduares, que es el único que saca las aguas de la Sierra de Grazalema y las lleva hacia el Mediterráneo a través del Guadiaro. Aprovechamos para acercarnos al cerro de Zurraque, pero nos quedamos en una de sus cumbres secundarias para no perder mucho tiempo y retomar el trazado circular que pretendíamos seguir, pasando por el cortijo El Huérfano.
Como eran fiestas de carnaval, la sierra estaba muy tranquila y daba placer caminar por dehesas, junto a ríos y arroyos y sentarse en un banco improvisado a degustar buen queso extremeño, como casi siempre.
Hay que sincronizar con el ritmo de la música, de la voz y de la montaña.




















"Necesitamos salir a la montaña a caminar, como terapia". Nos sueles recomendar música en tus entradas, yo hoy te recomiendo lectura; "Monterapia" y "Slow Mountain" ambos de Juanjo Garbizu, para mi una "biblia" para mi filosofía montañera.
ResponderEliminarStolen Notes, ¿Bandera irlandesa en la cima?, casualidad o premeditación jejeje.
Un saludo.
Gracias Daniel. Tomo nota, y cuando termine La Vida en el Límite de la Vida, de Sebas Álvaro, buscaré esos títulos, que seguro serán de mi interés.
EliminarEsa bandera tiene su historia. Me la encontré en la cima del Mulhacén. Hace unos dos años fuimos a ver a Delorentos, a Sevilla, y me la llevé. Se la di al cantante (y guitarrista) y la ondeó un rato... me la devolvió el chaval y la guardé con más cariño aún. Y esta vez la hemos hecho coincidir con una recomendación de estilo celta. Aquí todo está premeditado... y meditado...
Un saludo, amigo.