domingo, 21 de abril de 2019

Ecovía Litoral del Algarve (Portugal)

Hay que comenzar la Ecovía Litoral del Algarve en su kilómetro 0, para lo cual había que llegar al farol del Cabo de San Vicente. La solución la llevamos a cabo en tres medios de locomoción distintos y en el mismo día. En coche hasta Vila Real de Santo Antonio; en tren desde aquí hasta Lagos; y por último en tándem hasta Cabo San Vicente. Uno de los puntos más occidentales del continente.
Sólo dos días antes habíamos estado en Algeciras, disfrutando del directo contundente y emocionante del dúo murciano Crudo Pimento, que están de gira presentando su último y cuarto trabajo: Pantame. Ellos se confeccionan sus propios instrumentos, como verdaderos lutieres del siglo XXI. Uno de esos instrumentos es un Deed Lebow modificado por Raúl, con una pastilla longitudinal a su única cuerda. Es un instrumento africano, en su base. También usan un Rumba Box, como le llaman en Jamaica, confeccionado con una lata de pimentón y electrificado. El bajo de los pobres, se le llama. 
Estos instrumentos están inspirados en la tradición jamaicana, en el Mento, y como ellos fabrican este particular bajo con una lata de pimentón, de ahí el nombre de la banda. Usan un bajo cortado, con una sola cuerda al cual Inma saca unos sonidos muy envolventes, ya sea golpeando con baqueta, con arco de violín, o con los dedos. También llevan alguna guitarra modificada y percusión… tienen la posibilidad de trabajar el material en un taller de fabricación de piezas metálicas. Sin duda, tanto Raúl como Inma son unos verdaderos genios y grandes experimentadores, que han cruzado el charco y están triunfando más allí que aquí.
En Cabo de San Vicente, como decíamos, hacía bastante viento. El primer día recorrimos casi 60kms, desde Lagos hasta el faro y vuelta a Raposeira, donde descansamos y nos alimentaron bien. La zona de Sagres es la más agreste y hermosa de todo el recorrido, y hablamos de más de 200 kms.
Martes: Raposeira-Armaçao da Pera. Primera parte fabulosa, pero antes de llegar a Lagos, las carreteras son estresantes y muy peligrosas para la vida del ciclista, que apenas es respetado en Portugal. No es que en España se nos respete mucho, pero aquí, menos. 83kms con desnivel, ya que la costa del Algarve es muy accidentada. Aquí te das cuenta de cómo los ingleses y alemanes, sobre todo, están ocupando todo el Algarve… y sin pagar impuestos.
Miércoles: Amanece lluvioso. La zona de marismas de Quinta da Saudade, es espectacular. La travesía de Albufeira es un poco caótica y hay bastante tráfico. No es segura. La zona de Vilamoura, se nota que hay riqueza y los carriles bici son espléndidos… hasta hay un contador digital de bicis y aparatos de gimnasia estupendos. 
Cruzamos urbanizaciones de lujo, que dejan la conocida Roche en pañales, pero el trazado de la Ecovía Litoral, tiene un marcado algo deficiente, que hace imprescindible un track… y lo malo es que lo más seguro sea, que quien subió el track, también se perdiese. Nosotros hemos borrado el nuestro, para no crear más confusión.
Al paso por Faro, llovía. Decidimos dar por finalizada la etapa. Es la ciudad más interesante de todo el Algarve, sin duda. La arquitectura es única, y la gastronomía excelente, aunque no es barato, pero sabiendo buscar, siendo vegetarianos (o casi) y siendo semana Santa… nos hartamos de secreto y otras delicatesen suidae.
El Parque Natural Ría Formosa extiende sus dominios hasta donde la vista no es capaz de alcanzar… el islote que alberga Ilha do Farol y Culatra, se difumina en lontananza, así que rozamos el Cabo de Santa María, el más meridional del país luso.
Jueves: Última etapa. El día amanece precioso en la capital algarviense… pero no tardaría en torcerse a la diestra y convertirse en gris oscuro y tormentoso.
Cruzamos Olhao y la preciosa población pesquera de Fuseta, rodeados de salinas y aves a la vez que grandes vegas de naranjos… de las mejores naranjas que hemos comido nunca, por cierto. Entre esto, y que el mejor café de España se toma en Portugal… hemos disfrutado de lo lindo.
Tavira, otra población preciosa, pero muy turística, donde se habla más castellano que portugués. Usamos uno de sus bellos puentes, para intentar escapar de una tormenta, que corrió más que nosotros, y nos acompañaría sin nuestro beneplácito hasta arribar a Vila Real de Santo Antonio, donde hacía 4 días tomábamos aquel vetusto, herrumbroso y grafiteado comboi de la CP.
Casi 270 kms recorridos “sin prisa” en cuatro jornadas continuadas… “porca miseria” para una pareja que pedalea un día a la semana y no excede de 40 kms. Como se puede ver, no es necesario entrenar tanto.

Marqués de Pombal. Vila Real de Santo Antonio.


Estación de tren.

Playa de Beliche.

Fortaleza de Beliche.

Sagres, visto desde Cabo de San Vicente.

Km 0 de la Ecovía Litoral. Llevamos 42 kms pedaleando.





Iglesia de Raposeira.

Figueira. Casa en abandono.

Salema.

Salema. Playa.



Ecovía Litoral. Zona de marismas.

Lagos.

Lagos.

Ferragudo. Frente a Portimao.


Lago de Salgados.



Marina de Albufeira.

Bocana de la Marina de Albufeira.

Albufeira.

Playa de Rocha Baixinha.

Observatorio de la Marisma de Faro.

Faro. Arco de Repouso.



Linea ferrea junto a la Marina de Faro.

Faro.



Salinas entre Faro y Olhao.

Restos de molino de mareas.



Fuseta.

Bomba.

Tavira.

Tavira.


Empaquetado. Foto Finish.

martes, 9 de abril de 2019

Gaduares o Campobuche


Necesitamos salir a la montaña a caminar, como terapia. Hay facultativos que lo prescriben, de hecho. La necesidad imperiosa de respirar aire limpio y llenar el cerebro de imágenes frescas y gratificantes, a la vez que vaciamos nuestro cuerpo de sonidos molestos, es vital para los que habitamos la ciudad, escuchando motores y respirando humo.
Por el contrario, tenemos que conducir coche para acudir a ese Parque Natural que nos espera hoy. Entre 250 y 750 kms tendremos que recorrer para recrearnos con una caminata de 20 kms de media. ¿Compensa?
Desplazarse esa distancia, además de estresar, contamina como para replantear la actividad, pero ese sería un debate sin fin, y con pocas soluciones. Nuestra manera de devolverle el daño causado a la naturaleza, es recoger los plásticos y latas que nos encontramos por el camino… aunque los egoístas que los han dejado allí, también han usado coche. ¿…?
Otra actividad que también es muy necesaria para absorber energía y relajarnos, es escuchar música, ya que no somos capaces de crearla… por mucho que aporree la guitarra. También se puede criticar el hecho de conducir cierta distancia para dirigirse a un concierto, pero no siempre se acercan los músicos de tus preferencias a la puerta de casa… además es otra forma de ocio cultural: Iglesias, calles, plazas, museos…
Hace poco tuvimos la suerte de ver en directo a Stolen Notes, un quinteto que compone y trabaja la música tradicional irlandesa, con instrumentos acústicos tradicionales. Lo hacen bastante bien, siendo sevillanos y gaditanos, si los escuchas, no dudarías en afirmar que son del mismo Dublín.
Nunca habíamos estado por el río Gaduares, que es el único que saca las aguas de la Sierra de Grazalema y se las lleva hacia el Mediterraneo, a través del Guadiaro. Aprovechamos para acercarnos al cerro de Zurraque, pero nos quedamos en una de sus cumbres secundarias, para no perder mucho tiempo, y retomar el trazado circular que pretendíamos hacer, pasando por el cortijo El Huérfano.
Como eran fiestas de carnaval, la sierra estaba muy tranquila y daba placer caminar por dehesas, junto a ríos y arroyos y sentarse en un banco improvisado a degustar buen queso extremeño, como casi siempre.
Hay que sincronizar con el ritmo de la música, de la voz, y de la montaña.