viernes, 6 de agosto de 2021

Ascensión al Taillón, o Punta Negra (3144m) desde Bujaruelo

Ya pasaron unos años desde nuestra última visita, muy fugaz, por cierto, al P.N. de Ordesa y Monte Perdido, impresionante espacio natural protegido, delicado, imprescindible y, además, el macizo de mayor altitud de Europa de naturaleza calcárea.

Este material le confiere al Parque la exclusividad de albergar grandes paredes verticales que superan los tres mil metros de altitud y que contienen formaciones de pliegues y grietas difíciles de observar en otras zonas de nuestra querida España. Las turbiditas son para estar horas observando. La variedad cromática de estos minerales no hace más que aumentar nuestro interés por acceder a estas elevadas cumbres, así como la flora (primavera de julio), la fauna y las enormes vistas y los grandes cursos de agua, de los que podemos aprender sobre la vida. Ordesa es un libro de historia gigante.

Como es normal para afrontar cualquier ascensión, hay que madrugar… Esto es el Pirineo: no es esa montaña a la que subes en coche hasta los 2500 m. Aquí se parte desde una cota baja; todo el recorrido hay que ganarlo a pie, por buenos caminos, por supuesto.

Dejamos el coche en el aparcamiento de Bujaruelo, masificado, junto al puente de San Nicolás, por el que tendremos que cruzar el río Ara. El camino sube desde el primer paso. Eran las 6:40 cuando comenzamos.

Viajas casi solo hasta alcanzar el Port de Boucharo, como lo llaman nuestros vecinos del norte, y, desde una altitud de 2271 m, hemos superado un desnivel de 940 m, y aún queda otro tanto muy parecido. Paramos a refrescar el estómago con café y unas perrunillas extremeñas que pillamos al paso en Monesterio. Sería un error no detenerse en esta localidad pacense.

Deprime un poco ver completamente lleno el aparcamiento francés del col de Tentes, a 2208 m… así cualquiera juega, pero continuamos la marcha por territorio galo hasta el col de Sarradets, a 2587 m, con unas vistas majestuosas del circo de Gavarnie. Nunca habíamos estado aquí.

La subida a la Brecha de Roland es maravillosamente escarpada y se hace por un terreno que seguramente hará que uses tus cuatro extremidades… siéntete un poco heidelbergensis por unos momentos y disfruta de la cuesta.

Impresiona ver semejante corte en la pared, y más aún cuando tienes la referencia visual de las personitas que deambulan por debajo del acantilado. Una vez la cruzamos, al entrar de nuevo en España, al mirar hacia el Casco, la visión del “barco” resulta sobrecogedora. La Punta Bazillac nos hace de techo, literalmente… chorrea agua por la pared y no nos cae encima, de lo desplomada que está. Es el lugar más seguro para caminar, ya que cualquier desprendimiento se alejaría de nuestras cabezas…

Pronto llegaríamos a la Falsa Brecha, un lugar emocionante, donde comimos queso de oveja de La Serena (Badajoz), salchichón y morcón, también pacenses, y unos frutos secos andaluces, aderezados con pan de chía de Puerto Real (Cádiz). Gastronomía popular a más de 3000 m en una imaginaria línea fronteriza hispano-gala. 

Help Me Stranger, como título de una magnífica composición de Brendan Benson y Jack White, de The Raconteurs… ¿Y por qué encaja aquí este título? Seguimos leyendo.

Isabel presentó alegaciones de negación de continuidad… que estaba muy cansada… toda esa sensación es psicológica… se subestima… bueno, pues dejo piolet y crampones en la falsa brecha y continúo en estilo libre 26 minutos más de ascenso hasta alcanzar la cumbre del Taillón, a una altitud ya reflejada en el título. Estábamos arriba del todo… ya no quedaba nada por ascender… sólo unos pasos.

Tras una toma panorámica y la búsqueda exitosa del geocaché del Taillón, emprendo la bajada y alcanzo a la compañera en el basar bajo el nevero, mientras se quita los crampones. Ya le había comunicado por radio que un extraño había cogido mi equipo invernal en el lugar donde los había depositado en la subida… Afortunadamente, la nieve resbalaba poco y la huella era ancha. Buscamos el segundo caché y bajamos al refugio a por agua. Sarradets estuvo cerrado por daños causados al golpearlo un alud… Se abrió un par de semanas antes.

En realidad, ese extraño, el de los crampones, me ayudó a bajar sin peso, pues preguntamos en el refugio si alguien les había dejado un piolet y allí estaban.

Ya sólo nos quedaba descender unos 1200 m para terminar la jornada, pero las sorpresas continuaron, pues vimos a Carlos Manzón bajando con una bici de carretera cargada de alforjas a la espalda y zapatillas de ciclismo, acortando camino en la prueba que estaba realizando en modalidad Non Stop: Viena-Barcelona. Son 2200 km, aproximadamente, porque cada participante la hace en autosuficiencia y apenas hay 3 controles de paso obligados… el resto lo decide el corredor. Fue una estupenda bajada de la que aprendimos mucho sobre las pruebas de resistencia en bicicleta.

Eran las 20:50 cuando llegamos al esperado puente románico de Bujaruelo… 14 horas de jornada… no está nada mal para calentar, un 16 de julio. 2021.


Puente de San Nicolás



El primer negocio se hace muy largo

Parece no llegar el codiciado puerto

Pero todo llega. 940m

Nos hemos ganado el café



El macizo de Vignemale, inconfundible

Cruzamos el desagüe del viejo glaciar

Colocamos un hito al vislumbrar la Falsa Brecha





El "barco"

La Falsa Brecha


El Casco

Marboré, Cilindro, Monte Perdido, Soum de Ramond

Monte Perdido


Vignemale

La Gran Cascada de Gavarnie

Alguna vez estas piedras formaban parte del fondo del mar

Carlos Manzón

4 comentarios:

  1. Hola Fran.

    Me río yo cuando dicen que el Taillón es un 3000 fácil, como si superar 1800+ en una sola jornada fuese pan comido!!. Solo por el majestuoso entorno de la Brecha, el circo del Gavarnie y ese transatlántico pétreo ya merece la pena el esfuerzo y las horas de caminata. La visión, y más cuando es la primera vez que se ve, del Circo de Gavarnie, es de las que no se olvidan fácilmente. Esa misma ruta se puede suavizar un poco vivaqueando en la Brecha, o bien en los vivacs de la vertiente oscense o en la cueva que mandó excavar Henry Russell, yo he dormido en ambos lados y la experiencia fue inolvidable, sobre todo los amaneceres. También te he de confesar que la primera vez que subí al Tailló lo hice partiendo desde el Col de Tentes, pero eso sí, antes del Taillón subimos a cuatro tresmiles de la vertiente oriental de la Brecha, Casco y Torre de Marboré incluidos.
    Curioso cuanto menos lo del extraño que te cogió el material, cuando en el mundillo pirenaico casi todo el mundo sabe que en las partes finales de las ascensiones se suele dejar el material que no se va a utilizar (yo incluso he dejado la mochila) para subir más ligeros de peso. Pero buen gesto el suyo de haberlo dejado en el refugio.

    Un abrazo y sigo atento a ver que más os deparó esta escapada pirenaica.

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    1. ¡Daniel, picha, un abrazo!
      Mira, que me acordé de ti varias veces en este periplo pirenaico... y no es broma.
      Es verdad lo que comentas, hay quien lo califica de fácil... hombre, el único 3mil fácil, podría ser el Veleta... incluso el Mulhacén, pues te suben en bus hasta 3000m. Bueno, el Teide, si pillas el cable, no se considera ni 3000, ni ascensión, ni ná de ná.
      Por la Breche nunca habíamos estado, y la verdad es que sorprende a cada paso. A mi me encantó el panorama. Desde Sarradets hacia la frontera, es durísimo... de manos en las rodillas, o en el suelo. Oye, y el disgusto que me llevé cuando vi que no había piolet... ¡Dios! Menos mal que la nieve estaba buena para bajar... que si no, en vez de echarme un cable, me echa una soga al cuello... jaja.
      La bajada a Bujaruelo fue interesante, con Carlos, el chaval de la bici. Quedó tercero en la prueba... y la primera mujer fue 5ª... ya ves la tía como da pedales.
      Gracias por comentar, compi.
      Salud.

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  2. También muy interesante esta crónica, me recuerda a la de Dani... Que pena no haber subido en su momento al Puerto del Bucharro destino Gavarnie (no lo hice por ser tan buena gente). Bueno ahí la tengo en mente, llegar a Sarradet o porque no a la Brecha, aunque sea al estilo francés, si claro así cualquiera juega. PD. Isa muy bien, tu ahí en tu sitio hay que saber decir no.

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    1. Salva, la verdad es que lo realmente bello de esta caminata, es la Brecha. Ahí, puedes decir: se acabó. No vas a encontrar nada más interesante subiendo al Taillón, pero desde la Brecha al Taillón es un paseo de menos de una hora... y para bajar, no son ni 30 minutos... merece la pena una vez allí... ya sabes... por eso de decir: he hecho un tresmil.
      Llegar a Sarradets es sencillo... si no es invierno, claro. Y de Sarradets a la Brecha, no hay nada... pero tiene mucha pendiente. La fecha buena suele ser a partir de julio, y si es septiembre, mucho mejor, porque ya no hay nieve, y hay muy poca gente. En agosto, ni se te ocurra... este año incluso suspendieron el bus de Ordesa algún día, por exceso de visitantes.
      Plantéatelo, porque es muy factible, y te vas a alegrar.
      Salud, chavalote.

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