viernes, 11 de junio de 2021

Sierra Prieta (1519m) y una noche bastante ventosa.

Casarabonela descansa a 500m de altitud en la falda NE de Sierra Prieta, mirando desde la cumbre, porque Sierra Prieta es bastante extensa. Por Puerto Martinez hay un carril ciclable que cruza hasta Jorox, cortando por la mitad toda la montaña. Sería una buena opción para rebajar unos metrillos de desnivel.

Dejamos el coche donde comienza el sendero señalizado PR A 408, muy cerca de la Alcazaba. Es poca distancia hasta la cumbre, pero no te confíes… hay más de 1000m de desnivel a salvar… te arrastras por el camino durante un rato, sufriendo como un condenado a la miseria, y al mirar atrás a penas has avanzado doscientos metros en distancia reducida. Parece no tener fin la tortura. Esta cuesta es casi un resumen de la vida… es la tristeza de una persona joven con pocas esperanzas de futuro. Young Man Blues… Joe Bonamassa. Un blues es como un fandango, es lento y doloroso, es hondo en sentimientos, pero el fandango se resuelve rápido… el blues puede llegar a los diez minutos; Es como ascender estas malditas laderas cargados como mulas por un terreno que no ofrece ni sombra ni agua. Sólo piedras y matorral bajo, acompañado de fuertes escarpes de caliza.

Pero no toda Sierra Prieta es tediosa para avanzar… hay caminos que son un verdadero paraíso por descubrir.

Tomamos agua de la fuente de los Hornaos, que de esta se suministra la que hay en el llano de Cristobal.

La cumbre de esta montaña ofrece una panorámica envidiable. Es durísima de ascender… pero como nos alegramos de haber llegado hasta el Vértice, que por cierto hay dos bases, y un geocaché que encontramos rápidamente. 

Después de un rato de contemplar el acrobático vuelo de cien vencejos, acometimos la vertiginosa bajada que nos lleva al Mojón de los Tres Términos, y en el único llano posible, paramos a descansar.

Tras la venteada noche, salimos temprano hacia el sendero que recorre las espectaculares y verticales Nortes de Sierra Prieta, donde una exuberante foresta nos acompaña durante toda la mañana. Habíamos planteado en un principio, ascender también la Cabrilla… pero desistimos para evitar pasar el calor del día anterior. Grandes paredes y enormes árboles nos darán protección en las próximas dos horas. Llegamos al primer collado, Puerto de la Madera, y por solana vamos hacia el segundo, donde nos volvemos a meter bajo buenas sombras, hasta el Mirador de la Campana, que es un arco calizo de espectacular caída al vacío, desde donde se tiene una gran perspectiva de Alcaparaín. Olvidamos decir que por la noche se veían las luces de Campillos o Yunquera con deliciosa amplitud.

Esta parte del camino, desde el mencionado mirador, es inquietante, porque va en curva de nivel, pero a tu derecha sólo hay paredes… ¿Cómo demonios se sale de aquí? Pues se sale subiendo por un hermoso collado, desde el cual es todo bajada hasta la población. Una bajada bastante acentuada en algunos tramos, y por la que suelen hacer enduro los ciclistas. El recorrido es maravilloso… sólo le falta un detalle importante: Agua.
























 

viernes, 28 de mayo de 2021

Ascenso y descenso a la Sierra de Tejeda, desde El Robledal. La Maroma (2068m).

“Y por las noches me meto en el sobre, y me acuerdo cuando estaba yo en Graná… ¡que a gusto estaba yo en Graná”. Grupo de Expertos Solynieve.

¿Podríamos pasar la sexta noche en montaña en dos meses? Así se pensó dos o tres días antes del sábado 15 de mayo. Se celebraba una década de aquel famoso 15M, y no encontramos mejor manera de celebrarlo que concentrarnos todos (los dos) en la montaña que presume tener la cota más elevada de Málaga, la vecina y adorable provincia.

Aquella primera vez que la ascendimos, fue por el Robledal, y ya hacía más de una década, así que, a repetir trazado, que ya lo habíamos olvidado por completo.

La memoria se activa con los primeros y cargados pasos, y aunque no somos dueños de nuestras emociones, podemos intentar que estas sean más agradables. Las mochilas son grandes y pesan, pues hacia donde vamos no encontraremos una fuente con agua, a no ser que nos desviemos hacia la fuente de la Tacita de Plata, opción que en principio no contemplamos, y que luego vimos que hubiese sido la mejor alternativa.

Se puede decir que somos adictos al aire que respiramos, a las tardes de anaranjadas siluetas montañosas y a las noches oscuras cargadas de estrellas que se confunden en el horizonte con las luces de los navíos que cruzan el Mar de Alborán. Adictos a las cumbres de montañas altas, donde en realidad tenemos más cielo que tierra.

Tuvimos tiempo de sobra en la cumbre de la Maroma para limpiar  estupideces humanas, como harapos amarrados a la torre del Vértice Geodésico, vidrios rotos, y otras lindeces poco montañeras. Estuvimos un buen rato en la cumbre, buscando el respeto a la montaña… pero no lo encontramos por ninguna parte. El respeto por las montañas se ha perdido… o ha muerto.

También aprovechamos para izar el cartel de “Fin de Sendero” que se encontraba descansando en horizontal, sin utilidad alguna. Sólo era cuestión de fabricarle un hito que lo aguantase con fuerza.

Atardecer y amanecer en lo más alto de la sierra de Tejeda, fue un gran regalo, y se lo agradecimos enormemente a esta montaña.

Desde la cumbre, cuando nos disponíamos a cenar hicimos una prueba de comunicación por el canal 7-7 de montaña, y sonó el aparato. Establecimos contacto con Arturo, de Dos Hermanas, que estaba con su grupo del blog AlfaBravo.org en la lejana cumbre de Sierra Mágina, y se disponían a acercarse al refugio de Miramundos para pasar la noche. Una vez en casa, en la web de Horizontes Ibéricos comprobamos el alcance de nuestra conversación: 105 kms con un pequeño walkie Motorola. El canal 7-7 une personas, y te puede ayudar en caso de extrema necesidad. Sienta bien hablar con alguien que tiene tus mismas inquietudes, aunque estés tan lejos. Eran los mismos con los que establecimos contacto una semana antes en Sierra de las Nieves.

No había oscurecido del todo, y llegaron tres chavales a los que saludamos, pero se bajaron a dormir cerca del cruce con la fuente antes mencionada, con su grupo.

Sería cerca de medianoche cuando volvimos a ver luces. Un grupo de cuatro personas buscaba sitio para dormir. Abrí la tienda y les indiqué cual de los vivacs era el más adecuado… lo acababa de limpiar antes de elegir otro para nuestra tienda.

No se si eran las dos de la noche, cuando llegaron dos chavales de Málaga, también dispuestos a pasar la noche en la cima de esta estupenda altiplanicie caliza.

No eran las siete de la mañana, cuando ya no aguantaba más dentro del saco y mi inquietud fotográfica me empujó hacia el exterior buscando, como dice Robe en ese majestuoso Mayéutica, “un instante de luz”.

El frío viento de la noche no impidió que descansáramos, incluso que durmiésemos profunda y cálidamente en aquel reducido vivac de piedras amontonadas por otros montañeros con la misma pasión, aunque en algunos casos, confundidos por vertederos, por otros pseudo montañeros con distintas inquietudes y ninguna pasión. No seas de esa clase, y mantén limpia tus montañas. Es tu obligación.




























 

domingo, 23 de mayo de 2021

Montañas limpias. Campaña de concienciación en el Torrecilla.

“Nada después de tu mirada, nada después de este instante de luz”.

Mayéutica. Tercer movimiento. Un instante de luz. Robe.

Hay que cuidar los mensajes que mandamos a los demás. “Ahora es el momento”, como dice Robe en este Tercer movimiento de su último y sensacional trabajo discográfico. Criticado por algunos por entender que ha cambiado… claro que ha cambiado, todos cambiamos, y más te vale cambiar conforme avanzas en la vida. La luna cambia su brillo todos los días, ¿porqué no vamos a poder cambiar los seres de luz que la observamos? No sólo podemos, es que tenemos que cambiar. De nuestras acciones se toman referencias, y a veces son demasiado destructivas. Y nos explicamos:

De tres años a esta parte, el buzón antiguo del Torrecilla, el blanco que parece una casita y que resiste valiente las inclemencias en la cima del Cerro de la Plazoleta desde hace años, está siendo continuamente mancillado y humillado como cualquier barandal de cualquier puente de cualquier ciudad europea. Los urbanitas tienen la costumbre de colgar chucherías en el puente de Triana, o en el de Liubjana, y cuando salen a un Parque Natural, les viene grande el concepto de montañero.

Como Montañero, individual o formando parte de un club, si asciendes una montaña estás obligado a conservarla, y llegado el caso, a limpiarla. Si todos los que ascendemos el Torrecilla, dejamos una estúpida pulsera, una camiseta, un bastón al que sólo se le ha roto la punta, que cuesta 6€ repararlo (lo tengo reparado en casa, y gratis), un candado, una braguilla de cuello… o cualquier clase de exvoto incluidas mascarillas de protección, en el plazo de 2 años ya no cabría nadie en la cumbre de la cantidad de basura que habría. Lo que no nos explicamos es, como en 3 años nadie se ha dignado a despojar el buzón de toda su pesadumbre, y devolverle la limpieza a esa maravillosa cumbre que se eleva 1919m sobre el mar de Alborán, y que se supone que todos la disfrutamos, por algo vamos caminando hasta arriba. ¿O sólo ascendemos por ego y una foto para Instagram? 

Solos una vez más en la cumbre más elevada del Parque Natural Sierra de las Nieves, dedicamos nuestro valioso tiempo a contemplar como se acercaba esa tormenta explosiva o ciclogénesis pasajera, o como se quiera llamar en términos meteorológicos… Y como no, a pasar la escoba y adecentar nuestra casa… porque las montañas son nuestra casa, y así las sentimos.

Y volviendo al primer párrafo, no dejemos ejemplos de lo que no queremos que hagan los demás. Si tu dejas un candado o un cepillo de dientes luego vendrá otro y hará lo mismo, y al final se hundirá el barco de meterle tantas piedras. Todo lo malo se pega.

Pero antes de llegar a la cima más alta del Parque Natural Sierra de las Nieves, nos acercamos al Cerro de la Alcazaba, solitario y reverdecido por las lluvias, y desde donde se veía mucha gente en la cumbre del Torrecilla. Entre Puerto de los Pilones y el Alcazaba, hicimos una prueba de contacto, y un grupo de amigos montañeros, con Arturo al aparato, contestaron al otro lado del Canal 7-7 de Montaña desde la cumbre del Torrecilla. 2,5 kms de distancia. Lo que ocurriría la semana siguiente… es otra gran historia. Usemos este canal, conectemos con otras personas, y ayudemos entre todos a conservar las montañas como se merecen.