jueves, 7 de octubre de 2021

Vuelta ciclística por las comarcas pacenses de Tentudía, Zafra y Jerez de los Caballeros

Siento que estoy fuera de lugar
Hoy, en mi mente, ay, ay
Y veo que me entran ganas de escapar
Urgentemente, ay, ay
Quiero volver a empezar
Una noche sin luna
Que quiero verte brillar
Cuando esté todo a oscuras.

Una luz de agarradero
Necesito, porque el suelo
Se mueve
En serio
Se mueve
Y me desequilibra.

Esto forma parte del Cuarto Movimiento del disco Mayéutica, del artista extremeño Robe Iniesta… el de Plasencia, de donde vino la ciencia, según Kutxi Romero.

“Ni un millón, ni de cataclismos” (Tercer Movimiento) nos frenarían.

Almendralejo y Zafra sufrieron inundaciones importantes. Sobre las 11:15 empezamos a pedalear por la N-630, la Vía de la Plata, rumbo a Monesterio, pasando por la Ermita de San Isidro, que se apoya en un promontorio, junto al área de descanso y servicio de la empresa LEO. La salida es en constante e interminable subida… más de una hora nos costó vencer ese terreno, arribando a Monesterio cuando todo estaba preparado para dar la salida a la Vuelta Ciclista a Extremadura. Uno de los voluntarios (posiblemente un profesor) nos dijo que podíamos pasar, porque faltaba más de 40 minutos para el comienzo… “os van a aplaudir”, nos dijo… y así fue… los niños del colegio de Monesterio, expectantes a que se diera la salida, nos dieron la ovación al ver ese tráiler con alforjas pasando por delante de ellos… preparados que estaban para aplaudir al pelotón… ¿porqué no aplaudir a estos dos incautos? “Yo no soy el dueño de mis emociones” (Cuarto Movimiento).

Arribamos a Fuente de Cantos a tempo de un avituallamiento ligero, a base de ensalada, dos platos, postre y copa de vino ¡Dios! La presión estomacal y la morriña somnoliente no tardan en aparecer por aquella Vía, que ya no era de la Plata, si no de la Pata… la Negra Pata extremeña… que difícil es ser veganos… los mandamientos se escribieron para romperlos… si no, no serían mandamientos.

Tras unas fuertes lluvias, te percatas de lo importante que es dejar de tirar latas por la ventanilla. En los pasos de agua se acumulaban por cientos, o miles… el desastre está servido: Se colapsan, se desborda, se inunda, perjudica, llegan al arroyo, al río, al mar… Sigue pues, tirando la botella por tu ventanilla. “Ya no necesito nada más que tú, queriendo descifrar mi empeño por poner un cielo azul, aquí entre tanto trasto” (Tercer Movimiento).

En Calzadilla de los Barros entramos a visitar la iglesia, para que frente al retablo Gótico-Mudéjar se nos redimiesen los pecados del almuerzo… pero estaba cerrada. Continuamos para bingo, pedaleando a dúo hacia Puebla de Sancho Pérez, parando en alguna fuente, y donde descubrimos que hacen un buen vino, con el cual regamos los mencionados pecados, unos kilómetros más tarde, tras pasear por la bellísima población de Zafra, donde dormimos en esta primera etapa, 55 kms después de haberla comenzado. Muy recomendable la población segedana. “No quedan penas atrasadas, ni quedan puertas cerradas ni nada que derribar” (Tercer Movimiento).

Early in the morning (como comenzaría un buen blues), tras el desayuno en la cafetería, comenzamos el pedaleo sobre las 9:30 o algo más. Una buena bajada nos da los buenos días con un frío bastante apetecible… pero quieto parao, no todo son ventajas en estas carreteras… la EX112, al poco de pasar Brovales, y de haber visitado el espectacular dolmen de Toriñuelo, empieza a picar para arriba, con un 9% de pendiente constante y de carretera sin arcén, además de rápida (para los coches)… pero así llegamos a Jerez de los Caballeros a buena hora para descansar un rato en un restaurante en la misma Villa Romana. Delicioso avituallamiento que aprovechamos para gestionar cubiculum, sin éxito, en la siguiente población: Fregenal de la Sierra. Esto rompía los planes, pues llevábamos 40 kms pedaleando y tendríamos que hacer 50 más hasta llegar a Cabeza la Vaca, donde si nos confirmaron pernoctare. ¿Qué hacemos? Estamos lejos…  aunque creíamos que habría menos cuestas. Esos puertos de montaña, que en coche no lo parecen, con el tándem cargado suponen un reto, más por mantener el equilibrio tan despacio que por el pedaleo… y algunos pasando a menos de un metro a más de 100 km/h. Que pena no ser más ducho en esto del manubrio… aunque en esos momentos, cambiaba el manillar por un mosquetón.

Ya en Bodonal de la Sierra, paramos a tomar un té y seguimos para rodear Segura de León, donde no nos pudimos parar por falta de tiempo… la Ex103, hasta Cabeza la Vaca, todavía nos guardaba estrechas pendientes de 22 x 36, rodeadas de preciosa dehesa extremeña, con bellotas más gordas que el plato que estábamos usando… había que alcanzar Cabeza la Vaca… no quedaba otra opción. 1200m de desnivel nos comimos este segundo día, con casi 90 kms de pedaleo muy entretenido y paisajísticamente hablando, bastante recomendable.

Dicen que los pueblos de montaña son tranquilos y placenteros para dormir… pero hay mucha marcha juvenil y un campanario que te recuerda la hora cada 60 minutos a golpe de maza en el metal… por si te quedas dormido. Las campanas del infierno.

La tercera etapa era entonces la más corta… ya hicimos todo el asfalto posible el día anterior… pero esto no acaba aquí… si salimos de Cabeza la Vaca por la BA-109, que sube directa desde la Plaza de España hasta la linde con Huelva, podemos ascender a los Bonales y al Monasterio de Tentudía… ¡Buen plan de domingo!

Unos paisanos, en la esquina, nos preguntaron si íbamos a subir por ahí los dos montados… “Todo lo que me hace sonreír, me vale la pena…” (Primer Movimiento). Primero les escuchamos decir: “Como al de atrás le de por frenar en esa cuesta…” y claro, el de atrás respondió: ¿Qué pasa con el de atrás?

El primer kilómetro de esta carretera, está un punto por encima de lo que se considera infernal… 22 x 36, y porque no había más, pero luego parece que incluso empeora, o es una ilusión óptica. Monte de castaños, encinas, alcornoques, robles, pinos… a parte de frutales de otoño… un paisaje rico para llevarse en la mochila… Esta comarca la recorrimos hace unos años en una ruta organizada por el Club Puerto Lobo, en la que nos unimos 3 tándems… fue un gustazo… 

El queso de cabra en la maleta, sólo hacía endurecer las cuestas… ¿Para qué compraste el queso? Decía Isabel… No culpes al queso y pedalea…

Llegamos a un collado, reconocido de cuando estuvimos por aquí hace ya una década larga… (caminando, aquella vez) el Puerto de los Ciegos, y aquí decidimos romper el tándem. Isabel se quedó custodiando el vehículo, y el menda arremetió a la carrera para subir Los Bonales… el techo onubense… ¿Cómo íbamos a desperdiciar esta oportunidad?

Ya no queda mucho para alcanzar el Monasterio de Tentudía, pero la carretera rodea por completo el cerro, metiendo, además, una fuerte bajada… y ya se sabe: “yo no se si el mar, soltará una nube, y si sube si viene un viento que la ayude…” (Cuarto Movimiento).

Es punto de encuentro de moteros esta estupenda cumbre, la más elevada de Badajoz, y que por segunda vez pisamos, y de forma e itinerario diferentes. Aprovechamos que hay un bar en la cúspide y repusimos fuerzas… aunque ya era más de medio día… 

Lo más aconsejable si vienes por aquí, es reservar una mesa en este restaurante, y darte el homenaje aquí arriba…pero no llegamos a buena hora. Sólo nos queda una vertiginosa bajada en la que el tándem se comporta de manera excepcional, impidiendo incluso que nos adelante algún coche. Calera de León, nuestro siguiente objetivo de paso… hasta el embalse de Tentudía… todo bajada… ¿Todo?... pues no… pasando el embalse, vuelve a aparecer ante nosotros otra maldita cuesta como aperitivo al plato que nos tuvimos que comer en Monesterio para recuperar el espíritu. Otra vez saltando por encima de la dieta vegana.

Balance final: Aunque a priori, dicen que hacer ejercicio en bicicleta adelgaza… parece que algo ha fallado en el tándem esta vez, y sólo hemos engordado un par de kilos. Lo dicho… sale más barato viajar en coche… y mejor, si es en moto.

Queremos hacer mención aquí, a una pareja que conocimos en aquella ruta organizada, hace 4 años: los compañeros de pedales y de vida, Esther y José María. Este muchacho nos dejó demasiado joven, en una desafortunada caída por la montaña, este verano de 2021. Una verdadera pena que queremos dejar aquí reflejada, para aportar algo a su memoria. Era inevitable acordarnos de él por estos parajes, igual que nos acordamos cada vez que montamos en el tándem. Que descanse para siempre José María.

Monesterio

N-630

Venta El Gato, muy recomendable, en Fuente de Cantos


Calzadilla de los Barros

Iglesia de Calzadilla de los Barros


Puebla de Sancho Pérez


Palacio de los Duques de Feria

Convento de Santa Clara

Plaza Grande


Plaza Chica. Metro

Plaza Chica. 

Plaza Pilar Redondo

Consumo responsable. Avituallamiento sostenible. Gasolina ecológica

El Castellar

Cruce en  la EX112

Puente sobre línea ferrea 

Burguillos del Cerro. Plaza España

Burguillos del Cerro

Iglesia Nuestra Señora del Valle. Brovales


Puente sobre arroyo de Brovales

Dólmen de Toriñuelo

Vasco Nuñez de Balboa. Jerez de los Caballeros

Puerta de Burgos. Jerez de los Caballeros

Jerez de los Caballeros

Fregenal de la Sierra

Plaza de España. Bodonal de la Sierra

Bodonal de la Sierra. Avituallamiento

Segura de León


Cabeza la Vaca. Parroquia Nuestra Señora de los Ángeles

Plaza de España. Cabeza la Vaca


Los Bonales. Techo onubense

Tentudía. Techo pacense

Monasterio de Tentudía. 

Bar Restaurante el Balcón de Tentudía. Recomendable

Embalse de Tentudía

miércoles, 15 de septiembre de 2021

Ascensión al Tusse de Remuñe (3041m) y Pico Rabadá (3045m).

Después de haber ascendido unos picos de más de tres mil metros en la cordillera pirenaica en no muchos días, la expedición estaba totalmente dividida. Se mascaba la tragedia en forma de motín… era algo inminente. La solución a semejante conflicto pasaba por una urgente mesa de diálogo… por supuesto, plano en mano. Debíamos arreglar aquella tensa situación cuanto antes… pero eso es otra historia.

Recuerdo cuando joven, escuchar durante horas los discos de una banda de florida: Death; nombre que dio origen a un género dentro del Metal. Su líder, guitarrista y vocalista, Chuck Schuldiner, empezó con 15 años a desarrollar este tipo de melodías. Al principio, costó digerirlo… pero poco a poco se fue abriendo un hueco en nuestros corazones metálicos. Nuestros cerebros empezaban a sacudirse como auténticos Head Bangers al ritmo pesado, siniestro y profundo que marcaban estos genios. Chuck tuvo muy mala suerte en la vida… perdió un hermano siendo adolescente, y acabó muriendo de cáncer con sólo 34 años, por culpa, más que nada, del terrible, deficitario y oportunista sistema de sanidad estadounidense. Pero eso es otra historia. Ahora vamos a escuchar el cuarto corte de The Sound of Perseverance, titulado Story to Tell… no nos puede venir más al pelo.

¡Que madrugue otro! El mundo lo mueven los vagos, realmente, ya que el resto está ocupado trabajando. No hay nada más creativo que no hacer nada… el cerebro es un órgano que no descansa… no duerme… tu puedes estar tirado en la colchoneta, y tu musculatura esquelética y articulaciones estará descansando… pero tu maldito cerebro no descansará ni aunque estés profundamente dormido. Esa estupidez que nos venden de que hay que hacer algo, que hay que ser productivos… es una mierda... eso es lo que quieren… para que consumas. Y yo… caigo una y otra vez en el engaño, y no puedo parar de consumir… de gastar café, suelas, pantalones, calcetines… destrozar el material, o perderlo por el camino… cambiando neumáticos de coche… contaminando, en definitiva.

5:00 de una mañana posterior a una noche de lluvia… asomo la naricilla por la escotilla y veo estrellas… desayuno fuerte, como siempre, y a poco más de las 6:05 estaba caminando en silencio, oscuridad y soledad por el barranco de Remuñe… mi desconocido y ansiado barranco de Remuñe.

El objetivo estaba muy claro desde un principio… pues una de las mejores excusas que encontré a lo largo de mi involuntaria existencia, fue la de dirigirme a un lugar, simplemente atraído por su topónimo. Alberto Rabadá y Ernesto Navarro… todo "quisque" los conoce. 

El barranco va en ascenso desde el principio, por un bello bosque que descubriré a la vuelta… ahora está demasiado oscuro. Voy siguiendo marcas de pintura y algún que otro hito rocoso.

No eran las siete de la mañana y las agujas pétreas de la Cresta de Les Canaletes, se encienden del color del fuego. El desvío al ibonet de Remuñe lo dejo de largo, y continúo por el encajonado y tenebroso barranco, atraído como un imán por el Circo de Remuñe y la Forca de Remuñe, que tiene un poder de atracción fuera de lo normal. Todavía no me he cruzado con nadie de 2 patas… sólo unas salamandras que me recuerdan a la banda de rock Stryper.

Veo una familia de marmotas… el padre pasando del tema, y la madre dando la bronca a la pesada cría, que sólo quiere hurgarle en los hocicos. Típica imagen de una familia española.

Los arenales de Remuñe son impresionantes, y te hacen empequeñecer… intentan quitarte la moral y mandarte para abajo… pero se nota que no me conocen. Pozas, neveros, llambrías interminables… este terreno es más emocionante de lo que pensaba. Debía estar cercano al Portal de Remuñe, porque veo el Perdiguero y el ibón Blanco de Lliterola. Buen lugar para tomar café… el que me preparé a las 5 de la mañana. Hombre prevenido, vale por 3 o 4.

Veo a cuatro galos que vienen en rumbo opuesto… sin llegar a ser de colisión… les alzo una mano de lejos… me quito las botas un rato… hace fresco.

Sigo hitos… muchos hitos… pongo hitos… el granito es blanquecino y oxidado… cruzo vetas de mármol que son la envidia de cualquier Michelangelo al uso… veo pequeñas florecillas agazapadas en grietas, gritando en silencio aferrándose a la vida… buscando luz… en unos meses estarán totalmente tapadas de nieve… la maldita y benigna nieve.

¡Señores! Esto se está acabando… grito… pero nadie contesta. Hay que andarse con mucho tiento, pues llegamos a zona de arista y las posibilidades de precipitarse son altas… más caminando totalmente solo, sin posibilidad de ayuda. Realmente ni siquiera estoy seguro de cual es el Tusse de Remuñe… pero saco el plano y lo veo claro. La cumbre para mi solo… y todo el entorno, para mi solo. Saco el prismático Canon, oteo en la lejanía 4 montañeros aristeando a poco de alcanzar la cima del Perdiguero, y veo dos siluetas desaparecer por detrás del Maupas. La vertiente de nuestros vecinos del Norte se cubre de nubes… un inmenso mar, pero bien abajo… no hay ni posibilidad de que me alcance.

La arista hasta alcanzar el vecino pico Rabadá, es bien afilada, pero parece segura. Tanto en una cumbre como en la otra, encuentro una lata, bien vetusta, con información de la cumbre, plastificada, y un libro de registros destrozado por la humedad. Retiro todo lo que está inservible, para eliminar basura. 

Engordamos el hito del Rabadá, en memoria, y vamos deshaciendo pasos con cuidado. En estas cumbres podrías estar horas contemplando el silencio… ese silencio tan brillante, y esas luces tan potentes… esos colores tan fuertes, y ese fresco tan emocionante. Las vistas del Perdiguero son extremadamente recomendables… estas cimas son un tesoro por descubrir… tienen muy pocas visitas, y merecen muchísimo la caricia de quien sabe apreciarlas. Les Crabioules, pico Royo y tuca de Lliterola también ofrecen una cromática difícil de olvidar. ¿Cuál será el próximo? Porque tiene que haber un prójimo.


Lo peor de todo es madrugar... a quien madruga, nadie le ayuda.


Empieza a arder el día. 

Al fondo, brilla el Pico de Alba.

Stryper?


Menudas luces ofrece Remuñe.

Hacia el barranco.

Siguiendo marcas rojas, atraído por la Forca de Remuñe.

El más alto y encajonado ibonet de Remuñe, antes de Els Arenals,

En el centro, nuestro objetivo.


Grandes llambrías.

La Forca de Remuñe ya ofrece otra cara... será el sol.

Pequeños ibonets graníticos. Buenos para darse un baño.

No lo olvides...

Ibón Blanco de Lliterola, Perdiguero...

Crabioules.

Veta & bota.

La Francia.

Maupas en el centro. Rabadá y Navarro delante.

Desde el Tusse de Remuñe.


Tusse de Remuñe.

Arista Rabadá-Navarro-Maupas

¡Pico Rabadá! Los años que he soñado con este momento...



El Pico de Remuñe.

A por agua. No hemos comprado ni una sola botella en 3 semanas.