lunes, 19 de septiembre de 2022

Pico Murcia (2351m).

Entre el Espigüete, uno de los símbolos de la Montaña Palentina, y las Agujas de Cardaño, destaca la figura picuda de la cumbre a la que hoy dedicamos nuestro valioso tiempo, formando parte de una cordal de extremada belleza, la cual se suele recorrer entera, incluso, describiendo una travesía circular que llega a acumular desniveles superiores a los dos mil cuatrocientos metros. La variedad geológica de este Parque Natural es realmente interesante… ya está dicho, pero es que merece mucho hacer hincapié en este aspecto.

Vamos a proponer lo que hicimos, aunque dicho sea de paso, si buscamos comodidad, lo mejor es subir y bajar por el mismo sitio… Además, la bajada, tampoco fue tan tortuosa… sólo un poco desdibujada, y para eso compramos en León un plano topográfico de esta montaña… para hacer uso y disfrute del papel.

El vehículo se queda a buen recaudo en el acogedor Cardaño de Arriba, al que llegaremos si tomamos la Ruta de los Pantanos desde Cervera de Pisuerga… población altamente recomendable. Salimos temprano, para evitar las horas de máxima exposición al sol.

Tomamos el PR P 10 hacia el Pozo de las Lomas, y al poco de cruzar un puente, veremos un indicador de madera que nos invita a subir el Pico Murcia, por senda no balizada. El camino es muy evidente y no tiene pérdida en ningún momento… pero no está balizado como PR.

Pronto conectaremos con el Arroyo Valcabe, rodeando el cerro del Sillar por el norte… ahora el rumbo es oeste cerrado, hacia el pico Murcia… silueta inconfundible que ya comienza a tratar de intimidarnos desde temprano. El sendero apunta al cielo, pero zigzaguea lo suficiente como para que sea llevadero… o no. La Peña Espigüete hace su primera aparición justo al sur, por encima de la cuerda que une La Cerezuela y el Cerro del Sillar. A cada diez pasos la imagen se va haciendo más impactante… no nos extraña que el Espigüete sea uno de los picos más emblemáticos de este Parque Natural.

Antes de seguir, hay que comentar que este año vamos a tener ¡por fin! el Tomate Blues… como siempre, en la acogedora población de Los Palacios y Villafranca, y que los Travellin´ Brothers serán uno de los grupos que formarán el cartel. Ya los vimos en Bahía Sur hace dos veranos… y no nos los podemos perder… además, allí nos encontraremos con Paco, del blog Pateamos Cuando Podemos… buena gente y con un gusto musical exquisito. Ya saben. Y por ahora, Early in the morning… vamos a seguir.

Nos sorprende encontrar un nacimiento a dos mil metros de altitud… y lo aprovechamos, por supuesto… ¿Quién dice que no a un trago de agua fría que mana del suelo? Está rodeado de borreguil el regato… o de una especie muy parecida. Ya parece que hemos terminado… pero queda lo peor: una rampa infernal hasta la cumbre… desde el collado… así que aceleramos para rebuscar un geocaché. 

Unas vistas espectaculares nos ofrece el Pico Murcia. Coincidimos nuevamente con un millón de insectos justo en la cima… unos metros más abajo no hay ni uno… exactamente igual que en la cumbre del Coriscao hace tres días… si hubiese vencejos en estas cumbres, engordarían 10 gramos en un día. Aún así, nos instalamos entre la multitud voladora, tiramos una panorámica, tomamos un café con frutos secos, y nos alcanzó una pareja de Cervera de Pisuerga, más majos que la mar, y coincidimos en el mismo modelo de botas… por pareja. Increíble.

Desde esta cumbre hay dos formas de bajar: por donde mismo subimos, o hacia el norte, por donde tiraron los amigos. Una vez de nuevo en el collado, se trata de seguir la cuerda, para buscar una desdibujada vereda por la ladera que derrama sus aguas hacia el arroyo de Mazobre, con unas vistas del Espigüete todavía más desafiantes. Mira que está lejos… pues un amigo, Eneko, al día siguiente encadenó este Murcia con el Espigüete… no sabemos que comen los vascos… pero no es moco de pavo la rutita.

Nos quedamos por el valle del arroyo de Arrilla, para ir buscando de nuevo la población de Cardaño de Arriba, donde teníamos aparcado el auto. Terminamos la ruta con tiempo suficiente para conversar con una mujer que había perdido al perro, hecho que nos hizo recordar a los porteños El Mató a un Policía Motorizado. Nos acercarmos a comer a Triollo, para desde el bar contemplar las paredes del Curavacas, aquella montaña que ascendimos hace ahora una década, y que es otro de los símbolos de la Montaña Palentina.


Esto promete nada más empezar.



Segundo puentecillo.

El Pico Murcia.


Pues parece que ya queda poco.

Un colladito precioso.

Una mirada atrás.

Borreguil... o algo parecido.

Otro colladito.

El fondo del valle de donde comenzamos.

Espigüete.

¡¡ESPIGÚETE!!


Espigüete desde Murcia.

Pico Murcia. Lo que aletea en nuestras cabezas.

Café reconstituyente de intenciones.

Las vistas desde el Pico Murcia, merecen el esfuerzo.

El embalse de Riaño.

Los Picos de Europa.

Los hitos que nos marcamos.


El Pico Murcia queda en nuestra historia.


Más conglomerados



Aquí vimos una enorme liebre.

Refresco.

Y Cardaño de Arriba. ¡A comer!

sábado, 3 de septiembre de 2022

Coriscao, 2234m. La ascensión sorpresa.

Ni siquiera sabíamos su nombre o topónimo, como más acertado parece. Ni estaba en los planes… ni sabíamos por donde empezar, pero dicen que las genialidades salen del aburrimiento y el desconocimiento.

El Coriscao se eleva justamente en la linde del Parque Nacional de los Picos de Europa, y equidista ocho kilómetros exactamente de la Peña del Infierno (Parque Natural de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre, Montaña Palentina) y la Padiorna (Parque Nacional de los Picos de Europa). Como era de esperar, y al estar justo en la mitad de ambos parques, reúne las cualidades geológicas de estos. Hay afloramientos de caliza, de pizarra, de esquistos, y como no, de conglomerados de bolos como los que representa como nadie el mismísimo Curavacas. El terreno está tapizado de escobones y pasto de montaña… es zona ganadera, de hecho, y existe un camino muy sencillo de recorrer, que parte exactamente desde el mirador de Llesba, a escasos 2 kms del Puerto de San Glorio.

Ascensión, por lo tanto, de poco desnivel y nada dificultosa de caminar, ya que discurre por las aristas alomadas de tres cumbres consecutivas, La Guarda, Cascajal y Valdeloso. Todo este conjunto es Sierra Mediana… un topónimo bastante acertado.

Debe ser un placer ascender a esta montaña en invierno, con estas suaves laderas cargadas de nieve… estos días, de calor para la zona en la que estamos, saliendo temprano, se podía realizar perfectamente la caminata sin padecer los efectos del Tío del Mazo. Aconsejamos la ascensión a esta cima, sin dudarlo. Quien quiera, puede entrar en Horizontes Ibéricos y buscar la panorámica que hicimos desde el hito que sustituye al desecho vértice geodésico… las vistas ese día fueron muy amplias.

El camino sale desde el mismo aparcamiento, apuntando 90º a nuestra izquierda conforme llegamos con el coche. No tiene pérdida. En la cumbre, había diez millones de insectos voladores no identificados… salen hasta en las fotos… la mochila se cubrió en segundos… la camiseta, la gorra… todo… era imposible permanecer allí. Estuvimos el tiempo necesario, pero bajabas unos metros, y no había ni una mosca. Eran insectos alpinistas… sólo codiciaban la cumbre. Un paraíso para los vencejos, que hubieran engordado 20 gramos en una mañana.

Pues nos alegramos cantidad de haber descubierto esta montaña tan sugerente, que nos estaba llamando desde el primer día que llegamos a Fuente Dé.


Dos animales, al menos, metidos en una bolsa. Un olor insoportable.



Poniendo hitos... siempre.

Las vistas hacia Liébana.

Afloramiento de conglomerados.

Puzle. Todas las edades. 1000000 de piezas.

Ya te conocemos, Coriscao.

Los carteles rotos del Parque Nacional... este lo pusimos nosotros.


Mezclas de distintos materiales de construcción.

Millón de insectos en la cumbre.

Engordamos el hito, y bajamos.

Muy buenas vistas de Picos.

... y de Montaña Palentina.



Ha sido un verdadero placer.



sábado, 20 de agosto de 2022

Pico Tesorero, un trifinio de 2563m de altitud.

Se trata de una elevación kárstica erosionada por la zona de arranque de los cuatro glaciares que lo rodeaban. Los materiales arrancados de esas paredes, se depositan en los jous que se abren bajo esta espectacular pirámide. Cualquier cumbre del PNPE es de unas dimensiones sobrecogedoras, ya que en muchos casos, sobrepasan los 500m sobre la plataforma que los alberga. Las vistas desde estas torres suelen dar para muchos folios de escritura, y las gestas deportivas llevadas a cabo para coronarlas, han dado para multitud de libros. También, la panorámica que hemos mandado a Horizontes Ibéricos, ha quedado muy limpia. Gran trabajo el de Luís Cano.

Comencemos:

Después de la caminata de la Padierna… había que tomarse el día libre, dando un garbeo desde Fuente Dé a Espinama, pasando por Pido, así comprar pan sin coger el coche. Precisamente, por encima de Pido, se veía un sugerente pico de soporte calizo… no sabía su nombre, pero me chivaron que era el Coriscao mientras observaba un posible agateador común.

Día 31 de julio… día de madrugar no excesivamente, desayunar  abundantemente, y salir caminando tranquilamente. A las 8:00 arranca el teleférico… a las 7:45 ya había cola. Cogimos el primero… camino de La Vueltona, en sombra… emocionados… cargados de recuerdos tan grandes como las paredes que nos rodean.

Nos adelantan… la gente corre demasiado por la montaña… nosotros preferimos ir despacio, para llegar antes.

El camino hasta el desvío a Cabaña Verónica es el mismo de hace 6 años, con nuestro primo Carlos, cuando hicimos Torre Blanca… a diferencia de que había cantidad de nieve… y hoy no queda ni una gota. La escasez de precipitaciones y las consecutivas semanas con altísimas temperaturas han acabado con todas las reservas de altura.

Hay una canción de Robe, del disco Lo que Aletea en Nuestras Cabezas… que precisamente iba aleteando: Guerrero. “Del desfiladero, no os voy a dejar pasar… como buen guerrero, aquí me pienso plantar… a este matadero no hemos venido a mirar…” es muy sugerente.

Los lapiaces se afilan, se inclinan… hay que trepar… A este matadero no hemos venido a mirar… un café nos animó… no se si por la canela o por el jengibre.

Hay varios pasos espectaculares, ya que el camino, bien marcado y en el que estuvimos dejando más hitos, serpentea buscando el hueco donde a priori parece que encontraremos un callejón sin salida.

Unos chavales que nos adelantaron, uno de ellos británico, y por supuesto anti Brexit, cometieron el mismo error que nosotros: tomar un vasar hacia la zurda, que desembocaba en una arista imposible. Dimos marcha atrás… vamos a por la chimenea… es vertical, pero tiene agarres… ya estamos perdidos… “Andar lo que es andar, anduve, encima siempre de las nubes” (Del Tiempo Perdido, Robe).

Alcanzamos el punto más alto de este precioso trifinio, convergencia de León, Asturias y Cantabria. Las vistas estaban completamente limpias.

Nos dispusimos a “andar por encima del mal… por encima del bien y del mal”. Se puede evitar la chimenea en la bajada, y eso hicimos. Por cierto, en el buzón de cumbre hay una concha de bivalvo… el mar busca al mar… o lo que fue el mar. Es bonita esa idea de dejar alguna concha marina en las cumbres.

Visitamos la Cabaña Verónica después de pensar si subir o no a la Torre de Horcados Rojos. Hablamos con el guarda… portugués, del sur de Coimbra… un tío estupendo que lleva 5 años gestionando el local con un lenguaje un poco extraño.

Regresamos al cable, saliendo del camino principal, para pisar un poco de la verde hierba que pastan las vacas y asomarnos a la Vega de la Jenduda… y quedarnos casi sin palabras.

Hoy llegamos al cable con bastante tiempo de antelación… pero el día estaba muy bueno y la cola de espera rondaba la hora.


La Padiorna, donde subimos hace 2 días desde Fuente Dé, por Vega de Liordes.




Cabaña Verónica... pero ahora no... luego.

Y crecen... y sobreviven.

Pues a repechar se dijo.

Prácticamente, el único nevero de todo el día.

Ya queda lejos todo... El Cable... todo... Al fondo Peña Prieta y el 3 Provincias.

La sombra del Picu es alargada...

Los imprescindibles: café, frutos, Victorinox, botas, agua y mochila.

Pájaros negros que no vamos a nombrar.

El Elefante pétreo de Picos.

Que no... que no os vamos a nombrar... y no tapes el único nevero.

A tientas y barrancas, el nevero aguanta.

Unos hitillos, que se note que pasamos por Picos.

Un poco pesado el Picu... aproximadamente unos 800 millones de toneladas.

Buscando la huella pétrea... el hombre deja huellas hasta en la arena.

A por la maldita chimenea del Tesorero... que no se diga.

Pues no era pa tanto... la chimenea es cosa del pasado... justo una foto ha pasado.

¡Y El Tesorero! ¡El trifinio! Hasta la misma cumbre... 

Que si, que si... que es el Tesorero... y Torre Blanca al fondo... y Peña Santa.

Un pequeño desliz... por hacer el indio. 

Podríamos haber subido Horcados Rojos... está muy cerca del collado.

Mira que es bonito el Tesorero. Al Tesorero, no hemos venido a mirar...

Composición perfecta para esta foto de categoría.

Esta noche tuve un sueño... soñé que podría volar... (Saurom).

Quiero tocar el suelo... ¡Salta! el salto me llevó a la Luna... (Saurom)

Al Cielo, no se, pero por allí se va al Cable... que tampoco es mal plan. ¡Salta!

Que son de piedra y no se notan... las murallitas de Cái... y de chapa los refugios...

Por tercera vez...

Ven y oye gritar... dice Saurom... y la montaña lo hace, pidiendo agua.

Sólo el más fuerte, la victoria logrará alcanzar. La Canal de la Jenduda. Sin palabras, ni necias.

¡Gloria a las valientes! El honor sólo se gana con esfuerzo (Saurom).