viernes, 12 de agosto de 2022

Un pico llamado La Padiorna, de 2314m.

Después de dar un garbeo por León, Oviedo, Gijón, Avilés y Llanes, donde nos unimos a los amigos vascos, fuimos a la peña Tu, Colombres, y otras hermosas calas que nos enseñó Fernán, con sus amigos Jose Antonio, Beatriz, Áurea y Mabel. Se portaron con nosotros, como no nos merecíamos. Son personas maravillosas, atentas, hospitalarias… faltan palabras. 

Nos instalamos en Fuente Dé, tras desayunar en Unquera con nuestros anfitriones, y despedirnos por un tiempo. En principio íbamos a Cantabria para un par de días, que se alargaron a seis. A la tarde y antes del cierre de las taquillas del teleférico, fuimos a comprar los billetes para, a las 8 del día siguiente, subir al Tesorero, pero ese 28 de julio, la amable chica nos dijo que al día siguiente se vaticinaba mucha niebla, y que no íbamos a ver nada en el Tesorero… el trifinio. Venga, haremos turismo mañana, y otro día ascenderemos a esa puntiaguda pirámide… ¡Cambio de planes! Aquí todo son cambios… por eso vamos siempre sin planes.

En el camping, teníamos en frente a tres gallegos muy apañaos y más montañeros: Pedro, Chus, y creo que Alberto… que me perdone si no.

Nos levantamos tarde… y a eso de las 10, nos pusimos a caminar desde el mismo camping El Redondo. Cogimos un PR que sale de Fuente Dé, el 15, y rumbo al sur… este te llevaría a Santa Marina de Valdeón… que ya lo conocemos. Mucha niebla… acertó la muchacha… y poco a poco, ascendiendo, nos vamos sumergiendo en ella… cada vez se ve menos. Esperemos no equivocarnos de camino… no se ve nada, y tampoco lo recordamos, pues lo hicimos una vez al contrario y hacía 11 años.

Abandonamos el PR-15 y tomamos el 25… hacia la Canal de Pedabejo… ojo cuando en el PNPE te metes en una canal… que no son baratas… rodeados de paredes a las que no se les ve el final, por la niebla, vamos recordando el camino… es inconfundible, hasta alcanzar el collado de Remoña. Aquí nos sentamos un rato a comer algo de frutos, más o menos secos, y vemos venir a tres personas: los vecinos. Nosotros teníamos ya planeado bajar a Liordes, comer por allí, a la bartola, contemplando aves… disfrutando del devenir de las nubes… y regresar por Los Tornos a Fuente Dé… pero estos gallegos nos liaron… y yo que soy hombre de poca palabra y menos fe… pues me cambio de chaqueta con la primera brisa que pasa.

Chus se había hecho un esguince doble en el tobillo derecho, e iba bastante dolorida. Ellos subieron por el cable… y cruzaron bajo la Padiorna hacia el camino que va a Jermoso… y con la lesión, decidieron que sería mejor bajar por Pedabejo. Nos ofrecieron los tickets, ya que ellos no los iban a usar… ¡Venga! Los cogimos. Y replanteamos la caminata. No sabíamos que hacer… por arriba había niebla y no conocíamos el camino.

Tras comer rodeados de pajarracos negros, algunos de pico tordo y otros de pico más diurno… decidimos tirar hacia Jermoso, y hacer el giro hacia la Colladina de las Nieves… aquí me encontré un metro de raíl de vagoneta, de las minas… y me lo eché encima, para poner un hito férrico en una curva del camino. Parece que el camino está marcado. Isabel iba todo el tiempo insegura… ¿Y si no llegamos a tiempo al teleférico? ¡Venga! “Siento que los dioses hoy me van a acompañar, el honor sólo se gana con esfuerzo…” es lo que nos transmite Saurom en El Queso Rodante. Nos hubiera encantado ver nuevamente en directo, en San Fernando, y jugando en casa, a estos enormes músicos. 

Alcanzamos la Colladina de las Nieves con la constante pregunta de si darnos o no la vuelta… ¿Y ya que estamos aquí, no vamos a subir a la Padiorna? ¡Que perdemos el cable! ¿Qué cable?... ¡La Padiorna! Y nos separamos… me fui al pico, donde me encontré a un coleguita de Oviedo… Las vistas se empezaron a tornar enormes… aclaraba por momentos, pero al cabo se volvía a cerrar. Esa es la emoción. No hay nada mejor que ese momento de incertidumbre cimera.

Venga que nos quedamos en tierra. A las 17:00, o poco más, estaba en la cumbre… y a las 19:00 cierra el aparato. Ya estábamos medio enmarronaos emocionalmente… y a mi que me gusta hacer hitos, … pues me entretengo. El caso, es que con la niebla no sabíamos bien si íbamos o veníamos… estos días atrás, aunque el cable cierra a las 7, no puede dejar a nadie arriba, y son las 8 y sigue bajando gente… es enorme la cola para bajar… ¡colas en la montaña!... eso es porque en el fondo no saben gestionar bien el turismo. Pero hoy no había casi nadie arriba… llegamos a las siete menos cuarto… y entramos del tirón en la cabina… y los amables trabajadores nos dijeron que si llegas tarde, te quedas arriba. ¡A bajar andando! Ya conozco el camino directo de bajada… de cuando subí Horcados Rojos hace 10 años. ¡Como corre el maldito tiempo!

Este verano, de olas inmensas de calor extenuante y sofocante, de incendios que hacen perder la fe en la puta humanidad, ha hecho que nos acobardemos en el sofá… pero creemos que algo habrá que hacer… aunque sólo sea concienciar. Hemos salido tarde y nos ha pillado el atosigante agosto… en Potes había caravanas de una hora por el desfiladero de la Hermida… la montaña está de moda. Hemos visto varios Tesla enchufados en el camping… el mundo está cambiando.

Las montañas no cambian… las vistas desde la Padiorna, no las vamos a describir, pues casi todo el mundo las conoce… y si no las conoces, será porque eres demasiado joven… y si tan joven eres… gracias por leer este blog. Leer no está de moda.


Saliendo de Fuente Dé



Hacia el sur, no se ve nada

Esta especie es la misma que vimos en el Curavacas hace 10 años


Recién nacida

A por las nubes

Hay más de una fuente en este tramo... pero cuidado

Se toma altura por Pedabejo, de manera directa

Canal de Pedabejo



Collado de Remoña

Vega de Liordes, por enésima vez... y habrá mas

Bar Picos

A por los contrafuertes de la Padiorna

Heavy Metal

Con todos ustedes, La Padiorna

Abajo estaría la Canal de Asotín

Lapiaces modernos

No se si aquel es la Torre del Friero


La foto que me hizo en cumbre el chaval de Oviedo. La Padiorna

La Padiorna desde la Colladina de las Nieves

A por la Canal de San Luís
Y ya quedaría mas de media hora para El Cable

miércoles, 15 de junio de 2022

Dormir y comer; esas acciones imprescindibles.

Juanjo Garbizu, montañero y escritor, es una persona que ha escrito libros sobre su pasión, y en los que transmite todo el conjunto de sentimientos y emociones vividas cuando caminas más cerca del cielo, sin dejar de pisar el suelo.

Con títulos como “Monterapia. Cuesta arriba se piensa mejor”, o “Slow Mountain. Porque en la montaña el tiempo se detiene”, el autor muestra todas sus intenciones y su sabiduría. Su último trabajo, Aire, es un libro ilustrado con una sutileza realmente evocadora. Los dibujos son una hermosa obra maestra del ilustrador César Llaguno, a través de los cuales te empapas de esas emociones vividas allí arriba. Hablamos de tres títulos imprescindibles en la mesa de cualquier montañero. Textos elaborados con maestría dialéctica y poso… con carga de profundidad… palabras que tocan hueso.

Recientemente, Juanjo ha creado un grupo en una red social conocida, con la idea de recrearnos de ese momento imprescindible en el cual el ser humano, hambriento, rinde culto a sus necesidades básicas, ya sean gastronómicas o simplemente alimenticias. MONTAÑAm!, se llama el grupo, y ya nos podemos imaginar de que trata la temática principal.

A veces salimos a la montaña, con intención de buscar “la fresca”, y ocurre que preparas la cena en el interior de la tienda, desatendiendo toda clase de consejos más o menos montañeros, sobre seguridad en el uso de infernillos, y al cabo te ves en la misma postura preparando el desayuno… el brakfast, ya sea in America o no… y tal como lo ves, piensas en voz alta: Isabel, hemos venido a la montaña y lo único que hacemos es comer y dormir… luego todo el mundo habla de si el amanecer, el atardecer, que si lo mejor fue la compañía… pero seamos sinceros: lo mejor fue la comida.

Parafraseando a Extremoduro: Atravieso otra montaña , tu recuerdo me acompaña, ¡Si! Y voy cada vez más lejos.

Todo esto puede resultar un poco Ininteligible… pero para eso tenemos a Robe, ellos lo explican mucho mejor.

Comer, dormir y escuchar música… posiblemente las tres actividades más imprescindibles y placenteras para la vida… la buena vida. Anda, salid un poco y que os de el Aire.


Aljibe desde el amanecer.

Perdí la pista del eje del salón...

...y todo es desorden a mi alrededor.

Siempre hay humedad en Los Alcornocales.

Aire limpio en el cerro de Tolox.

El Cerro de la Plazoleta al caer la mañana.

Rosas.

Lirios.

Llega el atardecer a las sierras de El Palo y vecindad.

Y empieza a subir la humedad.

Amanece desde la Sierra de los Pinos.

Hemos subido a observar.


VG de los Pinos.

Menos de 10º por la mañana... y muchos más por la tarde en Alcalá.

Espectro de Brocken.

miércoles, 25 de mayo de 2022

Guillena-El Real de la Jara-Guillena

El tándem, como se supone, es una filosofía de vida bien distinta a la de la bici individual… o no.

Una ventaja del tándem es que no tienes que estar esperando al acompañante… no es tan elástico. Cargado con unas alforjillas, puede parecer aparatoso… pero nada más alejado de la realidad y como había ganas de hacer algo cercano, en modo cicloturista, y de Cádiz ya estamos un poco cansados, nos fuimos a la vecina Sevilla, que aunque pasamos mucho, nunca profundizamos. Guillena en realidad está más cerca de casa que nuestra repetidísima Grazalema… y nunca la habíamos pisado. Aparcamos el carro en una plazuela, sacamos el tándem, y lo montamos en un momento. A las diez de la mañana, de un sábado de motos, ya estábamos en el tajo (Bueno, el Rivera de Huelva, en este caso).

Las Pajanosas… primera y obligada parada, que ya hace un buen rato que no comemos nada… desayuno a mesa puesta, nada de barritas de bolsillo de maillot…  El pueblo está que no cabe una bici más… recordamos cuando la carretera pasaba obligatoriamente por aquí.

El incesante chorreo de bicis durante todo el recorrido por la antigua N-630, da un toque de color y calor; vamos casi todo el tiempo subiendo, a una velocidad bastante baja… y de pronto, empezamos a alcanzar una velocidad de vértigo: 67 km/h en la Media Fanega. Todo lo que sube, baja… y viceversa… llegamos a la Vía Verde de El Ronquillo, tras remontar una cuesta que acabó con las reservas adquiridas en Las Pajanosas… La Vía es espectacular, por la orilla del rivera de Huelva, en el ensanche que provoca el embalse de la Minilla, y en el mejor momento: nada de calor y una cantidad de vegetación exuberante. Dispone de restaurante, zonas de recreo, incluso hay una empresa local que ofrece alquiler de bicicletas y patinetes del tipo Kickbike, como el que tenemos nosotros. Es una grata experiencia cambiar un día las botas por los pedales, y otra ventaja el no tener que cargar un par de bicis en el coche. Recorremos 6,5 kms de esta vía, y comenzamos una interminable subida hacia la población, aunque la Vía continúa… pero no era nuestro rumbo. Arribamos a El Ronquillo a horas de comer… pues nada… a mesa puesta de nuevo, que hay donde elegir. Esto es Ciclismo Sin Prisa.

Ya con el calor de la sobremesa, comenzamos a mover bielas y a ascender… este terreno engaña… es todo cuesta arriba desde Guillena hasta Santa Olalla del Cala, de hecho, son más de 1200m los que hay que superar.

En una de las áreas de descanso, se vació por completo la rueda delantera… el fondo de llanta se había desplazado… y una de las cámaras de repuesto estaba deteriorada… no se puede reutilizar tanto… el planeta no se va a salvar por una cámara. La sustituimos, desmontando el eje de 10mm de la impresionante horquilla de 160 x 35 de la afamada firma italiana Marzocchi, y recortamos la cámara pinchada con la Victorinox, para fabricarnos un fondo de llanta de fortuna. Hay que ser un hombre de recursos.

En Santa Olalla buscamos una cámara de repuesto (ya que la mujer no estaba dispuesta a seguir tirando de recursos en caso de nueva vaciada)… un sábado por la tarde, a la hora de la merienda… y tomamos té y frutos secos en un escandaloso bar que nos sentó divinamente (el ruido, no… el té). Se portó muy bien Elio abriendo la tienda para vendernos una cámara… esta gente sabe atender a los ciclistas en apuros, pues esto es Vía de la Plata… se lo tienen muy bien montado… hay que aprender.

A sólo 8 kms queda El Real de la Jara, hermosa y tranquila población, puerta de la comarca Sierra Norte de Sevilla, y lugar que seleccionamos para pasar la noche y descansar un poco de bici, dando un paseo por el pueblo… si te gusta comer bien, productos de calidad, bien cocinados, buena carne… este es el pueblo. Por un día que nos saltemos la dieta vegana, no vamos a dejar de intentar cambiar el mundo… lo importante es que el mundo no nos cambie a nosotros, y el hecho de ser anti-taurinos, no impidió que cenásemos en El Capote de Galloso.

Temprano nos pusimos en marcha tras haber descansado en el Hostal La Encina, y otra vez cuesta arriba, para variar, tras un desayuno rodeados de parroquianos y alguna peregrina en bici de ciclocross, que se entusiasmó al ver el tándem… yo no entendía nada, pero decía si a todo, por si acaso. El bar, demasiado ruidoso para ser las ocho de la mañana… un poquito de blues, hijo mío… un poquito de blues…

Los paisajes adehesados que atraviesan esta carretera de curvas que va casi todo el tiempo subiendo, son preciosos para acompañar la mañana y el pedaleo, sin un molesto coche que irrumpa y deteriore el momento ciclista. Alcanzamos un cruce, y nos vamos rumbo Almadén de la Plata.

En esta población, como en El Real de la Jara, hay una gran variedad de esculturas dedicadas a la fauna. Las del Real de la Jara, son autoría de Rafael Díaz Marquez, fundador junto a Félix Rodríguez de la Fuente, de la SEO, y se pueden ver por toda la población, realizadas con materiales reciclados.

Las esculturas de Almadén de la Plata las realizó Jaime Mate, un vecino de la localidad, jubilado, recreando momentos de la actividad cinegética, como el agarre, en la que se ve un jabalí defendiéndose se sus acosadores, los perros. Una de las ventajas del cicloturismo, es que te permite disfrutar de estas esculturas mientras pedaleas cuesta arriba sufriendo. Para que se den cuenta que se puede disfrutar mientras sufres…

Dejamos de ascender, por fin… pasamos por Castilblanco de los Arroyos, donde paramos en un bar de parroquianos demasiado amigos de la botella, y mientras ellos destilaban sus brebajes favoritos, nosotros nos dimos otro cafelito. La carretera que une esta interesante población con Burguillos, nos resultó demasiado estresante, así que preguntamos a una muchacha que circulaba en bici campera, que tal estaba la vía de la plata para ir con el tándem… y nos dijo ¡es que vais en tándem! Es todo bajada, dijo, y muy disfrutón el recorrido… ¿¡¡pero en tándem!!? Además hay 2 trialeras en las que se vais a tener que bajar sí o sí. Bueno… avanzamos por ese dichoso asfalto, estresados, hasta el cruce con el miliario que colocó Diputación de Sevilla y que marca el Camino de Santiago. ¡Mira, de “perdíos”, a los ríos! Y tiramos por el camino… impresionante, por cierto. Nosotros estas cosas la hacemos sin gps y preguntando… siempre habrá alguien.

Al cabo de un rato de disfrute, paramos a comer unas naranjas que compramos en Castilblanco… riquísimas las naranjas sevillanas. Cuando nos vamos a poner en marcha, vemos venir un ciclista cargado y caminando, en sentido contrario… ¡No me lo puedo creer! Es José Blanco, un coruñés que me encontré el miércoles anterior camino de Camposoto (se había despistado) y que iba haciendo la Vía de la Plata. Un buen rato de charla amena… y continuamos uno al norte y otros al sur.

Al llegar al polígono de Guillena, escuchamos frenar detrás… era la chica que nos dijo que en tándem iba a ser complicado… nos preguntó: ¿Se habéis metido al final por el camino? Si… le contestamos… y nos preguntó: ¿Y las trialeras, que tal?... y le dije: ¿Qué trialeras?...

En Guillena, nos metimos a comer en un restaurante, nuevo, muy de diseño, muy chic… y resultó ser el restaurante más malo en el que hemos comido en los últimos 20 años. No vamos a dar nombres… parafraseando a Robe: Para no sucumbir, me tengo olvidado de todo lo malo…


Y salimos...

Entrada a la afamada Ruta del Agua.

Las Pajanosas.

VV El Ronquillo.


Estación/Restaurante de la Vía Verde.


Embalse de la Minilla.



El Ronquillo.


Bravos.

Área de Descanso.


Santa Olalla del Cala, después del té.

Encina.

El Real de la Jara.

Entrando a Almadén de la Plata.

El Agarre.

Almadén de la Plata.


Castilblanco de los Arroyos. 

Un saludo a los Heavys de Castilblanco.

Miliario.

Camino de la Plata.

Foto Finish.