domingo, 11 de abril de 2010

SENDEROS POR EL ATLAS MEDIO (MARRUECOS)


Marruecos es un país de contrastes debido a su sorprendente mezcla de culturas y de paisajes. Un país árabe acentuado por las antiguas tradiciones bereberes y la herencia de una ocupación española y francesa, pero que actualmente una parte de su población sigue anclada en su pasado bereber. Tanto su morfología como su geografía están llenas de disparidad que van desde las altas cumbres del alto atlas a sus inmensas llanuras desérticas pasando por fértiles valles, oasis, palmerales y llanuras.

     BOSQUES DE CEDROS DEL MEDIO ATLAS

Partimos nuestro primer día de ruta de la ciudad de Azrou que está situada a 1.200 mts de altitud, atravesamos el valle del Tigrira, con un paisaje característicos de cráteres erosionados y volcanes apagados durante el cuaternario, surcado por fallas.
El atlas medio se caracteriza por una gran requeza paisajística ya que constituye un área de transición entre las regiones mediterráneas y las presaharianas de Marruecos; donde se desarrollas extensos bosque de cedros centenarios y encinas y formaciones naturales.
Estas tierras son utilizadas por los nómadas para el pastoreo de altura, es una de las regiones menos poblada del país.


Nos adentramos en el bosque de cedros, donde es considerado un endemismo de estas montañas y forman un extenso bosque con una gran variedad de cedros dependiendo de su situación  en zonas de solana o humbría, y donde se mezclan con la encina y el quejigo, dandole a la zona un aspecto único.
 A la entrada del parque, se encuentra el gran cedro milenario "Cedro Gouraud", que ya ha llegado a su fin, pero que los lugareños lo conservan como atracción turística. Siguendo por la misma pista de tierra del parque nos encontramos con los macacos de Berbería, había unos cinco individuos y uno de ellos protegía a una de sus crías recién nacidas y donde el macho dominante se hacía notar su jerarquía dentro del grupo.


Nos alejamos de la zona mas confluída de turistas para adentramos en la zona de Djebel Habri, zona muy poco visitada por los lugareños y por los turistas que se adentran por todas partes, y así, en una inmensa tranquilidad, y con la sensación de estar alejado de "todo" podemos disfrutar de unas fantásticas vistas, de sus valles fértiles y altiplanos.
Después de un día repleto de naturaleza llegamos por la tarde a Azrou y disfrutamos de una de las joyas que tiene marruecos que son su  té y sus pastas...¡¡ exquisitas ¡¡

                               ASCENSIÓN AL DJEBEL AYANE

La segunda ruta que teníamos programada era la subida al Ayane con una altura de 2.400 mts. Se trata de una zona de origen volcánico donde se entremezclan extensos altiplanos del atlas medio. Caminamos por un paísaje pastoril de altos prados donde pastan rebaños de ovejas y cabras, y donde podemos observar aún un pastoreo nómada bereber y a lo largo del recorrido nos encontramos con abundante industría lítica de silex lo que descubrimos que los bereberes de la zona aún conservan sus tradiciones más ancestrales.
También disfrutamos de un bosque centenario de cedros que realzan el paísaje, así como,  infinidad de restos de neveros que aún se mantienen y nos permiten "jugar" con la nieve.
 La ascensión tienen un desnivel de 500 mts y desde la cima se devisa el alto atla oriental con gran cantidad de nieve en sus cumbres.
 

RUTA POR VOLUBILIS

Incluyó la visita a Volúbilis en este apartado a pesar de que no es una  ruta de montaña, pero sí, es muy interesante conocerla por la importancia comercial que representó en su época y por ser declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1997.


Volúbilis es una ciudad romana (S. I y II de.C) situada al N de Marruecos y fue uno de los centros neurálgicos de la zona en cuanto a la producción y comercio del aceite y productos agrícolas, junto con la ciudad de Lixus al NO y Túnez-Argelia fueron las zonas de control de los romanos en el mediterráneo.
Volúbilis vivió su época de apogeo en los siglos II y III d. C, con los Antoninos y los Severos  se doto a la ciudad de muralllas; Cómodo la embelleció con numerosos monumentos, con Macrino se construyó el capitolio y con Caracalla su arco del Triunfo.
La ciudad disponía de numerosas edificaciones civiles y religiosas, así como barrios residenciales e instalaciones industriales como así se reflejan los vestigios que aún se conservan gracias a las excavaciones realizadas por los franceses en la zona, aunque el yacimiento fue afectado por el terremoto del año 1755. 
Las primeras excavaciones comenzaron en el año 1887 hasta 1892 y se volvieron a retomar en 1915 hasta nuestros días.
En la parte norte de la ciudad se encuentra la casa de Orfeo, en ella se encuentra una fábrica de aceite con dos almanzaras en forma de ducha circular, un molino de piedra rotaba en el centro, el aceite se trasladaba desde la zona exprimido a los recipientes de recogida mediante pequeños canales excavados en la piedra.


El decumanus maximus es el eje que atraviesa la ciudad desde la puerta de Tánger, al nordeste y la puerta occidental. A lo largo de la calle se alineaban el Palacio del Procurador y las casas mas bellas de la ciudad y donde se encuentran los mejores mosaicos que están fechados entre los s. II y III de. C.
El arco del triunfo está situado al inicio del decumanus maximus y se levantó en el año 217 en honor de Caracalla, ha sido reconstruido en el año 1.923.


Volúbilis comienza su decadencia a finales del s. III, aunque no supuso el abandono de la ciudad, que sigue estando habitada hasta finales del s. VIII por bereberes cristianos. 
Los edificios mas representativos son el foro, basílica, templo de Júpiter Capitolino, Arco del triunfo de Caracalla, baños, prensas de aceite, tiendas y mosaicos que decoraban los suelos de las residencias mas importantes. 



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