viernes, 18 de agosto de 2017

Ascensión al Comapedrosa (2942m). Máxima elevación Andorrana.

Hay una escultura, “La Gran Fita”, compuesta por un armazón de hierro que envuelve tres piedras. Una procede de las pedreras del Comapedrosa, otra del río Valira, y la tercera, del mar. Representa el viaje que hace una piedra desde la montaña hacia el océano. Desde el día 29, la escultura, sita en la cumbre de esta montaña, alberga 2 conchas marinas de la playa de Camposoto, en Cádiz.
El Parque Natural de los Valles del Comapedrosa es de obligada visita si eres amante de la montaña y te hace ilusión eso de subir techos. Subir techos es una manera de conocer culturas y rincones bellos, y eso es uno de los atractivos del montañismo.
Desde Arinsal, seguimos ascendiendo por la carretera, hasta pasar un túnel… giramos a la derecha, y aparcamos en un recinto habilitado para ello. Es pequeño… hay que madrugar.
La ascensión está jalonada con indicadores, no tiene pérdida, además, en la oficina de turismo de la población, el día antes compramos un plano topográfico, que te venden por sólo 1€. El inicio es realmente bello y frondoso… el camino tiene bastante inclinación… y cruzaremos un par de puentes.
Una vez alcancemos el refugio del Comapedrosa, que no es necesario llegar a él, podremos comer algo y descansar un poco. Desde aquí tenemos una increíble perspectiva, pues la foresta se viene abajo. Seguimos con nuestras intenciones y ahora cruzamos un evidente valle glaciar, guiados por las marcas del GR-11.
Alcanzaremos Basses d´Estany Negre, que es una pequeña laguna formada por el desagüe del Estany Negre… un hermoso embalse natural de agua rodeado de las pedreras rojizas y hermosas del Comapedrosa. Lo rodeamos por la derecha, y ascendemos hasta un collado, donde giraremos también a nuestra derecha… y si creíamos que un camino no puede tener ya, más inclinación… estábamos equivocados… las rampas finales del Comapedrosa están en ese limbo topográfico que no se sabe definir si como “camino”, o como “pared”.
La cumbre es espectacular.
Hacia el Este, vimos en el plano que hay un camino… en la oficina de turismo, nos desaconsejaron bajar por ahí… nos preguntó el señor si teníamos experiencia en montaña.
Antes morir que perder la vida… o eso dicen… y una vez alcanzado el collado del Forat dels Malhiverns, nos tiramos por la pedrera en el sentido contrario al que subimos. El camino no existe, casi… sólo hay hitos en una pedrera preciosa con cantidad de pizarra… es emocionante. Muy dura y exigente esa bajada, pero merecio la pena. Pasamos por el Refugio del Pla del Estany, y desde aquí, en poco más de una hora, habríamos arribado al preciado coche.
En Andorra no vamos a tener problemas por dejar el coche aparcado con objetos personales a la vista.
Hay un álbum de Taj Mahal, de 1968, que es una verdadera delicia para los sentidos… es como caminar por esas pedreras de pizarra y esquistos… no sabes que piedra llevarte, y al final, la mochila puede acabar pesando más que al principio…

Sé respetuoso siempre con la montaña… se lo merece.


Frondoso bosque de pináceas al inicio del camino.


Conforme se asciende la frondosidad disminuye.

Circo glaciar.

Refugio de Comapedrosa.

Se ve claramente un gran desprendimiento.

El nevero aguantando estóicamente el final de Julio.

La Pica d'Estats al fondo.

Lagunas en la vertiente Norte.

La Gran Fita, con un aporte gaditano.

En el techo andorrano.

En el collado Forat dels Malhiverns


La gran pedrera de la vertiente Este. Directísima pero muy difícil.

Refugio del Pla del Estany.



Estany Negre, en la subida.


Poniendo piedras en las ballizas.... sana costumbre.

En la cumbre de Comapedrosa con la foto que dejó Nampe dos semanas antes...

La cara como una piedra: dura.

domingo, 16 de julio de 2017

Lagunillo Misterioso y Laguna de Lanjarón


Vuelve a apretar el calor con temperaturas inhumanas en la cuenca del Guadalquivir…
Sierra Nevada sigue siendo buena opción, para tratarse de un 14 de julio… de hecho, el trasiego de turistas por Hoya de la Mora, es intenso… aparte de que no paran de celebrarse eventos deportivos… el problema es si Sierra Nevada será capaz de aguantar esa presión.
Cruzamos hacia el río Dílar… el castigado río Dílar, cuyo cauce se adolece de una cantidad ingente de residuos generados por la actividad de la empresa que explota la estación de esquí, y que no es capaz de gestionar con responsabilidad.
El Lagunillo Misterioso, está pletórico y rebosante de agua, y aquí paramos a comer y descansar. Luego, seguimos el camino que nos llevaría a los Lagunillos de la Virgen, pero nos desviamos antes, para peinar los bajos de los Tajos de la Virgen… donde recogimos más de una docena de latas y envases añejos… alguien tiene que recogerlos.
Desde Elorrieta siempre hay buenas vistas, y como el calor se reflejaba incluso a esa cota… decidimos bajar al nacimiento del río Lanjarón a montar nuestro campamento y descansar de una espléndida jornada.
Amaneció justo cuando volvimos a pasar por el refugio maltrecho de Elorrieta, y nos volvimos a deleitar de las espléndidas vistas nevadenses y su fresca temperatura matinal.

Queremos recordar al trío londinense América… una banda de rock-folk cuyo álbum de 1971 es realmente bello… es de esas bandas que crearon escuela en Europa, y que no hay que olvidar.