lunes, 3 de junio de 2019

LAS CHORRERAS DE MOLINILLOS


Granada nos queda lejos, y cada vez más lejos… pero hay que buscar alguna motivación para decir: ¡Vamos a Sierra Nevada!
El jueves noche fuimos a Cádiz para ver un espectáculo imprescindible, en el que se nos explica con amplio detalle cómo se sembró lo que se puede considerar la semilla de la música indi. "El Pueblo Contra Fernando Alfaro y Antonio Arias". Ese es el título de este “documental”.
En el escenario hay una mesa de bar, con unos botellines de cerveza, y dos sillas con los instrumentos. Salen a escena estos dos grandes seres humanos, charlando entre ellos, se sientan, toman sus guitarras, y en una afable conversa entre canciones en puro acústico, van relatando como ocurrió todo, como se conocieron, como grabaron con Enrique Morente, como gestaron canciones… es una experiencia interesantísima y muy divertida.
Fernando Alfaro tiene una voz única y una sencillez encantadora a la hora de contar historias… fue fundador de Surfin´ Bichos, luego Chucho, y desde hace unos años viaja en solitario. Es un hombre muy interesante, albaceteño… y Antonio Arias, pues un granaíno que no necesita presentación… creemos: 091, Lagartija Nick, Los Evangelistas… el auténtico Alcalde de Granada, como acuña Ángel Carmona.
Tras este espectáculo musical, las ganas de ir por tierras granadinas, se acentuaron… así que, al día siguiente, nos fuimos a Santa Fé.
El sábado las 6:50 estábamos ya caminando, por una Hoya de la Mora bastante sucia. Hacía frío para ser un 25 de mayo caluroso en el resto de Andalucía. Perfecto pues.
Destacamos dos aspectos: la gran cantidad de basura que hay por la sierra, que los responsables de la estación no se deciden a recoger, y que el deshielo está tan avanzado, que como no te apresures, te quedas sin él.
















domingo, 19 de mayo de 2019

Arbotante y túnel calizos del Coargazal.


Desde el Puerto del Boyar, subimos hacia el collado de las Presillas, tomando el desvío hacia el camino del Dornajo, que sorprendentemente nos lo encontramos “cerrado”, justo en el desvío, a modo de barrera confeccionada con grandes piedras de caliza de las muchas que hay por la zona. Desde luego, el pequeño murete no lo ha hecho alguien delgadillo, pues los bloques eran contundentes. Desconocemos el motivo, aunque nos podemos imaginar algo.
A los pocos pasos de cruzar la divisoria de lindes (rumbo Sur desde el desvío del collado) por su portezuela, nos desviamos del camino del Dornajo, por la derecha. Hay bastantes hitos, y si se va atento, no nos perderemos. El desvío hacia el arbotante natural, está bien marcado, además hay flechas azules y círculos verdes (pintura) para que no se pierda nadie. La intención de pintar flechas por la sierra, es poco decorosa, aunque bastante eficaz, y suponemos que como hay gente a la que no le gusta que se construyan hitos, alegando el efecto llamada, al final lo que se consigue es que alguien tome la determinación de llevar un spray y pintar todo el parque con señales imborrables. Desde luego, es más cómodo y longevo.
Todos hemos sido bebés… incluso los más bestias… Hay una banda buenísima de rock en Argentina, descendiente directa de El Mató a Un Policía Motorizado (que los vimos en Sevilla) y que responden al nombre de Bestia Bebé (que no pudimos ver en Algeciras). Los dos grupos actuaron junto a los granadinos Apartamentos Acapulco (descendientes directos de Los Planetas), y ofrecen una línea musical muy melódica, en castellano, y con unas buenas descargas guitarreras. Canciones frescas sobre la vida misma, vista desde un ángulo alegre y con mucha energía positiva.
Una vez visto ese arbotante, o arco natural (reseñado en Google), tenemos que bajar de nuevo hacia el camino, y continuar unos pasos, hasta otro desvío a la diestra, el cual, por una zona preciosa, nos acercará a ese mirador excepcional que es el Túnel de Coargazal.















domingo, 21 de abril de 2019

Ecovía Litoral del Algarve (Portugal)

Hay que comenzar la Ecovía Litoral del Algarve en su kilómetro 0, para lo cual había que llegar al farol del Cabo de San Vicente. La solución la llevamos a cabo en tres medios de locomoción distintos y en el mismo día. En coche hasta Vila Real de Santo Antonio; en tren desde aquí hasta Lagos; y por último en tándem hasta Cabo San Vicente. Uno de los puntos más occidentales del continente.
Sólo dos días antes habíamos estado en Algeciras, disfrutando del directo contundente y emocionante del dúo murciano Crudo Pimento, que están de gira presentando su último y cuarto trabajo: Pantame. Ellos se confeccionan sus propios instrumentos, como verdaderos lutieres del siglo XXI. Uno de esos instrumentos es un Deed Lebow modificado por Raúl, con una pastilla longitudinal a su única cuerda. Es un instrumento africano, en su base. También usan un Rumba Box, como le llaman en Jamaica, confeccionado con una lata de pimentón y electrificado. El bajo de los pobres, se le llama. 
Estos instrumentos están inspirados en la tradición jamaicana, en el Mento, y como ellos fabrican este particular bajo con una lata de pimentón, de ahí el nombre de la banda. Usan un bajo cortado, con una sola cuerda al cual Inma saca unos sonidos muy envolventes, ya sea golpeando con baqueta, con arco de violín, o con los dedos. También llevan alguna guitarra modificada y percusión… tienen la posibilidad de trabajar el material en un taller de fabricación de piezas metálicas. Sin duda, tanto Raúl como Inma son unos verdaderos genios y grandes experimentadores, que han cruzado el charco y están triunfando más allí que aquí.
En Cabo de San Vicente, como decíamos, hacía bastante viento. El primer día recorrimos casi 60kms, desde Lagos hasta el faro y vuelta a Raposeira, donde descansamos y nos alimentaron bien. La zona de Sagres es la más agreste y hermosa de todo el recorrido, y hablamos de más de 200 kms.
Martes: Raposeira-Armaçao da Pera. Primera parte fabulosa, pero antes de llegar a Lagos, las carreteras son estresantes y muy peligrosas para la vida del ciclista, que apenas es respetado en Portugal. No es que en España se nos respete mucho, pero aquí, menos. 83kms con desnivel, ya que la costa del Algarve es muy accidentada. Aquí te das cuenta de cómo los ingleses y alemanes, sobre todo, están ocupando todo el Algarve… y sin pagar impuestos.
Miércoles: Amanece lluvioso. La zona de marismas de Quinta da Saudade, es espectacular. La travesía de Albufeira es un poco caótica y hay bastante tráfico. No es segura. La zona de Vilamoura, se nota que hay riqueza y los carriles bici son espléndidos… hasta hay un contador digital de bicis y aparatos de gimnasia estupendos. 
Cruzamos urbanizaciones de lujo, que dejan la conocida Roche en pañales, pero el trazado de la Ecovía Litoral, tiene un marcado algo deficiente, que hace imprescindible un track… y lo malo es que lo más seguro sea, que quien subió el track, también se perdiese. Nosotros hemos borrado el nuestro, para no crear más confusión.
Al paso por Faro, llovía. Decidimos dar por finalizada la etapa. Es la ciudad más interesante de todo el Algarve, sin duda. La arquitectura es única, y la gastronomía excelente, aunque no es barato, pero sabiendo buscar, siendo vegetarianos (o casi) y siendo semana Santa… nos hartamos de secreto y otras delicatesen suidae.
El Parque Natural Ría Formosa extiende sus dominios hasta donde la vista no es capaz de alcanzar… el islote que alberga Ilha do Farol y Culatra, se difumina en lontananza, así que rozamos el Cabo de Santa María, el más meridional del país luso.
Jueves: Última etapa. El día amanece precioso en la capital algarviense… pero no tardaría en torcerse a la diestra y convertirse en gris oscuro y tormentoso.
Cruzamos Olhao y la preciosa población pesquera de Fuseta, rodeados de salinas y aves a la vez que grandes vegas de naranjos… de las mejores naranjas que hemos comido nunca, por cierto. Entre esto, y que el mejor café de España se toma en Portugal… hemos disfrutado de lo lindo.
Tavira, otra población preciosa, pero muy turística, donde se habla más castellano que portugués. Usamos uno de sus bellos puentes, para intentar escapar de una tormenta, que corrió más que nosotros, y nos acompañaría sin nuestro beneplácito hasta arribar a Vila Real de Santo Antonio, donde hacía 4 días tomábamos aquel vetusto, herrumbroso y grafiteado comboi de la CP.
Casi 270 kms recorridos “sin prisa” en cuatro jornadas continuadas… “porca miseria” para una pareja que pedalea un día a la semana y no excede de 40 kms. Como se puede ver, no es necesario entrenar tanto.

Marqués de Pombal. Vila Real de Santo Antonio.


Estación de tren.

Playa de Beliche.

Fortaleza de Beliche.

Sagres, visto desde Cabo de San Vicente.

Km 0 de la Ecovía Litoral. Llevamos 42 kms pedaleando.





Iglesia de Raposeira.

Figueira. Casa en abandono.

Salema.

Salema. Playa.



Ecovía Litoral. Zona de marismas.

Lagos.

Lagos.

Ferragudo. Frente a Portimao.


Lago de Salgados.



Marina de Albufeira.

Bocana de la Marina de Albufeira.

Albufeira.

Playa de Rocha Baixinha.

Observatorio de la Marisma de Faro.

Faro. Arco de Repouso.



Linea ferrea junto a la Marina de Faro.

Faro.



Salinas entre Faro y Olhao.

Restos de molino de mareas.



Fuseta.

Bomba.

Tavira.

Tavira.


Empaquetado. Foto Finish.