El atlas medio se caracteriza por una gran riqueza paisajística, ya que constituye un área de transición entre las regiones mediterráneas y las presaharianas de Marruecos, donde se desarrollan extensos bosques de cedros centenarios y encinas y formaciones naturales.
Estas tierras son utilizadas por los nómadas para el pastoreo de altura. Es una de las regiones menos pobladas del país.
Nos adentramos en el bosque de cedros, considerado un endemismo de estas montañas, que forma un extenso bosque con una gran variedad de cedros según su situación en zonas de solana o umbría, y donde se mezclan con la encina y el quejigo, dándole a la zona un aspecto único.
A la entrada del parque se encuentra el gran cedro milenario "Cedro Gouraud", que ya ha llegado a su fin, pero que los lugareños conservan como atracción turística. Siguiendo por la misma pista de tierra del parque, nos encontramos con los macacos de Berbería. Había unos cinco individuos y uno de ellos protegía a una de sus crías recién nacidas, y en él se hacía notar su jerarquía dentro del grupo.
adentrarnos en la zona de Djebel Habri, zona muy poco visitada por los lugareños y por los turistas que se adentran por todas partes, y así, en una inmensa tranquilidad y con la sensación de estar alejados de "todo",
Nos alejamos de la zona más concurrida por turistas para adentrarnos en el Djebel Habri, una zona muy poco visitada por los lugareños y por los turistas que se adentran por todas partes, y así, en una inmensa tranquilidad y con la sensación de estar alejados de "todo", podemos disfrutar de unas fantásticas vistas de sus valles fértiles y altiplanos.
Después de un día repleto de naturaleza, llegamos por la tarde a Azrou y disfrutamos de una de las joyas que tiene Marruecos: su té y sus pastas… ¡exquisitas!
ASCENSIÓN AL DJEBEL AYANE
La segunda ruta que teníamos programada era la subida al Ayane, con una altitud de 2.400 m. Se trata de una zona de origen volcánico donde se entremezclan extensos altiplanos del Atlas Medio. Caminamos por un paisaje pastoril de altos prados donde pastan rebaños de ovejas y cabras y donde aún podemos observar un pastoreo nómada bereber. A lo largo del recorrido, nos encontramos con una abundante industria lítica de sílex, lo que nos lleva a descubrir que los bereberes de la zona aún conservan sus tradiciones más ancestrales.
También disfrutamos de un bosque centenario de cedros que realza el paisaje, así como de infinidad de restos de neveros que aún se conservan y nos permiten "jugar" con la nieve.
La ascensión tiene un desnivel de 500 m y desde la cima se divisa el Alto Atlas Oriental, con una gran cantidad de nieve en sus cumbres.
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RUTA POR VOLUBILIS
Incluyó la visita a Volubilis en este apartado, a pesar de que no es una ruta de montaña; sí, es muy interesante conocerla por la importancia comercial que representó en su época y por haber sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1997.
Volubilis es una ciudad romana (s. I y II de C.) situada al N de Marruecos y fue uno de los centros neurálgicos de la zona en la producción y el comercio de aceite y productos agrícolas; junto con Lixus, al NO, y Túnez-Argelia, fue una de las zonas de control de los romanos en el Mediterráneo.
Volúbilis vivió su época de apogeo en los siglos II y III d. C, con los Antoninos y los Severos, se dotó a la ciudad de murallas; Cómodo la embelleció con numerosos monumentos; con Macrino se construyó el Capitolio y con Caracalla, su Arco del Triunfo.
La ciudad disponía de numerosas edificaciones civiles y religiosas, así como barrios residenciales e instalaciones industriales, como se reflejan en los vestigios que aún se conservan gracias a las excavaciones realizadas por los franceses en la zona, aunque el yacimiento fue afectado por el terremoto del año 1755.
Las primeras excavaciones comenzaron en 1887 y continuaron hasta 1892; se retomaron en 1915 y continúan hasta nuestros días.
En la parte norte de la ciudad se encuentra la casa de Orfeo. En ella se encuentra una fábrica de aceite con dos almazaras en forma de ducha circular y un molino de piedra que gira en el centro. El aceite se trasladaba desde la zona exprimida hasta los recipientes de recogida mediante pequeños canales excavados en la piedra.
El decumanus maximus es el eje que atraviesa la ciudad desde la puerta de Tánger, al nordeste, hasta la puerta occidental. A lo largo de la calle se alineaban el Palacio del Procurador y las casas más bellas de la ciudad, donde se encuentran los mejores mosaicos fechados entre los s. II y III de. C.
El arco del triunfo está situado al inicio del decumanus maximus y se levantó en el año 217 en honor de Caracalla, ha sido reconstruido en el año 1.923.
Decumanus Maximus se levantó en el año 217 en honor de Caracalla. Ha sido reconstruido en el año 1923
Volúbilis comienza su decadencia a finales del s. III, aunque no supuso el abandono de la ciudad, que sigue habitada hasta finales del s. VIII por bereberes cristianos.
Los edificios más representativos son el foro, la basílica, el templo de Júpiter Capitolino, el Arco de Tito, los baños, las prensas de aceite, las tiendas y los mosaicos que decoraban los suelos de las residencias más importantes.