lunes, 26 de abril de 2010

RUTA CAÑERA



Cuando Confucio le pregunto a cuatro de sus discípulos cuáles eran sus ambiciones, el primero le dijo que deseaba erigir un Estado fuerte y poderoso, el segundo, que su ambición era tener inventiva y capacidad para enriquecer al pueblo, el tercero poder dirigir ceremonias religiosas y el cuarto no le contestó, ante la insistencia de su maestro le dijo que su deseo era  “cuando llegue la primavera, deseo ir con mis amigos a sumergirme en el río, disfrutando de las bellas sombras y de la frescura del altar de las lluvias, y después volver a casa cantando”, éste era el deseo que yo quería para este fin de semana.... después de un largo invierno y una primavera que se resiente, ¡¡por fin¡¡¡.. este fin de semana se auguraba tranquilo, con un amigo del club sanfernandokayak planeamos una salida por los caños, pero como decía mi amigo “un gozo en un pozo” porque saltó el levante.. algo predecible en esta tierra....
Salimos por la mañana de la casa de piraguas y, en el pantalán, nos encontramos con otros compañeros que ya regresaban de su ruta matutina. Entre ellos se encontraba Antonio F3, que hacía tiempo que no nos veíamos. Después de unas charlas "venezolanas", nos adentramos en los caños.


La mañana se presentaba agradable: el agua templada, temperatura cálida, viento en calma y el sol aún no había salido...
Los caños son un curso de agua marina que se interna en terrazas fangosas de marismas y cuya profundidad y apariencia cambian en función de las mareas. Cuando salimos, la mar estaba en pleamar, por lo que se dejaba sentir el ruido de sus caños llenando...


Un caño puede estar comunicado con el mar o no; si lo está, es el caño principal; si no lo está, es el caño secundario. Si este caño es estrecho, de corto recorrido y no tiene acceso a canales mayores, se llama zamajo.

 
La principal función de los caños es suministrar agua marina a las marismas, a las salinas y a los molinos de mareas.
Mantener su equilibrio es bastante difícil, por eso debemos ser conscientes de cuidarlo y no ver imágenes como estas…


Que deterioran su hábitat rico en plantas marinas y aves. Una vez llegamos al muelle de Gallinera, decidimos darnos la vuelta, ya que el fuerte levante hizo su aparición.


A la altura del puente de La Lavadera nos encontramos con Paz y su familia, que iban a dar una vuelta hasta Gallinera.

                                                   

miércoles, 21 de abril de 2010

PEÑA DEL ÁGUILA

                                   

El domingo por la mañana nos dirigimos a los montes de Mata Bejib, con su esbelta Peña del Águila.
 

Comenzamos la ruta circular de 14 km en un primitivo asentamiento árabe que, posteriormente, fue reutilizado por su abundante agua, dando lugar a principios del s. XX, una central térmica con su molino de agua para su captación y transformación en electricidad, es uno de esos pequeños núcleos rurales que nacen a raíz de una industria y que, posteriormente, en los años sesenta, fue abandonada para dar paso, en la actualidad, a la recuperación del desarrollo rural de la zona.


Conforme vamos subiendo por un camino bien establecido, vamos divisando los inmensos campos sembrados de olivos, y se me viene a la cabeza el poema de M. Hernández “Andaluces de Jaén”, y se nos llena el corazón de emoción sólo de pensar en el sufrimiento que encierra el esplendor que desprenden esos campos…¿“Andaluces de Jaén
aceituneros altivos
Decidme en el alma quién
Quién levantó los olivos?
No los levanto la nada
Ni el dinero ni el señor
Sino la tierra callada
El trabajo y el sudor....”


Con este paisaje de fondo, llegamos a la cumbre de la Peña del Águila sin darnos cuenta, desde donde podemos divisar Sierra Mágina, Carcales, cerro Serrezuela, Los Bolos, cerro del Morceguillo…
Empezamos una ascensión por los montes de Mata Bejig, donde nos adentramos en un bosque de pino carrasco, pino resinero y pino lauricio, junto con encinas, quejigos, chopos y majuelos, hasta que llegamos a una nava, donde hacemos un descanso de reagrupamiento y salen a nuestro encuentro las águilas reales y los halcones peregrinos.
Al final de nuestro recorrido, prácticamente la vegetación natural ha desaparecido, dando lugar a cultivos de olivos, cerezos y almendros, en los que la intervención humana ha dejado huella. Aunque cuando miramos sus campos , nos da la sensación de que sus olivos siempre han estado ahí, no es así: la repoblación olivarera ha sido un fenómeno reciente, de hace unos cincuenta años para acá, ya que sus suaves pendientes estaban ocupados por cereales.
De esta forma llegamos de nuevo a nuestro punto de partida, pero no puedo terminar mi viaje por tierras de Jaén sin decir:

“Son los olivos verdes
de señoritos
que sudan gruesas gotas
en los casinos
mientras que allá en el campo
los labradores
han de regar la tierra
con sus sudores....  

PARQUE NATURAL DE SIERRA MÁGINA (JAÉN)




Cuando Gorka, J. Luis y yo salimos el viernes de Cádiz, no nos imaginábamos el fin de semana al que nos íbamos a enfrentar. Nuestro principal objetivo era subir al pico más alto de la provincia de Jaén; sin embargo, nos esperaban dos días llenos de emociones y buena compañía…Paramos en Riofrío a tomar un “cafetito” y a disfrutar del rumor del río, donde , por sus frías aguas, corretean las truchas y esturiones. Proseguimos nuestro camino con una compañera más, “la lluvia”, y cuando nos dimos cuenta, ¡zaaas! Estábamos en CAMBIL, nuestro destino. Allí nos esperaban Pepe, Piña,  Antonio y Nati, nuestros organizadores de ruta.

                                              SIERRA MÁGINA

El sábado por la mañana dejamos el Cortijo de Bornos y nos adentramos en el Parque Natural de Sierra Mágina, un macizo montañoso perteneciente a la formación del sistema subbético, que se extiende por el sur de Jaén y por la zona norte de Granada, separados por los valles del Guadalquivir al norte y del río Guadahortuna al sur.
Nos dirigimos al centro de interpretación, donde dejamos los coches, cogemos el sendero del Paralejo e iniciamos la ruta con una suave ascensión en la que se entremezcla una vegetación mesomediterránea, con encinas, coscojas, romerales y frondosos tomillares. Una vez superados los doscientos metros de desnivel hacemos un alto para divisar la sierra que nos rodea, en primer lugar divisamos la Peña de Jaén con 2.014 m, detrás se encuentra la sierra de Almadén con 1.883 m, llegados a este punto cogemos un camino de pista a buen ritmo porque la ruta se espera larga y poco a poco nos adentramos en la subida a sierra Mágina con sus 2.167 m, que viene marcada por un relieve muy abrupto de pendientes fuertes, con paredes verticales, donde predominan las calizas y dolomías, favoreciendo la formación de cavidades que han sido utilizadas por los humanos.



La naturaleza caliza de la roca ocasiona paisajes escabrosos en sus partes más altas donde encontramos lapiaces, torcales y dolinas.


A lo largo del camino vamos divisando diferentes especies endémicas de la zona, como la erinácea, la frigidulum y la arenaria alfacarensis, plantas de aspecto almohadillado que se han adaptado para resistir los efectos de las nevadas y del viento de las alturas.


Poco a poco alcanzamos la cumbre, donde disfrutamos de buen tiempo y de las fotos correspondientes de grupo y, sobre todo, de las increíbles vistas que nos reservaba la Sierra Mágina.
Empezamos el descenso por el torcal y nos dirigimos al refugio de Miramundos donde nos empezó a llover, mas bien era aguanieve, que caía con tal intensidad que parecían agujas que se clavaban en la cara, pero ¡¡ menos mal ¡¡ que esa sensación duró poco tiempo sólo el suficiente para hacernos vivir nuevas sensaciones que siempre nos guarda la montaña, a partir de este punto tuvimos que acelerar pues la montaña se cubría de niebla...


Como nuestro ritmo de bajada fue acelerado, enseguida nos adentramos de nuevo en la pista y la buena temperatura nos acompañó, dejando atrás la niebla y dando paso al sol, que nos regaló unas vistas primorosas, donde el azul intenso se mezclaba con los amarillos de la caída de la tarde y la visión de los pueblos de Huelma, Belmez... nos acompañaban en la lejanía...

domingo, 11 de abril de 2010

SENDEROS POR EL ATLAS MEDIO (MARRUECOS)


Marruecos es un país de contrastes, gracias a su sorprendente mezcla de culturas y paisajes. Un país árabe, acentuado por las antiguas tradiciones bereberes y por la herencia de una ocupación española y francesa, en el que actualmente una parte de su población sigue anclada en su pasado bereber. Tanto su morfología como su geografía están llenas de disparidad, que va desde las altas cumbres del Alto Atlas hasta sus inmensas llanuras desérticas, pasando por fértiles valles, oasis, palmerales y llanuras.

     BOSQUES DE CEDROS DEL MEDIO ATLAS

Partimos nuestro primer día de ruta de la ciudad de Azrou, que está situada a 1.200 m de altitud; atravesamos el valle del Tigrira, con un paisaje característico de cráteres erosionados y volcanes apagados durante el Cuaternario, surcado por fallas.
El atlas medio se caracteriza por una gran riqueza paisajística, ya que constituye un área de transición entre las regiones mediterráneas y las presaharianas de Marruecos, donde se desarrollan extensos bosques de cedros centenarios y encinas y formaciones naturales.
Estas tierras son utilizadas por los nómadas para el pastoreo de altura. Es una de las regiones menos pobladas del país.


Nos adentramos en el bosque de cedros, considerado un endemismo de estas montañas, que forma un extenso bosque con una gran variedad de cedros según su situación  en zonas de solana o umbría, y donde se mezclan con la encina y el quejigo, dándole a la zona un aspecto único.
 A la entrada del parque se encuentra el gran cedro milenario "Cedro Gouraud", que ya ha llegado a su fin, pero que los lugareños conservan como atracción turística. Siguiendo por la misma pista de tierra del parque, nos encontramos con los macacos de Berbería. Había unos cinco individuos y uno de ellos protegía a una de sus crías recién nacidas, y en él se hacía notar su jerarquía dentro del grupo.

adentrarnos en la zona de Djebel Habri, zona muy poco visitada por los lugareños y por los turistas que se adentran por todas partes, y así, en una inmensa tranquilidad y con la sensación de estar alejados de "todo",

Nos alejamos de la zona más concurrida por turistas para adentrarnos en el Djebel Habri, una zona muy poco visitada por los lugareños y por los turistas que se adentran por todas partes, y así, en una inmensa tranquilidad y con la sensación de estar alejados de "todo", podemos disfrutar de unas fantásticas vistas de sus valles fértiles y altiplanos.
Después de un día repleto de naturaleza, llegamos por la tarde a Azrou y disfrutamos de una de las joyas que tiene Marruecos: su  té y sus pastas… ¡exquisitas!

                               ASCENSIÓN AL DJEBEL AYANE

La segunda ruta que teníamos programada era la subida al Ayane, con una altitud de 2.400 m. Se trata de una zona de origen volcánico donde se entremezclan extensos altiplanos del Atlas Medio. Caminamos por un paisaje pastoril de altos prados donde pastan rebaños de ovejas y cabras y donde aún podemos observar un pastoreo nómada bereber. A lo largo del recorrido, nos encontramos con una abundante industria lítica de sílex, lo que nos lleva a descubrir que los bereberes de la zona aún conservan sus tradiciones más ancestrales.
También disfrutamos de un bosque centenario de cedros que realza el paisaje, así como de  infinidad de restos de neveros que aún se conservan y nos permiten "jugar" con la nieve.
 La ascensión tiene un desnivel de 500 m y desde la cima se divisa el Alto Atlas Oriental, con una gran cantidad de nieve en sus cumbres.
 
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RUTA POR VOLUBILIS

Incluyó la visita a Volubilis en este apartado, a pesar de que no es una  ruta de montaña; sí, es muy interesante conocerla por la importancia comercial que representó en su época y por haber sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1997.


Volubilis es una ciudad romana (s. I y II de C.) situada al N de Marruecos y fue uno de los centros neurálgicos de la zona en la producción y el comercio de aceite y productos agrícolas; junto con Lixus, al NO, y Túnez-Argelia, fue una de las zonas de control de los romanos en el Mediterráneo.
Volúbilis vivió su época de apogeo en los siglos II y III d. C, con los Antoninos y los Severos,  se dotó a la ciudad de murallas; Cómodo la embelleció con numerosos monumentos; con Macrino se construyó el Capitolio y con Caracalla, su Arco del Triunfo.
La ciudad disponía de numerosas edificaciones civiles y religiosas, así como barrios residenciales e instalaciones industriales, como se reflejan en los vestigios que aún se conservan gracias a las excavaciones realizadas por los franceses en la zona, aunque el yacimiento fue afectado por el terremoto del año 1755. 
Las primeras excavaciones comenzaron en 1887 y continuaron hasta 1892; se retomaron en 1915 y continúan hasta nuestros días.
En la parte norte de la ciudad se encuentra la casa de Orfeo. En ella se encuentra una fábrica de aceite con dos almazaras en forma de ducha circular y un molino de piedra que gira en el centro. El aceite se trasladaba desde la zona exprimida hasta los recipientes de recogida mediante pequeños canales excavados en la piedra.


El decumanus maximus es el eje que atraviesa la ciudad desde la puerta de Tánger, al nordeste, hasta la puerta occidental. A lo largo de la calle se alineaban el Palacio del Procurador y las casas más bellas de la ciudad, donde se encuentran los mejores mosaicos fechados entre los s. II y III de. C.
El arco del triunfo está situado al inicio del decumanus maximus y se levantó en el año 217 en honor de Caracalla, ha sido reconstruido en el año 1.923.

Decumanus Maximus se levantó en el año 217 en honor de Caracalla. Ha sido reconstruido en el año 1923

Volúbilis comienza su decadencia a finales del s. III, aunque no supuso el abandono de la ciudad, que sigue habitada hasta finales del s. VIII por bereberes cristianos. 
Los edificios más representativos son el foro, la basílica, el templo de Júpiter Capitolino, el Arco de Tito, los baños, las prensas de aceite, las tiendas y los mosaicos que decoraban los suelos de las residencias más importantes. 



viernes, 9 de abril de 2010

EL CAÑÓN DEL RÍO BAILÓN



Para el segundo día de ruta por las subbéticas teníamos programada la subida a la cueva de los MURCIÉLAGOS a través del cañón del río Bailón que es circular, para ello partimos del pueblo de Zuheros de transcendencia islámica donde se rige su castillo vigilante de su población y de toda la campiña cordobesa, de ahí que los árabes le diesen el nombre de Zujayra que significa peñasco por estar situado encima de una gran peña.


El sendero se inicia junto al puente, a la salida del pueblo, a mano derecha que supera los 100 mts de desnivel en muy poco tiempo, en todo su recorrido el cañón está flanqueado por verticales paredes y pronunciadas pendientes de roca caliza, que debido a la erosión del agua se han formado en su interior infinidad de cuevas, abrigos y covachas con asentamientos prehistóricos..


A lo largo del recorrido hay que ir pendiente a los hitos que aunque está señalizado hay infinidad de pequeñas veredas que nos pueden confundir.
A pesar de que no es un terreno fértil podemos disfrutar de su vegetación tipicamente mediterránea rica en encinas y quejigos acompañadas de arces y almeces.



martes, 6 de abril de 2010

RUTA POR LAS SUBBÉTICAS CORDOBESAS:EL LOBATEJO

Cuando Maika y yo nos decidimos a organizar una ruta por las Subbéticas, nuestro principal objetivo era que nuestros compañer@s disfrutaran de las vistas y del entorno que esta zona nos ofrece en todo su esplendor, algo que no logramos en su totalidad, ya que nos tocó un día de lluvia y neblina.
El macizo de las subbéticas se formó durante el plegamiento alpino, al igual que los Alpes y los Pirineos.
Nuestra primera ruta era la subida a la cumbre del LOBATEJO con 1.379 m, para ello partimos por la A-340, que une Pliego con Cabra, en el Km 62 nos desviamos a la derecha donde parte un carril de 7 Km que nos lleva al cortijo el Navazuelo, en nuestra subida atravesamos campos de olivos, que entre sus riscos se desarrolla el pastoreo de diferentes razas de cabras y ovejas; los buitres leonados nos acompañan en nuestro recorrido.
Una vez en el cortijo, tenemos dos alternativas: subir directamente al Lobatejo o continuar y realizar una ruta circular por las Chorreras del río Bailón. Nosotros nos decidimos por hacer las dos: primero, la de las Chorreras, y posteriormente, la subida al Lobatejo. Para ello, continuamos  por el carril que atraviesa el cortijo y, a la derecha, encontramos una encina de 500 años, declarada árbol singular por la Consejería de Medio Ambiente por su enorme tronco y su buen estado de conservación.


En toda esta zona, la morfología del lugar es suave y redondeada, con abundantes planicies y, al ser un parque protegido, podemos disfrutar de especies endémicas ibéricas y norteafricanas y locales, como los lirios, narcisos, peonías o las orquídeas, acompañadas de lentiscos ,acebuches y majuelo.
Una vez en la nava atravesamos el Polgje que nos conduce a las chorreras donde nos adentramos en el bosque de quejigos, encinas… y gracias a las copiosas lluvias el musgo se extendía por todas partes dándole un aspecto de bosque encantado…


Tras cruzar el arroyo, nos encontramos con un quejigal donde se conservan varios quejigos centenarios. De nuevo, llegamos al cortijo El Nanavazuelo y, a la altura de la fuente, giramos hacia la izquierda en dirección E y subimos por un pequeño sendero que se va perdiendo; hay que subir con cuidado, ya que no hay subida establecida y el terreno es sin vegetación, sólo de piedra caliza formando un lapiaz. Una vez en la cima del Lobatejo, divisamos la sierra Horconera, la sierra de Rute y la Albuchite, y en un día claro también se divisan la Sierra Nevada y la sierra Tejeda.
El total de la ruta lo realizamos en 7 horas con un recorrido de 30 km de dificultad moderada, donde pasamos un día espléndido a pesar de la lluvia…