No faltaba mucho para terminar el año… apenas unas horas, de hecho. Nuestro despertar en aquella acogedora habitación en Rio Maior ponía fin a tres estupendos días en esta localidad portuguesa que tanto nos ha dado a conocer, como, por ejemplo, las únicas salinas de interior de nuestro país vecino, que en su día fueron visitadas por Salvador García y su hijo José Antonio, maestros salineros de Iptuci, en Prado del Rey. Ambas salinas son de origen romano y, hablando de romanos, no podíamos dejar de visitar el yacimiento arqueológico de la Villa Romana de Rio Maior. Por supuesto, compramos sal… hace años que no compramos sal en un supermercado. Siempre en origen.
Rio Maior se sitúa justo en el extremo sur de la longitudinal Serra de Aire e Candeeiros, declarada Parque Natural, así que, con el coche en mano, nos dirigimos al norte de esta cadena montañosa tan interesante, concretamente a Serro Ventoso.
El vehículo se detiene en una curva, donde veremos un espectacular mirador en voladizo desde el cual podremos contemplar Batalha, Leiría, Porto de Mós y muchas poblaciones más pequeñas.
La Serra de Aire e Candeeiros es de naturaleza caliza… es un karst… así que el paisaje nos puede resultar algo familiar. Hacía un frío que pelaba esa mañana del 31 de diciembre… ¿Qué esperas en diciembre? El comienzo de la caminata discurre entre tierras de labor separadas por linderos de piedra seca, en un altiplano bastante venteado. Nos dirigimos hacia el este, haciendo quiebros y siguiendo las indicaciones de un PR. Llegamos a un punto en el que giramos al sur y nos vamos acercando a una arista… hay condensación y no vemos demasiado lejos, hasta que el camino se va elevando paso a paso y vamos teniendo perspectiva. La formación es grandiosa… parece el cráter de un volcán, y en pocos minutos alcanzamos el punto más elevado: Cabeço da Fórnea, desde donde, y debido a la humedad, no hay demasiadas vistas.
Bajamos rodeando esa gran depresión, Fórnea, donde nace el río Ribera da Fórnea. Paramos en un mirador natural y, a nuestra espalda, tenemos la población de Chao das Pias, donde podríamos habernos acercado a tomar un café, la verdad… no estaba tan lejos; pero continuamos rodeando por la arista hasta divisar un pequeño senderillo que bajaba a mala idea hasta el centro de aquella enorme depresión. La foresta es majestuosa y la sensación de bajar al centro mismo de la Tierra es aún mayor. Llegando al fondo, cruzamos un sendero señalizado que se acerca al nacimiento y no dudamos en adentrarnos. Aquí nos cruzamos con algunos amables portugueses, que llegan desde la parte baja. Ahora sólo hay que seguir un rato el curso inicial del río y pasar por la Cascata da Fórnea donde se ve perfectamente la formación de los distintos estratos calizos.
Vamos protegidos del viento, caminando por un itinerario que une Fátima con Nazaré… es fin de año y nos invade esa agradable sensación de estar acabando una etapa vivida y en otro país. Todavía nos queda un tramo y hay que parar a comer… Será el último almuerzo de 2022 y se hará como se debe: en la montaña… en la naturaleza… rodeados de aviones roqueros. Recordando todo lo escuchado este año, que a nivel de conciertos no ha estado nada mal: han sido pocos, pero muy buenos. Hoy, desde estas escarpadas laderas de la Serra de Aire e Candeeiros, vamos a recordar a los paisanos Freedom in Jails, de Puerto Real, que hacen una música bastante buena y que ya los vimos dos veces en directo. Este 2023 los volveremos a ver, seguro. Se lo merecen.
Terminamos la ruta y paramos en Batalha para ver el Mosteiro de Batalha… una exquisita obra arquitectónica imprescindible de visitar. En esta pequeña ciudad se libró la batalla que dio por fin la independencia a Portugal del Reino de Castilla. Este monasterio es el más impresionante de todo Portugal y está aquí para recordar esa victoria. Es, como ya hemos dicho, imprescindible conocer.
También estos días hemos visitado Santarém y la iglesia de Gracia, donde está la sepultura de D. Pedro de Meneses, quien fuera el primer gobernador de la ciudad de Ceuta. Otra ciudad muy recomendable: Santarém.
Para terminar el día y el año, elegimos Leiría, conociendo una ciudad de naturaleza envidiable. Desde nuestra ventana se veía el Castelo de Leiría, símbolo monumental de la ciudad, y donde se disparan los fuegos de artificio de fin de año, recordando que ya van varios fines de año en nuestro querido Portugal.
El paseo por Leiría el 1 de enero nos enseñó cómo se ha aprovechado el curso del río Lis para amoldar la ciudad a lo largo de los años. Desde el primer molino de papel hasta los majestuosos parques de ocio actuales. Ahora atraviesas el casco urbano y no dejas de ver garzas reales, ánades azulones, garcetas comunes, tarabillas, aviones roqueros, milanos reales…
Y así se dio fin a un estupendo año y comenzó otro que será mejor, sin duda alguna.
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| Llegando a la cumbre del Cabeço da Fórnea |
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| Nunca se sabrá lo que llevamos en esa botella. |
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| O Cabeço da Fórnea. De allí venimos. |
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| Nascente da Ribera da Fórnea. |
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| Cuestión de lógica. Falta aclarar que el corredor cede el paso al senderista. |
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| Cascata da Fórnea. |
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| Mosteiro de Batalha. |