Cadenica
de Oro es una canción popular aragonesa, una jota… La letra habla de que se le perdió en el mar, pero es difícil creerlo, pues ni Huesca ni Zaragoza ni Teruel tienen límite con el océano… Seguramente, por alguna deformación fonética,
pues antes estas cosas se transmitían de generación en generación, es decir, por tradición oral, y se cambió el "Lavar" por "La
Mar"… es más creíble que se perdiera esa cadena en algún lavadero
aragonés. Es muy recomendable escuchar la versión de Carmen París.
El
reino de Aragón se une al de Castilla y León en la cumbre del Moncayo, montaña del Sistema Ibérico. Es, además de las cumbres de Zaragoza y
Soria, la más alta del Sistema Ibérico.
Establecimos
nuestro campo base en Épila, donde vive nuestro primo Carlos, y con su ayuda y
compañía nos dirigimos al Parque Natural del Moncayo para pedir un plano en
la oficina del centro de interpretación de Agramonte.
La
mañana estaba nublada y fría; no se veía nada… todo lo contrario a los 40 grados
que vimos el día anterior mientras bajábamos del Pirineo, al paso por la
capital zaragozana.
Empezamos
a caminar por un excepcional bosque de hayas, en el que encontraríamos bastantes acebos, entre otras especies, tras haber dejado el coche en un
aparcamiento habilitado (hay varios según se sube) junto a la Fuente de los
Frailes.
Pasamos
junto al Santuario del Moncayo y es increíble la foresta que guarda esta
solitaria sierra, visible desde mucha distancia.
Una
vez salimos de la frondosa vertiente NE y, sobre los 1800 m, se abre ante
nosotros una de las maravillas del parque: el Circo de San Miguel, por supuesto, de origen glaciar. El camino ahora serpentea entre rocas y restos de pinar silvestre. Parece que está acabada la ruta, pero aquí empieza lo mejor. Además, la suerte de ver cómo salíamos de la niebla y de gozar de un espléndido mar de
nubes, típico del Moncayo, fue un gran momento.
Primero
, al llegar a la cuerda ascendimos al Cerro de Morca (2274 m), quedando el Circo de San Gaudioso a nuestra izquierda. Volvemos
sobre nuestros pasos y nos acercamos al Cerro de San Juan (2279 m), por la
arista, y continuamos hasta el Pico de San Miguel o del Moncayo (2314 m).
Nos
agazapamos en una corraleta en la misma cumbre para comer y vimos cómo las nubes se disolvían bajo nuestros pies. La presencia de una pareja de cuervos, aves de rapiña enormes y preciosas, puso un toque de entretenimiento a la solitaria cumbre… solitaria porque habíamos empezado tarde, ya que nos cruzamos con muchas personas que bajaban satisfechas.
Disfrutamos
muchísimo de esta ascensión, ya que la compañía de Juan Carlos, el perfecto
anfitrión, puso la guinda al pastel que parecía inmejorable.
El
Moncayo se merece una visita… es mucho más interesante de lo que pueda parecer.
Su microclima, sus vistas desde la cumbre, que abarcan Soria, Zaragoza, los Pirineos… y kilómetros de meseta…. Es un buen argumento para decidirse por
ella.
Mucha
precaución en esta montaña en época invernal.
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| Cerro de Morca |
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| Hito de los Montañeros a la Virgen del Pilar |
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| Cima de San Miguel o del Moncayo |
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| Corraleta en la cumbre de San Miguel |
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| Corvus corax en vuelo |
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| Fuente de San Gaudioso |







































































