El Portillón de Benás es un paso natural situado entre las laderas de los picos de la Mina (2797 m), en su vertiente oriental, y del Tuca de Salvaguardia (2738 m), en su vertiente occidental. Hay que decir que un portillón es una formación rocosa natural que se origina entre dos picos pronunciados y deja un paso entre ellos. Prácticamente hasta el s. XIX. Los portillones estuvieron cubiertos por el hielo que conectaba los diferentes glaciares del Pirineo; actualmente, debido al cambio climático, han quedado al descubierto.
Por la mañana temprano del 30 de julio nos dirigimos desde Benasque hacia los Llanos del Hospital, a unos 10 km de dicha localidad, hasta que una barrera cierra el paso a los vehículos particulares, dejando libre el paso sólo a los autocares autorizados por el parque.
Al lado izquierdo de la barrera encontramos un sendero con un panel indicativo hacia el Forau d´ Aiguallut, y un poco más hacia delante se bifurca otro hacia el Portillón, desde aquí comienza una senda por un terreno herboso que cruza todo el llano, atravesamos varios puentes sobre arroyos y dejamos a nuestra derecha el pilan de l´Hospital a 1.754 ms; seguimos por el sendero siguiendo los meandros que va formando el río Ésera en su descenso al llano y comenzamos un desnivel bastante pronunciado por la ladera de La Costera, nos separamos unos metros del sendero llevados por la presencia de marmotas (especie introducida en los pirineos a principios del s. XX) en la zona que empezaron a “jugar” con nosotros, no esquivaban nuestra presencia sino más bien parecían que querían que las siguiésemos… una vez terminado nuestro encuentro con las marmotas y la contemplación de una pequeña pradera repleta de lirios que a pesar de que estamos ya en la estación del verano allí podíamos disfrutar aún de una primavera florida con especies como la Doronicum grandiflora, Gentiana verna, Iris latifolias. Proseguimos nuestro ascenso duro y, una vez en la cresta de La Costera, ya se divisaban los refugios de La Renclusa y La Besurta.
La panorámica y la verticalidad de las montañas que nos rodean son impresionantes. En un primer plano se divisan las cumbres más bajas del Macizo de la Maladeta, la Tuca Blanca de Pomero y el pico d’Aiguallut, y más arriba, una vez superado un ascenso pedregoso, los glaciares de Maladeta y Aneto, y, en su parte oriental, el pico de Tempestades, pico Margalida y pico Russell, con 3206 m.
La panorámica y la verticalidad de las montañas que nos rodean son impresionantes. En un primer plano se divisan las cumbres más bajas del Macizo de la Maladeta, la Tuca Blanca de Pomero y el pico d’Aiguallut, y más arriba, una vez superado un ascenso pedregoso, los glaciares de Maladeta y Aneto, y, en su parte oriental, el pico de Tempestades, pico Margalida y pico Russell, con 3206 m.
Seguimos ascendiendo y las señales de GR-11 nos indica hacia la izquierda donde un hito de pizarra de un metro de altura nos indica a Luchon 7 Km (Francia) y Benasque 15,6 Km; ya desde unos pocos metros más arriba se puede ver los estropicios paisajísticos que suelen hacer los “excursionistas” en la montaña como es la de poner sus nombres y demás logotipos en hileras de piedras blancas sobre una pequeña llanura que nos ofrece la alta montaña. En unos minutos nos encontraremos en el Portillón de Benas (2.440 m), donde las vistas son magníficas.
En la parte norte Francia con sus tres lagos de Bonts du Port donde dejan al descubierto el color de sus aguas, desde este punto se puede bajar por un sendero bien formado hasta el Refuge de Vénasque
Vista de la parte francesa
Vista del portillón de Benás
Que, debido a las grandes nevadas del invierno anterior, no mostraba sus hielos, que se encontraban bajo un manto de nieve aún constante; esto beneficia la conservación de nuestro único glaciar aún persistente en la península ibérica, sin influir en las regresiones glaciares. Si se quiere tener una vista completa del Aneto, hay que subir hasta aquí. Su esfuerzo merece la pena.
Aquí tenemos que decir que el portillón no se encuentra en su estado natural, sino que ha intervenido la mano del hombre para acondicionar la ruta transpirenaica de Benasque a Luchon que fue fortificada mediante un puesto de vigilancia durante la guerra franco-española de 1793-1745 y durante el s. XIX y XX han sido utilizados por comerciantes y contrabandistas; durante la Guerra Civil española, muchos republicanos los emplearon en su huida al país galo para buscar asilo político. Hoy en día se utiliza como ruta deportiva-turística para disfrutar de las magníficas vistas del Pirineo aragonés.
Una vez en el portillón, seguimos ascendiendo hasta el pico donde hicimos la parada reglamentaria del bocata (espantabuitres), y, como yo suelo decir, “es el mejor restaurante del que se puede disfrutar…”
En nuestra bajada hicimos un alto en la cascada de Gorgueles para descansar y disfrutar de su agua siempre helada pero a la vez relajante para nuestros pies; y terminar así nuestra ruta con una agradable y placentera vista de la bajada de un inmenso rebaño de ovejas pirenaicas que venían a pastar al Vall de Benás, para aprovechar sus frondosas hierbas, su estampa era bucólica, ya que sólo podíamos escuchar el sonido que producían las esquillas o cencerros que llevan puesto los carneros que dirigen el rebaño y como no, no le faltaba su par de pastores con su bastón y zurrón, sus perros y su oveja negra.


























