Aquel día amaneció en Las Hurdes muy cerrado, entre nubes y llovizna, con viento fuerte. Lleva mucho tiempo lloviendo en esta acogedora comarca cacereña, y eso se nota en todos sus meandros.
En el hotel, nos agasajaron con delicias de la tierra, mientras mirábamos por la ventana y dudábamos si salir a caminar o quedarnos allí, entregados al vicio de comer hasta reventar… pero, parafraseando a Robe: “recuérdame que busque una salida si ves que estoy perdido en mi interior…”
Fuimos al Parque Natural Las Batuecas – Sierra de Francia, y en el Mirador del Portillo no se podía estar… así que continuamos bajando, para buscar una alternativa menos expuesta, y ya en la Oficina del Parque, a la entrada de La Alberca, según bajas, nos dieron un folleto que describía el camino del título de esta entrada… tras una amena charla sobre lugares de nidificación del alimoche común (Neophron percnopterus), por lo que el coche se quedó allí mismo y comenzamos la jugada.
Es una senda balizada, todo el camino muy llano, y de poco más de 2 horas y media de recorrido… entre robles, granito, esculturas, mitos comunes (Aegithalos caudatus) y un ambiente de tranquilidad y lluvia.
Vimos cuervos, carboneros, trepador azul… y algún pajarillo más.
Durante el recorrido hay varias esculturas con sus respectivas explicaciones. Hay obras como: “Del espejismo de un bosque”, de Begoña Pérez; “La majá”, de Lucía Loren; “Hojas de roble”, de Iraida Cano; “Asteroide S 09 2010”, de Fernando Casás… El punto más alejado es la Laguna de San Marcos, junto a la ermita de San Marcos, donde se encuentra el asteroide y donde no es difícil observar fauna. En alguna reseña de Google hemos leído: “la laguna no vale para nada”… lo que evidencia una falta absoluta de conciencia y educación ambiental, pues cualquier laguna, o incluso charca, es de gran valor, ya que puede ser el único punto de hidratación para cientos de especies. Hay que valorar más el agua y los entornos naturales.
Sacamos de este tríptico este pequeño y profundo texto:
“La raíz es lo que nos ancla a un territorio y nos hace sentir comunidad: unos paisajes, unas celebraciones, un modo de entender y respetar la naturaleza. También la raíz es lo que, desde el suelo, ayuda a crecer y extenderse, lo que permite despegarse del terreno y ver más allá.”
Recomendamos encarecidamente este pequeño paseo entre hojarasca y vida, entre naturaleza y arte. Es el bosque imperfecto el que hará que te emociones más y, en cualquier estación, será exquisito… pero en invierno la vida adquiere otra dimensión.
Al terminar nuestra caminata y tras la comida, nos acercamos a Ladrillar, una pequeña población hurdana de marcado aislamiento geográfico, lo que le confiere un encanto que puede resultar beneficioso o agradable en algunos aspectos, pero supone un gran inconveniente para otros. Nos metimos en el bar a nadar entre el paisaje y calentarnos por dentro y por fuera, contemplando un hermoso mural que hay justo frente a la puerta y que representa lo importantes y lo amenazadas que están las abejas. Es una crítica artística a la regresión que estos grandes polinizadores están sufriendo, debido, sobre todo, al uso de pesticidas y a la inagotable avaricia humana.
Y volviendo a parafrasear a Robe, "Tal vez, si pudiera hablarte de si fuera cierto que el poder del arte bien nos pudiera salvar de una vida inerte, de una vida triste… de una mala muerte… bien nos pudiera salvar…"
| La Alberca |
| Arquitectura típica salmantina |
| Calleja a la salida de la población hacia la Ctra. Mogarraz |
| Del espejismo de un bosque. Begoña Pérez |
| La majá. Lucía Loren |
| Hojas de roble. Iraida Cano |
| Asteroide S 09 2010. Fernando Casás |
| Laguna de San Marcos |
| El Duende de las Abejas, de PeKolejo. Ladrillar 2023. Cáceres. |