domingo, 17 de julio de 2011

El Pico sin Nombre

Cruzaba las vías al anochecer
Dormía vestido al fondo de un tren
Pensó que su alma le había abandonado
A veces silbaba por no enloquecer
dos cruces tatuadas bajo su piel
Y hermosas palabras por una mujer
Eternas tormentas que nunca cesaron
Las manos hinchadas manchadas de barro
Velas encendidas de un puto cigarro
Rezándole a cristo enterrado en el fango
Muy cerca del río lo vieron tirado
No pudo agotar su último trago
Su nombre de pila era Pablo Borel

Así, de profundas son las letras de Honky Tonky Sánchez cuando le canta a la soledad. Soledad que debe sentir alguien, o en nuestro caso, algo, que por no tener no tiene ni nombre, como es el caso del accidente geográfico al cual pusimos rumbo un sábado poco antes de entrar el estío.
Junto al coso, payoyo, parte una calle, que hasta hace poco era camino, en dirección NE, y saliendo del pueblo, quedando todos los lectores invitados a recorrerla y adentrarse desde el sur, inolvidable,  a la sierra del Endrinal.
Esta calle, ha sido un proyecto de diputación de Cádiz para mejorar el entorno de las poblaciones serranas, en las cuales, las personas no disponen de acerados para que aquellos de una edad ya avanzada, caminen a gusto sin necesidad de tener que tomar la carretera en la cual el arcén es inexistente. 
Un trabajo bien hecho...
Pues si tomamos este camino, que transcurre paralelo a la carretera que va al puerto de los Alamillos, pero unos metros por encima y tomando altura, llegaremos a un talud de tierra rojiza, junto a un árbol, en el que han construido una escalerilla de hormigón que nos sube a la angarilla por la que debemos pasar, y cerrar. 
Una bonita arcancilla...
En diagonal a la ladera nos vamos adentrando en una de las cañadas mas espectaculares de la sierra gaditana, en la cual disfrutamos de la presencia de ganado vacuno y porcino, además de encinas, acebuches, esparto, yedra, matagallo, y pequeñas paredes de caliza formando angostos pasillos naturales, entre las cuales vamos tomando altura y van apareciendo tras nosotros las vistas de la sierra de Libar, Blanquilla, El Palo, hasta que frente a nosotros, vemos un paredón calizo con una canal de piedra suelta que baja por su parte oeste, y en cuyas verticales placas practiqué la escalada años ha.
Ella también camina...
Por cierto, desaconsejo escalar esa pared pues todo está suelto, como su base refleja, y donde podemos ver todo lo que ha caído desde arriba.
Otra perspectiva.
Una vez tenemos a la vista ese paredón que cae a plomo sobre El Encinar, tomamos una vereda que sale a la izquierda, ascendente, buscando entre lapiaces un paso de tipo desfiladero, por el cual entramos en la parte alta de ese Encinar, y tras un tramo de caminar entre majuelos y aulagas vemos el muro que delimita la entrada a la finca de Los Navazos, y al cruzar la cancela nos adentramos en dirección norte, en un frondoso pinar por el que ascendemos paulatinamente; al cabo de unos minutos se nos planteará la duda, cuestión que resolvimos de inmediato al decantarnos por el sendero de nuestra derecha.
Si hubiésemos tomado el Left Hand Path, como el disco de Entombed, apareceríamos en Navazuelos, y al cabo de un rato, en Pocillo Verde; el camino elegido también va a la mencionada charca, pero antes de llegar pusimos rumbo oeste y atacamos al pico que se sitúa formando un triángulo entre Simancón y Reloj, en la línea NS con respecto al primero y que se yergue a una altura de 1447msnm.
Una buena subida...
No hay camino, no, pero este se puede hacer al andar, aunque en este tipo de terreno tus huellas no vas a poder dejar, y con máxima precaución, rodando entre afiladas placas de calizas descarnada formando oquedades verticales y traicioneras, ayudándonos de las manos, fuimos de poco a poco alcanzando la solitaria cumbre de este olvidado lugar. Posiblemente sea esta la mejor perspectiva que se pueda observar de las cumbres más emblemáticas de la Sierra del Endrinal, y que ya hemos mencionado antes, así como, también podemos disfrutar de la panorámica de las sierras del Caillo, Palo, Blanquilla, Pinos, Libar, y un largo etcétera.
No tiene nombre pero si hito.
Al bajar del cerro, nos escondimos a la sombra de feroces pinos para dar buena cuenta te un gran bocadillo a base de lácteos del  lugar y buen vino, como manda el manual del montañero, para con esto recuperar fuerzas y comenzar a bajar de aquel lugar que ya se estaba empezando a calentar, pues entrado junio había llegado el momento de aparcar la actividad montañera en estas latitudes. 
Fin de temporada
Este año ha sido generoso en lluvias y por esto nos encontramos con una flora esplendorosa, y quizá este haya sido el clímax.
  Ficha técnica
Localización:Parque Natural de Grazalema
 Población: Villaluenga 
Distancia: 8Km 
Desnivel:1.022 
Trazado: Circular
Clima: Baja

2 comentarios:

  1. Parajes naturales de nuestra sierra que ya de por si son bonitos, creo que has encontrado una forma de contárnoslo que con tu prosa y poesía de nuestra tierra estas haciendo que muchos estemos enganchados a estos buenos relatos… las fotos son muy apropiadas, too. Un saludo Isabel
    - Luys -

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  2. Gracias Luys, esta tierra es muy desconocida para muchas personas y más aún su naturaleza, no así su folklore.Es una forma de que la gente la vaya conociendo un poquito. Saluditos.

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