viernes, 22 de enero de 2016

El Palo (1400m) por el torcal del Tunio (1329m)

A las 7 de la mañana del día 8 de enero, nos enteramos del lanzamiento del último trabajo de David Bowie: BlackStar, y lo presentaba en sociedad el día de su cumpleaños… 69 años… una cifra que apasiona a casi todo el mundo. Hay canciones, como Lazarus, que transmiten un mensaje, que quizá tome otra dimensión a partir de lo que ocurriría tan solo 2 días después, en Manhattan.
Ha sido sin lugar a dudas uno de los artistas más influyentes en el mundo de la música y del arte pop en general… seguramente es imposible saber cuantas imágenes habrá por el planeta de este maravilloso artista. Ha sido de lo más fotogénico e impactante que ha habido en la escena musical mundial.
Cincuenta años ofreciendo música, han dado placer a todas las personas que en el planeta tienen acceso a ella, eso es seguro… y colaboraciones o versiones… ha habido muchísimas.
No se puede añadir mucho más a esta triste desaparición, pues ya se han vertido ríos de tinta sobre David Robert  Jones… nunca olvidaremos a Ziggy Stardust… sólo comentar que aquella madrugada, la luna ofrecía un aspecto especial… apenas un octavo menguante que permitía ver la luna entera.
No sabemos si es que todas las semanas hay una carrera por la sierra, pero casi cada vez que acudimos a ella, y no son pocas, coincidimos con las balizas del trazado… pero nunca vemos a los corredores.
Atravesamos los llanos de Libar, entrando por el Puerto del mismo nombre, habiendo salido desde Villaluenga a las 8:30. La marcha era lenta, pues el día estaba muy fotogénico, y en unas horas, estábamos los cuatro en la cumbre de un tocho calizo, casi cuadrado, en el que tienes que ir trepando piedra sobre piedra hasta llegar a su aplanada cima. La sensación aérea que ofrece la cumbre del Tunio es espectacular… muy aconsejable. Vistas preciosas a los cuatro vientos, como la torre del homenaje de cualquier fortaleza.
Tras ver las pilas y la perfilada figura antropomorfa que ofrece el vecino bloque calizo, pusimos rumbo al pico que da la cota máxima de toda la Sierra del Palo, no sin antes parar a preparar un té y dar buena cuenta de nuestras viandas. Desde la cumbre donde se yergue el Vértice Geodésico, las vistas no eran moco de pavo.

Bajando del Palo, por la Oeste, llegamos a los llanos de Libar, con una luz estupenda… arribando completamente a oscuras a la población donde teníamos aparcado el coche. La verdad es que los cuatro pasamos un día estupendo.
























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