sábado, 7 de diciembre de 2024

Ascensión al Pico Cebollera o Tres Provincias (2128m).

Estamos en el Sistema Central, en la Sierra Cebollera, y hemos conducido hasta Somosierra, localidad madrileña desde la cual acometemos esta durísima subida.

Podemos decir que en el Puerto de Somosierra se cambia de estación… venimos del verano (Madrid) y nos vamos directos al invierno. Es el motivo por el cual tantos madrileños abandonan la capital los días tórridos huyendo en masa hacia Riaza, por ejemplo. Además, Riaza da muchas posibilidades.

Septiembre es un mes caluroso, pero en esta montaña la cosa cambia; por lo tanto, se despunta como un buen plan veraniego.

Empezamos muy temprano, ya que Riaza está muy cerca de aquí, y hacía frío para ser septiembre. Aparcamos en la gasolinera, y en realidad no sabíamos por donde meterle zapatilla a este pico. Titubeamos, nos dimos la vuelta… vimos la estación meteorológica de AEMET… y cogimos carretera abajo, buscando un camino que entra hacia la sierra. Dimos con él.

Al principio se llanea un poco, y unos colegas de Aranda, se animaron también a subir temprano, pero ellos se desviaron para ver la cascada de los Litueros, o la peña del Chorro; nosotros la dejamos para la vuelta. De todas formas, hay otras opciones de ascensión, y seguramente con menos pendiente que la elegida por nosotros.

El camino se torna ascendente en su máxima expresión… y destrozado… piedra suelta, arena suelta, huellas de maquinaria pesada de cadenas… una maravilla, vamos. Pero es lo que hay por esta vertiente… es zona de aprovechamiento forestal, y estaban las máquinas trabajando sacando madera de Pinus sylvestris.

A pesar de la batalla, los carboneros garrapinos no faltaron, y por supuesto, vimos buitres leonados volando, incluso posados. Siempre es un placer ver a estos dóciles animales que adornan nuestras ascensiones; le tenemos un cariño especial al Gyps fulvus. Desconocemos cómo resuelven aquí el conflicto entre saca de madera y nidificación.

Nos enmarronamos un poco, por atrochar, y atravesamos toda una ladera, sin camino… muy guapo el sitio. Dimos con la pista, o más bien cortafuegos, más arriba. Vimos pasar varios pájaros que no supimos identificar, y eso que eran bastantes. En este recóndito tramo boscoso aprovechamos para tomarnos un café tradicional y unos frutos secos con fruta fresca. Imprescindible.

Una vez alcanzado el cortafuegos, la ascensión no tiene más ciencia. Al llegar arriba, hay un vértice geodésico y un monumento a los agentes forestales. Nos encontramos con dos chavales con los que intercambiar dispositivos de captura de imagen, y resultó que uno de ellos es de Paterna… ¡vecino nuestro, casi! Esperemos que le vaya muy bien en los madriles, aunque no creemos que lea este blog.

Teníamos una misión esa mañana, o dos, y era la de restaurar el geocaché del Pico Cebollera o Tres Provincias, que estaba destrozado y no era más que un amasijo de basura plástica. Tiene poquísimas visitas. Y, ya que, hemos dicho que hay una segunda intención, no es otra que la de volver a encumbrar un trifinio. Nos encantan los trifinios, y aquí hay uno interprovincial que no hace falta explicar.

Hay bonita panorámica desde aquí arriba, pues la cercana sierra madrileña se ve, y hacia el norte se divisa un buen paisaje, con Sepúlveda a lo lejos, o el Pico del Lobo, en el cual habíamos estado hacía unos días. Dieron bastante juego estos días por Riaza y se aprovechó bastante el entorno. En lo musical, este tipo de paisajes inspiran a escuchar cositas como Desperation, de Humble Pie, del lp As Safe as Yesterday Is, que encajan a la perfección las notas y melodías con lo que la vista va degustando. Puede ser que la música de pueda ver de alguna manera… que se pueda escuchar con la vista, y sin referirse a leer el pentagrama, si no a observar un paisaje y que vaya evocando acordes, melodías, ritmos… Humble Pie puede tener esa capacidad de unión entre lo visual y lo sonoro.

Sirva de homenaje al inestimable servicio de esta agencia de meteorología.

Las anunciadas nieblas matinales.




La madera recién cortada, qué bien huele.


Por aquí vimos cruzar de izquierda a derecha cantidad de aves.

La parte final del cortafuegos. La Sierra de Guadarrama al fondo.

Monumento a los Agentes Forestales y el vértice detrás.

Buscando el geocaché, a mis pies.

Se la dedicamos a María Jesús, que le gustan los vértices.

Recuerdos dolménicos desde el trifinio.

Podarcis muralis.

Curioso, ¿verdad?

Roquedos, con algún colirrojo adornando, y muy tizón.


Cascada de Litueros.


Foto finish.

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