viernes, 8 de abril de 2016

Ascensión al Torreón (1654m) desde el pico San Cristobal (1525m)

Unir dos cumbres, separadas por una sola arista, es como unir dos bandas, separadas geográficamente, pero con un nexo en cuanto al estilo.
Arizona Baby, vallisoletanos, un trío que funciona con dos guitarras acústicas y una batería, con un estilo de Rock-Indi-Folk, y con un nombre que nos recuerda a una película de los hermanos Cohen, se mezclan con Los Coronas, Madrileños de estilo Surf-Rock-Instrumental… a priori dos bandas distintas… y de la unión nace la fuerza: Corizonas, que acaban de sacar nuevo disco en el cual la canción de presentación del mismo, se canta en castellano. ¿será todo el disco en el idioma de Cervantes? … Todo empezó con un proyecto, hace unos años, llamado Dos Bandas y Un Destino.
Dos cumbres y un destino, podemos subir el Torreón, y podemos subir el San Cristobal… pero hacer los dos juntos, es una entretenida tarea alpina que hará las delicias del grupo (y no nos referimos ahora a la música).
Por tercera vez acometemos la llamada “Crestería” de la Sierra del Pinar, para la cual, como hace falta un permiso, y solo dan un número muy reducido de autorizaciones al mes, pues nos decidimos siempre por otras zonas con menos o ninguna traba burocrática, pero en esta ocasión no desperdiciamos la invitación de Rubén, y nos unimos a un gran grupo de amigos para recorrer este trazado, que desde 2010 no pisaban nuestras botas.
Y puestos en antecedentes, poco más hay que añadir… salimos desde el aparcamiento que accede al Pinsapar (vertiente de Grazalema), y al poco de pasar el collado de las Cumbres, nos salimos de la vereda por la izquierda, demasiado pronto para mi gusto, ya que avanzamos un rato por un terreno bastante pestoso, hasta llegar al “colladín” que separa nuestro primer hito del día del Monete. Es mucho mejor seguir la vereda (la del pinsapar), hasta llegar a la pedrera, justo bajo el objetivo.
Una vez en la cumbre más picuda de la Sierra del Pinar, el itinerario es fácil… solo se trata de seguir la arista, en la medida de las posibilidades de cada uno, hasta llegar al punto más alto de la sierra, y de la provincia. Cuanto más a la arista, más sencillo es el avance, aunque hay varias trochas que intentarán cautivarte hacia la perdición. No obstante, las manos serán nuestras aliadas para avanzar con seguridad, lo cual hará que estemos más en contacto con la naturaleza… quizá por este detalle alpinístico, esta es una de las travesías más “disfrutonas” de todo el parque.
Se trata de un trazado bastante ameno y divertido, sin lugar a dudas.
Algunas fotos son de Salvador y Rubén… hay que aprovechar otros puntos de vista.



















lunes, 4 de abril de 2016

Puebla de Alcocer, una atalaya entre la Siberia y la Serena

Una zona muy recomendable para disfrutar, preferentemente en primavera o a finales de otoño, son las comarcas de La Siberia y La Serena, en Badajoz, y una visita obligada es la Puebla de Alcocer y su castillo.
Desde el centro del pueblo podemos hacer un bonito paseo hasta el emplazamiento del castillo de Puebla de Alcocer, una fortaleza de origen militar, de geometría irregular, pues se adapta a las posibilidades que le ofrece el escarpado terreno en el cual se yergue.
El interior está muy deteriorado, y lo que serían las dependencias residenciales, ahora son sólo un patio al aire libre, pero se ven perfectamente los tres pisos de los que disponía, incluso conserva la estupenda chimenea que proporcionaba calor hace seis siglos. También se pueden observar restos de arquitectura mudéjar.
La gran torre del Homenaje, si que está bastante bien conservada, y podremos acceder a su parte más alta, y contemplar las magníficas vistas que ofrece, y que se amplían hacia más de dos comarcas extremeñas. Podemos ver Siruela, Sancti-spiritus, Peñalsordo, Zarza Capilla, Cabeza del Buey, Almorchón, Castuera, Magacela, Navalvillar de Pela, Casas de Don Pedro, Talarrubias… y los embalses de Orellana y la Serena (el más grande de España). También vemos el castillo de Benquerencia de la Serena, y parte del pueblo… que es donde nació el cantante y compositor Manolo Tena, del cual queremos acordarnos en esta entrada, pues nos deja un gran legado de estupendas canciones, falleciendo antes de tiempo, el 4 de abril del presente.
El camino de ascenso al castillo es un agradable paseo entre olivos… mucho mejor que subir en coche, que poder, se puede.
Y de vuelta en el pueblo debemos ir a la Plaza de España, pasear por el casco antiguo y visitar la casa de la Cultura, donde desde hace poco hay una interesante exposición sobre la vida de Agustín Luengo Capilla, el Gigante Extremeño. Este chaval, nació en 1849, y por causa de un tumor cerebral (esto se supo a posteriori de su fallecimiento) padecía gigantismo. Llegó a alcanzar 2,35m de altura, y era hijo de una familia pobre, que las pasaba mal para alimentarlo… imaginarse las penurias y los acosos que viviría esta persona de parte de una sociedad poco empática con las desgracias de los demás, es estremecedor… y no menos aterrador es pensar en los dolores que padeció en sus 26 años de vida. Su suerte, fue, que con 12 años, pasó un circo por su pueblo, y lo contrataron para hacer un número en el cual escondía un kilo de pan en sus manos de 40 cms.
Hay muchas más historias, muy interesantes,  en base a este personaje, pero las dejamos en el aire para quien quiera acercarse a Puebla de Alcocer… no te arrepentirás.
Muy interesante la visita a esta población, a su patrimonio histórico y a su riqueza gastronómica… y comentar, que los atardeceres en el mar, son muy bonitos, pero no sabríamos si afirmar que aún son más atractivos en el embalse de la Serena… es como un mar rodeado de colinas y repleto de islas.













  

lunes, 28 de marzo de 2016

GR -115 ´ Transerena

Este recorrido comienza en Capilla y termina en La Haba, recorriendo toda la comarca de La Serena. Nosotros, por cuestiones de logística ferroviaria, lo comenzamos en Cabeza del Buey y lo terminamos en Villanueva de la Serena, recorriendo un total de 96 kms en dos días de disfrute ciclístico, rodeados de paisajes pseudoesteparios, dehesas, charcas, afloramientos de pizarra, amplios berrocales graníticos, ovejas, abejas, una rica avifauna y un no menos interesante patrimonio arqueológico, cultural, y gastronómico sin parangón.
A este cóctel, hay que añadirle la experiencia enriquecedora de efectuar el recorrido en tándem, lo cual estrecha lazos de compañerismo y empatía hacia el acompañante… mucho más de lo que lo hace el ciclismo individual, en el cual siempre tendemos a “competir” contra el otro/a. Y si ponemos una pizca de música, de la mano de Joe Satriani, entonces el resultado es la plenitud máxima.
Salimos desde la Piscina de Cabeza del buey, por la calle de atrás, en la cual encontramos un panel informativo del recorrido. Pronto habremos llegado a la ermita de Nuestra Señora de Belén, lugar de obligada visita, ya que fue convento Templario en el siglo XIII.
Continuamos rumbo Oeste, y seguimos el camino ancho por el que veníamos pedaleando… sin darnos cuenta de que el GR, lo acabábamos de dejar a nuestra izquierda. Nos percatamos cuando llevábamos un buen rato sin ver marcas rojas y blancas. En el gps, llevábamos unos puntos de referencia, y efectivamente, nos habíamos salido del camino… pero la zona era preciosa, y el firme rápido y comodísimo, así que decidimos seguir, para ver hasta donde nos llevaba, ya que el rumbo, parecía bueno. Pasamos junto a edificaciones de defensa de la guerra Española, y a la altura de Benquerencia de la Serena y su espectacular castillo, vislumbramos una chimenea de lo que parecía ser una mina abandonada. Metimos el tanque por aquel caminillo, que apuntaba a esas instalaciones, y sorpresa: justo en la parte de atrás de las ruinas de la mina Somoza, había otra instalación, pero de colmenas de abejas. Estaban un poco revolucionadas, y empezaron a toparse con nosotros… nos tapamos bien y dimos media vuelta, pero una de ellas, se quedó atrapada entre la cabeza y el casco… y picó. Inconveniente que solucionamos a base de Oriare (orina y arena).
Volvimos a nuestra formidable pista… dando pedales a dúo, como nunca lo habíamos hecho… este es un Momento Imparable, como reza el título del álbum que nuestro músico de referencia grabase en 2013… cruzamos la Cañada del Puerto de Mejorada a Esparragosa… a nuestra diestra se abren infinitas extensiones esteparias que son surcadas por innumerables aves, como cigüeñas, cernícalos, milanos, aguiluchos cenizos… es muy fácil ver avutardas por estas tierras, pero no tuvimos esa suerte… para ello hay que pararse a observar, y el tándem estaba alcanzando un ritmo que nunca habíamos imprimido en una bicicleta normal.
Pronto arribamos al cementerio de Castuera, y aquí nos unimos de nuevo al GR 115, que entraba por nuestra izquierda… siempre es mejor la izquierda…
Estamos en una población quesera, turronera y olivarera… entre otras delicatesen de origen ibérico y cultural. Aquí aprovechamos para deleitar el estómago con buen queso de la tierra (yo diría que el mejor de nuestra querida España) y pusimos rumbo a Campanario, por el Camino Mozárabe, que viene de Monterrubio de la Serena, y que en este punto de Extremadura, converge con el GR 115. Pasando el Salón Ovino, giramos a la izquierda.
Es el tramo más bonito y ameno del recorrido; un constante sube y baja curveando entre encinas, charcas, retamas, estaciones de tren abandonadas, berrocales graníticos…
Arribamos a Campanario, y dimos una vuelta por la población… abandonando el GR. Nos dirigimos al albergue, que está en la antigua estación de tren, la cual ha sido restaurada y reconvertida en hospedería, y nuestra sorpresa no pudo ser más grata. Es ideal para pernoctar, descansar, comer, conocer gente… tiene habitaciones dobles y compartidas, lavadora, tendedero, bar-restaurante, un silencio y unas vistas excepcionales, y una atención estupenda por parte de las personas que lo regentan.
Continuamos nuestra ruta, al día siguiente, tras un buen descanso y un paseo por el pueblo, que estaba de fiestas; saliendo a pedalear poco antes de las nueve, por el GR 115, hacia Magacela, y pasando por un bello embalse de origen Romano, El Paredón, y por la puerta del yacimiento arqueológico de La Mata, muy interesante de visitar y en el cual hay una colección de molinos de mano impresionante… y más que debería haber si no fuese porque algunos tienen las manos demasiado largas y la inteligencia demasiado corta…
Pasando La Mata, nuevamente, los “waypoints” que llevaba en el receptor, me mandaban por el camino bueno… y las marcas del GR por otro en peor estado, pero hacia la izquierda… y claro, no tuvimos más remedio que girar hacia el lado bueno de la vida (la izquierda, claro). Disfrutamos de una zona de antigua explotación minera.
Tras la acertada decisión, llegamos en poco tiempo a Magacela, donde preguntamos a unos magaceleños por la ubicación del dolmen.
A partir de aquí, nos tocaba llegar a La Haba, para lo cual, dejamos el GR y tomamos una cañada real, rodeando todo el pueblo por el arroyo de la Higueruela. Llegados a La Haba, tomamos la decisión de seguir el camino Mozárabe hasta Don Benito, donde podíamos tomar el tren de vuelta, pero tras una breve visita a la localidad y comprobar que sobraba tiempo, arrancamos de nuevo el motor de cuatro cilindros del tándem, y por la Vereda de Don Benito a Villanueva de la Serena, llegamos a la estación de tren de esta última población.

Nota importante:
El tándem es muy largo, y aunque viajó en el interior del maletero del coche, en los coches de Renfe (o al menos en esta línea) no está permitido viajar con este tipo de bicicletas, pues no cabe en los porta-bicis y ocupa el pasillo, pudiendo llegar a ser peligroso para el resto de viajeros. Muy amablemente nos lo advirtió el revisor del tren, una vez había arrancado este, con rumbo a Cabeza del Buey.

Recomendación:
Llegar en coche al albergue de Campanario, usarlo como campamento base, para no tener que ir con alforjas en caso de hacer la Transerena en dos etapas, ya que estamos en la mitad del recorrido. En caso de hacer los 96kms en una sola etapa (sólo para ciclistas muy preparados), seguimos pedaleando hasta Villanueva o Don Benito, desde donde volveremos en tren a Campanario. Otro consejo para la segunda etapa es llegar pedaleando solo hasta Magacela, y volvernos hacia Campanario, ya que este tramo es mucho más atractivo que el que discurre desde Magacela a Don Benito, y hay muchas posibilidades de hacer una circular preciosa por esa zona.

Aviso a los andarines:
El tramo que va desde Castuera hasta Campanario, es ideal para hacerlo caminando, sólo son 20 kms, se puede regresar en tren y es, seguramente, el más bonito.
































Ficha Técnica:

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