viernes, 14 de enero de 2011

PARQUE RURAL DE ANAGA- TENERIFE



Celine Dion, en su álbum Plamondon, en su canción Oxygène dice: “Comme tous les matins, Le soleil se léve, entre les buildings, vers septs heures et demie, j´ouvre ma fenêtre, donnez-moi de l´oxygéne….”, [como todas las mañanas, el sol se eleva, entre las montañas, hacia las siete y media, abro mi ventana y necesito oxigeno…] después de la subida al Teide, donde los últimos metros te va faltando el oxigeno por la altura, decidimos llenar nuestros pulmones del aire fresco que te proporciona el bosque de Laurisilva.


El Parque Rural de Anaga es un Espacio Natural Protegido se sitúa en el extremo nororiental de la Isla. Su cordillera tiene una cota máxima de 1024 m de altitud, donde se originan escarpadas laderas y profundos barrancos que llegan hasta el mar configurando acantilados y pequeñas calas de arena negra volcánica, que a veces sólo se arriba a pie o en barco.


Se accede a él por la carretera de la Laguna, dirección San Andrés, y llegas al centro de visitantes de “Cruz del Carmen” en el monte de las Mercedes, donde te informan de los recorridos que puedes hacer por todo el parque, ya que disponen de multitud de senderos de diferentes niveles de dificultad.


Este parque es uno de los espacios naturales de mayor valor paisajísticos y ecológicos de que dispone Tenerife, tanto por su configuración geológica como por la extraordinaria biodiversidad natural que en ella se desarrolla.


Su situación y altitud le confiere unas características específicas, así, como la acción de los vientos alisios abastece a las partes altas un ambiente húmedo y lluvioso, en contraste con las zonas bajas que se distinguen por insolación y escasas lluvias, esto hace, que en el parque se desarrolle diferentes pisos botánicos con comunidades vegetales muy variadas.


Con todas estas características hace que se desarrolle La Laurisilva, un bosque que se extendía durante todo el período Terciario (20 millones de años), por toda la cuenca del Mediterráneo. Pero debido a los cambios climáticos estos bosques sólo han supervivido en pequeñas zonas como Canarias, Madeira, Azores y en un pequeño núcleo en nuestro PN de los Alcornocales (Algeciras).


Este prototipo de bosque es de tipo subtropical, y lo forman especies arbóreas de la familia de las lauráceas que componen el denominado Monteverde (necesitan para su desarrollo una temperatura media anuales y una pluviosidad determinada, así como, la humedad que le proporciona los vientos alisios).


Entre los árboles más característicos que encontramos en una Laurisilva están: el laurel (Laurus azorica), brezo (Erica arbórea), tejo (Erica scoparia), madroños (Arbustus canariensis), palo blanco, lianas, hiedras, macán, helechos, naranjos salvajes, hongos, musgos, líquenes…
Uno de los árboles que mejor están representados es el laurel, que es muy fácil reconocerlo por su hojas brillantes y se sitúan sobre todo en las zonas de vaguadas y laderas umbrías, casi siempre están acompañados de Monteverde que es un conjunto de árboles que tienen las hojas muy parecidas al laurel, con hojas anchas, lanceoladas, duras y perenne.
Otro árbol también muy característico es el Tilo, y lo encontramos en las zonas más altas donde las condiciones climáticas son más hostiles pero sus ramas son flexibles y vemos como se abrazan unas a otras dando un aspecto de entramado.


Y el árbol que aquí adquiere unas dimensiones extraordinarias a veces de más de 20m de altura son los brezos, pasando de ser un pequeño matorral en la península, aquí sin embargo se convierte en un excelente árbol de grandes portes, su corteza se va desprendiendo en tiras que justo con la caída de las hojas al suelo adquiere éste una gran frondosidad, y donde se va desarrollando otro pequeño bosque en miniatura formado por líquenes, helechos, musgos que le dan a todo el parque un aspecto de selva tropical.


Cuando terminas el recorrido por el parque, donde caminas por un ecosistema vegetal de una exuberancia inigualable y con un diversidad de especies vegetales caracterizados por árboles que adquieren unas dimensiones de hasta 40m de altura, te das cuenta que tus pulmones van cargados de oxigeno limpio y además has disfrutado de un bosque que se formó hace 20 millones de años. ¡¡ Ojalá las futuras generaciones puedan disfrutarlo ¡¡


martes, 11 de enero de 2011

BARRANCO DEL INFIERNO


Barricada, en una canción dedicada a Matilde dicen así: “Matilde Landa, republicana, No pudieron colgar de tu pecho ni crucifijos ni sotanas. Matilde Landa, republicana, no pudieron colgar de tu pecho señales amargas…”
Matilde fue una de las muchas mujeres olvidadas que lucharon contra el régimen franquista, durante la guerra se dedicó a las tareas sanitarias por diversas provincias españolas ayudando a los demás.
La cúspide eclesiástica sólo quería su conversión al catolicismo como estandarte de propaganda, pero Matilde fiel a sus principios e ideas prefirió arrojarse por la ventana de la prisión antes que servir de propaganda del régimen. Seguramente para las autoridades eclesiásticas, Matilde vagaría por los infiernos, por eso, nosotros decidimos adentrarnos por el Barranco del Infierno para sentir lo maravilloso que es sentirse en el “infierno”.
El Barranco del Infierno es una Reserva Natural desde 1984, emplazada en el municipio de Adeje, en el suroeste de la Isla tinerfeña, para llegar sólo tenemos que cruzar todo el pueblo en dirección hacia arriba y al final de la calle Los Molinos se encuentra el centro de recepción de visitantes, donde comienza la ruta.


Inicio del sendero
Este Parque se caracteriza por la presencia de tortuosos barrancos profundos, separados por lomas estrechas, por la formación de desafiantes roques que algunos terminan en finas agujas y picachos, que nos determinan la antigua edad geológica del sitio. En este barranco el agua forma una parte importante de la vegetación y como recursos de la población.

 A lo largo de todo el desfiladero se desarrollan especies vegetales riparias, debido a la reserva de agua que acumula. También destaca el sauce (Salix canariensis), así como el drago (Dracaena draco) y cordón canario entre muchos más.


 El Parque en sí, es un espacio determinado por un paisaje de gran belleza, que su orografía abrupta, y la profundidad del cauce del río, le da al conjunto un aspecto único en belleza y singularidad.
Cuando llegas a los límites más bajos del barranco y miras hacia arriba, sólo ves una fina apertura al exterior, y ves como los roques van siendo modelados por la acción del agua, te estremeces por la sensación de fantasmagórico del paraje.


Al final del barranco una cascada de grandes dimensiones (560 ms de altitud) se desliza por una de las paredes dándole un aspecto mágico y musical al lugar.


Actualmente durante el recorrido se han producido numerosos desprendimientos que han deteriorado el sendero y en algunos puntos se dificulta el paso, pero no es muy difícil sortearlos. El sendero discurre por un desfiladero construido a pico para llevar a cabo la elaboración de una acequia para traer al pueblo agua desde el interior del barranco. Hay que tener en cuenta que las Canarias son islas volcánicas con cierto problema para la obtención de agua potable.

Ficha Técnica:

Localización: Reserva Natural (Barranco del Infierno)
Población: Adeje (Tenerife-Islas Canarias)
Altitud: 350 ms
Distancia: 6,5 Km
Desnivel: 200 ms
Dificultad: Baja
Trazado: Lineal
Observaciones: Hay que pasar con entradas que se compran en el centro de visitantes, y tiene límites de paso. Está abierto al público de 8,30 a 15,30h. Siempre y cuando las condiciones meteorológicas lo permitan.

domingo, 9 de enero de 2011

TEIDE (3718m). Máxima Elevación de España.

No sabemos que estaría pensando Mike Oldfield cuando compuso la canción instrumental "MountTeidi", incluida en su álbum Five Miles Out, inspirado a raíz del accidente que tuvo pilotando un avión Piper Navajo Bimotor cuando atravesaba la barrera de los Pirineos, quizás las crestas afiladas, quizás la altitud… o la sensación de tocar el cielo, como la que sentimos nosotros cuando coronamos la cima de este volcán tinerfeño.
El Teide es el pico más alto de España (3718 ms) y además es el tercer volcán más alto desde su base, en la actualidad sólo se encuentra en un estado “dormido”, por eso podemos acceder a su cráter.
Cuando nos bajamos del coche, en la Cañadas del Teide, el termómetro marcaba tan sólo 5 ºC, nos pusimos a caminar por una pista muy definida y preparada para el tráfico de vehículos del Parque. En un recorrido más o menos en línea recta llegamos a una bifurcación de dos caminos nosotros tomamos el de la izquierda, que nos lleva a los Huevos del Teide (bolas de gran tamaño que se han formado cuando la lava desciendió por la pendiente y arrastró fragmentos ya solidificados que iban rodando sobre la superficie todavía fundida, adhiriéndose a ésta bola y aumentándola de tamaño) y a Montaña Blanca (2732 m) formada por piroclastos, en concreto piedra pómez de diferentes colores , que le dan una tonalidad anaranjada. Desde este punto podemos divisar la colada de lava negra de la última erupción del volcán hace doscientos años, donde se aprecia una lengua larga que se desliza por toda la falda de la montaña dándole un contraste de color.

Huevos del Teide y lava descendiendo

Una vez llegamos a Montaña Blanca la pista se termina y el camino se estrecha, se hace mucho más inclinado y en zigzag, entre rocas volcánicas de gran porte, entre ellas la obsidiana que es una roca ígnea volcánica perteneciente a los silicatos y los guanches la utilizaban para fabricar armas cortantes y adornos. A lo largo del camino se divisa grandes oquedades en las rocas, donde se han encontrado vestigios cerámicos que son interpretados como ofrendas que los guanches hacían a los dioses del volcán.
A mitad de camino, si te das la vuelta y miras hacia atrás, puedes apreciar perfectamente la formación de todo el Parque Nacional del Teide. Se divisa lo que fue la antigua caldera del volcán, formada hace unos 150.000 años, en todo el centro de la isla. Su cráter que puede medir unos 16 Kms, entró en erupción en 1798 y en ésta explosión se configuraría la actual caldera de la Cañada del Teide, formando así el complejo volcánico Teide-Pico Viejo, un gran estratovolcán de tipo vesubiano, y cuya construcción perdura hasta hoy.
Vamos esquivando los neveros que nos encontramos, así como la fuerte inclinación hasta que llegamos al refugio de Altavista (3270m) donde el guarda nos avisa que sólo se puede subir con crampones y piolets, por la presencia de hielo. Este refugio es un tanto peculiar, ya que al contrario del resto de refugios de montaña, no sirve comidas, y abre al “público” a las 5 de la tarde, por el contrario, dispone de cálidos edredones para pasar la noche sin tener que portear el saco.

Refugio de Altavista

Una vez colocado el material invernal, empezamos la fuerte subida, intentamos hacerlo por la huella que dejó el guarda, ya que la presencia de nieve a partir de aquí era excesiva.


Hacíamos el esfuerzo de clavar bien los crampones porque el hielo estaba muy duro y también para dejar la huella para el regreso. A pesar del frío, de la primera hora de la mañana, el calor se hacía sentir cada vez más fuerte conforme íbamos ascendiendo, no corría viento y los efectos de los rayos ultravioletas se hacían notar debido a la menor protección que ofrece la atmósfera a estas alturas.


Bien, llegamos a la Rambleta (que es la zona donde llega el teleférico y se concentran todos los turistas venidos de todas partes, ya que es el parque más visitado de España), que es el punto de control del sendero Telesforo Bravo donde el guarda te requiere el permiso para poder a acceder a la cima o cráter.

La Rambleta

Aquí, hay que decir que es terrible que un lugar que está catalogado como Monumento Natural, que es un volcán activo, y que encierra tantos atractivos naturales y paisajísticos, lo hayan destrozado con la construcción de un teleférico para que suban los turistas y sin embargo a montañeros que van bien equipados se les pida un permiso o le cierren el acceso sólo por la presencia de nieve dura o hielo.
El Parque, sí debe de tomar medidas de control de acceso, ya que es bastante peligroso, y en el ataque desde la Cañada del Teide, se ven muchos aficionados con el mínimo equipo para ascender a la montaña.
Es bastante bochornoso que el Parque haya tenido que poner a lo largo de todo el sendero hasta 3.718 ms de altura, papeleras para los desperdicios, porque los humanos no somos capaces de mantener limpio el monte ¡¡de vergüenza¡¡


A la altura de la Rambleta dejamos las mochilas (ya que este día sólo hicimos cumbre tres personas) y subimos los últimos 160 m que nos separan de la cresta. Hay que decir que este sendero turístico está muy determinado y elaborado ¡¡chapeau por los obreros que colocaron los peldaños a 3718 metros!! Así los turistas pueden ver cumplido su sueño artificial.
Cuando llegamos arriba rodeamos el cráter del volcán, que tiene unos 80 m de diámetro, por su margen derecho hasta llegar al punto más alto. La sensación es muy emotiva, puedes sentir las entrañas del volcán que se manifiestan a través de sus múltiples fumarolas. El cono es multicolor. Los colores se entremezclan con los olores (anhídrido sulfuroso, cloruro de sodio, potasio..).

Cráter

Y las vistas son llamativas, debido a que tuvimos un día claro, se podía divisar las Islas, así como La Fortaleza, el valle de La Orotava y el Portillo.

La cumbre del Teide

Comenzamos el descenso con mucho cuidado debido a la fuerte inclinación y al hielo, nos desviamos a la izquierda hacia el mirador de la Fortaleza.

Mirador de la Fortaleza

La bajada fue verdaderamente espectacular. A la caída del sol, éste proyecta la sombra del Teide a lo largo de todo el valle de La Orotava e incluso se alarga a las nubes reflejando así toda su fisionomía y lo que parece ser su emanación de gases, a la vez que vas apreciando las diferentes tonalidades que adquieren las rocas volcánicas con los rayos del sol al ocaso.


Sombra del Teide fuera de la isla al atardecer