domingo, 11 de septiembre de 2011

CÁDIZ A PUERTO SHERRY EN KAYAK


Una vez que sales de la dársena del C. N. Elcano lo primero que te encuentras a babor es la


Torre de Puntales  y su gemela se sitúa, a kilómetro y medio, en Puerto Real denominada Torre de Matagorda. Como si de una puerta de entrada se tratase nos encontramos con uno de los Patrimonios Históricos con los que cuenta la ciudad y además declarado Bien de Interés Cultural, se trata de dos torres que tiene la función de transportar la electricidad a través de la Bahía de Cádiz.
Debido a que el fondo de la bahía es fangoso, con fuertes corrientes y una navegación acentuada se desechó la idea de lanzar un cable submarino  que conectase la Central Térmica de Cádiz con la red general andaluza. Para ello le encargaron al ingeniero italiano A. Toscano  la fabricación de dos torres gemelas de 160 y 156 m respectivamente de alto, con un mástil hueco de forma troncocónica y un travesaño de perfil romboidal que es el que sostiene el cableado de alta tensión de torre a torre. Cada torre comienza con una base de 20 m y se va elevando hasta terminar en unos seis metros en su punto más alto y rodeada de una escalera de forma espiral que te da acceso a su punto más alto, y desde donde las vistas deben de ser increíbles.
Cuando nos disponíamos a travesar la canal salió a nuestro encuentro José Bello, deportista nato, con su  surfski autovaciable  de fibra de 6,25m de eslora, que estaba entrenando para su próxima competición.
Hay un hecho que venimos observando cuando salimos a navegar por el mar, y es que, cuando vemos a alguien practicando un deporte y más este de la piragua que es minoritario, cuando te encuentras con alguien, lo más normal es que saludes, y no pases de largo como muchos que nos hemos encontrado ¿será que la buena educación se está perdiendo hasta en el deporte?, lo lógico es hacer como hizo José, ves a alguien en piraguas, te acercas a saludar y después cada uno a su derrota…
Bueno después de este inciso, cruzamos la canal y fuimos pegados a los diques de Matagorda, hoy día Navantía, donde se ubicaba la factoría de construcción naval desde 1863 
 que empezó a fabricar buques con una  industria moderna y que ha perdurado hasta 1985 que empezaron los problemas económicos, al no tener España protegido su mercado y entrar en el libre mercado, donde podemos comprar de todo, pero.., a una alto precio: “al paro muchas personas”.
La construcción naval se fue desplazando a otras países emergentes donde la mano de obra es más barata.. con lo que la población de Cádiz, Puerto Real y en general los pueblos de la Bahía se vieron afectados por el paro.
Fuimos avanzando por el dique de Cárdenas desde donde puedes contemplar  enormes grúas, montacargas, elevadores y grandes naves, todo un complejo industrial para fabricar 182 barcos a lo largo de todos estos años


  además de toda una compleja industria del metal, así, lo mismo se construían enormes barcos como el Magallanes, Bailén o El Capitán  Miranda, también  vagones y coches de ferrocarril, como puentes de hierro como el que tenemos en la Carraca. Al ser un polígono  industrial disponía de su capilla de estilo neorrománico del finales del XIX, y es la única que tenemos en Cádiz. También se conserva parte de las ruinas del castillo de Matagorda… en fin… siempre hubo tiempos mejores… sólo que nuestros políticos no supieron conservarlo o protegerlos.
Llegamos al final del dique y te encuentras con el muelle del bajo de la Cabezuela, situado en la desembocadura del río San Pedro. Este río tiene su origen en el caño de la Tapa y recorre 25 Km hasta llegar  a su desembocadura en la Bahía, en verdad este río es un paleocauce del Guadalete, por eso su terreno es de origen cuaternario y siempre está bajo las influencias mareales. Como a la ida había creciente no tuvimos problemas y no notamos sus efectos, la vuelta fue diferente.
Al salir del bajo de la Cabezuela pusimos rumbo recto a las dos torres que se encuentran en medio de la Bahía y que son de reciente construcción; y que sirven para el control estadístico del tráfico en la bahía.
 El mar estaba tranquilo sólo el efecto de un suave mar de levas acompañado de una brisa agradable del oeste.  Teníamos que pasar la segunda desembocadura, la del río Guadalete, que tiene mucho más tráfico que la anterior, por lo que asumíamos que teníamos que ir muy atentos a todo tipo de embarcaciones  que entraban y salían. Este río nace en la sierra de Grazalema y desemboca en el Puerto de Santa María. Su nombre  le viene de la batalla de


Guadalete entre musulmanes y visigodos, donde murió el último rey visigodo y en España empezó el periodo nazarí. A pesar de todo los avatares este río es uno de los más largos de la comunidad con sus 157 km, con su ancho calado, antiguamente era navegable por algunos tramos de su cauce, hoy día sólo se navega en los accesos a los muelles, como lo hacen los catamaranes que unen Cádiz con Rota y el Puerto. Pero, el que ha dejado sus señas de identidad  desde el año 1929 ha sido el Vaporcito que une Cádiz con el Puerto, y así, queda reflejado en uno de los pasodobles más populares de Cádiz, compuesto por el comparsista gaditano Paco Alba:
Ay vaporcito del puerto
tu eres la alegría
tu eres la alegría
de ese muelle tan hermoso
con ese rumbo garboso
con que cruzas la bahía.

Aunque 4 días antes de nuestra travesía, el Adriano III, que así se llama el vaporcito, el más típico y castizo de “toíto” el muelle de Cádiz, se hundió en el mismo muelle tras abrírsele una vía de agua en el golpe recibido en su casco con unas piedras a la entrada a puerto. Al parecer, un problema mecánico hizo que el patrón del barco perdiera el control del timón durante un momento cuando se encontraba cerca de la llamada punta del Sato. Esperamos que la administración competente, no se convierta en incompetente y de las ayudas necesarias a esta pequeña empresa, castiza, que tan fabuloso servicio viene ofreciendo a nuestra bahía desde hace muchos años.
Volviendo a nuestra singladura, nos llamó mucho la atención la cantidad de basura que hay en sus aguas, ya por los años 60 del siglo pasado era el río más contaminado  de Andalucía por la cantidad de vertidos industriales que se arrojaban a lo largo de toda su cuenca, sobre todo en el curso alto y medio. Pero todavía quedan personas defensoras y conscientes de nuestro medio ambiente y empezaron a protestar  a los políticos llevando a cabo la campaña de “El Guadalete debe vivir” donde  diferentes colectivos sociales  consiguen el compromiso de la Junta de Andalucía de poner en marcha el “Plan de Recuperación y Mejora del río Guadalete”, donde se ha llevado a cabo en estos años un plan de saneamiento integral para el río. Pero aún así, todo lo que es la desembocadura y bahía estaba llena de basura, basura domestica (fruta, todo tipo de plásticos, vidrios, etc), la que normalmente deberíamos tirar en una bolsa al contenedor y no al agua.


Cómo las personas que se mueven o desplacen por este lugar no sean más cuidadosas y limpias la bahía terminará siendo una isla más de plástico…
Una vez pasamos la desembocadura del Guadalete empezamos a divisar las instalaciones de Puerto Sherry. Este un  puerto deportivo con todo tipo de infraestructuras desde helipuerto, muelle de atraque, hoteles y todo tipo de tiendas. Y donde se celebran regatas de  diferentes tipos de embarcaciones. En la dársena del Puerto se estaba practicando vela ligera y actividades de pesca.  Pusimos rumbo a la rada de Aculadero donde se encuentra el faro de Puerto Sherry, es una torre troncocónica no muy alta sobre la que  se sitúa la torre de control que debió de construirse cuando el complejo deportivo, a juzgar  por su aspecto. Y da acceso a la dársena del puerto.


Fuimos navegando paralelo al espigón de escollera desde donde  podíamos  ver  atracado en su muelle  una réplica del galeón “Andalucía”  donde al contemplarla te produce una cierta reminiscencia a la gente que nos gusta la Historia. Cómo debió de ser toda esta bahía en los s. XIV-XVIII cuando navegaban por sus aguas navíos, naos, carabelas, cocas todo tipo de galeones elaborados a base de maderas nobles y dotadas de mástiles con velas cuadras y castillos tanto en proa como en popa y que resistían el paso de los siglos.
En fin la industria va avanzando y, hoy día, lo hacemos en embarcaciones de fibra y de carbono, todo tiene su ventajas e inconvenientes…
Una vez se termina la escollera que guarda el paseo marítimo del Puerto te encuentras con una pequeña calita que es la playa La Muralla, es una pequeña playa que está resguardada de los vientos y del oleaje. En ella podemos ver los restos de la muralla del castillo de Santa Catalina del s. XVI, que fue punto estratégico en la defensa de la Bahía de Cádiz.


Desde  aquí, también se puede disfrutar de las vistas de las casas de colores del pueblo marinero de Puerto Sherry.  Desembarcamos a descansar con idea de comer allí, pero al ver la cantidad de basura y lo sucia que estaba el agua, ya que, arrastraba la basura que he comentado antes proveniente de las desembocaduras de los ríos preferimos hacerlo en otra playa.
Así que, después de nuestro pequeño descanso pusimos rumbo a la urbanización de Valdelagrana  que desde el mar te das cuenta cómo esta urbanización no deja de crecer... pasamos de largo esta amalgama de cemento y aluvión de turistas, y  nos dirigimos a la playa que hoy día podemos considerar como virgen que es la de Levante,  emplazada en el Parque Natural de la Bahía de


Cádiz en la zona resguardada de los Toruños y termina en la misma desembocadura del río San Pedro, en la punta Saboneses y desde donde tienes una panorámica preciosa de todo Cádiz.
 Desembarcamos y cuando nos dimos cuenta el poniente había adquirido ya bastante fuerza, la rompiente fue alcanzando altura y el mar se picaba, con ésta panorámica pusimos rumbo al


bajo de la Cabezuela y como el mar estaba en bajamar al cruzar la barra de la desembocadura del río en medio de la bahía las olas adquirían una fuerza y dimensiones considerables aunque la altura del agua no te llegaba hasta las rodillas. La navegación se hizo lenta por el viento en contra, pero ese mar picado con olas rompiendo, le dio el punto de aventura que necesitaba la travesía… no siempre queremos un mar en calma, ¿no? 


Cruzar el espigón de la Cabezuela y la canal fue divertido y estresante a la vez, ya que había tráfico y pasamos cerca de ellos, pero una vez que pasas bajo la obra del nuevo puente, solo tienes que dejarte llevar hasta pasado Puntales y llegar de nuevo a tierra, aunque en este caso fuese hormigón resbaladizo.  

Ficha Técnica

Localización: Parque Nacional de la Bahía de Cádiz
Población: Cádiz-puerto santa María
Desnivel: 49-39 m
Distancia: 12, 29millas naúticas
Trazado:Circular
Dificultad: Moderada

miércoles, 7 de septiembre de 2011

PANTANO DE LOS HURONES


El domingo nos decidimos a hacer una ruta que teníamos pendiente hacía tiempo, que era, navegar por el embalse de  los Hurones en la localidad de Algar, y las cercanas poblaciones de Ubrique y El Bosque.
Cuando comienzas a palear en uno de sus ramales y tienes delante esa  acumulación de agua te acuerdas de Camarón cuando cantaba la canción Como el agua”  que decía ..
como el agua clara
que baja del monte
así quiero verte
de día y de noche
¡ay como el agua¡ como el agua…

Esta acumulación de agua denominada embalse es producida por la obstrucción  de un  río, en este caso, el agua es aportada por los ríos Majaceite y Ubrique y por el trasvase del río Guadiaro. 



Es uno de los muchos pantanos que se construyeron en la década de los cincuenta por el régimen, este en concreto es del año 1953, y tiene la finalidad de abastecer de agua a las poblaciones circundantes, así como hidroeléctrico con una formidable presa y también para el riego. Tiene una excelente ubicación entre montañas  y por su altitud hace que tolere las mayores precipitaciones  durante la mayor parte del año, así observamos que su nivel freático sólo había bajado apenas unos metros a pesar de las sofocantes temperaturas que sufrimos durante la época estival.


A los pocos segundos de empezar a palear, lo que esperábamos que fuese una mañana apacible, se levantó un fuerte viento de levante que producía en el agua pequeñas olas, nos dirigimos al centro del pantano y giramos por el margen derecho dirección a una pequeña isla que hay en el centro pero el viento cada vez era más fuerte llegando sus rachas a superar más de 20 nudos.
Con bastante esfuerzo llegamos, como he dicho, a la isla repoblada de eucalipto y de bastante vegetación, la geología de su suelo es a base de areniscas, margas y arcillas.


Desde este pequeño islote podemos divisar las ruinas de lo que fue la cantera de áridos que abasteció la construcción de las obras de ingeniería que supuso la construcción de este


pantano, que la confederación hidrográfica supo solventar estupendamente llevando a cabo una repoblación de los montes de pino carrasco y evitar, así , la rápida escorrentía que producía el agua laderas abajo debido a la gran tala que se había llevado a cabo en los años 40 para la industria del carbón y que afectaba a la colmatación del embalse. Desde aquí tenemos muy cerca el aporte del río Tavizna


Después de dar una vuelta por la isla que apenas se podía caminar por lo exuberante de su vegetación, tomamos unas fotos del entorno  y emprendimos la marcha. 


Fuimos  bordeando la isla hasta que el brazo principal se  ramifica, nosotros viramos a la izquierda para llegar al final del embalse, si viras a la derecha te lleva a la presa.
Cádiz es una de las provincias que más pantanos tiene: el de Bornos, Arcos, Guadalcacín, Charco Redondo, Almodóvar, Celemín, Barbate, Guadarranque, Zahara-Gastor, pero el de los Hurones es uno de los más bonitos, por el entorno que posee, donde puedes ir paleando disfrutando de la cadena de montañas que lo rodean, la Silla, Albaracín, sierra del Endrinal y


los Pinos, ya que por su vertiente  oriental  limita con el Parque Natural de Sierra de Grazalema y por la suroeste con el Parque Natural de los Alcornocales, por lo que las vistas son esplendidas. Es un momento en el que converge la afición montañera con la de remar.


Cuando llegamos al límite del final donde el río va vertiendo sus aguas desembarcamos para comer y poder contemplar la inmensidad de carpas que hay en el embalse, después de un


buen descanso emprendimos de nuevo la vuelta pensando que sería super rápida debido al fuerte viento pero con la mala suerte de el viento amainó y tuvimos que seguir paleando aunque más suave.


Llegamos a la orilla fangosa en la que teníamos aparcados los vehículos de apoyo y nos estaba esperando y bien oculto, el guarda del coto, ataviado con prismáticos a través de los cuales observaba nuestros movimientos. Cuando se dejó ver, estuvo un rato hablando con nosotros, y le preguntamos que estaba vigilando, a lo que respondió que nos vigilaba a nosotros desde hacía un buen rato. Al parecer, hay furtivos que se dedican a cazar animales como trofeo, aunque a veces despiezan y se llevan alguna parte, arrojando al agua lo que no pueden portear. Parece mentira, pero algunos usan kayaks para estas prácticas ilegales y aberrantes y que deberían tener penas más duras. Además, están contaminando un agua que es para consumo humano… aunque en el embalse se ven todo tipo de restos flotando o encallados en sus orillas. Cuando se tira basura al monte, tarde o temprano te va a afectar a ti mismo; hay que ser un poco más inteligente en este asunto. 

Ficha Técnica

Localización: Parque Natural de Grazalema
Población: Algar  (Cádiz)
Distancia: 12,27 millas
Trazado: Lineal
Dificultad: Moderada

sábado, 3 de septiembre de 2011

DESCENSO DEL RÍO SELLA


Agua que no corre, acabara podrida,
y ya no lo pienso; me voy de cabeza
hacia el mar abierto.
El agua estancada termina siempre podrida...

Esta letra pertenece a la canción “Los buenos momentos”, del grupo  de Vitoria S.A., siglas de Soziedad Alkohólika. Grupo de Thrash metal con toques hardcore punk de finales de los 80, y aún en activo con letras incendiarias y muy críticas con todas las injusticias de esta, nuestra sociedad.
El agua del rio Sella, corre, si que corre, y abundante para estar a finales de julio, pero es tanta la afluencia/influencia de seres humanos por estas tierras que es inevitable navegar por esta agua sin dejar de percibir, a veces, cierto tufillo en su cauce…


Desde la asturiana población de Arriondas tenemos la posibilidad de acudir a una de las muchas empresas de turismo activo que se dedican a ofrecer el servicio de bajada del río Sella, disponiendo de embarcaciones tipo kayak individuales o dobles, según sea nuestra preferencia. Este es uno de los negocios más rentables en esta temporada, ¡menos mal que no  han llegado aquí los chinos!, todos los días bajan y bajan turistas río abajo, desde niños hasta abuelos…


Aunque, es un río corto que pasa por las provincias de León y Asturias, para desembocar en el mar Cantábrico, la celebración  del descenso internacional de piraguas es lo que le da aliento a estas dos localidades, la de Arriondas y Ribadesella, concentrando cientos de piraguas en sus aguas y culminando con una gran fiesta, este año se celebraba la 75 edición, tuvo sus inicios allá por  el año 1932.
Nos montamos en nuestros kayaks auto-vaciables y fuimos río abajo, como toda navegación por río hay tramos que lleva más corriente que otros y sus saltos son más o menos llamativos pero en verdad es lo que le da un poco de vidilla al descenso, estas variaciones del lecho del río es lo que a veces te puede hacer volcar, que fue lo que le paso a un padre que llevaba dos niños en la canoa. De esta forma nos vimos envuelto en un pequeño rescate, mientras el padre intentaba subirse y buscar todos los utensilios desperdigados por el agua Fran tenía que calmar a los niños del pánico que les entró. La segunda fase vino cuando los niños ya no querían seguir navegando… lógico… pero ya no se puede retroceder, los pequeños rápidos  te lo impiden...


A lo largo del recorrido hay multitud de chiringuitos donde puedes desembarcar tomar un aperitivo, está todo controlado para el turismo… y también bien pagado..
Para sacarle el máximo de provecho al río hay un acuerdo entre empresas y pescadores y a partir de las seis de la tarde ya no se puede navegar por el río y los aficionados a la pesca pueden pescar sus ricos salmones.


Seguimos nuestra dirección río abajo y vamos pasando por diferentes puentes, aunque  la mañana no estaba muy espléndida, algo típico aquí, una vez pasado los cinco puentes, y como siempre hay gente que se salta las reglas, algún que otro pescador lanzaban sus cañas al río.


Cuando llevamos un recorrido de 15 kms desembarcamos en una de las dos salidas que tiene cada empresa para hacerlo y donde vienen a recogerte con un coche para devolverte a tu lugar de inicio.