domingo, 16 de septiembre de 2012

Guadarranque - Gibraltar

La idea inicial fue la de circunnavegar el Peñón, y estuvimos toda la semana atentos a la predicción meteorológica de AEMET pues el viento de levante no cesaba y con esas condiciones es muy difícil remar, o palear en este caso, en una delicada embarcación como es un kayak.
El sábado habíamos quedado con unos compañeros que solo conocíamos de intercambiar unos pareceres en un foro de kayaks, y que tuvieron el detalle de colgar un video y unas fotos de cómo se presentaba la rompiente de la playa de La Atunara el día antes de nuestro encuentro. La cosa pintaba muy mal… había una rompiente de mar de fondo de más de 2 metros.


El viento había amainado bastante, pero el mar de fondo continuaba rompiendo con la suficiente fuerza como para perjudicar la navegación. Nos fuimos a Guadarranque, donde tenemos una rampa y una playita, para poder salir al agua, justo en la desembocadura del río, que naciendo cerca de la población de Castellar, recorre 43 kms antes de arrojar sus aguas a la Bahía de Algeciras.
Junto a esta pedanía sanroqueña, se encuentra el yacimiento arqueológico de Carteia, del que ya dimos cuenta en una anterior entrada de este blog.


Al salir del río, te encuentras con la divertida rompiente que entra hacia la desembocadura, y enseguida notas el agua caliente, y es que en la margen derecha está la central térmica de Los Barrios, que aporta el agua de refrigeración allí mismo, saliendo al mar todavía casi hirviendo.
Marcamos rumbo Oeste para cruzar bajo el pantalán de refinería, porque estaba entrando un barco, y navegando bajo los tubos de descarga lo podíamos evitar. Al pasar frente a Puente Mayorga hay que variar el rumbo a SW para ganar el espigón de Crinavis, en Campamento, e ir acercándonos al siguiente espigón, que es el que protege el puerto deportivo de La Línea, donde tuvimos que parar al ver que uno de los grandes buques que teníamos frente a nosotros, empezó a moverse.


Tras la incertidumbre del barco, al pasar cerca del aeropuerto, aterrizaba un aparato, que sobrevoló cerca nuestra… en esta bahía no hay lugar para el aburrimiento.
Se navegaba muy a gusto, el Peñón tenía su sombrero particular creado por el húmedo viento de levante, lo que sumado a las nubes altas que reinaban en la zona, proporcionaban frescor a la mañana. La imagen del monte Djebel Tarik se torna fantasmagórica, y la emoción de ir acercándonos al Puerto de Gibraltar subía los niveles de adrenalina… barcos enormes a diestro y siniestro, movimiento ascendente y descendente ocasionado por el mar de levas, aguas negras, y no por lo contaminado, si no por la cantidad de metros que tenemos bajo nuestros cascos; se acerca una motora grande: ¿será la patrullera que viene a por nosotros?... solo es un barco de turismo para el avistamiento de cetáceos… que nos proporcionó una gran ola con su estela, en fin, que al llegar a la bocana del puerto, soltó amarras otro buque y nos puso en alerta de nuevo.


Impresiona navegar entre esos enormes barcos que se hayan fondeados a tu alrededor.
Personalmente me encanta navegar por la Bahía de Algeciras, y creo que vamos a tener que visitarla más a menudo. La primera vez que fue Isabel se impresionó demasiado y no se atrevía a acercarse a barcos o estructuras de atraque… le daba pánico, pero esta segunda toma de contacto le ha sentado muy


bien… ha transformado el pánico en confianza y lo ha pasado mucho mejor, atreviéndose a cruzar pantalanes, navegar entre cruceros que estaban de regata, cruzar la rompiente del Guadarranque…


Como Javi tenía que llegar a tierra a una hora, nos dimos la vuelta en el rompeolas que separa las dos bocanas del Puerto gibraltareño, y con unas vistas un poco más claras de Sierra Carbonera, avanzamos hacia la playa de Puente para descansar las piernas y comer algo: es lo que tienen estos kayaks tan estrechos, que hay que salir de ellos a menudo para activar la musculatura y circulación del tren inferior.


Después de la parada, volvimos hacia la desembocadura del Guadarranque, a despedir a Javi, y tras un almuerzo a la sombra de unos arboles en los jardines que hay junto a la playa, decidimos volver a salir al agua, y acercarnos a la desembocadura del vecino río Palmones, donde se levanta una ola muy buena para surfear con kayak largo. El entorno es ideal, pues por un lado tienes el Paraje Natural de las Marismas del Río Palmones, con las vistas excepcionales del Pico del Gitano, Sierra Luna, Cruz del Romero (Alcornocales), y al Este tenemos Sierra Carbonera, llegando la vista a Los Reales y Sierra


Crestellina. Detrás nuestra el Peñón y Djebel Musa; todo un espectáculo para los sentidos, poder disfrutar del empuje de las olas con esta panorámica, sobre todo para los que estamos acostumbrados a remar por la Bahía de Cádiz, que no presenta desniveles de ningún tipo a su alrededor. Y para poner la guinda, vimos “volaores”, peces imposibles de ver en nuestra bahía.


Si no fuese por tanta industria petroquímica, la Bahía de Algeciras sería un verdadero Paraíso, pero de esa contaminación todos somos culpables, desde el que tiene un coche, el que viaja en bus o tren, come conservas, utiliza cubiertos o herramientas de acero, vive con electricidad, bebe agua o zumos embotellados, guarda la compra en bolsas de plásticos… ¡¡todos¡¡… por eso no podemos criticar, pues en algún lugar tienen que estar estas fábricas, además ¿qué sería de la población de la bahía si le quitamos este recurso? Hay que ser realista, pues.
De lo ideal que resulta el entorno para la vida, no hay duda, por algo se instalaron allí Fenicios, luego Romanos, y luego…
Y desde aquí le vamos a rendir el más sincero homenaje a nuestro amigo Fali el Coleta, que ha llevado a cabo el más grande de los retos que hasta el momento se había planteado: El Ocho Alpino. Así se llama este recorrido de 519kms y 34.000 metros de desnivel positivo acumulado, porque describe un ocho sobre el plano, al unir los recorridos del UTMB y TDG. Enhorabuena Fali.

jueves, 6 de septiembre de 2012

Corredor Verde de las dos Bahías

La zona habitual de pedaleo y carrera de muchos habitantes de la Bahía de Cádiz discurre por una compleja y extensa red de cañadas, cordeles y veredas que siendo Patrimonio de uso público desde antaño, en algunos casos llegó a estar usurpada por terratenientes y personajes públicos adinerados, o no tan adinerados.
Hace unos años se llevaron a cabo actuaciones de deslinde y adecuación de estos pasillos verdes para que pudiésemos darle uso los ciudadanos de a pié.
En la actualidad, se le da otro uso que no le daban nuestros ancestros, que es el uso deportivo.
La ley 3 de 1995 de vías pecuarias recoge y contempla el uso deportivo, como un uso complementario, ya sea paseo, senderismo, cabalgada y otras formas de desplazamiento deportivo sobre vehículos NO motorizados, siempre que se respete el paso del ganado.
El haber arreglado estas vías, hace que sea más fácil transitar por ellas, con vehículos a motor,  siendo estos los últimos en prioridad de paso ante ganado, caballos, caminantes y ciclistas: por este orden. Pero claro, esto es lo que dice la ley, luego la realidad es otra, y cada vez es más peligroso pedalear por estos parajes. En una bajada, o con viento de cara, muchas veces no oyes el ruido de los motores, aunque según los ángulos, a veces ves la nube de polvo que va levantando y ya te preparas para el enfrentamiento.
Muchos de estos corredores, son estrechos, y muchos (la mayoría) de los conductores, no tienen la educación suficiente para aminorar la marcha y evitar un posible atropello, además de ponerte blanco y asfixiarte con el polvo que levanta el vehículo.
Otra cuestión a denunciar, es la cantidad de vertidos que se están llevando a cabo en estas vías. La zona de Puerto Real, es lamentable.  Da vergüenza ajena, viendo como se comportan muchos de los ciudadanos. Lo que reflejan estas imágenes tomadas en distintos puntos de nuestra red de vías pecuarias, no es más que una pequeña muestra, de cómo están dejando el entorno entre unos pocos.
Estamos volviendo a la edad media en muchos aspectos, y ya solo falta (que llegará), que nos atraquen en el camino a ciclistas y senderistas.


También hay imágenes de restos de basura depositada por los “amantes” de los ESPACIOS NATURALES que disfrutan de un entorno idílico como es Valdevaqueros.
¡Basta ya!... el PLANETA no merece tu basura.













domingo, 2 de septiembre de 2012

Parque Nacional de Doñana en Kayak



Doñana era el coto de caza mas grande de la España del s.  XVIII-XIX, donde se daba cita la realeza española y era propiedad del Duque de Medina-Sidonia que mandó construir un palacio para su mujer Doña Ana de Silva, de ahí, que se le conozca como “Coto de Doñana”, y ahora a la “nueva clase” política le ha dado por utilizarlo como lugar de vacaciones.
En 1969 fue declarado Parque Nacional de Doñana y a lo largo de estos años ha sido declarado P. Nacional y Natural, así como, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, gracias a todas estas medidas proteccionistas se ha podido preservar el mosaico de ecosistemas que albergan una biodiversidad única en su género.


Pues bien, para navegar por sus costas, que era nuestro objetivo, tenemos que cruzar la desembocadura del río Guadalquivir o río grande como lo llamaron los árabes, o si, preferimos Betis para los romanos, y lo hacemos a primera hora de la mañana, desde la zona de Bajo de Guía.
Esta zona tiene un entorno muy bonito y marinero, las barcas de los pescadores se mecen al son de las olas, que a veces no distingues, por la amplitud del lugar, si estas en el mar o en el propio río. A estas horas empiezan a bajar los primeros paseantes a darse su primer baño de la mañana, así como, los deportistas a practicar su deporte, paseos, correr, piragua, gimnasia, ciclismo…
Nos echamos al agua, y en menos de media hora, estamos en la otra orilla, en Huelva, a la que pertenece la mayor parte del Parque. Llegamos a la punta de Malandar formada por un ecosistema de playa, cordones litorales no dunificados, dunas vivas y estabilizadas, y pequeños enclaves de depósitos aluviales y ecotonos de marisma matorral, donde se encuentra ubicada la primera torre que vamos a divisar, la  de San Jacinto. Estas torres del s. XVI, bastantes deterioradas, que vamos viendo esparcidas a lo largo de la costa, son torres almenaras que permitían la comunicación visual de posibles ataques marítimos por parte de los berberiscos.


Vamos bordeando la punta de Malandar y poco a poco nos adentramos en el estuario que se forma al llegar al océano atlántico y donde se forma un gran oleaje.


Navegamos por toda la playa de Castilla y vamos disfrutando de todo el sistema de dunas que recorre toda la costa, desembarcamos para dar un descanso a los brazos, pero para ello, tenemos que surfear una serie de olas con bastante frecuencia, pues aún quedaban los resquicios de lo que ha sido el huracán “Gordon” a su paso por las Azores, y aquí llego como depresión subpropical,  que se notaba su presencia en una rompiente “movidita”.


Una vez en tierra nos adentramos a través de las dunas embrionarias, que son las primeras dunas que nos vamos a encontrar junto a la playa, y forman un rico ecosistema de dunas móviles que vamos viendo como cambian de forma, tamaño y posición por el efecto del viento, desde esta perspectiva podemos disfrutar de un paisaje rico en enebros, sabinas, pinos piñoneros, brezos, lentiscos y como no, de su rica fauna, donde nos encontramos muy cerca del mar un ejemplar de gamo.


La línea costera de este paraje natural, con cuasi treinta kilómetros de playa virgen, constituye una de las imágenes mas hermosas de nuestra Naturaleza. Y entre los médanos y los cauces irregulares que se deslizan entre las dunas buscamos un sitio para comer y donde nuestra vista se perdía entre kilómetros y kilómetros de playa blanca y fina arena, imágenes difíciles de olvidar.


Mientras comíamos podíamos observar a varios mariscadores de coquina que realizaban su faena en la orilla, y es que, esta parte del litoral onubense desde el año 2004 está declarada como Reserva de Pesca, y se llevan a cabo varias modalidades pesqueras caracterizada por el arte de pesca empleado y por la especie objeto de captura, así, la que nosotros pudimos observar es el marisqueo a “pie en el intermareal”.


Este trabajo consiste en la captura de moluscos (coquina) y se desarrolla en la orilla, donde el agua te va cubriendo hasta la cintura, los mariscadores se colocan un cinturón ancho en la cintura y cogiendo un armazón metálico con firmeza van caminando hacia atrás al mismo tiempo que van arañando el fondo, a la vez que van realizando un movimiento de vaivén con el mango, pura armonía entre el hombre y el mar, como la que nos transmite Sigur Rós con su voz y su guitarra en la composición Salka.


Pero bajo toda esta armonía  aparente se esconde una serie de irregularidades que hacen que el Parque se vaya muriendo poco a poco, como son la alta contaminación que sufre sus aguas por los vertidos incontrolados de las poblaciones circundantes,  el uso de pesticidas no autorizados en los cultivos de los campos de los alrededores, caza de especies en peligro de extinción, el dragado del río Guadalquivir, cultivos ilegales de fresas que aíslan al Parque y compiten con el humedal por el agua de los acuíferos, la ampliación de la refinería de la Rábida y el posible oleoducto Balboa a Extremadura que aumenta el riesgo de marea negra por el continuo trasiego de barcos petroleros y sobre todo al continuo trasiego de todoterrenos y autobuses por el Parque.
Todos estos factores están haciendo que la biodiversidad de especies que reina en Doñana vaya muriendo poco a poco, como no se le ponga freno. Todos estos hechos ya los venía denunciando el alcalde de Almonte por los años 90 del siglo pasado. Tanto tiempo ha transcurrido desde Doña Ana, y seguimos igual: sigue siendo un Coto y no un Parque. Un coto para que políticos y ricachones disfruten de vacaciones de ensueño, a costa de refregarle en la cara a las poblaciones colindantes que ellos no pueden disfrutar de esta riqueza bio cultural. Un coto para que turistas de élite paseen en autobuses todoterreno, pesados y contaminantes, por el módico precio que no podemos pagar los ciudadanos de a pié, que además se nos restringe el paso. Estos autobuses deterioran el entorno mucho más que cualquier persona caminando o en bicicleta. Un coto para que las hermandades rocieras acudan en masa desde Sanlúcar hasta la aldea de El Rocío, y seguimos sin poder pasar los transeúntes que no estemos agrupados en alguna hermandad, y más y más…