martes, 14 de mayo de 2013

PUNTAL DE LOS CUARTOS Y CERRO RASERO


La cantidad de nieve precipitada a lo largo del año en Sierra Nevada, y compactada gracias a distintos fenómenos atmosféricos, ha empezado ya su proceso contrario al de acumulación: El Deshielo.   La banda sonora de nuestra querida sierra ha cambiado bruscamente, y además del bello sonido del cantar de las aves, de fondo, como si de una buena base rítmica se tratase, no paramos de escuchar el borboteo del agua precipitándose por los distintos barrancos y chorreras, que poco a poco van dando paso del blanco al verde.
Entramos al Parque Nacional desde Güejar Sierra, tomando con precaución y paciencia la pista que accede por la loma de Papeles, cruzado el río Maitena en el Molino del Coto. Es una aproximación lenta, pero te plantas con el coche a 2000 metros de altitud, de esta manera, se suaviza bastante la travesía. 
El carril tiene buena lectura, incluso hay un cartel que indica la dirección a Los Lavaderos de la Reina. No hay pérdida, aunque si como nosotros, le preguntas a alguien en el pueblo, mejor.
Por la loma vamos ascendiendo hasta alcanzar la cumbre del Papeles (2424m), y todo el camino vemos como el barranco de Guarnón tiene una perspectiva que creo no la supera ningún punto de la montaña. Es como ver un gran cuadro con los barrancos que forman el río Genil y todas las nortes más impresionantes de Sierra Nevada. Unos metros por delante de la cumbre, llegamos al refugio de Peña Partida, austero pero suficiente para los que decidan pasar noche.
Desde aquí, tomamos toda la Loma de Maitena, evitando el nevero de la arista, pues se viaja mejor con zapatillas, y arribamos a la cumbre del Puntal de los Cuartos, de 3154m, y que hacía unos cinco años que no pisaba, aunque en aquella ocasión lo hiciera desde Postero Alto.
Hacía bastante frío, y nos paramos a abrigarnos y contemplar la montaña, aprovechando para comer algo y decidir el resto de la excursión. Hay un enorme hito popular en la cumbre, que no recordaba, y nos explicaron que lleva un par de años erguido.
Arrancamos a los tres cuartos de hora y nos decidimos por el pico Covatillas (3115m), aunque también se le conoce como Cervatillos. Por la arista, la nieve, ya blanda a aquellas horas, nos obligó a quitarnos las zapatillas y ponernos las botas, para avanzar sin problema sobre los Tajos Negros y acercarnos a Cerro Rasero, conocido más o menos popularmente como Puntal de Juntillas (3143m), aunque tiene más pinta de cerro que de puntal. 
La toponimia es algo que en algunos lugares varía con el paso del tiempo, y así, vemos como según que publicaciones se llama de una forma o de otra al mismo accidente geográfico, pero lo más orientativo en estos casos es observar la fisionomía del terreno, para acertar con el nombre, en caso de discrepancia.
La bajada directa va ganando magnitud conforme los Tajos Negros se van haciendo mas altos, y así nos acercamos a los Lavaderos de la Reina, que aunque tienen todavía mucha nieve, ya pudimos disfrutar de puentes de nieve, rimayas, saltos de agua, y verde, mucho verde, conforme nos íbamos acercando a la acequia de Papeles.
Al emprender el regreso, nos dimos cuenta de la dimensión de la ruta que habíamos configurado, y también vimos que era posible que terminásemos de noche. Cerca del Papeles, paramos nuevamente a descalzarnos las botas rígidas, para poder caminar más blandos y suaves. Al principio del texto, hablamos de base rítmica, y ahora comparamos el caminar suave con el duro golpeteo de una bota de hielo en un camino seco. Estas comparaciones me recuerdan a los cambios que Robben Ford lleva a cabo en Indianola, un tema sublime que hay que escuchar antes de morir, igual que antes de desaparecer, debemos contemplar el golpeteo del agua en los esquistos nevadenses una vez alcanzada la época del deshielo en Andalucía. Todo esto tiene un nexo, pues este guitarrista estuvo hace tres años en nuestra tierra, donde se explayó con las seis cuerdas en el festival internacional de blues de Cazorla.
Arribamos al auto dos minutos antes del ocaso… acertando nuevamente con el tiempo, al igual que nos ocurrió en el Caballo, y para nuestra recompensa, acababa de comenzar Ruta 61, en radio 3, una buena guinda para una ruta dura, aunque NO al estilo Franeto, como dijese Salva Mudauñas.




























Datos Técnicos:

Localización: Parque Nacional de Sierra Nevada

Población: Güejar Sierra (Granada)

Altitud Máxima: 3162m

Distancia recorrida: 24,94 kms

Desnivel: 1363 m

Tipo de Trazado: Circular

Clima: Alta montaña


martes, 7 de mayo de 2013

EMBALSE DE CHARCO REDONDO


Este año hemos adelantado la cita anual al embalse del río Palmones. Los embalses están pletóricos, y hay que aprovechar el momento. No lo recordábamos tan lleno, y le da otro aliciente, pues hay muchas zonas cubiertas por la lámina de agua. Como siempre, llevamos calzado apropiado para poder ascender algo y tomar una perspectiva distinta, pues las fotos en kayak resultan aburridas si no se cambia el ángulo.
Nos acompañó Xema, un gran embajador de la zona del Guadarranque, kayakista del sur de Europa; y Senkabi, algecireño aficionado al remo y a caminar por la montaña.
 Mereció la pena el madrugón dominguero, aunque no haya sido vertical, y el cambio de actividad, que no todo es repechar como cabras…
Desembarcamos cerca del área recreativa y pusimos rumbo a la zona central del embalse siempre sin acercarnos a la instalaciones (presa), cosa que hay que tener en cuenta si decidimos ir a disfrutar del pantano, ya que está prohibido navegar cerca de ellas.
La hora del almuerzo, se llevó a cabo como verdaderos indígenas, descalzos a la vera de nuestras embarcaciones y rodeados de una exuberante naturaleza compuesta por lavandas, brezos, jaras, alcornoques… roca arenisca… esto me recuerda a un grupo de blues rock: Indigenous, una fantástica banda en la que Mato Nanji nos deleita con riffs de guitarras y solos espectaculares.
La verdad es que no se le da mucha publicidad a estos nativos americanos que tienen una afinación y un swing fuera de lo común. Recomendamos una pasada por su página para disfrutar del encanto del ritmo americano. Igual que recomendamos disfrutar, alguna vez, de una navegación por aguas tranquilas, aunque, en las zonas más expuestas del pantano, el fuerte viento que soplaba le daba al agua un swing que formaba hasta pequeñas olitas…
La belleza de este pantano reside en sus contrastes paisajísticos, pequeños rincones con enclaves diversos y rodeados de una exuberante vegetación mediterránea; a esto le añadimos una excelente compañía,  buena comida porteada en nuestros artefactos flotantes,  avistamientos de rapaces, como Búho Real, Buitre Leonado (vistos a apenas 5 metros de nosotros), Cernícalos, Águilas, Ciervos, Cigüeñas… Tortugas, y tenemos un día perfecto…











viernes, 3 de mayo de 2013

CERRO DEL CABALLO DESDE NIGÜELAS


Acertar con los horarios de viaje, de aproximación y preparativos, y ajustarlos, nunca fue mi fuerte, seguramente porque no le presto atención al tiempo… es más importante disfrutar y no depender tanto del reloj.
Decidimos salir de casa a las 7 de la mañana, para llegar con tiempo a Nigüelas, y comenzar a caminar no demasiado tarde, a ver si teníamos la oportunidad de arribar al refugio con luz. Si lo planeamos, no nos sale mejor. A las 20:55 pusimos los pies en el vivac de Caballo, sólo 3 minutos antes del ocaso.
Se puede subir hasta los cortijos de Echevarría en coche, pero para los que tenemos un turismo, es una empresa arriesgada, así que decidimos aparcarlo en las proximidades del pueblo, total, aquí hemos venido a caminar…


 El día, soleado, aunque cubriendo de nubes las zonas altas de mi querida Sierra Nevada, era agradable para caminar y disfrutar de las vertiginosas paredes de la zona de solana: El Pingacho, Tajo Bernal, Peñón de Granada, van dando variedad y alegría a esta tentativa de acercarnos al “tresmil” más occidental de Andalucía. 


Habiendo comenzado el caminar a eso de las once (horario andaluz), nos tuvimos que detener pronto para dar al cuerpo alguna alegría gastronómica; hay que acopiar energía para el resto del día.


Al pasar frente a los mencionados cortijos, las vistas del Trevenque son inmejorables, y aunque ya llevamos ascendidos unos mil metros de desnivel, todavía nos quedan otros tantos para acabar nuestra dura jornada.


Al llegar al mirador, desde donde se aprecia toda la Loma del Caballo, y el barranco del río Torrente, con todos sus aportes, tomamos el camino que asciende a nuestra izquierda, por la cuerda de la Loma de los Tres Mojones


Sobre los 2500 metros ya pisamos nieve continua, así que en un resguardo rocoso nos paramos a comer, nuevamente, y aprovechamos para ponernos las botas y polainas. La nieve, a estas horas, tenía una textura cómoda para avanzar.


El viento, más fuerte en esta zona, nos obliga a vestirnos con algo más que la sencilla camiseta que traíamos hasta ahora. La mochila se vuelve más liviana al sacar de dentro algo de ropa, unas 


botas que pueden pesar casi 3 kilos, y haber consumido bastante agua y comida. Estamos muy cansados y entrando en un terreno hostil, pues la visibilidad se ha reducido bastante y apenas se distingue el suelo del cielo… llega a provocar algo de vértigo esta sensación, además, no 


conocemos la zona, pues otras veces hemos subido a Caballo desde Hoya de la Mora. La carga ya se nos hace tediosa. Una ascensión, de verdad, dura donde las haya, y una meteorología que se vuelve desapacible por momentos.


Por fin llegamos al collado del cerro del Caballo, un poco a la izquierda, pero se abre la niebla


unos segundos y vislumbramos la que será nuestra dulce morada por esa noche. Corregimos el 


rumbo y nos lanzamos con cuidado de rodear la laguna. Hubo unos instantes mágicos de luces entre nubes, claros, montañas, nieve y rocas… sólo tenemos unos minutos de luz, así que hay


 que aprovecharlos para inmortalizar el momento.




Tras cavar un poco para llenar una bolsa de nieve, nos dispusimos a barrer el interior del refugio y preparar cena, agua y piltra.


Queremos dar las gracias a Acción Sierra Nevada por la intervención tan formidable llevada a cabo en este refugio. La habitabilidad del mismo se ha visto mejorada bastante, disponiendo ahora de una doble puerta que cierra herméticamente, y hasta tenemos una mesita y dos taburetes para cenar y desayunar mucho más cómodo, a parte de muchas perchas para organizar el vestuario, y una formidable ventana. Al llegar solo había un poco de agua en el suelo, pero gracias a las dos estufas de 37 grados que allí hicieron noche, al amanecer, estaba el suelo seco.


No se puede estar en dos sitios a la vez (físicamente), pero la mente estaba con Johnny Winter, que esa noche actuaba en la capital Hispalense, mientras el cuerpo reposaba en el interior de un mullido saco de plumón, llegando a pasar calor, pues en la habitación disfrutamos de 3º de temperatura.
La madrugada fue terrible: el viento azotaba violentamente toda la sierra. Menos mal que estábamos a cubierto… pero de ahí hay que salir en algún momento.


“Pioletancia y Cramponismo”. Nos levantamos sobre las 7, pero hasta las 9 no nos pusimos en marcha. Bien ataviados, con material invernal por todas partes: manoplas, cortavientos, crampones, piolets… ha sido de las pocas veces que hemos usado todo el material porteado en la mochila.


Subimos hacia la cumbre del Cerro del Caballo, y en la hoya que rodea a la laguna, solo se escuchaba la respiración agitada, y el crujir del manto níveo endurecido por la amplitud térmica, violentado por las puntas de hierro acopladas a las botas.


Nos encontramos en cumbre al forero Santiago, el único ser humano que vimos en toda la bajada, pero en segundos, desapareció con sus tablas. En la cima empezó a nevar violenta y desagradablemente. No se veía nada. Buscamos las mochilas en el collado y salimos de allí a toda pastilla. 


Perdíamos el rumbo a cada instante, pues era muy difícil encontrar una referencia, y el frío era muy intenso. El viento nos intentaba tirar, y hasta que llegamos a la pista, resultó muy difícil la bajada. Comimos en la misma piedra que el día anterior, soportando más viento y frío, y sobre los 2000m de altura, empezó a nevar de nuevo, copiosamente, permaneciendo la precipitación hasta que alcanzamos Nigüelas.
La ruta es bastante dura realizarla en estilo puro, son algo más de 2000m de desnivel positivo, pero creemos que merece la pena dar a cuerpo y mente, la satisfacción de haber hecho algo de esa magnitud. De todas formas, valdría la pena caminar aunque solo fuese por el placer de la parada.

Datos Técnicos:

Localización: Parque Nacional de Sierra Nevada

Población: Nigüelas (Granada)

Altitud Máxima: 3.011 m

Distancia recorrida: 37 kms

Desnivel: 2060 m

Tipo de Trazado: Ida y vuelta

Clima: Alta montaña