La
cantidad de nieve precipitada a lo largo del año en Sierra Nevada, y compactada
gracias a distintos fenómenos atmosféricos, ha empezado ya su proceso contrario
al de acumulación: El Deshielo. La
banda sonora de nuestra querida sierra ha cambiado bruscamente, y además del
bello sonido del cantar de las aves, de fondo, como si de una buena base
rítmica se tratase, no paramos de escuchar el borboteo del agua precipitándose
por los distintos barrancos y chorreras, que poco a poco van dando paso del
blanco al verde.
Entramos
al Parque Nacional desde Güejar Sierra, tomando con precaución y paciencia la
pista que accede por la loma de Papeles, cruzado el río Maitena en el Molino
del Coto. Es una aproximación lenta, pero te plantas con el coche a 2000 metros
de altitud, de esta manera, se suaviza bastante la travesía.
El
carril tiene buena lectura, incluso hay un cartel que indica la dirección a Los
Lavaderos de la Reina. No hay pérdida, aunque si como nosotros, le preguntas a
alguien en el pueblo, mejor.
Por
la loma vamos ascendiendo hasta alcanzar la cumbre del Papeles (2424m), y todo
el camino vemos como el barranco de Guarnón tiene una perspectiva que creo no
la supera ningún punto de la montaña. Es como ver un gran cuadro con los
barrancos que forman el río Genil y todas las nortes más impresionantes de
Sierra Nevada. Unos metros por delante de la cumbre, llegamos al refugio de
Peña Partida, austero pero suficiente para los que decidan pasar noche.
Desde
aquí, tomamos toda la Loma de Maitena, evitando el nevero de la arista, pues se viaja mejor con zapatillas, y arribamos a la cumbre del Puntal de los Cuartos,
de 3154m, y que hacía unos cinco años que no pisaba, aunque en aquella ocasión
lo hiciera desde Postero Alto.
Hacía
bastante frío, y nos paramos a abrigarnos y contemplar la montaña, aprovechando
para comer algo y decidir el resto de la excursión. Hay un enorme hito popular
en la cumbre, que no recordaba, y nos explicaron que lleva un par de años
erguido.
Arrancamos
a los tres cuartos de hora y nos decidimos por el pico Covatillas (3115m), aunque también se le conoce como Cervatillos. Por la arista, la nieve, ya
blanda a aquellas horas, nos obligó a quitarnos las zapatillas y ponernos las
botas, para avanzar sin problema sobre los Tajos Negros y acercarnos a Cerro
Rasero, conocido más o menos popularmente como Puntal de Juntillas (3143m),
aunque tiene más pinta de cerro que de puntal.
La
toponimia es algo que en algunos lugares varía con el paso del tiempo, y así,
vemos como según que publicaciones se llama de una forma o de otra al mismo
accidente geográfico, pero lo más orientativo en estos casos es observar la
fisionomía del terreno, para acertar con el nombre, en caso de discrepancia.
La
bajada directa va ganando magnitud conforme los Tajos Negros se van haciendo
mas altos, y así nos acercamos a los Lavaderos de la Reina, que aunque tienen
todavía mucha nieve, ya pudimos disfrutar de puentes de nieve, rimayas, saltos
de agua, y verde, mucho verde, conforme nos íbamos acercando a la acequia de
Papeles.
Al emprender el regreso, nos dimos cuenta de la dimensión de la ruta que habíamos configurado, y también vimos que era posible que terminásemos de noche. Cerca del Papeles, paramos nuevamente a descalzarnos las botas rígidas, para poder caminar más blandos y suaves. Al principio del texto, hablamos de base rítmica, y ahora comparamos el caminar suave con el duro golpeteo de una bota de hielo en un camino seco. Estas comparaciones me recuerdan a los cambios que Robben Ford lleva a cabo en Indianola, un tema sublime que hay que escuchar antes de morir, igual que antes de desaparecer, debemos contemplar el golpeteo del agua en los esquistos nevadenses una vez alcanzada la época del deshielo en Andalucía. Todo esto tiene un nexo, pues este guitarrista estuvo hace tres años en nuestra tierra, donde se explayó con las seis cuerdas en el festival internacional de blues de Cazorla.
Al emprender el regreso, nos dimos cuenta de la dimensión de la ruta que habíamos configurado, y también vimos que era posible que terminásemos de noche. Cerca del Papeles, paramos nuevamente a descalzarnos las botas rígidas, para poder caminar más blandos y suaves. Al principio del texto, hablamos de base rítmica, y ahora comparamos el caminar suave con el duro golpeteo de una bota de hielo en un camino seco. Estas comparaciones me recuerdan a los cambios que Robben Ford lleva a cabo en Indianola, un tema sublime que hay que escuchar antes de morir, igual que antes de desaparecer, debemos contemplar el golpeteo del agua en los esquistos nevadenses una vez alcanzada la época del deshielo en Andalucía. Todo esto tiene un nexo, pues este guitarrista estuvo hace tres años en nuestra tierra, donde se explayó con las seis cuerdas en el festival internacional de blues de Cazorla.
Arribamos
al auto dos minutos antes del ocaso… acertando nuevamente con el tiempo, al
igual que nos ocurrió en el Caballo, y para nuestra recompensa, acababa de
comenzar Ruta 61, en radio 3, una buena guinda para una ruta dura, aunque NO al
estilo Franeto, como dijese Salva Mudauñas.
Datos Técnicos:
Localización:
Parque Nacional de Sierra Nevada
Población: Güejar Sierra (Granada)
Altitud
Máxima: 3162m
Distancia
recorrida: 24,94 kms
Desnivel: 1363 m
Tipo
de Trazado: Circular
Clima:
Alta montaña