Según la fuente que consultes, unos te dirán
que la sierra que se sitúa al sur de Facinas, y donde descansa esta población,
se denomina Salaviciosa, y otros se referirán a ella con el topónimo de
Saladaviciosa.
Entre esta sierra, Fates, Enmedio, el embalse del río Almodóvar y la Torre del Rayo discurrió nuestra
ruta, en pleno Parque de los Alcornocales.
Comenzamos a caminar un grupo de amigos por la calle Algeciras, que
parte de la misma Iglesia de la Divina Pastora,
y pasa por la fuente de la Teja, pero pronto nuestros pies nos llevaron por pequeños senderos que se adentran a las partes más altas de la Sierra
de Salaviciosa, con bosque típico mediterráneo y el alcornoque como
especie representativa, aunque también se disfruta del quejigo (cajico) y roble andaluz,
así como también disfrutamos cuando escuchamos
a los californianos Queens Of The Stone
Age… con su inconfundible estilo guitarrero.
Vamos buscando el pico de Facinas, de 640m, y
ya podemos contemplar las primeras vistas de toda la costa de Tarifa. Tras empaparnos del paisaje nos dirigimos al pico Órganos a través de un sotobosque de
lentisco, brezo, coscoja y jara, principalmente, pasando junto a unas placas de arenisca realmente
motivadoras y sugerentes. Tuvimos la ocasión de ver un asentamiento
prehistórico, con evidencias de un dolmen poligonal, por esta zona es fácil ver
estructuras de este tipo debido a que es
un pasillo natural que comunica la Bahía de Algeciras con el valle de Ojén, y existen
evidencias de asentamientos desde época paleolítica y pospaleolítica. También hay varias tumbas labradas sobre roca
arenisca.
Después de llegar al pico Órganos, de 657m,
desde donde puedes contemplar el vuelo del Buitre Leonado y verlo posado en los
diferentes riscos de esta sierra, iniciamos el descenso hacía el Puerto de
Fates, en plena sierra de Enmedio, donde tomamos un precioso cortafuegos que
nos lleva a las casas de Puertollano y de ahí nos dirigimos a la Torre defensiva
del Rayo, maltrecha, cuya función era la del control del territorio, ya que por
aquí discurría la Vía Heraclea (la
calzada romana que provenía de Carteia y enlazaba con Bolonía). Seguramente,
estos romanos ya escuchaban buen rocanrol en aquella época.
Atravesamos, la garganta del Rayo y la del
Huerto, con su espectacular variedad de especies como, el
jaguarzo y el escobón. Terminamos en Las Cabrerizas, con una espléndida caída
del sol, y unas vistas increíbles de toda la laguna de la Janda… aunque repleta de
gigantes… posiblemente muchos más de los que en la ancha Castilla encontrase
Don Quijote.