miércoles, 14 de enero de 2015

Pico do Ruivo (1862m) desde Pico do Arieiro (1810m)

Tocar la guitarra, bailar y cantar con la energía que derrocharon Talking Heads durante aquel mítico Stop Making Sense en 1984, requiere un estado de forma física excepcional, además de una exuberante cantidad de magia y sentido del ritmo.
Con esto no queremos decir que haya que ser un atleta para alcanzar la cima más alta de Madeira, pero hay que dejar claro que el paseo comporta un desnivel de unos 1300 metros, y eso que el pico de Arieiro, donde dejamos el coche, se eleva 1810m sobre el mar atlántico, visible desde arriba.
Desde Funchal, tomamos la carretera ER 103, y en un vertiginoso ascenso, llegaremos a esos 1810m de altitud, la segunda altura de la isla; junto al aparcamiento, hay restaurante, tienda, y desde 2011 una E.V.A. del ejercito. El trazado que nos va a llevar hasta el pico Ruivo, está trabajado a conciencia, con escaleras, pasamanos, señalización, miradores… una verdadera obra de ingeniería que convierte  este recorrido, en  toda una delicia para la mayoría de los turistas que arriban a este pequeño archipiélago.
Estamos ante el PR 1, y al poco de comenzar, ya rebasamos la primera y más vertiginosa de todas las aristas por las que discurre el camino. Las vistas a diestro y siniestro de todos los barrancos que nos rodean son verdaderamente espectaculares. Nos podemos empapar de toda la geología de la isla, y ver como se elevó todo el material que emergió de las erupciones volcánicas que conformaron Madeira.
Al poco de comenzar, hay que desviarse unos metros para alcanzar el mirador Ninho da Manta… merece la pena.
Tras una vertiginosa bajada, por una escalera con peldaños “talla alemán”, llegamos a una bifurcación anulada, pues a causa de unos desprendimientos, la posibilidad de hacer el camino de vuelta por la vereda occidental, la de los túneles, está clausurada de momento. Están trabajando en ello.
El fenómeno del mar de nubes es casi diario, por lo que aconsejamos madrugar, así poder disfrutar de las vistas durante la ida, pues casi seguro que a la vuelta nos sumergiremos entre la espesa niebla.
Otro desprendimiento, ha anulado el paso en el tramo final, antes del refugio, y hay que tomar el túnel  hacia el pico Arieiro, para desviarnos a la derecha, nada más cruzarlo, y afrontar un tramo que no sabemos si es provisional o definitivo, en el cual hay instaladas unas escaleras metálicas vertiginosas, que tienen pinta de no durar muchos años, y tras volver al camino original (rodeo que añade unos 45 minutos a la ruta y un desnivel asombroso) ya sólo nos queda un tramo incendiado y en regeneración, hasta llegar al refugio y posteriormente a la cima más alta de la isla, desde donde tenemos tres miradores excepcionales, para que no nos perdamos ni un solo ápice del maravilloso paisaje que nos rodea. Hasta la avifauna local se recrea con esta maravilla.

Desde aquí  tenemos una encrucijada con varias opciones, una de ellas sería llegar hasta Encumeada, pero hay 11 kilómetros, y luego hay que volver… prácticamente es inviable.


























                          

viernes, 9 de enero de 2015

Circular Oriental al Endrinal

Día 7 de enero, muchísima niebla en la Bahía, por segundo día consecutivo, así que buscando un clima de media-baja montaña, más seco, nos fuimos hasta Grazalema.
Subimos hacia los llanos del Endrinal, y sin bajar a ellos, vamos hacia el Cancho de la Bejeruela y nos aproximamos al Pocillo Verde.
Antes de llegar, tomamos el camino que sale a la izquierda, que sigue ascendiendo entre pinos y encinas, para tomar otro camino a la izquierda y repechar hasta uno de esos picos (sin topónimo) que conforman la zona llamada El Reloj.
Desde su modesta cima, vimos un camino descendente, que nunca habíamos transitado, y como era temprano, decidimos investigar. Es una senda antigua, pero poco usada y con mucha broza… colaboramos en conformar hitos y romper algunas ramas…
Con mucho trabajo visual, pues el desdibujado sendero a veces se pierde entre la vegetación, conseguimos llegar a la cañada que viene del caserío de Campobuche, y tomamos rumbo ascendente, hacia la casa de Peñaloja, donde hace unos 8 años estuvimos escalando de modo artificial; probando material.
Desde aquí hay un intuitivo camino que nos dejará en la Ermita del Calvario (como todas) de Grazalema, para finalizar una preciosa jornada con un clima primaveral.
I will Wait… I will Wait for you… y esperaremos todas las veces que haga falta, hasta encontrar días maravillosos de placer en la montaña. Mientras tanto: I Will Wait, de Munford & Sons, para llenar de emoción esas jornadas campestres.

La anécdota de la jornada; una vaquilla con ganas de juego que insistió en arremeter contra nosotros hasta tres veces… menos mal que uno tiene dotes toreras y supo darle unos capotazos al bicho.


















domingo, 4 de enero de 2015

Península de Sao Lourenço

Viajar a Madeira es bien sencillo desde España, aunque todos los vuelos pasan por Lisboa, y sale mucho más a cuenta viajar en coche a la capital portuguesa, disfrutarla durante dos días, y luego, volar a Funchal. Solo nos separan 90 minutos desde la desembocadura del río Tajo hasta la Región Autónoma de Madeira.
Había ganas de caminar, así que tras bajar de la aeronave, fuimos a buscar un coche y pusimos rumbo a Caniçal, muy cerca del aeropuerto, de hecho, mientras vas andando por la zona, ves bajar todos los aviones que llegan a la isla. Todavía no sabemos donde se aloja tanta gente.
Estamos en el extremo oriental de la isla, en una pequeña península de unos 5 kms, estrecha y alargada, de formación basáltica, árida y carente de vegetación arbórea. Los contrastes de la mescolanza de colores que vamos a disfrutar aquí, nos harán el camino mucho más suave de lo que es. Es un paseo de ida y vuelta en el que solo podremos llegar hasta el Morro do Furado, pues en adelante no hay senda, y por tratarse de una zona de alta protección, queda prohibido el tránsito en la parte final. De todas formas, el faro, visible desde esta espectacular atalaya, está aislado.
El sendero está bastante elaborado, incluso jalonado con pasamanos en las zonas más expuestas. Tenemos a nuestra disposición unas 130 especies de plantas, de las cuales, 31 son endémicas. Un paraíso para nuestros sentidos, que no hace más que enriquecernos culturalmente.
Desde el Morro, vemos perfectamente la pista de aterrizaje del Aeropuerto Internacional de Madeira, una de las más peligrosas del mundo, pues el viento, al superar los 15 nudos, provoca turbulencias muy peligrosas. Por lo visto, solo los pilotos que han aterrizado alguna vez de día, pueden hacerlo por la noche. Y se exige una licencia especial para hacer operaciones en este aeropuerto.
Comenzamos a caminar cerca de la una,  apenas un rato de emoción por estas latitudes y ya ha merecido la pena el viaje. Es una isla pequeña, pero ofrece mucho. ¿Demasiado poco y demasiado tarde?... creemos que no… creemos que Transit se refiere a otra cosa en su Too Little Too Late. Esta banda fresca de Hardcore Rock and Roll tiene un “ritmazo” que no podemos dejar parar por alto.