viernes, 13 de agosto de 2021

Ascensión a Monte Perdido (3355m) por la Pradera de Ordesa

Sólo tres días después de la ascensión al Taillón, volvimos a madrugar para tomar el primer bus con destino a la Pradera de Ordesa. Ya la conocíamos, pues 8 años antes ascendimos Marboré desde este mismo punto, y 19 años atrás, a Monte Perdido por la misma ruta de hoy… 

Tomamos el camino del río Arazas… en absoluta soledad. Vimos muchísimas ardillas a nuestro paso; la humedad del hayedo es agradecida y hay fuentes por el camino… todo perfecto.

Unos minutos antes de cruzar el Meridiano 0, nos alcanzaron dos montañeros malagueños muy serranos. Fuimos los cuatro charlando y ascendiendo de a poco… pues llevábamos las mismas intenciones. Llegamos a la afamada Cola de Caballo y no había nadie absolutamente… sólo alguna marmota curiosa que hacía lo suyo. El sonido del agua nos acompañó mientras comíamos algo. Habría que comentar, que si buscamos espectacularidad, las cascadas de la Cueva o del Estrecho, que dejamos por el camino, son bastante más impresionantes que esta.

El paso de las Clavijas de Soaso puede resultar la toma de un riesgo innecesario, y habiendo camino bien elaborado, ¿para qué arriesgar? Y si además te encuentras una señalización perfecta que te marca los tiempos en cada lugar que plantee dudas… ¿para qué seguir escribiendo sobre el tema?

La primavera está desbordante el 19 de julio, con lirios, orquídeas, edelweiss… y otras muchas que Javi padre nos iba identificando… se nota que es coordinador del Parque Nacional Sierra de las Nieves. Milanos reales, chovas… quebrantahuesos… acentores… un no parar de naturaleza viva. Ordesa es un paraíso no sólo geológico, pero es un entorno delicado.

Recuerdo que sobre las once de la mañana o poco más estábamos ante el edificio de Goriz, planteando la continuación de la ascensión. Era nuestra intención y la de nuestros nuevos amigos, llevarla a cabo de una tacada. Alquilamos una taquilla que casi nos sale gratis. Tienes que pagar 5€ y dejar otros 5 en fianza que te devolverán a la vuelta… le doy 10, y va y me devuelve 5. ¿Qué haces? Así no vais a ganar mucho… Estos chavales de Goriz se hartan de currar, y siempre con una sonrisa en la cara… no se da este ambiente en todos los refugios.

Más livianos y tras haber comido algo para compensar las 5 horas que llevamos garbeando, dejamos la comodidad del prado para tomar ese repecho interminable que apunta hacia la caliza mas alta de Europa. No cargaremos demasiado… ya beberemos agua de deshielo por el camino… de algo hay que morir… y de mucho hay que vivir. Nos quedan más de 1100m de desnivel que ganar.

Rampas eternas, pasos de dificultad, algún nevero ocasional bastante inclinado, cadenas que salen al rescate para asirnos y quitarnos el miedo, precariedad, un enorme escalón que se libra por un diedro expuesto (verás tu para bajar por aquí…)… esto es Monte Perdido… pero como dirían Santero y los Muchachos: No hay canción si no hay herida… el último trabajo de estos músicos es realmente bueno tanto en calidad musical como en su mensaje. Poca promoción se les da para lo interesantes que son.

Paramos a comer poco antes de alcanzar el Lago Helado, rendidos a la caliza… la hermosa caliza que ofrece tonalidades de distinta naturaleza, como la increíble Faja Roya… que por algo será. Esas enormes paredes que nos protegen por la diestra conforme tomamos altitud, chorrean en tiras de diversa variedad cromática dando emoción a cada levantada de cabeza, al igual que los enormes bloques desprendidos de su hogar, repartidos a diestro y siniestro donde la gravedad o la fuerza glaciar los ha ido depositando. ¡Que emoción, poder vivir este paraje!

Nos cruzamos unos catalanes, y uno, sonriente, me dice: ¿Y el casco?... yo que soy corto de masa gris, le dije: Aquí hay muchas piedras.

Alcanzar el Lago Helado no es tarea fácil, desde luego… hay que ganárselo, pero es un verdadero privilegio disfrutar de su vista una vez sobrepasado el gran muro gris oscuro que lo oculta. El cuello del Cilindro es espectacular, y la pared que nos ofrece el propio Cilindro es una de las joyas de este Parque. Los quebrantahuesos nos sobrevuelan… para recibirnos. Ahora hay que afrontar la última rampa… el tramo del que más se habla y se pregunta en redes: La Escupidera. En realidad no es para tanto, ya que hay pasos más difíciles que este a lo largo del recorrido, pero el cansancio va acomodándose en tu cuerpo tras tantas horas de paseo, y las piedras sueltas acaban de machacarte… si no es por eso… y porque tiene una pendiente exagerada… es fácil.

Poco a poco se alcanza la cumbre… no podía ser de otra manera. El último paso, un giro a la diestra hacia un nevero inclinado, y estamos en lo más alto del Pirineo y de Europa, compuesto por materiales calcáreos. Fue algo mágico… ver chovas piquigualdas, quebrantahuesos, y dos enormes planeadores biplaza que hacen vuelos simultáneos por el Pirineo… vienen de Francia, y por unos 400€ te das el gustazo de sobrevolar sin esfuerzo y sin ruido por este maravilloso paisaje durante una hora.

“Solamente una vez, y eso es ahora, que los días se nos van, las verdades se quedarán…” volvemos a acordarnos de Santero y los Muchachos, y su Rioflorido. Este paisaje evoca sentimientos muy personales… es una cumbre sin igual… hay que ascender a Monte Perdido… aunque sea solamente una vez.

Desde aquí vemos el Taillón… creo que nunca habíamos disfrutado tanto Ordesa como en esta ocasión. Por cierto, pillamos el geo del Perdido… todo un privilegio.

Serían las 17:30 o poco más (perdimos las anotaciones), cuando empezamos la increíble bajada de Monte Perdido, por el mismo lugar de subida, llegando a Goriz, eso si lo recuerdo, a las 20:50… más de 14 horas después del comienzo, y más de 2000m de aumento de desnivel… para ser cañaíllas, no está mal.

Al día siguiente, tras una calurosa noche en tienda en las proximidades del refugio, a las 8:15 teníamos la mochila puesta, arribando a la parada de bus a eso de las 13:30, tras recorrer la Faja de Pelay y esa senda de los Cazadores de la que tanto se habla y poco se aconseja tomar de bajada… que tampoco es para tanto. Una vez en Torla, empezó a tronar, volverse negro, y cayeron bolas de hielo como canicas de pimball. ¡A lo justo! A los que les sorprendió arriba la tormenta… lo debieron pasar mal, de hecho hubo hasta quien perdió el móvil.


El río Arazas




Orquídeas 

Con los Javi en las Gradas

Ya se ve nuestro objetivo hacia el fondo

Metros antes de la Cola de Caballo

Los 4 solos en la grieta que abre el Arazas

Y la primavera que no para

Al fondo se ve la zona donde estuvimos 3 días atrás

Y todo el valle de Ordesa detrás


Y Goriz

Empieza lo pindio

Y el negocio

Y el valle más pequeño, y nosotros más grandes

¡Que alegría, se ve el Taillón!

Y colaborar con el hito

Y un gran escalón que superar por una repisa

Y enormes paredes que no cansa mirar

El valle, nosotros, las piedras...

Y las flores

Llambrías de hermosa caliza nos dan la paliza

El gran muro, el cuello del Cilindro...




Y el Pequeño Lago Helado, que algo nos tendrá que decir




El Cilindro, con la pared más bella jamás imaginada

El último tramo final de la ascensión

Y se vuelve a pisar frío casi en la punta

Cumbre. Por detrás de Isabel, el Astazu, Ibón de Marboré y Tucarroya

La brecha donde reposa Tucarroya

Astazu, te he echado el ojo

Eso es Pineta

Monte Perdido, 3355m, y Vignemale al fondo, a la derecha

Los 4 en la cima

¡Mirad!


Y por ahí habrá que bajar



Cadenas al rescate


Para refrescarnos y beber

La marmota


Hogar, por fin, tras más de 14 horas

viernes, 6 de agosto de 2021

Ascensión al Taillón, o Punta Negra (3144m) desde Bujaruelo

Ya pasaron unos años desde nuestra última visita, muy fugaz por cierto, al P.N. de Ordesa y Monte Perdido, impresionante espacio natural protegido, delicado, imprescindible, y además, el macizo de mayor altitud de Europa de naturaleza calcárea.

Este material le confiere al Parque la exclusividad de albergar grandes paredes verticales que superan los tres mil metros de altitud, conteniendo unas formaciones de pliegues y grietas difíciles de observar en otras zonas de nuestra querida España. Las turbiditas son para estar horas observando. La variedad cromática de estos minerales no hacen más que aumentar nuestro interés por acceder a estas elevadas cumbres, así como la flora (primavera de julio), la fauna, y las enormes vistas y grandes cursos de agua de los que poder aprender sobre la vida. Ordesa es un libro de historia gigante.

Como es normal para afrontar cualquier ascensión, hay que madrugar… esto es el Pirineo, no es esa montaña a la que subes con el coche hasta 2500m,  aquí se parte desde una baja cota, todo el recorrido hay que ganarlo a pie, por buenos caminos, por supuesto.

Dejamos el coche en el aparcamiento de Bujaruelo, masificado, junto al puente de San Nicolás, por el que tendremos que superar el río Ara. El camino apunta hacia arriba desde el primer paso. Eran las 6:40 cuando comenzamos.

Viajas casi solo hasta alcanzar el Port de Boucharo, como lo llaman nuestros vecinos del Norte, y de una altitud de 2271m, así hemos superado un desnivel de 940m, y aún queda otro tanto muy parecido. Paramos a refrescar el estómago con café y unas perrunillas extremeñas que pillamos al paso en Monesterio. Sería un error no parar en esta localidad pacense.

Deprime un poco ver completamente lleno el aparcamiento francés del col de Tentes, a 2208m… así cualquiera juega, pero continuamos la marcha por territorio galo, hasta el col de Sarradets, a 2587m y con unas vistas majestuosas del circo de Gavarnie. Nunca habíamos estado aquí.

La subida a la Brecha de Roland, es maravillosamente escarpada y por un terreno que, seguramente, hará que uses tus cuatro extremidades… siéntete un poco heidelbergensis por unos momentos y disfruta de la cuesta.

Impresiona ver semejante corte en la pared, y más cuando tienes la referencia visual de las personillas que deambulan por debajo del acantilado. Una vez la cruzamos, entrando de nuevo en España, al mirar hacia el Casco, la visión del “barco” es sobrecogedora. La Punta Bazillac nos hace te techo, literalmente… chorrea agua por la pared y no nos cae encima, de lo desplomada que está. Es el lugar más seguro para caminar, ya que cualquier desprendimiento se alejaría de nuestras cabezas…

Pronto llegaríamos a la Falsa Brecha, un lugar emocionante, donde comimos: Queso de oveja de La Serena (Badajoz), salchichón y morcón también pacenses, y unos frutos secos Andaluces, aderezado con pan de chía de Puerto Real, Cádiz. Gastronomía popular a más de 3000m en una imaginaria línea fronteriza hispano-gala. 

Help Me Stranger, como título de una magnífica composición de Brendan Benson y Jack White, The Raconteurs… ¿Y porqué encaja aquí este título? Seguimos leyendo.

Isabel presentó alegaciones de negación de continuidad… que estaba muy cansada… toda esa sensación es psicológica… se subestima… bueno, pues dejo piolet y crampones en la falsa brecha y continúo en estilo libre 26 minutos más de ascenso hasta alcanzar la cumbre del Taillón, de una altitud ya reflejada en el título. Estábamos arriba del todo… ya no quedaba nada por ascender… sólo unos pasos.

Tras una toma panorámica y la búsqueda con éxito del geocaché del Taillón, emprendo la bajada y alcanzo a la compañera en el basar bajo el nevero, quitándose los crampones. Ya le había comunicado por radio que un extraño cogió mi equipo invernal del lugar donde los había depositado a la subida… afortunadamente la nieve resbalaba poco, y la huella era ancha. Buscamos el segundo caché, y bajamos al refugio, a por agua. Sarradets estuvo cerrado por daños provocados al golpearlo un alud… se abrió un par de semanas antes.

En realidad, ese extraño, el de los crampones, me ayudó a bajar sin peso, pues preguntamos en el refugio si alguien les había dejado un piolet, y allí estaban.

Ya sólo nos quedaba descender unos 1200m para terminar la jornada, pero las sorpresas continuaron, pues vimos a Carlos Manzón bajando con una bici de carretera cargada de alforjas, a la espalda, con zapatillas de ciclismo, y acortando camino en la prueba que estaba realizando en modalidad Non Stop: Viena-Barcelona. Son 2200 kms, aproximadamente, porque cada participante la hace en autosuficiencia y apenas hay 3 controles de paso obligados… el resto lo decide el corredor. Fue una estupenda bajada de la que aprendimos mucho sobre pruebas de resistencia en bicicleta.

Eran las 20:50 cuando llegamos al esperado puente románico de Bujaruelo… 14 horas de jornada… no está nada mal para calentar, un 16 de julio. 2021.


Puente de San Nicolás



El primer negocio se hace muy largo

Parece no llegar el codiciado puerto

Pero todo llega. 940m

Nos hemos ganado el café



El macizo de Vignemale, inconfundible

Cruzamos el desagüe del viejo glaciar

Colocamos un hito al vislumbrar la Falsa Brecha





El "barco"

La Falsa Brecha


El Casco

Marboré, Cilindro, Monte Perdido, Soum de Ramond

Monte Perdido


Vignemale

La Gran Cascada de Gavarnie

Alguna vez estas piedras formaban parte del fondo del mar

Carlos Manzón