jueves, 11 de abril de 2013

CRESTERIA DEL CAÍLLO


Al llegar al coche, eran las siete y media de la tarde, por lo tanto, habíamos estado más de  nueve horas y media por plena naturaleza, descontando el rato que estuvimos hablando en la Villa Longa, la cual, por ser su día de fiesta, motivo de la feria del queso, estaba a rebosar de transeúntes… y además, disfrutaba de la presencia de dos reconocidos toreros en su coso.
Nosotros no degustamos nada, pero no nos fuimos sin portear un queso Oliva, que pesó algo más de tres quilos… y curado de más de un año.
Pero eso sería al final de la caminata, por llamar a la actividad de alguna manera, la cual acabamos cruzando la Manga a todo su largo, por la calzada medieval.
Al empezar nuestra singladura, nos dirigimos a unas antenas de televisión que hay junto a la zona recreativa del Cintillo, y seguimos un maltrecho camino, ascendiente, muy ascendiente, que nos hizo olvidar los 5 grados de temperatura que tenía el aire esa mañana.
Pronto llegamos a un collado, desde el cual, el camino cambiaba a la otra vertiente, y parecía dirigirse a Benaocaz… no lo sabemos…, así que, nos dispusimos a trepar, piedra sobre piedra, hasta alcanzar de nuevo la solana, y continuar cresteando, hasta la cota de 1129m, de El Cintillo.
Como dice un proverbio Zen, “cuando llegues a la montaña, sigue subiendo”… y eso hicimos por toda la difícil arista cimera de la Sierra del Caíllo.
Terreno kárstico,  grandes lapiaces, vertiginosos desniveles, exposición y mucho patio es a lo que nos enfrentamos, y de lo que disfrutamos esta jornada, fría para la época en que estamos. Do you feel like we do?, nosotros la hicimos por la arista, y Peter Frampton lo hace con el  Talk box, creando una atmosfera que verdaderamente hace hablar a la guitarra.
Después de comer en un nido de águilas, aún, nos quedaba un trecho hasta la cima del Navazo Alto donde comprobamos que el vértice geodésico sigue decorado con  el diseño cromático que se le aplicó la primera vez, allá por el año 2005, resistiendo a una batalla de colores… parece que va a estar vestido de gala para el próximo 14 de abril.
                    Si no subes a la montaña, no puedes ver el valle. Proverbio Chino.











miércoles, 3 de abril de 2013

PEÑÓN DE ENAMORADOS DESDE EL CAUCÓN


Agrimensura es el arte y técnica de medir la superficie de los terrenos y levantar los planos correspondientes. Es todo un compendio de ingeniería, trigonometría, topografía, geometría, geomorfología, arquitectura, historia…
Levantar un plano y definir la toponimia, no es cuestión de llegar y besar el santo… son necesarios muchos estudios y consultas para ver el resultado plasmado en un plano de nueve euros, o en la mayoría de los casos, en la pantalla de nuestro moderno gps, previa descarga “gratuita” por internet. Nada es gratis: lo que tu te descargas por la cara, le ha costado la pasta y el trabajo a otros.
Toponimia es la disciplina que consiste en el estudio etimológico de los nombres de lugares o accidentes geográficos. El origen suele estar en algún aspecto físico o material del lugar al que se refieren. Sierra Bermeja, por el color bermellón; Sierra Cabrilla, por deformación de “Sierra que Brilla”, al destellar ésta minutos antes del ocaso; Cima de la Maroma, por ceceo de Sima de la Maroma, por la que bajaban a por el hielo los neveros… Torrecilla, por que su fisionomía nos recuerda a una torre: por lo tanto, el Torrecilla, es el Peñón de los Enamorados, pues visto desde El Burgo, es lo más alto de la sierra. Cuando el agrimensor bajó, de medir las cotas y determinó que el más alto era el Cerro de la Plazoleta, preguntó a los oriundos por el nombre de el más alto, y estos dijeron: Torrecilla, refiriéndose a aquella “torre” que ellos veían desde la plaza del pueblo, y el pobre agrimensor, cansado tras una larga jornada de trabajo, apuntó el nombre en el cerro equivocado… y hasta hoy…
Después de habernos levantado a las cinco y media para desayunar y practicar el “carretera y manta”, arribamos a Yunquera, donde nos encontraríamos con Salvador, Alberto, Alfonso y Daniel, a las nueve de la mañana, para acometer una travesía que se iría solucionando sobre la marcha, con salida y llegada desde el mirador del Puerto del Caucón (Luís Ceballos).


No podemos hablar de “suerte” cuando se hoya la cumbre que ansiamos o nos planteamos. En la montaña, todo es cuestión de entrenar, sacrificar, elegir, equiparse y trabajar.


Atravesamos el pinsapar de Yunquera, hasta llegar, con una pequeña duda, al mirador que se sitúa bajo los Tajos de la Caína, y bajo ellos, ir sorteando barrancos hasta llegar al de la Cañada 


de las Carnicerías, por un desdibujado sendero que pondrá nuestras habilidades a tope, buscando hitos, haciendo travesía en llambría, bajando “a muerte” en modo “buscarse la vida”… una jornada alpinística en todos los sentidos.


Subimos el agotador puerto de los Valientes, hasta el desvío rumbo al Peñón de Enamorados, y tras embarrancarnos por haber perdido la traza del camino, llegamos a lo que se bautizó como el “Falso Pinsapo de la Gotera”, y nos plantamos a comer cerca de el, a socaire del fuerte viento de poniente que sopló el 29 de marzo. 


Tras quemar un poco de butano en altura, y reponer energía, pusimos rumbo a Cerro Alto, para interceptar el Camino de la Sierra de las Nieves y por esta senda, poner los pies en el Peñón de los Enamorados, de 1777m, y que era, para algunos, la primera vez que lo ascendían. La primera vez siempre es emocionante.


Allí, nos encontramos una pareja de Puente Mayorga, con los que estuvimos conversando mientras nos “aberronchábamos” al rocaje para no salir volando, literalmente.


Cruzamos los Ventisqueros, y bajamos directamente al aparcamiento del Caucón, donde, alcanzada la zona boscosa, pudimos disfrutar un poco más, resguardados del incómodo viento, entre árboles. Y esto me recuerda al grupo Porcupine Tree, por lo del árbol, elemento esencial para la música, pues la madera apropiada para construir guitarras y equipos de sonido sale de


algunos de los bosques de los cuales podemos disfrutar. ¡Que generoso es un árbol!, que tras proporcionar sombra, frutos, savia, protección al suelo, humus… llega el día en que nos proporciona música, cuando un artista, lo ha convertido en instrumento mediante el cual, otro artista, saca el sonido ordenado con el que nos deleitamos cuando escuchamos, por ejemplo, a los ingleses antes mencionados. Como dijo Silvio: La música es el silencio bien cortado.


sábado, 30 de marzo de 2013

RÍO GUADARRANQUE

 Llevamos casi un mes de lluvias ininterrumpidas, lluvias intensas, para nosotros, que no estamos acostumbrados a tanta pluviometría se nos hace tedioso. La primavera acaba de empezar y tenemos la sensación de que se nos escapa, así que, como ya teníamos ganas de ver a nuestros compañeros palistas de la Estación de San Roque, para allá que nos fuimos.
Fiel a nuestra cita, nos esperaban Xema y Alejandro. A las 11h, nos adentramos, en el agua, dirección a tomar,  subida del río Guadarranque,  río por donde navega habitualmente Xema, dada sus buenas características para el kayak, pues, puedes navegar por él los días de levante, ya que te resguarda del viento, es un remanso de tranquilidad, es un estuario, tiene buena zona para embarcar y desembarcar, y cuando el mar está juguetón te da la posibilidad de coger unas olas en su desembocadura…


A pesar de que no es un río largo, sólo tiene 43 kms, hace muchos años tuvo que ser un sitio bucólico, cuando los cartagineses se asentaron en el Cerro del Prado y esta zona  formaba  una ensenada con sus río hermanos, el río Palmones y Guadacorte; y donde hoy podemos ver en su margen derecho la ciudad romana de Carteia, que agoniza, entre la refinería CEPSA, Acerinox y la térmica de Los Barrios.
El primer tramo del río se ensancha y permite la navegación de embarcaciones a motor, siendo utilizado por contrabandistas para sus “porteos” y donde se asienta un buen número de chalet de todo tipo y tamaño. 


Una vez pasamos el estuario notamos el aporte del agua dulce que baja del aliviadero del embalse de Castellar y donde el río nos va mostrando su fisonomía; su vegetación de juncos y cañas, su fauna de tortugas,  martín pescador,  garcillas, ánades reales, garzas reales…


Vimos como una tortuga nadaba con dificultad, y al rescatarla, nos dimos cuenta que su aprieto prevenía, de que, le habían mutilada una pata, posiblemente un depredador mayor que ella, y Xema la colocó en la arena a buen recaudo. Mientras que nos alejábamos nos acordábamos de  The Turtles y su canción Happy Together.
Vamos avanzando y vamos pasando puentes, conductos, vía de tren, y a un margen y otro, La Estación de San Roque, la urbanización de Guadacorte…
El río poco a poco se va estrechando y curveando, sin llegar a formar meandro, y adquiere un aspecto totalmente amazónico. Pero cuando estábamos en uno de los tramos más espectaculares, las lluvias habían hecho uno de sus estragos derribando  recientemente uno de los eucaliptos más robustos de su margen derecho cortando, así, el paso a todo tipo de embarcación.


Para terminar nuestra jornada de paleo por el Guadarranque salimos a su desembocadura, a la Bahía de Algeciras, pero ésta vez no encontramos olas, el mar estaba en calma…