lunes, 25 de febrero de 2019

CERROS DE LA CONEJERA Y LA SARDINA


Invitamos a recorrer el sector más occidental del Parque Natural Sierra de las Nieves, hasta nueva orden.
Aparcamos en Conejeras, y tomamos la pista que va hacia Ronda. La abandonaremos al cabo de unos minutos, con intenciones algo más calcáreas, y nos encaramamos por unos breves instantes al Cerro de la Conejera, que con 1205m de altitud, ofrece una espléndida panorámica al alcance de cualquiera. El viento estaba un grado por debajo de feroz.
Retomamos la vía pecuaria Cordel de Ronda, y pasamos junto al cortijo de Los Manaderos, en plena actividad. El río Grande lleva un caudal alegre para lo poco que ha llovido esta temporada, y está bastante limpio. Vamos entrando en la angostura que precede al Rincón de Malillo, que está exuberante de verdor y humedad. Los 7 caños de la fuente expulsan agua con brío hacia el pilón. Descansamos, bebemos y comemos.
En este rincón encontramos un globo plateado, de esos que la gente suelta al aire en las ciudades. Es un rincón remoto de Sierra de las Nieves… pues hasta aquí llegó el dichoso globo.
Ahora cruzamos el río, y remontamos hacia el cortijo, pasando por distintas vaguadas, plegamientos, tajos (como el de Pompeya, por ejemplo) hasta llegar, a golpe de plano y brújula, al Cerro de la Sardina… donde el viento estaba un par de grados por encima de insoportable. Son unos 1350m los que ofrece este promontorio calizo, que se yergue justo frente a la zona central del parque, y desde donde vemos perfectamente el carril de Pilones.
Hemos visto dos nacimientos, en los cuales hemos bebido, directamente del suelo, pero la mayoría de los arroyos están totalmente secos. Es una zona que nunca habíamos transitado de este Parque, formada por plegamientos de libro. Vemos señales del nivel que alcanza el agua los días de fuertes lluvias… pero ahora están todos secos.
Este estado de los ríos y arroyos, nos recuerda a una banda de músicos castellonenses, de conservatorio, con un nivel técnico realmente a la altura de los grandes supergrupos, y una capacidad  compositiva de una originalidad fuera de lo común. El rock progresivo que practican, es de una genialidad asombrosa. Toman el nombre del riu Sec, Dry River, y posiblemente se convertirán en una de tus bandas preferidas en el momento en que le prestes un poco de atención. La voz de Ángel Belinchón abarca un registro bastante amplio, además, los coros son buenísimos. Esto es importante en una gran banda de Rock.
Parafraseando a Dry River, como la montaña no la podemos doblegar cuando la ventisca asoma por la arista, emprendemos la bajada buscando el Collado de la Sardina, para llegar por caminos de cazadores y a golpe de plano, nuevamente, hasta la seguridad del cortijo de Rajete, y de aquí al aparcamiento en un suspiro.




















jueves, 7 de febrero de 2019

Cencellada en el Simancón


La banda de metal británica, Rainbow, fundada en 1975 por el guitarrista de Deep Purple estuvo en periodos de marcha/paro durante algún tiempo, y por ella han desfilado grandes vocalistas como Dío o Graham Bonnet, entre otros.
Mientras, en Chile, en el año 1981 nacía Ronald Romero, que con 7 años formó parte de un coro de góspel… pero el pequeño Ronnie soñaba con ser cantante de Heavy Metal y emulaba al mismísimo Ronnie James Dío cantando con un palo de escoba en aquella casa paterna, que ni siquiera tenía enlosado el suelo… era de tierra.
Ronnie Romero se vino a vivir a España en 2009… es madrileño… y tras pasar por varias bandas muy buenas, en 2015 fue anunciado por Ritchie Blackmore como el próximo cantante de Rainbow. Merece la escucha, porque actualmente se le reconoce como una de las mejores voces del Metal… y este año tocarán en Andalucía.
Ya transcurrieron 9 años desde la muerte de Dío, pero Ronnie es un gran sustituto de su tocayo… algunos años más hace desde que subiésemos el Simancón por primera vez, y vivimos la muerte de aquel Vértice Geodésico hace ya unos años… pero desde enero de 2019, se alza, de hierro esta vez, una cruz de generosas dimensiones, como referencia del punto más alto del Endrinal. Aunque la cruz es un símbolo de muerte… además reza en ella el topónimo del cerro en que se yergue… no sabemos si se trata del sepelio de la misma, de un homenaje a los montañeros fallecidos, un acto de cristianización de la caliza (Entendemos que estará bendecida, si no…), o un mundano acto de antropización. 












viernes, 18 de enero de 2019

Ascensión al Corral del Diablo (2366m)

Te subes al coche con tres grados negativos, y al bajar el Puerto de la Hoya marca -8… hay inversión térmica, y en la oscuridad nos cuesta encontrar el lugar donde teníamos previsto comenzar la jornada… Nava del Barco es una población pequeña, pero de noche, todos los gatos son pardos. Se puede comenzar en la misma población, quizá sería lo más recomendado. Más adelante hay un buen aparcamiento, donde comienzan casi todos los que la acometen… el camino es estrecho y si se cruzan dos vehículos… pero es 3 de enero, los días son cortos, y decidimos continuar 1,5 kilómetros más y aparcar junto al puente de la Yunta, que libra la Garganta de Galín Gómez. Unos metros más abajo se une a la Garganta de la Nava, a 1150m de altitud, más o menos.
Comenzamos y el astro rey todavía no resplandece por el horizonte… y aunque aparezca, tardarán en llegar sus rayos a nuestra cabeza… y no digamos a los pies… se comienza por una pista, hasta pasar una cancela… el camino está complicado pues hay hielo vivo por todas partes.
Las vacas pastan alto para la fecha, y es que no nieva… la garganta de la Nava trae poca agua. Pasamos dos pequeños refugios, Navacasera y Losa, que tiene una fuente unos metros por debajo, buscando el río. Dato interesante para la vuelta. La preciosa acequia luce seca.
El camino empieza a tomar inclinación llegando al espectacular cañón de granito que el hielo ha ido conformando a lo largo de la historia. Desde la salida vemos las cumbres nevadas, y ese es nuestro objetivo. El PR-AV-39 termina en la laguna, represada artificialmente, y justo aquí empieza a calentarnos el sol. Tomamos la vía de la izquierda, pues no nos conformamos con la laguna, y es más fácil que la que rodea por la derecha. Unos metros por encima de ella, nos cambiamos de herramientas, junto a un arroyo a tramos tapado por puentes de nieve y pasto congelado. La nieve está muy dura y siguen apareciendo chorreras heladas a nuestro paso.
Una gran pendiente con una nieve que apenas deja clavar las puntas, es el terreno ideal para acercarnos a la arista… pero antes, llegamos a una zona de escobones en la cual dejamos todo el material y continuamos hacia la cima, livianos. Los vientos ya limpiaron la arista cimera en su día.
Espléndidas vistas nos ofrece esta diabólica atalaya, y el sonido del silencio es tan emocionante… como el que nos ofrece The Raconteurs, que han vuelto tras una década… Jack White se reúne con sus viejos amigos, y aseveramos nuestro placer… además, la primera entrega que hemos escuchado, nos define bastante bien: Sunday Drivers (en castellano, algo así como dominguero) aunque la ascensión la llevásemos a cabo un jueves.
En la cima nos acordamos de Fran, de Pisando Cumbres, pues él nos motivó a realizar esta descriptiva ascensión. Lo de descriptiva viene, porque la formación glaciar es de libro. Tuvimos una ausencia total de viento... Maese Viento, como le llama nuestro amigo, y unas vistas de la zona Central de Gredos y Sierra de Béjar, envidiables.

Al cabo de unos minutos de comenzar, el sol alumbra las cumbres hacia las que apuntamos.

Estos refugios pueden servirnos para guarecernos en caso de necesidad.

Hay hitos... y nos vamos acercando a la angostura.

El frío es intenso estos días en Gredos.

Contemplamos preciosas chorreras, con muy poca agua.

Se agradece el calor del día. 

Desde aquí se aprecia toda la subida que nos queda hasta la laguna.

La laguna está bastante seca, y la presa muy mancillada... tiene nombres por todas partes.

Dejamos la laguna bajo nuestros pies, y seguimos. Quedan unos 400m.

Vamos sorteando neveros en la medida de lo posible.

No es posible demorarlo más, y nos metemos hasta las cejas.

Nieve muy dura y hielo vivo. ¡Caution!, ¡Precaution!... todo cuidado es poco.

Medias laderas incómodas en la vaguada.

Si es que los crampones a penas marcan...

Se asciende rápido por esta nieve tan dura.

Ya asoman los picos de la zona central de Gredos.

Agotador... el esfuerzo empieza a provocar ganas de dar la vuelta...

Pero queda muy poco... es tarde, y podemos recuperar algo de tiempo bajando.

La arista ha sido entretenida, pero por fin estamos arriba.

Imagen cenital de la laguna.

Foto Finish. Corral del Diablo. Almanzor detrás.

Hacia el Oeste.

Esa es la Sierra de Béjar, donde dormimos. Solana de Ávila quedaría ahí abajo.

Almanzor, La Galana... los preciosos picos del Circo Central.

El Barco de Ávila y Nava del Barco... por donde quedó el coche.

La Garganta de la Nava.

Se empieza a nublar... pero ya hemos comido buen queso extremeño.

Ángulos y triángulos.

Chorreras preciosas en el Corral del Diablo.

La vertical angostura de la Garganta de la Nava.

Ya queda poco para terminar una jornada de 10 horas.