Por desgracia, los ríos son fronteras… cuando en realidad lo que hacen es
unir a las personas. Las guerras siempre han tenido como eje el trazado de
un río.
En la Primera Gran Guerra, murieron sin sentido más de 300.000 seres
humanos durante las doce batallas del Soça… sin contar la gran cantidad de
fauna que perdió la vida en esa contienda… nunca se cuentan los animales.
Este río nace muy cerca del Triglav, la montaña más alta de Eslovenia, y es
la atracción para practicantes de kayak de toda Europa. Prijon tiene un centro de
entrenamiento y pruebas en la zona… y dedica el nombre de este río a uno de sus
modelos históricos de aguas blancas… pero las aguas del Soça, más que blancas, son turquesas. Algunos de los mejores piragüistas del mundo entrenan en su
cauce.
Tras pasar por Vrsic (1611 m) desde Kransja Gora, entramos en la vertiente del Soça y vemos que este puerto es un auténtico paraíso ciclista.
Pronto nos cruzaremos con el río y, en Trenta, ya tenemos zonas preciosas para bajar a verlo. Por la población de Soça hay un congosto en el que el cauce atraviesa la roca caliza, habiendo abierto durante miles de millones de años un hueco perfecto para que las aguas cristalinas fluyan hacia el mar.
Aguas abajo de esta población, este río se convierte en el paraíso
“kayaquista”, pero nosotros no llegamos a ese lugar, pues se desviaba bastante
de nuestras intenciones. Hablamos de Bovec. Apúntalo en tu agenda si buscas disfrutar de las mejores aguas bravas.
Y si hablamos de río, antes de ir a Eslovenia, habíamos visto en directo (y
comprado el vinilo) a la banda madrileña Club del Río, que, con una fusión de folk, pop, indie y latino…, seguramente atraparía tu curiosidad por alguna zona del
mástil. En directo tienen mucha energía y hacen bailar a un muerto;
escucharlos en casa, con tranquilidad, hace que tu mente viaje a varias partes
del mundo al mismo tiempo. Sin duda, una gran banda… y un gran río.
Nosotros nos conformamos con una hermosa caminata por sus orillas,
paladeando el sonido de sus aguas cristalinas y percibiendo el frescor de sus
8 grados de temperatura al darnos un obligado chapuzón entre aquellas inolvidables
y sorprendentes estampas.
Un río al que los italianos llaman Isonzo y los eslovenos Soča… un río de
140 km de longitud que no debes dejar de visitar si te atrae la naturaleza en su estado más puro… y, si puedes, lleva el kayak.
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| Al paso por Trenta. |
Que pasada Fran, felicidades por la experiencia y por compartirla.
ResponderEliminarSaludos.
Rafa, eres un crack. Muchas gracias por comentar, me hace ilusión que te gusten estos pequeños reportajes.
EliminarHemos descubierto un paraíso tanto para caminar, como para pedalear. Allí se ve muchísima gente de cicloturismo, y muchas bicis eléctricas. El puerto ese que comentamos, el Vrsic Pass (lleva unos símbolos encima de la s y la c, que no encuentro en mi teclado), tiene las curvas enumeradas y adoquinadas... con una pendiente brutal... el coche iba en primera en algunos pasos. Para la bici es una pasada.
Un saludo, compañero.