Este sábado
no había planteada ruta alguna, pero recibimos la invitación de Salvador, y
como hacía unos meses que no nos veíamos… hicimos el esfuerzo de levantarnos a
las cinco y media, para encontrarnos en Yunquera.
Dice John
Mayall que cuando cambias a un componente de tu grupo, lo echas de menos, pero
que esa nueva incorporación hace que se cree una química especial en la banda,
provocando cambios muy positivos que evitan que el conjunto caiga en monotonía
y se acabe perdiendo. Quizá por eso, sigue en banda tras haber cumplido 80
años, haciendo una música que ha aportado mucho al mundo.
Gracias
John… y feliz cumpleaños.
Entramos
por la primera rotonda de Yunquera, conforme bajamos el Puerto de las Abejas
(en coche)... una vez aparcados, en el Puerto del Saucillo, tomamos la vereda
de la derecha, la que pasa junto al Pinsapo Candelabro (los hay más
bonitos...), y llegados a un desvío en "T", giramos a la derecha,
para atravesar el bosque de Cedros... joya de la corona del Parque, y poco
indicado (o nada indicado). En el bosque, giramos a la izquierda en el desvío,
y subimos la Cañada de la Cuesta de los Hornillos, hasta el Puerto del mismo
nombre, donde aristeamos, por camino, hasta La Peñilla o Cerro Alto de
Yunquera. El día, muy limpio, nos permitió ver La Tiñosa y el Mulhacén.
De ahí,
buscamos el Camino de la Sierra de las Nieves, para atrochar hasta el Pilar de
Tolox, a veces por sendero, a veces no... pero fácil de caminar. En el Pilar, dimos
gusto al cuerpo y comimos algo, a toda carrera, no fuesen a cerrar el paso de
la cadena, nuestro siguiente objetivo, pasando por el Pinsapar de Froncaire, igual
que hace tres semanas, pero esta vez sin ese manto níveo que tan bonitos
recuerdos nos trae.
Por la parte
alta de la Cuesta de las Carnicerías, volvimos de nuevo al "Falso"
Pinsapo de la Gotera. De aquí buscamos el Portillón de las Boas y bajamos la
Cañada de la Perra hasta una Era que está en la parte alta del Tajo de la Caína
donde dimos una vuelta absurda hacia el Peñón del Cuco, para retomar el Camino
de la Sierra de las Nieves y bajar hasta el Saucillo.
El día
estuvo precioso, con buena temperatura, buena cencellada, buenas vistas, buena
tanda kilométrica, buen té de altura, y como no… buena compañía… aunque las
prisas no sean nuestra predilección.