Hablar de Gata es hacerlo sobre el granito y los grandes berrocales extremeños a los que estamos encantados de visitar. La Sierra de Gata se encuentra en el extremo noroccidental de la provincia de Cáceres, y lindando con Salamanca. Pertenece al Sistema Central y esta propuesta discurre por la hermosa Sierra de las Jañonas, de la cual dimos buena cuenta hace justo dos años, cuando ascendimos (un día de fuerte viento que rozaba lo insoportable) al pico más elevado de esta pequeña sierra. Pequeña, pero con mucho encanto y más biodiversidad.
Habíamos amanecido en Coria, ciudad muy recomendable de visitar, rodeada por el río Alagón al sur, y el canal de la margen derecha del río Alagón, al norte. El paseo fluvial que se observa desde la catedral de Coria, es bastante interesante de recorrer, y eso hicimos, pues ofrece una gran variedad de especies de aves a lo largo de toda la orilla del Alagón. Desde gaviotas reidoras o cormoranes grandes, hasta carboneros comunes o herrerillos, pasando por algunas ardeidas.
Pero volvamos a Gata, a la cual se llega en aproximadamente cuarenta minutos (algo más) desde Coria, por unas tranquilas carreteras en las que ya podremos ver en diciembre, milanos reales y grullas comunes.
Había rescatado, no del olvido, pero si que hacía tiempo que no escuchaba, a mis amados Flotsam and Jetsam, banda de thrash metal en la que militó Jason Newsted en sus, creo recordar, dos primeros discos. Tener cd´s originales te permite poder hacer un viaje escuchando tu música, y sin necesidad de tener que “aguantar” lo que te echan por la radio. Así que, refresquemos la discografía de los de Phoenix, Arizona, que seguro que con los años, paladeamos otros matices, como la potente y personal voz de Erik, entre otras cosas.
Una vez aparcados en Gata, y tras haber parado a quitar una zorra atropellada de mitad de la carretera, nos dirigimos a la oficina de turismo, donde José Pablo nos informó de algunos aspectos de la zona por la que pretendíamos caminar, a parte de hablar de geocaching, que no por menos, él es el responsable de los más de 100 geocachés que hay repartidos por esta sierra, con distintas y originales temáticas. Echad un vistazo al mapa, que vais a alucinar.
Tomamos el camino de la Almenara… que va ganando altura poco a poco, y en belleza a cada paso. El bosque está precioso, desnudo… se habla mucho de la otoñada… se le da mucho valor paisajístico a los colores del otoño, pero como un bosque de robles desnudos… no hay nada. De siempre nos ha encantado el paisaje de árboles desprovistos de su follaje, donde caminar por un manto de hojarasca se vuelve una sensación indescriptible y altamente aconsejable… además de necesaria para nuestra mente. El árbol, deja ver sus ramas, su tronco, se entrevé el paisaje por entre su alma y los pajarillos tienen menos trincheras donde ocultarse. Petirrojos, carboneros… herrerillos… que recuerdan, y de ahí su nombre, al sonido de la fragua… al herrero. ¡Cuánto tiene la naturaleza que mostrarnos antes de morirnos!
Íbamos dejándonos llevar, por entre muros de lindes, entre musgo y hojarasca, entre notas musicales… entre luces encendidas… entre claridad perdida… y vimos volar grandes rapaces, de inconfundible silueta; los buitres leonados ciclean en la parte más alta de Jañonas, mientras seguimos la senda granítica que nos acerca de manera pausada a nuestro objetivo. Rebuscamos algunos geocachés, y no todos aparecieron… esto nos entretuvo bastante. En la Torre había un rebaño, y el pastor, con cuatro perros… uno de ellos, joven, se quería venir con nosotros… imagino que le gustaron más nuestras caricias que su trabajo.
Qué pequeño es el mundo, aunque desde lo alto de esta atalaya parezca inmenso. Se veía el embalse de Borbollón, con su isla interior, y hay que comentar que tenía bastante agua. Ha llovido por estas comarcas cacereñas… mucho más que por nuestra seca tierra. Este embalse es un dormidero de grullas comunes en invierno, y esto no lo sabíamos… fue una grata sorpresa disfrutar del vuelo de bandos y bandos de grullas al atardecer, unos días más tarde. Pero, ¿por qué es tan pequeño el mundo?... pues tomando café en la Almenara, llegó un grupo de montañeros… y nuestro amigo José Luís con ellos. Y, ya no coincidimos con nadie más. Nos juntamos allí arriba unos cuantos gaditanos aquel sexto día del último mes de 2023.
Coria. Puerta de San Francisco. Luz natural, sin flash ni trípode. Sony Alpha7. |
Río Alagón, al paso por Coria. |
Gata. |
Gata. Marcas de GR. Sony Alpha7. f2.8 |
Comienzo de ruta a la Almenara. |
Torre de la Almenara. |
Embalse de Borbollón desde la torre. |