viernes, 1 de agosto de 2014

Carrauntoohil (1038m) The Irish Highest Mountain.


As I was going over
The Cork and Kerry mountains
I saw Captain Farrell
And his money he was counting

Así comienza Whiskey in the Jar, una canción tradicional Irlandesa que por supuesto conocí no de manos de músicos folclóricos de la isla, si no de la versión de los irlandeses Thin Lizzy, del 72… uno de mis grupos favoritos, liderados en aquella época por el difunto Phil Lynott, bajista, cantante y fundador de la banda dublinesa. El alcohol y las drogas acabaron con su vida en el 86… por eso sentimos gran pena, al ver por la mañana temprano en algunos callejones de Dublín, a los chavales pinchándose heroína en vena… ¡por favor!, ¿esta gente no se ha enterado de nada?... que pasase eso en los 80…, ¿pero en 2014?...
Corramos un tupido velo, y vayámonos a la montaña, que es lo que nos atañe.
Si volamos a Dublín, habrá que conducir (siempre por la izquierda) por la M7 hasta Limerick, y seguir por la N21 hasta Killarney, en el condado de Cork, para poder empezar a caminar por el anillo de Kerry, en la península de Iveragh.
Killarney es un lugar perfecto para pernoctar un día o más… y desde aquí, tomaremos la N72, hacia el oeste, hasta ver las indicaciones marrones con el nombre de la montaña. El lugar donde dejaremos el coche se llama Cronni´s Yard, y veremos un pequeño buzón, donde dejaremos dos euros por dejarnos aparcar… nadie nos controla, pero por norma, todo el mundo lo paga… no seamos piratas.
Bueno, pues ya hemos hecho lo más difícil de la ruta: 325 kms de coche, por la izquierda, y haber encontrado Cronni´s Yard… que no es poco… el resto, solo es un paseo hasta la cumbre más alta de este país.
El camino comienza a la derecha, según se llega, y es cómodo. Está jalonado por unas indicaciones de color republicano, y tendremos que cruzar dos puentes de hierro, Patie O´Shea y Angela Kenny Brige, respectivamente, que nos harán el favor de no tener que vadear el río.
El camino es ancho, pedregoso y en suave ascenso. El paisaje es encantador… es 25 de julio y el verde predomina sobre todos los colores, además, una tupida niebla no nos deja ver las montañas, por lo tanto, vamos caminando a tientas y barrancas sin saber donde se ubica nuestro objetivo.
De pronto, aparece ante nosotros un ibón, a la izquierda del sendero, llamado Callee, que alberga un precioso islote en su interior. Si bonito es desde la orilla, la imagen que ofrece desde la cumbre, es espectacular… como todos los ibones o lagunas de origen glaciar.
Al cabo de un rato, veremos la laguna Gouragh a nuestra derecha, y nosotros seguimos caminando, observando ya las montañas, pues la niebla empezó a levantar hace un rato.
Pasados los ibones, el camino se escarpa de manera brutal. Esta es la parte más peligrosa del recorrido, y donde han ocurrido muchos accidentes, sobre todo a la bajada. Estamos ante el Canuto del Diablo (Devil´s Ladder), y las piedras sueltas dificultan el paso, además, es por donde baja el agua de la montaña. Un día de lluvia, es mejor quedarse de turismo en Killarney e intentarlo en otra ocasión.
Una vez en el collado, las vistas sorprenden, y se puede ver el mar a nuestra izquierda, según se llega.
Solo nos queda la última rampa, la que nos lleva irremediablemente a la cumbre de la montaña más alta de Irlanda, donde, para mostrar las creencias de estas gentes, han levantado una cruz de dimensiones brutales. Unos 6 metros tiene que medir.
Estamos a 1038 metros de altura, en el centro de la cordillera Macgillicuddy´s Reeks, y las panorámicas son estupendas.
Poco a poco va llegando gente, unos correctamente ataviados, otros en sandalias, uno con un bebé a la espalda… y nosotros emprendemos la bajada sin siquiera comer, y es que el Irish Breakfast es un buen “espantabuítres” que dura casi todo el día, además, nos esperaba Rocío en las lagunas.
Desde la cima, estuvimos oteando un itinerario alternativo que evita el Canuto del Diablo y disminuye notablemente el riesgo de caída… aunque es más largo y hay que volver a ascender una vez llegados al collado. Resultó una buenísima elección.

























viernes, 18 de julio de 2014

Plataforma de Gredos – Portilla del Rey

Recuerdo que hace como una década, un pintoresco montañero batía el récord de permanencia en el pico Almanzor, a 2592m… o al menos eso comentaba en su web.
Sin la más mínima intención de batir ese récord, nos acercamos al sistema central, concretamente a la Sierra de Gredos, entrando desde Hoyos del Espino hacia la conocida Plataforma de Gredos, que no es más que un gran aparcamiento perfectamente habilitado para albergar turismos y autobuses.
Para tratarse de un 14 de julio, nos tuvimos que pertrechar de guantes, tubulares, polares y chaleco cortavientos, y es que la fría Gredos nos recibía con todo su poderío más primaveral.
Comenzamos la caminata por el “empedradísimo” camino granítico que asciende a los Barrerones, desde donde se disfruta de la primera visual al Circo de Gredos, en cuyo centro se haya la laguna Grande. Se trata de un circo glaciar formado por cuarzo, feldespato y mica, que son los componentes del granito, y todo este conglomerado montañoso se formó allá por la orogenia Alpina, hace aproximadamente 40 millones de años.
Antes de los Barrerones, habremos pasado una buena fuente en la que podemos cargar agua. En la bajada al circo nos encontraremos con otra.
Antes de alcanzar la hermosa Laguna Grande, y avistando el refugio Elola (bastante frío en diciembre, por cierto) tendremos que desviarnos hacia la derecha, nos dejamos llevar por los “gitos”  para cruzar el desagüe de todo el circo y comenzar la subida por la cual conectaremos con el camino que viene del refugio, llamado la Trocha Real.
El siguiente objetivo es un collado desde el cual observamos el Gargantón, donde tenemos que bajar, y podemos llenar agua de nuevo, para cruzarlo y empezar la última subida hacia la Portilla del Rey, de unos 400 metros de desnivel.
Llegamos a la Portilla y llevábamos casi seis horas de camino, con los acordes de rock blues del grupo Gov´t Mule (Government Mule) todavía resonando en nuestras cabezas, pues el sábado habíamos estado disfrutando de su directo en el festival de blues de Béjar, celebrado en la plaza de toros más antigua del mundo, y seguramente una de las más altas, pues se sitúa en El Castañar, a 1080m.
La guitarra de Warren Haynes, en directo, es sencillamente perfecta… posiblemente se trate de uno de los mejores del mundo, y se acompaña de unos músicos increíbles, como Matt Abts a la batería o el bajista Jorgen Carlsson, que acaricia las cuatro cuerdas de una manera asombrosa. Interpretaron a Pink Floyd, Black Sabbath y como no al gran Neil Young, en dos horas inolvidables en las que nos hicieron disfrutar como pocos músicos saben hacer.
En el siguiente enlace se puede escuchar, completo, el concierto de Béjar, radiado por nuestro amigo Santiago Bustamante:


Tras un merecido almuerzo en la portilla, contemplando las preciosas Cinco Lagunas, resquicio de la época glaciar, el collado del mismo nombre y casi toda la sierra de Gredos, nos echamos una siesta a la Andaluza, encima de un bloque de granito al que le daba sombra otro bloque del mismo mineral. Tocaba bajar, ardua tarea que costó emprender, pues la somnolencia y la digestión dejaron las piernas poco diestras.
La cantidad de reptiles que vamos avistando, así como rapaces o Capra pyrenaica victoriae y multitud de anfibios, hacen la ruta muy amena y francamente recomendable, por ello, el rey Alfonso XIII creo el Coto Real de Caza de Gredos donde se daba cita para la caza de la cabra montés, y hoy día podemos disfrutar de su presencia a pocos metros.
Tras haber estado dos veces en diciembre, para subir al Almanzor, el pico más  emblemático de la sierra de Gredos y que le viene dado por la subida del califa Almanzor, con todo helado, hemos de comentar que preferiblemente, recomendamos el estío para visitar esta sierra, aunque sería mejor una primavera tras un invierno de pocas nevadas, así, poder disfrutar un poco más del valle del río Tiétar y la Vera, ya en tierras extremeñas, famoso por su pimentón, aceite, quesos, frutos secos, y un sinfín de productos ricos de la tierra con los que deleitar nuestra estancia.




Desde el mirador natural de Los Barrerones

Laguna Grande de Gredos

El desagüe de la Laguna Grande

Hitos



Capra pyrenaica victoriae

La Portilla del Rey


Lagunas Cimera y Galana




El Gargantón

Cruzando El Gargantón

Laguna Grande y Morezón


Circo Central de Gredos



jueves, 17 de julio de 2014

Cicloturismo: San Fernando - Trafalgar (Cádiz)

Era nuestra asignatura pendiente, aunque hace 25 años, aproximadamente, junto a mi hermano y nuestro amigo Fali, fuimos con unas bicis de BMX desde Cádiz a San Roque, haciendo noche en el Picacho, con los sacos amarrados bajo el sillín y la mochila en el manillar… la vuelta la hicimos de un tirón por Tarifa… recuerdo que estuvimos unas 14 horas en bici… ¡que tiempos!... y no me refiero al cronómetro…
El jueves 3, con un tiempo bastante primaveral, o de suave estío, con la Gary Fisher y la Ghost cargadas, salimos desde La Isla de León, con la idea de arribar al Cabo Trafalgar, pasando por Pago del Humo, Barrio Nuevo, El Colorado, Conil (al lado), y Caños de Meca.
Como no pudo ser de otra manera, la experiencia fue bastante placentera… muy recomendable, aunque hay que cambiar el chip y olvidarse de las aceleraciones y demarrajes. Lo importante es cubrir la distancia y no perder el equilibrio.
Más bicicletas es lo que debería de haber por las carreteras… y menos humos (malos), pues la playa no va a cerrar por decelerar un poco y cederle unos segundos a dos ciclistas cargados que comparten vial con el resto de seres humanos… pues aunque muchos conductores no lo sepan, los ciclistas, también somos, como ellos: seres humanos.
Vamos a dedicar unos minutos a recordar al gran JJ Cale, que dentro de unos días hace un año que se fue. Sus composiciones tienen un toque difícil de confundir.

Habrá que emprender un nuevo reto, cuando pase el calor y dedicar unos pedales al siempre agradable turismo.










domingo, 29 de junio de 2014

Cabrito y Caheruelas


El sur del sur es un verdadero paraíso para el ciclismo. Desde Facinas, Puerto de Ojén, Los Barrios y Tarifa, tenemos una zona espectacular como pocas para practicar deporte y disfrutar de la naturaleza.
Casi a finales de junio, entrado el estío, y siguen bajando centenares de litros de agua por los barrancos que iremos atravesando a nuestro paso.
Cerca de Torre la Peña, tomaremos la vereda de los Boquetes, GR7, que está bien asfaltado al principio y es un incesante subir y bajar bastante cómodo y desde el cual iremos disfrutando de mejores vistas a cada pedalada. Esta pista asfaltada, dejará de serla en unos kilómetros, convirtiéndose en un carril que nos dejará en la CA-2214, que viene de la N-340 y llega a Facinas. Una vez en ella, seguimos subiendo hasta Puertollano, donde giraremos a nuestra derecha, por la pista CA-2215, que cruza la garganta de Pedro Jiménez, la del Conejo, y el Río de la Vega.
Este carril nos dejará en el mirador del Estrecho, pero antes, y para darme un capricho, tomé la pista de servicio de los aéreo generadores que asciende a escasos metros  del punto más alto de la Sierra del Cabrito.
El ruido de estos cacharros es molesto y desmoralizante, además, cuando tienen alguna avería, sueltan aceite, regando todo su alrededor de este líquido tan beneficioso para la mecánica y tan perjudicial para el medio ambiente. Es deprimente ver el observatorio ornitológico del estrecho, rodeado de tanta mecánica en movimiento y con un estruendo brutal.
Dicen que si te molesta el volumen, es que estás viejo… el caso es que el Metal más poderoso, como por ejemplo Grave Digger o Black Sabbath solo harán sentir en tus oídos lo más parecido a la música celestial… de hecho, si Beethoven viviera hoy, seguramente compondría Metal… negro o progresivo, pero Metal con toda seguridad.
No creo que mi problema sea que me esté haciendo viejo, pero está claro que el Volumen Brutal de estos aparatos, me molesta bastante.
Por no hacer la ruta más larga, bajé a toda pastilla por el puerto del Cabrito hasta la playa de los Lances, donde terminamos la jornada ciclista.



Por el GR-7


Cruce al Pico Gitano




Vistas desde el Cabrito


Los Lances

miércoles, 25 de junio de 2014

Vivac bajo la Vía Láctea


Cualquiera de nuestras sierras es idónea para vivir el placer de dormir al raso, sin molestar, sin que te molesten, contemplando un enorme camino blanco que cruza el negro cielo, ¿negro?, pero si apenas se ven huecos entre tantas miles de estrellas… ¿miles?, ¿millones?...

seguir la trayectoria que llevan las nubes
y volver por la mañana igual que sale el sol,
veras que calentito retorcer las horas
dando patadas al reloj.

Esta letra de Extremoduro puede representar ese momento mágico de vivir el amanecer en un lugar alto, alejado de núcleos de población, desde donde podremos contemplar, entre otras cosas, un bonito cono de sombra.
Las temperaturas nos dieron una buena tregua, pues para tratarse del solsticio de verano no estuvo nada mal poder dormir a 9ºC y sin tienda, en el interior de uno de nuestros mullidos y confortables sacos, además de disfrutar de una fría mañana en la que un extenso mar de nubes, sólo dejaba ver las cimas más altas.

Se trata de la actividad más placentera de cuantas llevamos a cabo.