Trece años hacía, al menos, de aquella primera ascensión a esta montaña, en
duras y arriesgadas condiciones invernales. Aquel detalle nivoso, hizo pasar
por la cabeza cuando llegaba a cumbre, una sencilla pregunta: Si ahora está
costando trabajo, ¿cómo se hizo hace más de una década y en condiciones
invernales? De hecho, no se recordaba ni por donde subimos aquella vez.
El último día de octubre, y estrenando horario, empezamos a caminar antes
de las 7:00… ¡que buen horario… ojalá sea el último cambio!
En La Plataforma, había bastantes vehículos estacionados, de montañeros, e
incluso de algún pseudo-montañero, suponemos, pues no es normal la cantidad de
basura que hay en este magnífico Parque… cantidad, que por supuesto, se ha
visto reducida tras nuestro paso… ¡No nos cansaremos!
Transitar el magnífico y empedrado camino, elaborado a base de cantería
granítica, como no podría ser de otra forma, que accede a la Laguna Grande, a oscuras…
es una delicia, y hasta que no llegamos a lo más bajo de Los Barrerones, cerca
de la Laguna, no nos cruzamos con los primeros chavales, que habían pernoctado
en Elola.
En dos horas estamos en el refugio… pasamos por la puerta, y nos dirigimos
con ansia viva hacia la gran pedrera granítica que se derrama desde la “torre”
cimera de nuestro objetivo, y que descansa a la sombra del Cuchillar de las
Navajas.
Ganamos el inconfundible collado de Portilla Bermeja, donde se yergue un
hermoso vivac, y a partir de donde estaríamos expuestos al sol… por fin… aunque
también al viento, que en esta ocasión soplaba muy suavemente.
El cambio de rumbo es de 90º hacia el Norte, casi por la arista… hay hitos…
es un caos de grandes bloques de tres minerales juntos y apelmazados: Cuarzo,
feldespato y mica.
Las vistas hacia el valle del Tiétar y la comarca de La Vera son
increíbles… el embalse de Rosarito, el embalse de Valdecañas… en el Tajo, y el
embalse de Alcántara… por lo tanto, vemos Cáceres, Trujillo, Monfragüe… ¿quién
dijo que escalar montañas no es apetecible?
Igual de apetecible puede resultar quedarnos en casa escuchando Mountain.
Posiblemente la primera banda de Heavy Rock de la historia de la música… aunque
esta afirmación es complicada, pero puede estar en lo cierto. Ha sido una de
las bandas más influyentes en este estilo, en el Hard Rock, y en el blues
moderno… y su primer riff, salía de esas guitarras allá por 1969.
Y dando un salto desde la escena musical a la mineral, llegamos a un
portillón, harto complicado de rebasar… bloques enormes con amplia exposición y
cornisa escasa de agarres. La cima, a escasos metros, pero la vida es más
importante…
Decidimos que hasta aquí ya era suficiente, pues una persona con gran
índice de vértigo, puede tener un grave accidente en un terreno como este.
Escalé los últimos metros para acariciar la gloria, y emprendimos la bajada
tras disfrutar de las amplias vistas del techo de Ávila durante unos minutos.
Paramos a comer en la Portilla Bermeja, al socaire y contemplando los
recortes de esta magnífica elevación mientras las viandas desaparecían poco a
poco de nuestras mochilas.
El retorno hacia la Plataforma, lo llevaríamos a cabo por el mismo camino
de subida.
Recomendaciones:
Es aconsejable, salir a caminar sin agua, para no llevar peso, pues hasta
la fuente de los Cavadores hay menos de una hora, y ahí podremos abrevar
tranquilamente.
Si nos acompaña una persona poco experimentada en la faena alpinística,
puede esperarnos en las inmediaciones del refugio Elola y Laguna Grande,
custodiando el equipaje, así avanzaremos más brevemente y la espera será menor…
de todas formas, el centro del Circo de Gredos da suficiente placer como para
no aburrirnos esperando.
Se puede hacer perfectamente en zapatillas, esta ascensión.
Casco. Siempre casco en este tipo de actividades, por favor.
¿Basura?, de vuelta a casa. En la Plataforma hay hermosos contenedores
ansiosos de ser utilizados. Usa el sentido común y no seas mal educado.