lunes, 13 de marzo de 2017

La Cerrada del Utrero

En las cercanías de Vadillo Castril, el río Guadalquivir ha abierto en canal la montaña, formando un cañón precioso y al alcance de casi todo el mundo, pues tiene elaborada una escalera por la margen izquierda, que nos ayuda a recorrerlo entero, pudiendo salir del congosto realizando una pequeña caminata circular de apenas 45 minutos.
Francisco Contreras, El Niño de Elche, ha unido su particular talento flamenco a los madrileños Toundra, que aportan contundencia instrumental a una fusión digna de los mejores músicos. Aquí también vamos a disfrutar de la fusión de un camino suave, con otro escalonado… de un paisaje abierto y otro cerrado.
Comienza el camino frente a la caseta de información, junto a un puente, a 50 metros del quiosco.
Este invierno ha sido muy escaso en precipitaciones, y los arroyos van secos, la mayoría. La cascada de Linarejos, que supone un gran aporte al río Guadalquivir, no llevaba nada de agua.
La vereda es circular, hacia la izquierda, y vamos rodeando unas paredes espectaculares… pronto se abre el paisaje, y se ve frente a nosotros el Puerto de las Palomas, y la carretera que accede al embalse del Tranco.
En unos minutos, estaremos de vuelta donde dejamos el coche. Es un paseo breve, pero muy interesante paisajísticamente hablando.













viernes, 3 de marzo de 2017

Las Banderillas (1993m) Máxima elevación de la Sierra de Segura.

La Sierra de Segura presenta la mayor concentración de paredes desplomadas de toda Andalucía. Además, el Parque es el espacio protegido más grande de la Península. La variedad de especies de flora y fauna que alberga es muy rica.
La afición por ascender cumbres, últimamente se ha convertido en un pasatiempo muy popular, y es prácticamente imposible ascender una montaña y no cruzarse con mucha gente.
Cazorla responde con esos rincones alejados, casi inaccesibles y que exigen por nuestra parte el sacrificio de madrugar y disponernos a caminar durante muchas horas… probablemente, más de lo que se considera “una jornada”.
Comenzar a caminar cuando el reloj no marca las siete, y cuando la claridad de la mañana aún está por llegar, tiene una ventaja: vamos solos… y un inconveniente: si no conocemos el entorno nos podemos confundir con facilidad. Esto puede llevar al traste nuestras intenciones, de hecho, aquel elevado objetivo se vio truncado.
Confirmamos el error… el camino hacía bastante tiempo que lo habíamos dejado atrás.
Continuamos, tras un singular titubeo, y hacemos la ruta del Río Borosa al completo… total… es preciosa, y a la montaña se va a disfrutar.
El tiempo es precioso… esto no es nada nuevo, pero si escuchamos la pieza Time, de los polacos Kroke, graduados en la academia de música de Cracovia, y que hemos visto en alguna ocasión en directo en Cádiz, entenderemos más allá de esa percepción temporal. Hay que aprovechar la situación a toda costa.
La parte final del río Borosa, antes de alcanzar el embalse de Los Órganos, es espectacular. Las paredes inexpugnables del Picón del Haza nos rodean por diestro y siniestro… según zigzagueamos en constante subida, y a la salida del túnel largo por el que se conduce el agua a la Central, vemos dos hitos a la izquierda. Sabíamos que había un camino por ahí… por llamarlo de alguna manera. Realmente no hay camino, sólo hitos, y no muchos. La zona es muy escarpada y frondosa. Cada uno anda por donde puede y por eso no hay un trazo definido, sino una desdibujada y fácil de perder trocha de montaña. Este entretenido paso, nos dejaría en el Camino de Pinar Negro, y ya por esta zona se avanza con facilidad. Hubo un claro qué nos dejaron las nubes, y vislumbramos por fin el casetón de vigilancia forestal de Las Banderillas. Acometimos entonces la subida por trochas de animales, hacia la Cuerda de Las Banderillas. Vimos dos grupos corriendo por montaña, uno de gamos y otro de muflones. Espectacular momento inolvidable.
La Cuerda es preciosa, y el camino muy fácil. Las vistas no eran espléndidas, pues se estaban formando nubes, pero el momento de juguetear entre las que van y vienen era mágico. El tiempo apremiaba, ya que, aunque lo aprovechamos bastante, estábamos en el tope del horario de seguridad.
Sobre las dos de la tarde estábamos en cumbre. ¿lo habíamos logrado?  Casi, pues llevábamos siete horas, había que comer algo más, y no quedaba tiempo suficiente de luz. Ahora la decisión era, si bajar por el PR-A-192, cruzando el Tranco del Perro, que no llegaba a aparecer debido a la niebla, o garantizar la seguridad y volver por la senda del Borosa.
Nos iba a sorprender la noche… y caminar por una vereda no demasiado marcada podría resultar arriesgado… por lo tanto, volvimos por nuestros pasos, y anduvimos a oscuras durante casi dos horas, pero la pista del río es cómoda y segura.
Tras catorce horas de placer e incertidumbre arribamos al vehículo que nos llevaría a un lugar habitado… donde poder cenar.































martes, 21 de febrero de 2017

La Chorrera de las Naranjas

A sus 83 años, el gran John Mayall ha venido a nuestra querida piel de toro a presentar su último trabajo discográfico. Es para quitarse el sombrero. El concierto de Málaga fue excepcional, en formación de trío y con un sonido limpio como pocos. Hay que aprovechar esos momentos únicos, igual que los aprovechamos en la naturaleza, cuando hace poco que ha llovido.
La Chorrera de las Naranjas es el nombre de un pequeño salto de agua que se produce a través de un gran agujero, erosionado en la roca arenisca de la zona. La formación es muy curiosa, y merece mucho nuestra visita.
Hay que llegar a Jimena de la Frontera, y tomar la calle Pasada de Alcalá, donde está el cuartel de la GC. Esta estrecha carretera, o más bien pista asfaltada, asciende hasta las Lomas de Cámara, donde la antena de TV. Unos metros antes de llegar al repetidor veremos un camino a la izquierda… ese es el nuestro. Tiene una cancela, pues es finca privada, en un precioso portillón natural de arenisca. La podemos saltar, no nos pondrán impedimento, hablamos con uno de los hijos del guarda… pero hay que ser muy respetuosos… bueno, como siempre que vamos a un espacio protegido.
Caminaremos por este cómodo camino que se puede hacer perfectamente en bicicleta, en bajada suave, hasta la casa de las Naranjas, y pasado esta seguimos por la Loma de la Cueva… veremos unos hitos a la derecha, para bajar al arroyo de la Zapata y poder disfrutar de este idílico entorno. Entramos a la Chorrera por la parte alta… veremos las pozas que ha formado el agua en la roca, y luego, por la margen izquierda, podremos bajar a la poza, para degustar unos frutos secos y disfrutar in situ del sonido del arroyo. El camino es muy fácil, cómodo, y no tiene pérdida. Unos metros más adelante, paralelos al curso del arroyo, hay otro pequeño salto de agua, y más abajo llegamos a la junta del arroyo de la Zapata con el río Guadarranque, de mayor caudal. Un enclave precioso.