viernes, 29 de septiembre de 2023

Desde La Peral a Peña Canseco.

La Peral es una de las poblaciones de Somiedo desde donde podremos observar bastante fauna y paisajes bastante verticales. Nos la vamos a encontrar nada más cruzar El Puerto. El coche se deja en un aparcamiento a las afueras del núcleo urbano, ya que, debido a la masificación, se ha tenido que regular el acceso a los no residentes. Además, no permiten pernoctar con un vehículo camper en ese aparcamiento… aunque no está señalizado. Ojo con esto. Si pretendes dormir allí, sería mejor bajar a Babia… allí vas a estar mucho más cómodo.

Buscamos el bar, aunque no lo necesitábamos, pues ya veníamos bastante bien desayunados desde nuestro CB, y, caminando por ese mismo itinerario, continuamos ascendiendo hacia unas campas donde hay bastante actividad ganadera. Las posibilidades son varias: ascensiones, rutas circulares, avistamiento de aves… no llevábamos nada predeterminado… sólo nos dejábamos llevar por nuestros pies… hay un “slogan” de Boreal, de hace 2 décadas, que rezaba: “Think less, climb more”.

El camino está señalizado hacia la Braña Viecha, pero, la verdad, pasando el collado hay que perder mucho desnivel para llegar a la braña, y ya empezaba a hacer un poquito de calor… remontar de nuevo aquella cuesta hubiese sido la muerte a pellizcos… así que: ¿Para qué bajar, si luego hay que sufrir? Consideramos más oportuno seguir subiendo; había una cumbre caliza con un corredor estrecho, que no conocíamos de nada, pero tenía buena pinta. Antes morir que perder la vida.

Unos pasos algo delicados, pero nada del otro mundo, y la sensación de verticalidad iba tomando protagonismo. Alcanzada una plana, vimos la inconfundible silueta de El Cornón, el pico más alto de Somiedo, justo frente a nosotros. Esa colorida cumbre ya la ascendimos hace unos 12 años y nos resultó muy agradable e interesante. El punto de partida en aquella ocasión fue la pequeña población de El Puerto. El Cornón ofrece unas vistas increíbles de Somiedo y Babia. Lo recomendamos de nuevo.

Pero volvamos a la actualidad: al bajar de aquella cima, que resultó ser Peña Canseco, paramos a comer en un verde prado con muchas mesas disponibles, pero sin sombra. No hacía calor, pero la insolación no te la quita nadie a mediados de julio.

Vimos algún águila calzada, buitre leonado, milano negro, unas chovas que gritaban junto a las paredes, vencejos…

Bajamos por donde mismo subimos… por donde mismo nos cruzamos por la mañana con una chica asturiana que estaba haciendo censo de rebecos… y nos encontramos con Pepe… un hombre naturalista, pajarero donde los haya, de Valencia… aprendimos un montón el rato que estuvimos en su compañía… vimos un abejero europeo, un alcaudón dorsirrojo… y nos tomamos algo en el bar de La Peral. Lo recomendamos.

Desde el mirador del pueblo hay unas vistas preciosas de Llamardal y de la Braña Mumián, en la cual estuvimos hace doce años, pero poco recordábamos.

Suele venir mucha gente aquí a intentar ver al oso pardo. Y se ve… habíamos planeado una estancia de unos tres días en Somiedo… pero se multiplicó por dos.

Y que se sepa que se cumplen 33 años de la publicación del álbum Rust in Peace de Megadeth. Oxidarse en paz… eso es lo que toca.


Teito, nada más salir de La Peral.

Nos dirigimos al collado del fondo.

Esta sería Peña Penouta.

Hay muchísimo ganado en estos prados de montaña.

Y nosotros también pastamos… y abrevamos. 

Esta sería Peña Canseco y se asciende por el corredor del centro.

Asomados al valle donde se enclava Braña Viecha.

Un hermoso prau con muchas mesas...

El Cornón, a la izquierda. No está tan lejos.

Y esta es Peña Canseco.

La Penouta y, al fondo, La Peral.

Y ya no necesito nada más.


De vuelta a La Peral, en pleno julio.



No hay comentarios:

Publicar un comentario