martes, 9 de mayo de 2017

Lavaderos de la Reina. El deshielo adelantado.

Ha sido un año de escasas precipitaciones, y eso se nota en cuanto miramos de frente a la montaña. Tuvimos la suerte de que el día que llegamos a Granada había llovido, y las cumbres más altas de Sierra Nevada estaban cerradas en nubes grises y portadoras de buenas noticias.
Tomamos el coche para acercarnos a Barranco de San Juan, y comenzamos por la Vereda de la Estrella; un entorno fresco y lleno de verdor nos recibía silencioso… sólo el rumor del agua bajando por el Genil, y el canto de algunas aves, entraban por nuestros abiertos oídos; pronto llegamos al desvío que nos invita a cruzar el río en dirección a Peña Partida. El mismo camino que tomamos la última vez que pasamos por aquí para ascender al Puntal de Vacares… pero aquello fue otra historia.
Ascendimos la Cuesta de los Presidiarios, preciosa, frondosa, fresca… exigente, y con unas vistas de las Nortes que llaman la atención por su espectacularidad, sobre todo, al llegar al refugio de La Cucaracha. Se veía claramente la cota de nieve recién caída sobre esa nieve añeja, color canela, que ha caracterizado todas las aventuras nevadenses en esta temporada, gracias a aquellas lluvias cargadas de arena que cubrieron toda Andalucía en el mes de febrero.
Una vez salimos del bosque, a la altura de la charca, giramos a la izquierda para tomar un camino que antes era una acequia, la de Las Nogueras… y esto nos lleva hasta un puente que nos hace el favor de cruzarnos a la otra orilla del barranco de Peña Partida… que viene cargado de agua.
De aquí al refugio es un paseo… con 450m de desnivel, en zetas… solitario… sin referencias en el gps… ¿Dónde está el refugio? Pero se llega… con paciencia se llega.
La primera intención fue dormir en Lavaderos de la Reina, qué a pesar de recibir cientos de visitantes al día, a esas horas ya estaba tranquilo. ¡Todos los Lavaderos para nosotros! Rodeamos el Cerrillo del Trigo y alcanzamos la base de las Chorreras Negras.
El deshielo está muy avanzado este año.
La inestabilidad atmosférica provocaba fuertes corrientes de viento y nubes de evolución vespertina, de hecho, nos retiramos hacia el refugio empujados por el vendaval, metidos en niebla, y para colmo el gps ya se había quedado sin pilas…
La noche fue ideal: Havalina, Los Planetas, Lori Meyers, Corizonas, Guadalupe Plata, Maga, Placebo, Nada Surf… todo esto y más salió a la palestra en aquella mesa, a 2450m de altitud… y es que de vez en cuando te cruzas con montañeros de buen gusto musical.
Pero nosotros queremos recordar algo más añejo, concretamente de 1972: Humble Pie, y su álbum Smokin´. Rocanroll en el estado más puro. Fue adjetivada como la primera banda de Heavy Metal, ya no por el estilo en sí, si no más bien por el volumen y la contundencia de sus directos; por ella pasó Peter Frampton y Steve Marriott entre otros grandes músicos. También fue considerada la primera superbanda británica, y fue seminal y bastante influyente en los años posteriores.

La bajada, el lunes 1 de mayo, la realizamos por donde mismo subimos. Salimos a caminar a las 8, ya con buena luz, y arribamos a Güejar a buena hora para que nos sirviesen un buen almuerzo montañero.

Barranco San Juan

Río Genil

Castaño El Abuelo

Vaguada del Genil

Vereda de la Estrella, desvío a Peña Partida

Parte alta de la Cuesta de los Presidiarios

Cerro de los Machos entre nubes

Cerro de la Alcazaba

Charca de la Acequia de Nogueras

Barranco de Peña Partida

Refugio de Peña Partida

Nieve teñida de polvo Sahariano, y nieve fresca en cotas altas. Puntal de los Cuartos

Circo de Lavaderos de la Reina, Cerro Rasero, Tajos Negros y Puntal de los Cuartos



Los impresionantes Tajos Negros


Saltos de agua en los Lavaderos




Atardecer desde el refugio

Cerro de los Machos y Pico Veleta recibiendo la primera luz


Antigua acequia de Nogueras

Barranco de Guarnón a la derecha

Refugio de La Cucaracha

miércoles, 3 de mayo de 2017

Ascensión al Rocigalgo (1444m). Máxima elevación toledana. (O techo Bolo).

Siempre es un placer ascender la cumbre más elevada de cualquier provincia, macizo, país… Hemos de reconocer que nos atrae elevarnos por encima de lo que nos rodea. Es verdad que a veces es una percepción extraña, pues no siempre estás en el punto más alto de un macizo por el hecho de haber alcanzado una cumbre provincial. No es el caso.
Lo cierto, es que existe cierto magnetismo hacia cualquier cima…  El Magnetismo… esa es la primera canción del disco La Dinastía Scorpio, de los argentinos El Mató a un Policía Motorizado. Una banda increíblemente buena, a la que últimamente prestamos mucha atención, y que recomendamos con mucho gusto.
Para ascender el techo toledano, si nos queda lejos, un buen lugar para hospedarnos sería Los Navalucillos. Es tranquilo, se come bien, y por la mañana estaremos muy cerca del P.N. de Cabañeros; sólo hay que seguir la CM-4155 hasta ver las indicaciones del Parque.
También existe la posibilidad de acampada libre, una vez llegamos al Parque, bajamos el camino de tierra (apto para un turismo), y al llegar a Las Becerras, a orillas del río Pusa, disponemos de una extensa zona habilitada para acampar, tanto en tienda como en furgo, y de forma gratuita. Es un buen lugar para la bici.
De aquí a la caseta de información del Parque, nos queda muy poco. Hay excelentes aparcamientos con techumbre, pero hay que madrugar, pues acude mucha gente a la llamada de las chorreras.
Esta ascensión la mostramos de forma circular, tomando el camino de la izquierda según se mira a la caseta. Es mucho más interesante que subir y bajar por el río. A nosotros nos lo recomendó muy certeramente el personal del parque.
Era temprano, así que ascendimos por solana. Las vistas son excepcionales conforme se va tomando altura. El trazado, cómodo, y con un desnivel a superar que roza los mil metros, es muy sencillo de llevar a cabo. Lo que no nos gustó tanto, es que está demasiado urbanizado, de hecho, no es necesario llevar reseñas de gps, pues está perfectamente balizado.
Una vez se alcanza la cima, tenemos a nuestra disposición un mirador de madera recién instalado, que ofrece unas vistas muy amplias, debido a la diferencia de altura con respecto al paisaje que nos rodea.
El Parque Nacional de Cabañeros posee una gran variedad arbórea y faunística. Se disfruta de una gran población de buitre leonado, entre otras especies. Estamos en un entorno privilegiado, y debemos ser lo más respetuosos posibles con él.
La bajada por el Barranco del Chorro es espectacular. Lo primero que nos recibe es un tupido bosque de roble melojo o rebollo, que nos irá emocionando cada vez más. También pasaremos una cornisa, de roca rojiza, en la cual han instalado una cadena, totalmente innecesaria y demasiado larga. No lo entendemos, pues el riesgo de caída es casi inexistente, pero suponemos, que al ser Parque Nacional y recibir muchísimas visitas… habrán querido curarse en salud.
También pasaremos dos desvíos, para contemplar dos saltos de agua, que quedan muy cerca del camino principal.
Una montaña muy recomendable y que nos va a sorprender, sin lugar a dudas. Y con esta ascensión en la mochila, ya hemos coleccionado una bonita suerte de techos peninsulares.


Primeros pasos del camino.

Zig-zag del robledal.

Mirador junto a las buitreras.


Sería lo suyo, y parece mentira que se tenga que recordar.

Mirador del río Pusa.

Geometría caprichosa.


Poniendo hitos en el hito.


Aquí hay un hueco y aquí me planto.

Brezales de montañas de los que sale una rica miel.

Último desvío al Rocigalgo. Muy bien señalizado todo el recorrido.

Techo Bolo.

Mirador del Rocigalgo junto a la estación meteorológica.

Campos de cultivo.

Melojar.

Rebollar.

Regreso por el chorro.


Fósiles.

Balcón natural de la chorrera chica.

Paredes y cornisas.

Como se puede ver...

... la cadena no es tan necesaria.




Caída a la chorrera grande.


Embalse del río Pusa,  cerca de Los Navalucillos.