lunes, 4 de junio de 2018

Sierra del Caíllo desde Benaocaz, pasando por Grazalema.


Aunque pueda resultar un título un tanto confuso, la realidad es otra totalmente distinta.
El comienzo de esta caminata lo llevamos a cabo desde el Puerto del Boyar y, antes de llegar, Pilar Arzak nos sorprendió con la escucha del último trabajo de Luke Winslow King, con toques de blues psicodélico y algo de soul. Ha cambiado su estilo, como corresponde a un gran músico… quizá su separación de Esther, cantante en su trabajo anterior, haya influido en este cambio.
Blue Mesa (las colinas de Arizona) es la canción que da título al disco, y creo que nadie debería pasarla por alto… la colaboración de Roberto Luti a la guitarra le da un toque de slide muy apropiado… ya conocíamos a Roberto por un video en el que varios músicos interpretaron canciones de Bob Marley.
Tras escuchar el disco completo, comenzamos a caminar a las 8:20 ascendiendo al Puerto de las Presillas. Pasamos por las casas de Dornajo y Fardela y, antes de las 11 de la mañana, estábamos en Benaocaz, donde dimos buena cuenta de unas tostadas con manteca “colorá”.
Desde aquí ascendimos a lo más alto de la Sierra del Caíllo, que hacía un rato jugaba al escondite con unas hermosas nubes de evolución que traían frescura y humedad. El Caíllo luce unos colores envidiables: rojo, amarillo, violeta… En estos momentos, todas las peonías, lirios, lavandas, amapolas, etc., están a todo color. Es un placer para la vista y el olfato pasear por estas montañas.
Bajamos hacia Navazo Alto, luego al Hondo, donde aprovechamos para comer, y ascendimos hasta el refugio del Reloj, enlazando con el Cancho de la Berejuela y bajando hasta Grazalema, desde donde tomamos el camino de los Charcones para recuperar el coche en el Puerto del Boyar.
Dos chavales habían estado haciendo su primera escalada al Peñón Grande y nos informaron sobre cómo habían encontrado los descuelgues y los puntos de reunión.
Una hermosa propuesta que, tras recorrer casi 25 km y rozando los 1300 m de ascenso, abarca ampliamente la parte central de la Sierra de Grazalema.

Puerto de las Presillas.

Casa del Dornajo.

Colores.

Filigranas on the rock.

Nuestro siguiente objetivo: antes vamos a comer algo.

La Sierra del Caíllo se "escüende".

Benaocaz de romería, nosotros desayunamos por segunda vez y al tajo.

Por los tajos...

Cruzando angarillas... recordad dejarlas cerradas.

Colladinas.

Ovejas muertas.

Última nave y a por la cumbre... Los altos cúmulos nos envuelven, sopla fuerte y hace frío.

En lo más alto del Navazo.

Nubarrones espectaculares.

Se quiere hacer de noche...

¡Cuántos esfuerzos le dedico a este Vértice!

No olvides colaborar con la montaña.

¡Qué suerte de nubes más hermosas!

Hacia el Navazo Hondo.

Momento para relajarse y recuperarse.

El refugio del Reloj.

Caprichosa la caliza y el arte que tuvo la persona que la puso en pie.

Y las peonías...

Dando forma y color.

¡Qué bonito camino para la bici...!



martes, 29 de mayo de 2018

Desde Los Sauces a La Peñilla

Este año las temperaturas primaverales están resultando bastante agradables para salir a disfrutar de la montaña.
La presente invitación consiste en llegar a la zona de acampada de Los Sauces, desde El Burgo, tomar el GR243 en sentido Yunquera, abandonarlo en el momento oportuno por la derecha hacia la Cañada de la Encina, pasar por la casa de Huarte, tomar el pinsapar de Cubero y ascender hasta La Peñilla.
La cumbre la hemos visitado en varias ocasiones, pero nunca habíamos pasado una noche en esta preciosa cúspide.
Siempre que miramos La Torrecilla, actualmente llamada Peñón de los Enamorados, nos preguntamos en qué momento de la historia se le cambió el topónimo, con lo clarísimo que está… la contemplamos, vemos la singular forma de torre y no nos cabe ninguna duda, y, añadiendo una “r”, nos acordamos de Robin Trower. Este gran guitarrista fue miembro de Procol Harum, y por eso es quizá más conocido, pero hace muchos años que este británico nacido en el año en que terminó la guerra mundial emprendió carrera en solitario… aunque lo de solitario siempre sea un decir. Es de esos músicos incombustibles e imprescindibles de escuchar para entender la música.
La vuelta, tras el interesante juego de luces y nubes durante nuestra estancia en la cumbre (hemos batido nuestro récord de permanencia en ella), la hicimos por el Pinsapar de Cubero, hasta el primer desvío a la derecha… hacia el Puerto de las Camaretas, para cruzar la Cañada del Hornillo y tomar el GR243 de nuevo y pasar la Cueva del Agua. Por este trazado retomaríamos la Cañada de la Encina, habiendo cruzado el Puerto de Huarte, hasta el inicio de la ruta… da un gran rodeo, pero merece la pena por su belleza.
Una propuesta muy solitaria y atractiva. Caminar es como escuchar música… cuanto menos conocida, más interesante.
Vamos a recordar que para pernoctar/vivaquear en el Parque, o en la zona de acampada de Los Sauces, es necesario pedir autorización por escrito con 15 días de antelación:
Delegación Territorial de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio en Málaga. Av. de la Aurora, 47. 29071. Málaga.


Interesante encrucijada. Ambas propuestas provienen de los Sauces.

Cortijo de Huarte. Comimos unas cerezas riquísimas.
En pleno Pinsapar de Cubero.

La fuente del Hornillo, de la cual nos abastecimos para preparar un té.

Al fondo, La Hidalga, tras un buen almuerzo.

Van cayendo.



Ya en la Peñilla.

Los Ventisqueros.

Descansando contemplando "La Torrecilla".

Juegos de luces.

Ocaso del último sábado de mayo.

La nube entra como un barco.

Recogiendo tras haber dejado nuestra huella en la cumbre.

La mañana se presentó fresca y agradable.

Hacia el Puerto del Hornillo.


De nuevo en Cubero.

Los brotes de ramillas de pinos.

Cruzando el Puerto de Huarte.


Al fondo ya intuimos Los Sauces, pero todavía queda bastante camino por recorrer y disfrutar.


Asomado al tajo.